Investigación operacional

Desde el siglo XIX, savants e ingenieros han colonizado masivamente las cuestiones sociales e industriales con sus métodos. La gestión cientifica tuvo en principio el viento de popa. Concebida por Taylor sus planteamientos fueron continuados en Francia por Le Châtelier. Medio siglo más tarde, con la ayuda de la Segunda Guerra Mundial, fueron la investigación operacional y el análisis de sistemas los que preocuparon a los científicos.

La investigación operacional nació de las necesidades de la defensa anti-aérea inglesa ante los bombardeos y un posible desembarco de los alemanes. Convocó a investigadores de formación diversa para pensar en la optimización de los medios de defensa, particularmente de la cadena de radares costeros que defendían la Gran Bretaña. En una primera fase la electrónica fue más relevante que las estadísticas pues se trataba de hacer funcionar los radares. Rápidamente, sin embargo, fue el funcionamiento del sistema en cadena radar/gestión de la información/utilización óptima de los aviones de caza y de la DCA (Defense Communications Agency) el que prevaleció.

La aproximación global y sistémica prevaleció entonces, como la movilización del razonamiento científico y de las matemáticas para ayudar a pensar, ante la necesidad de actuar rápidamente, el mundo de la defensa y de las operaciones militares (la guerra anti-submarina y la organización de los convoyes, por ejemplo), el de la producción racionada y semiplanificada (la gestión de las importaciones), el de los aprovisionamientos de ejércitos gigantescos, desplazándose por toda la superficie del planeta (la logística).Los lemas llegaron a ser: optimización de recursos, economía en la utilización de medios, aumento de la eficacia de los sistemas de armas.

Dado que proporcionó consejos muy útiles, la investigación operacional (que es el conjunto de técnicas de encuestas sobre el terreno y de matemáticas más o menos sofisticadas) se generaliza en todos los estados mayores.

En la posguerra, particularmente en los Estados Unidos, los físicos, matemáticos y otros economistas que practicaron la investigación operacional transfieren sus savoir-faire y proponen sus servicios y técnicas a los gobiernos (para aconsejarlos sobre políticas públicas o la elaboración de nuevas estrategias de guerrra nuclear) o migran  la dirección, organización y gestión empresarial.

Las técnicas de investigación operacional completan entonces la panoplia de los científicos e ingenieros que ayudan a los industriales y a los Estados a gestionar sus actividades.

D. P. [Dominique Pestre]

ver: ingeniero, militar, tecnociencia.

Observaciones de Frederique Muscinesi y A. Blanchard sobre los blogs académicos

En el importante congreso Digital Humanities 2012 celebrado en la Universidad de Hamburgo Frédérique Muscinesi presentó una comunicación sobre Hypotheses.org como infraestructura para las Humanidades digitales.

Esta plataforma académica on line, creada en el año 2008, por Cléo –the Centre for Open Electronic Publishing- es un portal de blogs de investigación que se ha ido internacionalizando. En la actualidad existen tres portales que agrupan respectivamente a blogueros francófonos, germanófonos e hispanófonos. Nuestro compañero Adolfo Estalella, por sus conocimientos en la antropología de Internet y las tecnologías digitales, forma parte del consejo científico de es.hypotheses, integrado por investigadores que animan interesantes blogs.

Entre las referencias en las que se apoya Frédérique Muscinesi para construir su argumento me ha llamado la atención el artículo de A. Blanchard “Ce que le blog apporte à la recherche“. Es una inteligente explicación de las importantes contribuciones de la blogosfera al movimiento de la ciencia 2.0 abierta, en línea y participativa. Detalla cómo los blogs académicos realizan aportaciones sustantivas a los cinco ejes o polos definitorios del proceso de investigación que se pueden representar por una rosa de los vientos para describirlos, según sostienen los sociólogos de la ciencia Michel Callon, Philippe Larédo y Philippe Mustar, y otros que no menciona Blanchard como Bruno Latour y Xavier Polanco.

Esas cinco ramas serían: la producción de conocimientos certificados por las instituciones y los “pares”; la formación que permite incorporar a la sociedad los saberes y las competencias desarrolladas en el laboratorio, fundamentalmente a través del sistema educativo; la innovación, es decir la dimensión económica de la investigación a través la transferencia de tecnología y la capacidad de ser competitivo en el mercado; la vinculación de los conocimientos con el sostenimiento de los bienes colectivos y la relación con los poderes públicos, y la labor de intervención en la sociedad gracias a su “expertise” a través de los media, el asociacionismo y la participación en la esfera pública.

rosa de los vientos instruments de la recherche

Los blogs además gracias al micro-blogging (que permite publicar reflexiones condensadas) y sobre todo gracias al lifestreaming (que agrupa el conjunto de los flujos que componen el yo digital) refuerzan el sentimiento de comunidad perceptible, por ejemplo, en los biólogos 2.0 agrupados en Friendfeed. Finalmente el blog facilita la comunicación científica. Earl Wilson decía que “la pausa para tomarse un café podría ser el mejor sistema de comunicación encontrado por los científicos”. Quizás el blog como sostiene A. Blanchard, al permitir lanzar ideas y discutir de manera informal, pueda equivaler a la pausa del café del siglo XXI.

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