Dos publicaciones recientes sobre Giner y Cossío vistas por Eugenio Otero

Casa de la Institución Libre de Enseñanza en la que falleció Francisco Giner de los Ríos el 18 de febrero de 1915

Casa de la Institución Libre de Enseñanza en la que falleció Francisco Giner de los Ríos el 18 de febrero de 1915

 El 18 de febrero de 1915 murió Francisco Giner de los Ríos en la casa de la Institución Libre de Enseñanza, situada en el paseo del Obelisco, actual calle del general Martínez Campos en el barrio madrileño de Chamberí. En el centenario de su fallecimiento se suceden las publicaciones sobre ese pedagogo y singular reformador del sistema educativo español. Se enriquece así la ingente producción bibliográfica –aquí una selección- generada en los últimos años sobre el legado de Giner y la Institución Libre de Enseñanza, uno de cuyos hitos ha sido la trilogía La Institución Libre de Enseñanza y Francisco Giner de los Ríos: nuevas perspectivas, publicada en 2013 y de la que informé en dos entradas en mi otro blog Jaeinnova (ver aquí y aquí).

Paseo Martinez Campos

Ubicación del Paseo del General Martínez Campos en el Madrid actual

Ofrezo a continuación dos noticias bibliograficas debidas al profesor de la Universidad de Santiago de Compostela Eugenio Otero Urtaza, gran especialista en las ideas pedagógicas de la Institución Libre de Enseñanza y excelente conocedor de la trayectoria intelectual de Manuel Bartolomé Cossío, el principal colaborador y amigo de Giner de los Ríos. Estas noticias se han dado a conocer en la lista de distribución de la Sociedad Española de Historia de la Educación.

La primera de sus noticias bibliográficas  de las que me hago eco es la siguiente .Giner en Revista de Occidente

Revista de Occidente: Francisco Giner de los Ríos cien años después, nº 408, mayo de 2015, ISSN 0034-8635.

La Revista de Occidente ha dedicado su último número al recuerdo del centenario de Francisco Giner de los Ríos con cinco textos: José García-Velasco: “Una fuente siempre viva. Francisco Giner de los Ríos cien años después”(pp. 5-8); José-Carlos Mainer: “Sobre Francisco Giner de los Ríos: un paisaje y un réquiem intelectual” (pp. 9-21); Andrés Soria Olmedo:  “Labores y esperanzas” (pp. 22-27); Gonzalo Capellán de Miguel: “Paz en la Guerra… de ideas. Giner de los Ríos y su ruptura radical con la vieja política” (pp. 28-43); Eugenio Otero Urtaza: “Las ideas pedagógicas de Francisco Giner en su contexto europeo” (pp. 44-62). Hay también en este número un artículo de Gonzalo Pernas titulado “De Concord a Guadarrama. Una semblanza compartida del trascendentalismo norteamericano y el institucionismo” (pp. 81-94) que abre también nuevas perspectivas al estudio del legado institucionista mediante la comparación del pensamiento de Giner con  el de Ralph W. Emerson. En su nota de presentación García-Velasco recuerda que todavía hoy “la vida y obra de don Francisco Giner sigue siendo un manantial inagotable de ideas, de propuestas, de energía para esta agitada España de la primavera de 2015, nunca como ahora parte tan activa de Europa”. Es una nueva aportación a un centenario que esperamos tenga más anclajes, y especialmente foros de debate que refresquen un pensamiento que sigue siendo muy vigoroso, y desde luego actual.

Este comentario se puede completar con la aproximación hecha también a los contenidos de este ejemplar por Rafael Fuentes en el periódico digital El Imparcial.

 

La segunda se refiere al siguiente libro recientemente editado sobre la correspondencia de Cossío Cossio correspondencia

Arias de Cossío, Ana María y López Alonso, Covadonda: Manuel B. Cossío a través de su correspondencia 1879-1934, Madrid, Fundación Francisco Giner de los Ríos/Residencia de Estudiantes, 2015, 927 págs. Sobre esta edición dice lo siguiente Eugenio Otero:

Los epistolarios son un tesoro que nos abre aspectos inéditos, y a veces muy personales de los personajes históricos. Lo que a veces no se dice en un libro o en una conferencia, en un comunicado oficial, se encuentra en una breve nota que se envía a un colega o a un amigo. Cuanta más amistad, y cuando la relación personal es más familiar e íntima, la correspondencia abate la cuarta pared y podemos contemplar mejor el escenario de los acontecimientos, y analizar más en detalle no ya lo que ocurrió sino lo que lo motivaba hasta en sus aspectos dramáticos más inconmensurables.

Saber que se publica una serie tan extensa de cartas de Cossío produce emoción, pero no obstante este libro provoca también perplejidad al que quiere conocer los hechos y construir el discurso histórico sin sentirse burlado por una poda que en 2015, año en que estamos conmemorando el centenario de la muerte de Francisco Giner,  no tiene ningún sentido: muchas de las cartas son fragmentos, no cartas enteras y por decir las cosas como son: parece que han sido censuradas. Faltan cartas en esas colecciones de tiempos históricos, que están localizadas y que con seguridad completarían muy bien la secuencia de los acontecimientos, permitiendo su mejor comprensión, y además, alejarían ciertos fantasmas que la extrema derecha rancia ha querido dejar caer sobre una relación muy bella y vibrante entre dos de nuestros educadores más dignos y luminosos de los últimos siglos. Que en 2015 esa amistad hermosa provoque chismografía en vez de un estudio serio, es un síntoma de que en España todavía muchas cosas tienen que cambiar, mucho más allá de lo que está ahora ocurriendo. El estudio introductorio de Ana María Arias no está precisamente actualizado, y usa todavía la nomenclatura de los legajos conservados en la Academia de la Historia anterior a 1990. Su capítulo es una presentación biográfica y acaso pedagógica, y como no podía ser menos como crítico de arte, al autor. El capítulo de Covadonga López “El epistolario. Género y tipología” se adentra en el contenido de la correspondencia, con especial atención al estilo y los aspectos formales. El epistolario es  una selección de cartas “conservadas principalmente en los archivos custodiados por la familia, divididas en tres grupos”. Las primeras noventa y una cartas, son cartas dirigidas por Cossío a Francisco Giner; el segundo grupo son cartas entre Cossío y su esposa Carmen López-Cortón, y una a su hija Natalia, y el tercer grupo, son cartas que recibió de sus coetáneos y amigos. Hay una reseña biográfica de los autores y destinatarios de las cartas, así como un índice cronológico y onomástico que ayuda mucho al investigador. En total son 501 cartas procedentes casi todas del archivo familiar de San Victorio. Es una aportación muy buena a un mejor estudio de Cossío y de su tiempo. Para facilitar la lectura se ha incluido entre corchetes los nombres propios de las personas que aparecen en las cartas, la parte negativa es que entre corchetes “se indican también los fragmentos omitidos ([…]), casi siempre, como se ha dicho, por indicación de Natalia Cossío o su hija Natalia Jiménez, así como las palabras o fragmentos ilegibles”.

Cossio ciudadano de honor de la Segunda República

Cossio ciudadano de honor de la Segunda República

 

Acerca de Leoncio López-Ocón
Historiador. Investigador del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. Madrid.

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