Los materiales científicos historicos para la enseñanza de la vida

Conviene dar a conocer la labor de popularización de las ciencias de la vida que inicia José Pedro Marín a través de su blog Biodivulga. Como explica en esta entrada el es uno de los estudiosos del patrimonio científico existente en los centros educativos españoles, particularmente en la Comunidad Autónoma de Murcia.

Biodivulga

Algunos investigadores han denominado al proceso de investigación de las herramientas intelectuales y materiales en la exploración e interpretación de la naturaleza como la “apertura de las cajas negras” (Bertomeu y García, 2002: 2). Los objetos cotidianos existentes en los centros educativos son medios y objetos cargados de significados que nos informan de la intrahistoria de los procesos educativos, de sus prácticas, metodologías de enseñanza, organización de los centros escolares, y relaciones entre los alumnos, docentes, administraciones educativas, la institución escolar y la sociedad (Moreno Martínez, 2007).

De este modo, los distintos elementos que componen el material científico y pedagógico utilizado históricamente, adquieren la categoría de registros fósiles que permiten reconstruir la historia material de la educación. En estos restos recuperados residen ciertos testimonios de lo que los historiadores llaman la “cultura escolar” (Viñao, 2002)

Así, el estudio de la evolución del material científico puede ser el mejor indicador de…

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Los Benedito: taxidermistas, artistas y científicos

Interesante entrada del blog de Angel Aguado sobre la relación entre el naturalista Angel Cabrera y los hermanos Benedito, taxidermistas del Museo Nacional de Ciencias Naturales, en la época en el que lo dirigió Ignacio Bolívar. Hay que completar la lectura de esta entrada con una inmersión en el muy interesante libro de Santiago Aragón: En la piel de un animal. El Museo Nacional de Ciencias Naturales y sus colecciones de Taxidermia, publicado por el CSIC y Ediciones Doce Calles en 2014.

Escaparate ignorado

Gabriel de Araceli

Si hay una saga que representa tanto el amor a la ciencia como el gusto exquisito por el arte esta es sin duda la familia de taxidermistas Benedito. Son el equivalente en el siglo XX a los Leoni, León y Pompeo. Los escultores y orfebres milaneses que en el siglo XVI trabajaron para el emperador Carlos y posteriormente para Felipe II, y dejaron en bronce algunas de las esculturas más brillantes y celebradas del hombre que dominó al mundo, que hoy se pueden admirar en el Monasterio de El Escorial, en el Palacio Real o en el Museo del Prado.

Los Benedito no trabajaban el bronce o el mármol. Sus materiales no eran sino pieles, restos de animales cazados en muchos casos por pura diversión por el rey Alfonso XIII, o por los grandes aristócratas de la corte, como el duque de Alba, que después…

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