Manuel Machado ante el 2 de enero de 1918

Prosiguiendo con el dietario de Manuel Machado, acompañado de ilustraciones del dibujante Ricardo Marín que publicaron como primicia en las páginas del diario El Liberal he aquí sus observaciones ante el 2 de enero de 1918, cuando España sufría una seria crisis social, con epicentro en la minería asturiana, política, dada la debilidad del gabinete presidido por el liberal García Prieto, a pesar de ser de concentración de diversas fuerzas, y económica como consecuencia de  las repercusiones de diversa índole en el país del conflicto bélico que desgarraba al mundo por aquellas fechas. Madrid sufría una oleada de hurtos y robos, y problemas de desabastecimiento.  Las condiciones meteorológicas, debido a fuertes nevadas, dificultaba el tránsito por la ciudad.

Ese gabinete de Manuel García Prieto, marqués de Alhucemas, se había constituido el 3 de noviembre de 1917. En él Niceto Alcalá-Zamora, futuro presidente de la Segunda República española, era ministro de Fomento.

Miércoles [2 de enero 1918]

Día de penumbra, turbio y desemblantado. Una pura interrogación. Peor. Un vago temor y una inquietud pertinaz. Nos preguntamos si se resolverá por fin el conflicto de los carbones, sujeto al de los transportes. Y no podemos, es triste, consolidar nuestra fe en el sr. Alcalá Zamora, a pesar de sus apellidos que evocan la línea férrea. La competencia del señor ministro, a pesar de su aprendizaje en la sección de Fomento del Consejo de Estado, nos parece harto vaga. De su elocuencia no hemos dudado nunca, pero tememos que el tráfico, como las ostras, son insensibles a la persuasión.

Por otro lado oimos del Sr. García Prieto que esta muy satisfecho de sus negociaciones con la Argentina para la adquisición de trigo. Sin saber por qué, esto nos da mala espina. Y luego, en efecto, leemos que la República del Plata vende todo el sobrante de su cosecha de cereales a los aliados beligerantes.

¿Después del carbón, nos preguntamos aterrados, surgirá el conflicto del pan?

Y volviendo los ojos alrededor, una cuestión más urgente nos asalta. ¿Encontraremos coche o tranvía para llegar esta noche a casa? ¿Veremos el camino? ¿Llegaremos en todo caso sanos y con la indumentaria íntegra? Y ante la urgente angustia de estas interrogaciones, se nos olvida momentáneamente la preocupación de si el Gobierno obtendrá o no el decreto de disolución de las Cortes.

Ricardo Marín 2 enero 1918

 

 

 

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Acerca de Leoncio López-Ocón
Historiador. Investigador del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. Madrid.

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