El 8 de enero de 1918 en el dietario de Manuel Machado o los primeros pasos de la madrileña “Casa de Velázquez”

En su sección “Día por  día. De mi calendario” que Manuel Machado publicó semanalmente a lo largo de 1918 en las páginas del diario El Liberal fue plasmando sus observaciones, impresiones y vivencias de los acontecimientos de hace un siglo.

Líneas abajo reproduzco lo que escribió Manuel Machado respecto al 8 de enero de 1918. Sus consideraciones de ese día versaron sobre una iniciativa que enriquecería la oferta de servicios culturales de Madrid, y que mostraba la fortaleza de las relaciones culturales y científicas hispano-francesas, impulsadas por los sectores aliadófilos, y francófilos en particular, de la “intelligentsia” española de aquel momento.  Me refiero a los primeros pasos que se dieron hace un siglo para fundarse en Madrid la Casa de Velázquez.

Como solía ocurrir las consideraciones de Manuel Machado, uno de los lectores del popular diario francés Le Petit Journal,  iban acompañadas de un dibujo de Ricardo Marín, que es el siguiente

Ricardo Marin 8 enero 1918

Martes 8 de enero de 1918

La Casa de Velázquez…Hermana de las residencias artísticas de Atenas, de Egipto, de la Villa Médicis, de Roma; la “casa de Velázquez”, que Francia quiere fundar en Madrid, será Academia, escuela, Pensión, morada de artistas que vendrán a estudiar nuestra pintura y a adorar a Velázquez en su soberbio templo del Museo del Prado.

El académico Widor [secretario perpetuo de la Academia de Bellas Artes], que expone la idea en el “Petit Journal[del lunes 7 de enero 1918], y que asegura haber hablado ya de ella con nuestro rey, termina diciendo:

“Madrid será la residencia del arte cosmopolita y el centro de las peregrinaciones artísticas, porque, en efecto, puede vanagloriarse de sus artistas contemporáneos, tan geniales como Benlliure, Miguel Blay, Pradilla, Sorolla, Gonzalo Bilbao y Zuloaga, así como otros muchos autores de incomparables obras maestras”.

Y he aquí cómo es el Arte divino y santo el que une a los pueblos. Y he aquí cómo todavía debemos más a Velázquez en la consideración del mundo que a toda nuestra diplomacia y a toda nuestra política internacional. Y he aquí, finalmente, cómo de todo tiempo, antes y ahora, han sido nuestros artistas los únicos españoles a la altura de su cometido, mantenedores brillantes de nuestro prestigio ante Europa entera. Que su ejemplo cunda, y que amantes todos de nuestra misión, por modesta que sea, cumpla cada uno su deber como ellos saben cumplir el suyo.

 

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Acerca de Leoncio López-Ocón
Historiador. Investigador del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. Madrid.

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