El colorido de una fiesta popular madrileña protagonizada por animales descrito por Manuel Machado

Rescatada en 1983 por el alcalde Enrique Tierno Galván, la fiesta de San Antón, el patrón de los animales, es uno de los eventos festivos más populares de la ciudad de Madrid. Cada 17 de enero desfilan los animales por la madrileña calle de Hortaleza para que su patrón ubicado en la iglesia, que dirige actualmente el padre Ángel, les proteja de todo mal, especialmente de aquel que se les inflige de manera injusta. Así lo subraya Ruth Toledano en el reportaje que hizo en el diario digital El Diario al dar cuenta de cómo se celebró la festividad en la ciudad de Madrid en  2016 (ver aquí).

Casi cien años antes, el 17 de mayo de 1918, -hoy hace un siglo- Manuel Machado nos describe así en su dietario, publicado en El Liberal,  sus percepciones ante el alegre tropel de heterogéneos animales que vio desfilar aquel día por la calle Hortaleza, acompañadas de su preocupación ante el hambre que asolaba por aquellas fechas a muchos conciudadanos.

Como casi todas las reflexiones de su dietario la de ese día también está acompañada de una ilustración de Ricardo Marín.

Ricardo Marin 17 enero 1918

 

Jueves 17 enero 1918

Fiesta madrileña, típica y popular. Arde la calle de Hortaleza en colores, en ruidosa algazara. Las mismas bestias, humildes protagonistas del festejo, adornadas, empenechadas, colgadas de lazos, arreos y campanillas, parecen prestarse de bonísima gana a la gárrula romería. Parece -más aún- que le infunden su carácter manso, paciente y servicial. El asno filosófico y razonador, el orondo mulo, el bello caballo, parecen sustentar orgullosos a sus bravos jinetes y acorrer en alegre tropel con paso ligero y alado a la cebada bendita. En su día de huelga y de alegría. Antes y después de desfilar junto a la efigie del Santo Abad, se han detenido a las puertas de tabernas y figones, y, mientras los amos beben y se aturden, ellos hacen una parada satisfecha de sus galas y sus bríos. Mañana las veremos de nuevo cumplir con su obligación habitual, desde el ruchillo joven y pendantuelo, que hace que tira de la gran reata del carro, hasta el noble y sufrido percherón, que arrastra de veras toda una casa por esas calles de Dios.

Hoy, no: hoy es su fiesta única bajo la advocación del gran San Antonio el eremita. Y en su poco de orgullo, que Dios les permite hoy, quién sabe si, al rumiar la bendita cebada, no miran con cierta compasión al hombre …ese animal que no tiene asegurado el sustento.

Ahora que la historia animal se abre paso entre las nuevas tendencias de la historia cultural como muestra la colaboración de Hilda Kean en el libro New Directions in Social and Cultural History, editado por Sasha Handley, Rohan McWillian y Lucy Noakes, coviene prestar atención a la evolución de la fiesta de San Antón, de remotos orígenes medievales.

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: