El canon teatral de Manuel Machado

Mientras elaboraba su Memorandum de la vida española de 1918 que iba ofreciendo semanalmente Manuel Machado a los lectores del periódico El Liberal también ejercía de crítico teatral en ese diario. Con ese motivo asistía a los estrenos de la cartelera madrileña, constatando que la producción teatral era de escasa calidad.

Así en sus reflexiones correspondientes al 9 de febrero de 1918, un sábado en el que no se producía ningún estreno teatral, acompaño su crítica a la falta de creatividad en los escenarios madrileños con una exhibición de sus gustos y preferencias en ese género literario .

En su particular canon de obras teatrales se entremezclaban dramas de Shakespeare, Schiller y Víctor Hugo, con obras españolas del Siglo de Oro, fuesen de Lope de Vega, Calderón o Moreto, y de la epoca romántica representada por García Gutiérrez y el duque de Rivas. Entre los autores de sus comedias sus preferidos eran Molière y Moratín. Y aprovechó la ocasión para ensalzar también la labor de de dos actores, -Mounet Sully y Zacconi- y de una actriz -la incomparable Sarah Bernhardt-, cuyas interpretaciones habían producido la admiración de muchos espectadores en Francia e Italia.

Sábado 9 febrero 1918

Declaro que yo por mi parte prefiero la batuda americana del salto y aun de la boxe a la triste batuda de ingenios exprimidos como limones, para divertir al público, insaciable de comedias nuevas, sobre las terribles tablas del escenario. 

Hoy sábado, sin embargo, es día grande. No hay estreno en ningun teatro. No se ha podido forzar la producción dramática toda la semana, y antes del séptimo día, descansó.

Su labor ha sido enorme; el lucimiento, empero, escasísimo; el provecho, nulo.

Parece que no existiera en el teatro otro atractivo que el de la novedad, el de la frescura mejor dicho. ¡Pardiez!, “estrenad” Macbeth, Hamlet, Lear, Otelo, Los bandidos, Hernani, Ruy Blas; “estrenad” La estrella de Sevilla, El condenado por desconfiado, El agua mansa, el lindo Don Diego; “estrenad” El Trovador, Juan Lorenzo, Don Alvaro, y si queréis reír -con una risa noble y humana- “estrenad” cualquier cosa de Moliere y aun del mismo Moratín; son más interesantes, son más atractivos y, sobre todo, son más nuevos. Aun no hemos visto por acá el Edipo, que ha hecho célebre a Mounet Sully; Fedra, que ha inmortalizado a Sarah; El poder de las tinieblas, con que nos asombró Zacconi.

Y mientras tanto…que vayan arreglando otra partida de astracanadas…para desengrasar. Pero que descansen un poco.

 

Ricardo Marín 9 febrero 1918

Dibujo de Ricardo Marín

 

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: