Un podcast de la Biblioteca Tomás Navarro Tomás del CSIC para conmemorar el centenario de la fundación del Instituto-Escuela

El diario El Sol del domingo 12 de mayo de 1918 se hizo eco en su primera página, de forma destacada, de la publicación el día anterior de un real decreto en la Gaceta de Madrid, por el que el ministro Santiago Alba creaba el Instituto-Escuela de Enseñanza Secundaria. El suelto en el que se hacia eco de esa iniciativa se tituló “Reformas en la Instrucción Pública. Un ensayo trascendental”.

El Sol 12 de mayo 1918 portada

Un siglo después la biblioteca Tomás Navarro Tomás del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha editado un podcast para conmemorar el centenario de la creación de ese centro de enseñanza, adscrito a la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, y que tendría hondas repercusiones en los años posteriores en el sistema educativo y científico.

Ese podcast, accesible aquí, está basado en el siguiente texto, de mi autoría, que reproduzco a continuación, acompañado de información adicional elaborada por mis colegas de la mencionada biblioteca, que han hecho un magnífico trabajo para evocar la importancia que tuvo el Instituto-Escuela de la JAE durante las dos décadas de su existencia.

En una de sus muy numerosas reflexiones pedagógicas Francisco Giner de los Ríos, el Retrato de Giner de los Ríosfundador de la Institución Libre de Enseñanza, afirmaba que “lo que más le falta a nuestro pueblo, en contraste con los que hoy van a la cabeza del mundo, es aquel alto, uniforme y general nivel de cultura humana suministrado por una sólida y prolongada segunda enseñanza“.

Esa constatación era ampliamente compartida hace un siglo por intelectuales, políticos, pedagogos y científicos, conscientes de la deficiente formación de los más de cincuenta mil bachilleres que asistían como alumnos oficiales a las aulas de los más de cincuenta institutos, distribuidos por el territorio español, normalmente uno por provincia.

Muchos de esos bachilleres intentaban, en efecto, acceder a la Universidad sin disponer de sólidos conocimientos, habiendo leído solo libros de texto, incapaces, por ejemplo, de distinguir una almena de una colmena, y desconocedores de hechos políticos básicos, según denunciara el filólogo e investigador del Centro de Estudios Históricos de la JAE Américo Castro en las páginas del diario El País del 12 de octubre de 1915.

José Castillejo

Para encarar el grave problema de la deficitaria formación de los bachilleres José Castillejo, uno de los últimos discípulos de Giner de los Ríos, convenció al ministro Santiago Alba, líder de la izquierda liberal, para tomar una doble decisión en la primavera de hace un siglo. Y así ese ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes fundó el Instituto-Escuela por un real decreto de 11 de mayo de 1918 y lo adscribió a la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, que presidía Santiago Ramón y Cajal y de la que Castillejo era su influyente secretario.

Con esa nueva institución educativa, que empezó su andadura efectiva en el otoño de 1918 en la madrileña calle de Miguel Angel, – donde se encuentra actualmente la sede del Instituto Internacional-, el equipo directivo de la JAE pretendía reformar en profundidad la segunda enseñanza mediante una doble estrategia. Por una parte, creando un laboratorio pedagógico en el que se ensayasen nuevos métodos y se adoptasen innovadoras prácticas docentes para favorecer una formación integral de los futuros bachilleres. Por otro lado, impulsando una escuela de formación de profesores aspirantes al Magisterio secundario, que serían los agentes del profundo cambio educativo que los pedagogos y políticos reformistas del entorno de la JAE querían auspiciar.

El Instituto-Escuela fue el último jalón del conglomerado de instituciones científicas y educativas que la JAE puso en marcha a lo largo de su primera década de existencia. Y así sus investigadores y laboratorios se pusieron desde el primer momento al servicio de las innovaciones educativas que se establecieron en el Instituto-Escuela.

Laboratorio del Instituto Isabel la CatólicaEntre esas innovaciones cabe destacar las siguientes: el cultivo equilibrado de las ciencias y de las humanidades; el estímulo a la enseñanza activa y experimental y a los trabajos manuales para que el estudiantado participase personalmente en la aventura del conocimiento a través de la elaboración de sus propios cuadernos de trabajo e instrumentos; la adopción de métodos innovadores en la enseñanza de las disciplinas científicas fomentando el uso de dispositivos visuales, las excursiones escolares y la familiaridad con las prácticas de laboratorio; la potenciación de la enseñanza de las principales lenguas modernas con profesores nativos; la introducción del griego en el plan de estudios del bachillerato; la coeducación; la importancia concedida a la práctica de las actividades deportivas, por lo que diversas alumnas del Instituto-Escuela fueron las primeras campeonas españolas en esquí, o en diversas pruebas atléticas, siendo deportistas olímpicas; la introducción de la enseñanza de la música favoreciendo a través de su coro la recuperación del cancionero popular español.

En síntesis la labor educativa llevada a cabo en el Instituto-Escuela de Madrid promovió el establecimiento de todo tipo de formas de correlación entre el pensar y el hacer.

Su aliento a maneras creativas de transmitir los conocimientos y de formar el carácter y la personalidad de la juventud encontraría muchos adeptos en sus escasas dos décadas de existencia. Hay testimonios de alumnas, como la escritora Carmen Bravo-Villasante, que pasados los años evocaban cómo deseaban que transcurriesen rápidamente los fines de semana para volver a saborear el ambiente estimulante y lúdico de las aulas luminosas y de los alegres patios donde aprendían y se divertían. Alumnos que habían sufrido los sinsabores del exilio recordarían posteriormente con orgullo cómo sus profesores les habían enseñado a ser hombres libres y tolerantes, proveyéndoles de abundantes recursos para ganarse la vida como buenos profesionales en diversas actividades y variados campos del conocimiento.

Esa identificación entre un selecto grupo de profesores, muchos de ellos vinculados a instituciones de la JAE, como el Centro de Estudios Históricos, -desde donde se promovió la creación de la singular Biblioteca Literaria del Estudiante– y sus inquietos y curiosos bachilleres, permitiría una paulatina expansión de la filosofía y acción educativa del Instituto-Escuela.

Instituto Isabel la CatólicaY así el madrileño Instituto-Escuela tendría con el transcurso de los años una doble sede en Retiro y en Hipódromo, cuyos edificios albergarían, – tras la cruenta guerra incivil-, los Institutos Isabel la Católica y Ramiro de Maeztu. Y la exitosa experiencia madrileña, ya en tiempos republicanos, se expandiría en Cataluña, donde se crearon entre 1931-1937 cuatro Institut-Escola –tres en Barcelona y uno en Sabadell-, así como en Valencia, Málaga y Sevilla, cuyo director fue el historiador Juan de la Mata Carriazo, con fuertes vínculos con el Centro de Estudios Históricos de la JAE, pues era discípulo de Manuel Gómez-Moreno.

El vendaval de la “guerra incivil” desmantelaría la singular experiencia educativa de esa red de Institutos-Escuela, pero los integrantes de la España peregrina lograrían trasladar su legado a tierras americanas, particularmente a México y a la República Dominicana, y en la España franquista instituciones privadas como el Colegio Estudio también intentaron mantener viva la llama de ese ideario pedagógico partidario de una enseñanza activa destinada a crear ciudadanos libres y responsables mediante el cultivo equilibrado de las ciencias y las humanidades.

Leoncio López-Ocón Cabrera. Investigador del Instituto de Historia. CCHS-CSIC

Enlaces de interés

Paralelamente a esta iniciativa el diario El País en su ejemplar del pasado diez de mayo de 2018 publicó un artículo de Elvira Ontañón en el que también evocó la mencionada efemérides con el artículo “En el centenario del Instituto-Escuela (1918-2018”, accesible aquí.

 

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Acerca de Leoncio López-Ocón
Historiador. Investigador del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. Madrid.

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