Confidencias de Azaña sobre su visita a la cuarta Feria del Libro de Madrid: aclarando el sentido de una fotografía y apostillas adicionales

Como afirmara Pedro de Répide la idea de organizar una feria del libro en la capital del Estado español ya rondaba hacia 1920 pero fracasó la propuesta “por tratarse de una gran ciudad, cuyo comercio mucho y vario, hace de toda ella y durante el año entero, una enorme feria permanente” (1) Hubo que esperar a la proclamación de la Segunda República española para que sus gobernantes, en el marco de su decidido interés por la promoción del libro y de la lectura para favorecer el acceso a los bienes culturales y la democratización de la cultura, retomasen y ejecutasen la idea. Y así en en la primavera de 1933 pudo inaugurarse, en un ambiente festivo, la primera Feria del Libro, cuando Azaña era el presidente de un Gobierno formado por republicanos y socialistas. Ocupaba entonces Fernando de los Ríos el ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, ya en sus últimas semanas al frente de esa cartera.

Cuatro años después -el domingo 24 de mayo de 1936- fue Azaña, como jefe de Estado, el encargado de inaugurar esa fiesta popular que ese día y en los sucesivos fue visitada por millares de ciudadanos, entre los cuales hubo centenares de escolares.

En la entrada anterior de esta bitácora (ver aquí) di cuenta pormenorizada del baño de masas que se dio el presidente de la República cuando inauguró junto al primer ministro Santiago Casares Quiroga, y otros integrantes del Gobierno como el ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes Francisco Barnés, la IV Feria del Libro en el paseo de Recoletos de Madrid.

Mostré también la siguiente foto que se exhibe en la exposición dedicada actualmente a Manuel Azaña en la Biblioteca Nacional de España, tomada el domingo 24 de mayo de 1936 por Luis R. Marín y cuyo original se encuentra en el archivo de la Fundación Pablo Iglesias (Madrid 19.734).

Días después, hojeando el quinto volumen de las obras completas de Manuel Azaña editadas por el historiador Santos Juliá, me he encontrado con un documento que aporta detalles significativos de la visita del jefe del Estado a la cuarta y última feria del libro en el Madrid republicano, que revela el complejo carácter del último presidente de la Segunda República española, y en el que al parecer se combinaba un espíritu tolerante con una causticidad corrosiva. Tales detalles ofrecen pistas de por qué el objetivo del fotógrafo Luis R. Marín tuvo especial interés en captar la conversación entre Azaña y el responsable de la Librería Bailly-Baillière, que ocupaba el stand nº 28 de las instaladas en el paseo del Prado, aquel 24 de mayo de 1936.

El documento en cuestión es una carta fechada el 5 de junio de 1936 en la Quinta del Pardo, que Azaña, tras reformarla y adecentarla, convirtió en su residencia, y donde tuvo las primeras noticias de la sublevación militar del 18 de julio de 1936. Luego durante la guerra ese palacete alojaría a la Quinta División del Ejército de la República por lo que recibió diversos obuses de las tropas rebeldes ubicadas en la madrileña Casa de Campo.

La mencionada carta iba dirigida al escritor y dramaturgo Cipriano Rivas Cherif, íntimo amigo de Azaña desde años atrás, antes de codirigir entre los dos la revista cultural La Pluma entre junio de 1920 y junio de 1923, y cuñado a partir de 1929 cuando don Manuel se casó con Dolores de Rivas Cherif.

En esa primavera de 1936 Rivas Cherif, – que luego en su exilio mexicano publicaría Retrato de un desconocido.Vida de Manuel Azaña y que salvó su vida de milagro tras ser aprisionado por los nazis en su refugio francés y trasladado a España como evocara su hijo Enrique (ver aquí), que acaba de fallecer-, se encontraba de gira por Cuba y México con la compañía de Margarita Xirgú. Meses atrás esa compañía había obtenido un resonante éxito teatral representando en Barcelona en el Principal Palace “Doña Rosita la soltera”, la última obra que Federico García Lorca pudo estrenar en su corta e intensa trayectoria vital, antes de ser asesinado el verano de 1936.

Federico Garcia Lorca, Margarita Xirgu y Cipriano Rivas Cherif en el otoño de 1935

Durante la gira americana de Cipriano Rivas Cherif su cuñado le escribió una serie de cartas, a partir del 16 de marzo de 1936, que son documentos de gran valor historiográfico para conocer la personalidad de Azaña en unos meses decisivos del transcurrir de la Segunda República española. Siete de esas cartas han sido editadas por Santos Juliá (2). En la última, datada como ya he comentado el 5 de junio, encontramos los siguientes párrafos:

Creo haberte hablado de la inauguración de la Feria del Libro, pero de seguro no te he contado algunas anécdotas. Recorrí todos los puestos, muchos de ellos propiedad de gente desafecta u hostil. Tuve “una palabra amable para cada invitado”, y en una de las barracas estaba Baylli, el sobrino de mi injuriador, a quien tengo procesado y con cien mil pesetas embargadas. El hombre estaba azarado, pero yo me puse muy elegante y le pregunté muchas cosas de sus ediciones; no sabía cómo ponerse más fino y contento, así como los libreros de FAX (católicos), que creían que no iba a detenerme en su tienda. Los periódicos me atribuyen, con motivo de esta visita, frases dignas de la infanta Isabel; por ejemplo: ¡que pregunté por las obras completas de Pereda!!! Pasamos después a la Nacional, y entre mucha gente reconocí a Benjamín Jarnés, que, por primera vez no se me despintó. Le saludé, le di las gracias por un libro suyo que me había mandado días atrás, y se puso tan contento, que se emborrachó allí mismo, le besó las sandalias a la estatua de San Isidoro, y compró libros en la feria para regalárselos a un guardia. Borracho, y después, sereno, no hacía más que ponderar lo amabilísimo que había estado el Presidente y su gran satisfacción por ello. Desde ese día, comienza a circular por Madrid el rumor de que el Presidente es muy simpático. (3)

No dispongo de información de las injurias que recibió Azaña del tío de la persona con la que departió en la caseta de Bailly-Baillière, una prestigiosa librería-editorial fundada en Madrid en 1848. En su fondo editorial destacaban unos populares Almanaques. (ver aquí).

Como indicaba su publicidad esos almanaques reunían numerosos contenidos relacionados con el papel que los conocimientos científicos desempeñaban en la vida cotidiana. Así se comprueba en el índice del almanaque editado en 1936, con información correspondiente a 1935, que probablemente se encontraba en el stand captado por la cámara de Luis R. Marín. Este era el índice de ese volumen

Generalidades. Historia del Año p. 7.- Los muertos del año p. 32.- Geografía: La Presa mayor del mundo p. 33; Danzas pintorescas p. 34; Escenas y tipos populares p. 36; Filatelia p. 38; Cómo cazan los esquimales p. 42; Jefes de los estados hispano-americanos p. 43; Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas p. 46; Abisinia p. 48.- Universo: Eclipses de sol y luna p. 50; Cómo nacen las lluvias de estrellas p. 52; Las comunicaciones interplanetarias 54.- Historia y Literatura: Origen y desarrollo de la Academia española p. 56; Las transformaciones del lenguaje escrito p. 60; Animales legendarios (en la historia y en la leyenda) p. 62; La guardia particular del Papa p. 64; Los grandes exploradores p.65.- Ciencias vulgarizadas: Los faros, salvaguardia de los navegantes p.74; ¿En qué consiste la televisión? p. 78; El vuelo sin motor p. 79; Las grandes aeronaves p. 82; Locomotoras modernas p. 84; El aire líquido: sus raras y numerosas propiedades p. 85; La Potasa, riqueza nacional p. 88; La calefacción central por el vapor con vacío artificial p. 90; El agua, generadora de electricidad p.92.- Bellas Artes: Del lingote a la pieza de moneda p.94; Artísticas cerraduras de otros tiempos p. 96; Las catedrales p. 98; La Casa de Velázquez p.104.- Derecho. Economía: Los buques porta-aviones p. 105; La carestía de la vida moderna p. 108; Del carbón a la gasolina p. 110; Situación jurídica de la mujer casada p. 112.- Medicina e Higiene: La nariz y las fosas nasales p. 113; ¿Qué tensión tenéis? p. 116; Lo que todo el mundo debe saber del ojo y sus defectos de visión p. 117; Cómo se realiza una operación quirúrgica p. 120; El veneno de la serpiente vencerá al cáncer p. 122; El colibacilo, huésped peligroso del intestino p. 123; ¿Tienen las tisanas propiedades curativas? p. 124; Qué es más conveniente para vuestra salud, ¿el mar, la llanura o la montaña? p. 125.- Historia Natural. Agricultura: Los huevos de vuestras gallinas p. 126; Manera de sacar la cera de las colmenas p. 128; Ventajas del cultivo bajo el vidrio p. 130; La langosta, azote de Andalucía y Extremadura p. 132; Inyecciones intravenosas para los árboles p. 137; El agua base de la prosperidad p. 138; Algunos animales extraños p. 140; Peces de las grandes profundidades p.141.- Matrimonio y Hogar: El calor y el frío en la cocina moderna p. 142; Para aligerar el presupuesto de gastos p. 144; Moda femenina en 1935 p.146; Nuestros niños p. 150; Labores femeninas p. 151; Decorado y arreglo de la casa p. 155; Trabajos artísticos p. 156; Imprudencias, causas de incendios p. 157; Juegos y deportes: Escuela de juventud. Los exploradores de España (Boy-scouts españoles) p. 158; ¿Quiere Ud. matar chochas? p. 164; Fantasía en el deporte p. 166; ABC del Hockey p.168; Acrobacias aéreas 169; Miscelánea: Adivinación por los sueños p. 170; Conocimientos útiles y entretenimientos p.172; Los atributos de algunos santos p. 174; Maneras de saludar p. 175; Manera racional de llevar la carga p.176.

Otro de los “stands” que visitó Azaña, sorprendiendo a sus gestores, fue el de la editorial FAX. Si había personas desafectas u hostiles al régimen republicano en general y al gobierno del Frente Popular en particular entre las casetas presentes en esa Feria del Libro eran sin duda alguna los de esa editorial, muy vinculada al nacional-catolicismo que tanta influencia tuvo en el desarrollo de la guerra civil y en el régimen de Franco. En su catálogo, y por consiguiente en la caseta por la que paseó Azaña, había entre otras obras las siguientes: una del jesuita F. Alonso Bárcena sobre los rotarios y sus tendencias en el orden social, moral y religioso; Notas del block. Historia anécdotica de la Segunda República del periodista Joaquín Arrarás, quien años después sería uno de los grandes apologetas del dictador Francisco Franco y manipulador de las memorias de Azaña; hasta diez obras del jesuita Joaquín Azpiazu, quien había fundado en 1927 “Momento Social” para promover el catolicismo social, autor entre otros libros del Manual de Acción Católica, La acción social del sacerdote o La actualidad monetaria, El Estado corporativo, Jóvenes y juventudes y Direcciones pontificias; o la traducción al español de Los protocolos de los sabios de Sión. Los peligros judeo-masónicos. Ese famoso libelo, fruto de una gran manpulación, está considerado la publicación antijudía más influyente en la época contemporánea (ver aquí). La traducción al castellano por el duque de la Victoria de la edición que había hecho E. Jouin ya iba por su sexta edición en 1936.

Finalmente cabe preguntarse las razones del chismorreo de Azaña sobre Benjamín Jarnés, del que presenta una faz poco amable, en un momento de un cierto reconocimiento social de ese escritor, asiduo colaborador del diario El Sol donde desarrollaba una amplia y creativa crítica literaria y cinematográfica. Por aquel entonces acababa de publicar una más de una serie de biografías que le dieron popularidad en la sociedad española de aquel entonces. Me refiero a su Doble agonía de Bécquer, de cuyo nacimiento se había celebrado el centenario el 17 de febrero de 1936. ¿Fue ese el libro que había regalado a Azaña, al que este alude en su carta a su cuñado de 5 de junio de 1936. ¿Tenía Azaña asuntos que ajustar con ese novelista experimentalista, discípulo (ver aquí) de Ortega y Gasset, del que Azaña se había ido distanciando políticamente en el transcurso de la Segunda República? ¿Habían chocado años atrás en la competitiva vida literaria del Madrid cultural en la que los dos autores habían escrito novelas destacadas , con ciertos paralelismos, sobre su infancia y juventud? Son preguntas a las que por ahora no puedo ofrecer respuesta. Quizás los especialistas sobre la obra de Jarnés pudiesen darnos la solución a este enigma.

Ahora solo me queda, para rematar esta entrada, dar cuenta de la abundante obra de ese escritor aragonés que se encontraba distribuida en dos casetas de la IV Feria del Libro de Madrid, a la que me voy acercando en esta bitácora.

Así en el stand nº 21 de la editorial Espasa-Calpe se ofrecían sus libros, cuyo precio en pesetas de aquel entonces señalo entre paréntesis. Entre sus obras literarias el visitante podía adquirir los siguientes libros:

Teoría del Zumbel (5) de 1930; Escenas junto a la muerte (5) de 1931; Lo rojo y lo azul (5) de 1932 ; Fauna contemporánea (5) de 1933; Libro de Esther (7) de 1935; El profesor inútil (5) de 1926 -segunda edición en 1934-; El convidado de papel (5) de 1928, segunda edición en 1935; Viviana y Merlín (15) de 1930, segunda edición en 1936, y Feria del Libro (7) de 1935.

Y entre sus biografías, publicadas en la gran colección de Vidas españolas del siglo XIX que luego incluyó también a las vidas hispanoamericanas, están : Sor Patrocinio, la monja de las llagas de 1929; Zumalacárregui, el caudillo romántico de 1931; Castelar, el hombre del Sinaí de 1935 y la ya mencionada Doble agonía de Bécquer de 1936. Todas ellas se vendían a 5 pesetas.

Y en el stand nº 13 de Signo, propiedad de Juan Palazón y Pedro García Valdés, editorial en la que colaboró Juan Ramón Jiménez llevándose una serie de disgustos (ver aquí), publicó Jarnés en 1935 en la colección “Los cuatro vientos”, Tántalo (farsa novelesca), en una edición encuadernada que se vendía a 7 pesetas.

Notas.-

  1. Pedro de Répide, “La nueva Feria de Madrid”. Prólogo a Catálogo de la 4ª Feria Oficial del Libro de Madrid. 24 de mayo al 2 de junio de 1936, p. 11
  2. Están transcritas entre las páginas 637 y 660 en el volumen 5 de las Obras completas de Manuel Azaña. Noviembre 1933-Julio 1936. Edición de Santos Juliá, Madrid, Ministerio de la Presidencia, 2007. Están fechadas el lunes 16 de marzo; el 29 de marzo; el 4 de abril con una addenda el 10 de abril; el 14 de mayo, desde la Quinta del Pardo; el 18 de mayo cuando continúa en la Quinta del Pardo; y el 5 de junio de 1936 también desde la Quinta del Pardo.
  3. Manuel Azaña, Obras completas. vol. 5, op. cit., p. 658.

La visita de Azaña a la 4ª Feria oficial del Libro el 24 de mayo de 1936

Quien visite la exposición dedicada por la Biblioteca Nacional de España a la vida y obra del último presidente de la Segunda República española podrá reparar en la siguiente fotografía tomada el domingo 24 de mayo de 1936 por Luis R. Marín, y cuyo original se encuentra en el archivo de la Fundación Pablo Iglesias (Madrid. 19.734)

Ese domingo, en un Madrid primaveral, se inauguró en un ambiente festivo la cuarta feria del libro, la más concurrida de las celebradas hasta entonces, simbolizada por un admirable cartel de Aníbal Tejada. En él, ese dibujante de origen argentino -del que se dispone de pocas informaciones biográficas (ver aquí)– expresó cómo los libros son focos y faros que iluminan y atraen.

Azaña, gran lector y gran escritor, decidió inaugurarla personalmente y darse un baño de masas, a las dos semanas de haber sido designado segundo presidente de la República española. El evento tuvo una gran cobertura en la prensa de la época, como lo revela la portada y las informaciones gráficas y textuales ofrecidas por el diario Ahora, del que era subdirector ese gran reportero que fue Manuel Chaves Nogales, uno de los casi ochenta firmantes del manifiesto de apoyo a Azaña en noviembre de 1934 de un grupo de intelectuales y científicos tras haber sido hecho prisionero en Barcelona a instancias del gobierno de Lerroux, documento que analicé recientemente en otra entrada de mi blog jaeinnova (ver aquí). Fue acusado entonces, injustamente, por sus rivales políticos de connivencia con el acto anticonstitucional de la Generalidad catalana que proclamó el 6 de octubre de ese año el Estado Catalán dentro de la República Federal Española, contraviniendo lo dispuesto en la Constitución de 1931 y en el Estatuto de Autonomía de 1932, de lo que ya había advertido Azaña a los propios dirigentes catalanes según explicó en su libro Mi rebelión en Barcelona, que salió a la calle en septiembre de 1935 en medio de una gran expectación, como ya expliqué en la mencionada entrada del blog jaeinnova.

Esta es la información gráfica ofrecida por el diario Ahora del martes 26 de mayo de 1936 en su portada y páginas interiores con fotografías de sus colaboradores Contreras y Vilaseca.

Esa mañana Madrid se había vestido de gala para celebrar la apertura de esa fiesta cultural. Los tranvías de todas las líneas ondeaban en su trole banderas de la Feria. Dos bandas de música amenizaban el acto de inauguración, la municipal, dirigida desde semanas antes por el maestro Pablo Sorozábal, (San Sebastián 1897-Madrid 1988) y la del regimiento de Infantería número 1.

Azaña llegó al recinto ferial instalado en el paseo de Recoletos a las once de la mañana, acompañado, entre otros, del secretario general de la Presidencia de la República Cándido Bolívar (Madrid 1897-1976) , catedrático de Zoografía de Articulados de la Universidad de Madrid y factotum del VI Congreso Internacional de Entomología celebrado meses atrás, en septiembre de 1935, congreso al que he dedicado varias entradas en mi otro blog jaeinnova. Evidentemente la elección por Azaña de Cándido Bolívar para ese cargo de confianza es otra muestra de la atracción que ejerció Azaña entre la elite científica republicana y del afán de algunos de esos científicos de ejercer su compromiso público, pues Cándido Bolívar había ejercido en las semanas atrás desde la victoria del Frente Popular el cargo de Subsecretario de Sanidad.

Recibieron al presidente de la República quienes le acompañaron en su visita. Entre ellos destacaban el primer ministro y ministro de la Guerra Santiago Casares Quiroga (La Coruña 1884-París 1950), el vicepresidente primero del Congreso, y diputado socialista el catedrático de Derecho penal, Luis Jiménez de Asúa (Madrid 1889-Buenos Aires 1970), que le flanquearon en su paseo inicial. También se encontraban el ministro de Instrucción pública, catedrático de Instituto y dirigente de Izquierda Republicana Francisco Barnés (Sevilla 1877-Ciudad de México 1947), el gobernador civil de Madrid y farmacéutico Francico Carreras Reura (Mahón 1896-Madrid 1951) y el alcalde Pedro Rico (Madrid 1888-Aix en Provence 1957). Además estaban presentes diversos integrantes del Cuerpo diplomático, entre otros los representantes de Francia, Argentina, Chile, Méjico/México, Panamá, Cuba, Santo Domingo o República Dominicana, Honduras, Costa Rica. Y los miembros de la Cámara del Libro y del comité organizador de la Feria formado por Boris Bureba [Isidoro Bureba Muro] (1892-1972), -de la casa editorial Saturnino Calleja-, Esteban Dossat, -de la librería y editorial homónima-, Juan Navarro de Palencia -de la editorial de la Revista de Derecho Privado- , y Roberto de San Martín, de la librería San Martín.

Acompañemos a Azaña en su recorrido a lo largo del paseo de Recoletos, gracias a diversos testimonios periodísticos. A lo largo de él había instaladas 32 casetas numeradas, correspondientes a 24 editoriales privadas y 8 librerías y 4 “stands” o casetas especiales, de instituciones oficiales. La de los Estados Unidos Mejicanos que se preveía instalar finalmente no se exhibió.

Los diferentes “stands” estaban ubicados de la siguiente manera:

El jefe del Estado fue recorriendo una por una todas las instalaciones, conversando con editores y libreros.

En la caseta del Ministerio de Agricultura y de Industria y Agricultura manifestó su deseo de que en futuras ediciones hubiese más casetas de publicaciones oficiales. En la de Ruiz Hermanos (nº 20) el editor Luis Ruiz hizo saber que no era necesario que le presentasen al presidente de la República pues Azaña, “antiguo entusiasta de los libros” era un asiduo cliente de su librería.

En la caseta (nº 18) de Saturnino Calleja contempló varios ejemplares de su libro Estudios de política francesa contemporánea. La política militar, cuya primera edición databa de 1919.

En la de Espasa Calpe (nº 21) estaban colocadas en sitio preferente las siguientes obras del jefe del Estado, que colaboraba desde tiempo atrás con esa empresa cultural: El jardín de los frailes (1927), La novela de Pepita Jiménez (1927), La corona (1930), Plumas y palabras (1930), Una política (1930-1932), (1932), La invención del Quijote y otros ensayos (1934), En el poder y en la oposición (1932-1934), (1934), Grandezas y miserias de la política (1934), Mi rebelión en Barcelona (1935) y Discursos en campo abierto (1936).

Ante el recinto de la Editorial Revista de Derecho Privado (caseta nº 22) su acompañante Luis Jiménez de Asúa le llamó la atención sobre la Revista de Derecho Público que editaba esa casa y en la que ese catedrático y destacado penalista colaboraba asiduamente. Pero Azaña le apuntó que a él le interesaba más la Revista de Derecho Privado por haberse dedicado preferentemente a esa materia jurídica.

Cuando pasó por la caseta de la editorial Céniit (nº 26) mostró interés el jefe del Estado por conocer la obra Sangre de octubre. U.H.P , escrita bajo el seudónimo de un minero asturiano – Maximiliano Alvarez Suárez- por el periodista y dirigente político comunista Manuel Navarro Ballesteros (ver también aquí), de la que acababa de hacer una reseña César Arconada en el ejemplar de Mundo obrero de 9 de mayo. El editor Rafael Giménez Siles (Málaga 1900-México 1991) se la ofreció pero el presidente le comentó que enviaría a comprarla. También estaba expuesta en ese “stand” la Antología negra de Blaise Cendrars, que había traducido Azaña, preguntando este si esa obra se vendía mucho, a lo que contestó negativamente el editor

En la caseta de la Sociedad Bíblica (la nº 6) fue recibido por Adolfo Araujo (Santander 1878-1956). Tras examinar algunas obras Azaña, dirigiéndose a ese distinguido protestante le manifestó “Ahora no se persigue a los colportores, como hace cien años”. Aludía entonces el presidente de la República a la persecución que había sufrido George Borrow por distribuir y difundir biblias en la España de principios del siglo XIX. Azaña conocía bien a ese propagandista por haber hecho una magistral traducción en los comienzos de su vida literaria, allá por 1921 en la selecta colección Granada editada por Jiménez Fraud, de “La Biblia en España” en la que Borrow, con un estilo ameno y ágil dio cuenta de sus aventuras y desventuras en las tierras hispánicas que recorrió vendiendo biblias.

Una vez que finalizó en la Cibeles el recorrido por la Feria del Libro, una de las grandes creaciones culturales republicanas, el presidente de la República y su comitiva se dirigieron al Palacio de Bibliotecas y Museos. En la Biblioteca Nacional Azaña fue recibido por su director Miguel Artigas Ferrando (Blesa-Teruel 1887-Madrid 1947). Recorrieron luego juntos diversas dependencias, deteniéndose especialmente en la sala de lectura de las revistas, que se acababa de ampliar, en el marco de una política de ampliación de servicios de esa institución cultural. Compartieron posteriormente un “vino de honor” que se ofreció al jefe del Estado.

Para saber más:

Ana Martínez Rus, La política del libro durante la Segunda República: socialización de la lectura (Gijón, Trea, 2003).

Ana Martínez Rus, “Las Ferias del Libro de Madrid (1933-1936) como fiestas republicanas”, en Cuadernos de Historia Contemporánea, vol. 41, 2019. https://doi.org/10.5029/chco.66094.

Benjamín Jarnés, La feria del libro, Madrid, Espasa-Calpe, 1935.

María José Blas Ruiz, “Los inicios de la Feria del Libro de Madrid”. En blog Antigua editorial Aguilar. Ver aquí

La mitad de “Los libros de la Naturaleza” de la editorial Calpe a golpe de clic

Durante la década de 1920 se desarrolló una de las más interesantes iniciativas en el ámbito de la divulgación de las ciencias naturales en el Estado español orientada al público infantil y juvenil. Me refiero a la magnífica colección que la editorial Calpe lanzó al mercado en 1923 con el título de “Los libros de la Naturaleza”. Diez libros formaron su primera serie como se puede constatar en este anuncio publicitario

Como se aprecia en él el zoólogo Ángel Cabrera, de fácil pluma y con unas dotes comunicadoras excepcionales, -al que el Museo Nacional de Ciencias Naturales dedicó un homenaje el pasado 7 de julio con motivo del 60 aniversario de su fallecimiento acaecido en Buenos Aires, en el que tuve la oportunidad de participar: ver aquí entre el minuto 23,23 y 45,43- asumió el grueso de la serie. Fue el autor de cinco de los diez volúmenes que tenían características comunes. Todos tenían unas atractivas cubiertas debidas al gran dibujante y caricaturista Bagaría. Su extensión era similar, no sobrepasando el centenar de páginas. Y estaban magníficamente ilustrados con una treintena de dibujos, media docena de láminas y una decena de fotograbados.

Estos fueron los cinco volúmenes de la autoría de Ángel Cabrera en esa primera serie de Los libros de la naturaleza.

Por su parte el otro sostenedor de esa serie fue un buen amigo de José Ortega y Gasset, impulsor junto al ingeniero Nicolás María de Urgoiti de la editorial Calpe en 1918. Me refiero a Juan Dantín Cereceda, al que dediqué una amplia biografía en el diccionario on-line Jaeeduca (ver aquí). Este docente e investigador mostró sus dotes pedagógicas y amplios conocimientos geológicos, como buen discípulo y colaborador de Eduardo Hernández-Pacheco, y botánicos como catedrático de Agricultura en institutos como los de Guadalajara, y los madrileños Instituto-Escuela (entre 1919 y 1922) y San Isidro, en tres libros que presento a continuación.

A esos dos magníficos divulgadores científicos que fueron Ángel Cabrera y Juan Dantín Cereceda se unieron dos relevantes investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales, pertenecientes a dos grupos generacionales distintos. Uno, el geólogo Lucas Fernández Navarro (1869-1930), jefe de la sección de Mineralogía del Museo y catedrático de Cristalografía desde 1902 de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central fue el autor de El mundo de los minerales. El otro, Antonio de Zulueta y Escolano (Barcelona 1885-Madrid 1971), pionero de la investigación genética en España, hermano del pedagogo Luis de Zulueta que sería ministro de Estado durante la Segunda República.

Esa primera serie fue completada con una segunda, editada a finales de la década de 1920, tras la fusión en 1925 de las editorial Calpe y Espasa para formar el potente conglomerado empresarial de Espasa-Calpe. Esta serie, al parecer, no se completó pues no he localizado el volumen anunciado con el título “Libélulas y mariposas”.

Colaboraron nuevamente en esta segunda serie Angel Cabrera, ya instalado en Argentina donde fue contratado en 1925 para dirigir la sección de Paleontología del Museo de la Plata, y Juan Dantín Cereceda. El primero con estos tres volúmenes

El segundo con otros dos volúmenes

En esa ocasión la editorial contó otra vez con la colaboración de otros acreditados naturalistas como Enrique Rioja (Santander 1895-México 1963), catedrático de instituto y de la Escuela Superior de Magisterio desde 1922 donde se especializó en la didáctica de las ciencias naturales y el zoólogo, acreditado entomólogo y catedrático de Zoografía de Articulados desde 1922 de la Universidad Central Cándido Bolívar Pieltain (Madrid 1897-Ciudad de México 1976), quien asumió importantes responsabilidades políticas en los gobiernos presididos por D. Manuel Azaña durante la Segunda República. El primero fue autor de la obra Curiosos pobladores del mar y el segundo escribió un libro sobre Los crustáceos

Se completó esa serie con colaboraciones del astrónomo del Observatorio Astronómico de Madrid José Tinoco y del meteorólogo y jefe del Observatorio Meteorológico de Madrid Nicolás Sama Pérez.

La mayor parte de esos libros tuvieron una amplia circulación en los años republicanos. Se incorporaron a muchas de de las cinco mil bibliotecas que las Misiones Pedagógicas establecieron por muchos lugares del territorio español como en el pueblo pirenaico Bonansa en la provincia de Huesca, transportados por los antecedentes de los bibliobuses.

Y también se trasladaron a las numerosas bibliotecas escolares que los diversos gobiernos de la República impulsaron en los centros educativos, como muestro en la comunicación “Ciencia en las aulas: el caso de las bibliotecas escolares de la Segunda República española”, presentada en el II Seminario Internacional Patrimônio Cientifico e Ensino das Ciencias que organizan los colegas de la PUC de Sao Paulo Kazumi Munakata y Katya Braghini, entre el 6 y el 8 de octubre de 2020, cuyo programa está visible aquí.

Al preparar esa comunicación he podido constatar con satisfacción que debido al programa de I+D+i CEIMES “Ciencia y educación en los institutos históricos madrileños”, financiado por la Comunidad de Madrid y que dirigí entre 2008 y 2012, diez de los veinte volúmenes diseñados en la colección “Los libros de la Naturaleza” están digitalizados en esa magnífica iniciativa del Ministerio de Cultura del Gobierno de España que es la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico

A golpe de clic el internauta curioso tiene acceso a los siguientes volúmenes:

Animales extinguidos, Los animales familiares, Los animales microscópicos, Los animales salvajes, Mamíferos marinos, El mundo alado, Peces de mar y de agua dulce de Ángel Cabrera.

Historia de la Tierra, La vida de las plantas de Juan Dantín Cereceda.

y El mundo de los insectos de Antonio de Zulueta.

Quien se adentre en ellos podrá constatar la calidad científica y literaria de esos libritos que contribuyeron de manera decisiva a fomentar el interés por el estudio de la naturaleza entre lectores infantiles y juveniles de diversos países hispano parlantes a lo largo de diversos momentos de la historia del siglo XX pues la mayor parte de esos volúmenes tuvieron reimpresiones hasta avanzada la década de 1960.

Para saber más:

Juan Miguel Sánchez Vigil, Calpe. Paradigma editorial (1918-1925), Gijón, Editorial Trea, 2005

Juan Miguel Sánchez Vigil, “La Editorial Calpe y el Catálogo general de 1923”, Documentación de las Ciencias de la Información, 2006, vol. 29, pp. 259-277. Accesible aquí

Santos Casado y Alfredo Baratas, “El divulgador Ángel Cabrera”, en Ángel Cabrera: Ciencia y proyecto colonial en Marruecos (editores Helena de Felipe, Leoncio López-Ocón y Manuela Marín), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), 2004, pp. 199-213

Aurelio Heinz Usón Jaeger, Los principios didácticos innovadores para la enseñanza de las ciencias naturales en la escuela primaria española y su repercusión en los libros escolares durante el primer tercio del siglo XX, tesis de la Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Educación, Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales, leída el 28 de junio de 1999. Accesible aquí.

Alejandro Tiana, Las misiones pedagógicas. Educación popular en la Segunda República, Madrid, Ediciones La Catarata, 2016

Eugenio Otero Urtaza, editor, Las Misiones Pedagógicas, 1931-1936, Catálogo de exposición, Madrid, Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, 2006. Se accede a la exposición virtual aquí.

“Bibliotecas escolares”, en Diccionario de Pedagogía, publicado bajo la dirección de Luis Sánchez Sarto, Editorial Labor, Barcelona, 1936, tomo I, pp. 395-401.

Paradojas de un día republicano: el domingo 22 de marzo de 1936 (I)

Tengo ante mí el ejemplar del diario El Sol correspondiente al domingo 22 de marzo de 1936. Puede considerarse un compendio de las tensiones, contradicciones, paradojas que afectaron al régimen republicano en su corta existencia antes del desencadenamiento de la guerra “incivil” como consecuencia del golpe de Estado de 18 de julio de 1936, hoy hace 84 años cuando inicio la redacción de esta entrada.

Los problemas y desafíos políticos del régimen ya eran abordados en la primera página a través de un editorial en el que se pide el aplazamiento “sine die” de las elecciones municipales, convocadas para el 12 de abril, dado que como consecuencia de las elecciones legislativas celebradas el 16 de febrero “todavía se hallan los nervios de punta y circula con alteración la sangre” de manera que “España en estos momentos tiene aún su pulso febril” por lo que según ese editorialista, familiarizado con metáforas procedentes del lenguaje médico, “es preciso que los nervios entren en sedación y disminuya la hipertensión de la sangre en las arterias”.

Portada El Sol 22 marzo 1936

Por su parte el catedrático de Derecho Romano de la Universidad Central, y secretario y cerebro de la Fundación Nacional para Investigaciones Científicas ,José Castillejo (1) (Ciudad Real 1877-Londres 1945)  -tras haber sido decisivo allá por 1907 en la fundación de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (1)- abordó los problemas legales que se derivaban de la amnistía concedida por el gobierno presidido por Manuel Azaña a los protagonistas de la revolución de octubre de 1934. Al final de su reflexivo artículo en el que exhibió su familiaridad con la historia política de la antigua República romana, a través de sus lecturas de Salustio, se hizo una serie de preguntas como las siguientes:

¿No habrá acaso otra manera de sacar de las cárceles a quienes no deban estar en ellas? ¿No tenemos también obligaciones hacia los que quedaron recluidos por haber delinquido en fecha inadecuada o sin pensar en un cambio de régimen? Pero ante todo, ¿corresponden a los Gobiernos esos menesteres, o son, como la “economía dirigida”, un pantano donde sin éxito se hunden más a cada nuevo esfuerzo?

Si pasamos a la segunda página, dedicada al mundo de los libros, nos encontramos, sin embargo, con destellos de la extraordinaria creatividad cultural que se desplegó en el período republicano y de la amplitud de las conexiones internacionales de la elite intelectual de aquellos años.

p2 El Sol 22 marzo 1936

Sobresale en ella un magnífico texto de Guillermo de Torre (Madrid 1900- Buenos Aires 1971), quien por aquel tiempo ayudaba Pedro Salinas a sostener esa gran revista del Centro de Estudios Históricos de la JAE que fue Indice Literario (3), una más de la serie de publicaciones surgidas de esa modélica casa de estudios (4).  Se titulaba “Libros de arte. Panoramas de lo nuevo”. En él hizo una reseña colectiva de tres obras: De la naturaleza al espíritu. Ensayo crítico de pintura contemporánea, desde Sorolla a Picasso”, de Manuel Abril, Espasa-Calpe. Madrid, 1935;  Arte nuevo por Cossío del Pomar. La Facultad, Buenos Aires, 1934 y Estructura por J. Torres-García. Biblioteca Alfar. Montevideo, 1935.

Manuel Abril_

 

Cossio del Pomar Arte nuevo

 

 

Torres Garcia Estructura

Tras lamentarse de la escasez en lengua española de síntesis panorámicas sobre el arte nuevo y caricaturizar la erudición hueca encomió el valor “excepcional” del libro de Manuel Abril (Madrid 1884-1943). Guillermo de Torre, que omitió que la obra había sido premio nacional de literatura en el año 1934, resaltó su utilidad manifiesta, su visión panorámica, la presentación en perspectiva de teorías y tendencias y su afán de captar la atención del lector “medio desprevenido” o “más bien reacio” mediante un tono explicativo y didáctico. Aunque también deslizó una crítica al “teñido nacionalista y patriótico de su tono afirmativo”, muy claro en el prólogo.

También registró su lectura del libro panorámico sobre el “arte nuevo” del pintor y crítico peruano Cossío del Pomar (Morropón-Piura 1888-Lima 1980) -“personalidad contradictoria y hasta incongruente”- para criticarlo severamente al considerarlo un resumen de resúmenes que incluso era insuficiente como libro de iniciaciación. A pesar de esta dura crítica de Guillermo de Torre sabemos que Felipe Cossío del Pomar, muy vinculado al dirigente del APRA peruano Raúl Haya de la Torre fue una personalidad relevante en el campo artístico latinoamericano, tanto en el Perú como en México donde en sus años de exliado creó en 1937 en la población de San Miguel de Allende una escuela de Bellas Artes, cuya historia fue reconstruida por Maline Gilbert McCalla y Miguel Angel Cossío en un libro publicado en 2017, una de cuyas reseñas se debe a Rosmeliz Alva Zapata. (ver aquí). En ella acogió a críticos de arte españoles exiliados como Juan de la Encina.

Finalmente fijó Guillermo de Torre su atención en el curioso volumen que bajo el título de “Estructura” acababa de publicar Joaquín Torres-García (Montevideo 1874-1949) en su ciudad natal. Lo evaluó como un panorama, no tanto de obras y tendencias, como de ideas y teorías sobre la pintura abstracta. Guillermo de Torre -que había publicado en 1934 en colaboración con Roberto J. Payro un volumen sobre ese artista latinoamericano- se manifestaba como un admirador del pintor uruguayo en tanto en cuanto que personificaba “la Inquietud, con mayúscula” de manera que su persona, su obra, constituían  “todo un caso digno de la mayor atención”. Era un “pintor desdoblado en teorizante, cuya obra prosigue incesantes avatares” dado que “es un genuino buscador”. Se lamentaba por ello que cuando había intentado establecerse en Madrid, donde vivió entre 1932 y 1934, no se le hubiesen dado facilidades para acogerle lo que revelaba ” la impermeabilidad que goza nuestro ambiente”. Y añadía que Torres García “tiene fervores de apóstol” por lo que  su vehemencia, su “iluminación”, su espíritu proselitista, eran admirables. Aunque también admitía el crítico madrileño que esas virtudes no habían encontrado siempre “mecha propicia en que prender” lo que “sólo puede atribuirse a su unilateralismo enceguecedor, a su sectarismo radical, imbuido de pasión”. Admiraba asimismo Guillermo de Torre el “arte lógico, claro, lúcido como pocos” de Torres García pero destacaba con pesar que “ese logicismo de sus cuadros no acompañe a sus facultades de expositor” pues el libro Estructuras que estaba “henchido de valiosas teorías” estaba “desordenado hasta el límite” de manera que “no parece concebido bajo la luz tranquila de la Cruz del Sur, sino fermentado algunos grados más arriba, en la maraña tropical”.

Ese artículo de fondo del reputado crítico de arte Guillermo de Torre, yerno de Jorge Luis Borges desde 1928, estaba acompañado de las secciones “La vida literaria en el extranjero” con un listado de novedades bibliográficas aparecidas en Francia y Alemania; “Bibliografía” en la que se informaba de manera sucinta de libros recién publicados en España y de una columna dedicada a resolver dudas y consultas bibliográficas que planteaban los lectores del periódico, siguiendo una moda común a diversos periódicos y revistas de la época republicana que estimulaban el contacto  de esa manera con sus lectores.

Entre los libros editados en España que se enumeraban en la sección “Bibliografía” cabe mencionar  dos libros del catedrático de Física y Química del Instituto de Alcoy Juan B. Puig Villena (1894-?), ciudad en la que fue presidente de Izquierda Republicana. Este asistente a la conferencia que había dado Einstein en 1923 en la Residencia de Estudiantes de Madrid sería durante la guerra civil uno de los profesores del Instituto Obrero de Valencia, donde sus enseñanzas fueron muy apreciadas (ver aquí). En 1939 iniciaría su exilio, iniciado en Argelia y finalizado en México donde falleció al parecer en 1943.

El Sol, en efecto, informaba de la publicación de sus libros-folletos El espacio, curvo y finito, editado en 1935 en Alicante que comprendía tres ensayos cortos titulados El espacio curvo, Ondas y estrellas y Probabilidad y certeza, de 24, 26 y 17 páginas en cuarto y  Breve idea de la mecánica ondulatoria editado en Alcoy en 1935 y que se vendía a tres pesetas, que revelan su afán de formar parte de la comunidad de propagadores de la física cuántica . Gonzalo Gimeno Valentín-Gamazo, en su tesis doctoral (5) ha destacado el ambicioso contenido de ese texto en el que se abordaban cuestiones como “El principio de incertidumbre”, “Las ideas de De Broglie”, “Realidad de la onda de fase”, “Ecuación de Schröndiger”, “Aplicación del átomo de hidrógeno”, “Teoría de la valencia química”, “El átomo de helio”, “Espectros moleculares”, “Ortohidrógeno y parahidrógeno” y “Mecánica ondultaria y radiactividad”. Ambición que contrasta con su recogimiento en una ciudad pequeña que le limitaba su radio de acción como dio a entender en el prólogo de Breve idea de la mecánica ondulatoria con estas palabras, reproducidas por Gonzalo Gimeno:

“Esta obra no es otra cosa, que el esfuerzo hecho por un modesto profesor de      Instituto,  que no resignándose a vegetar en el casino local y buscando distraerse con un poco de espiritualidad en el vivir mezquino y monótono de las ciudades pequeñas, ha hecho unos apuntes y notas que ahora ordena y publica por si alguien quiere aprovechar. Es posible, lector, que este folleto, ni te aproveche ni te importe. No te preocupes, pues ya seremos dos los que estamos en el mismo caso”.

el espacio curvo y finito

 

Breve idea de la mecanica ondulatoria

Otros libros de los que se daba noticia a los lectores de El Sol eran:

-la edición que había hecho Juan José Domenchina (Madrid 1898-México 1959), agudo crítico literario del diario vespertino La Voz y secretario de Manuel Azaña, de las Obras poéticas completas de Espronceda de la que el redactor anónimo de El Sol decía “edición magníficamente presentada y estudio de Domenchina, fino y docto”, y publicadas por el editor M. Aguilar.

obras-poeticas-completas-recopilacion-prologo-y-notas-de-juan-jose-domenchina

-el libro del diplomático e historiador Virgilio Sevillano Carvajal, (Zamora 1890-?) La España..¿de quién?. Ingleses, franceses y alemanes en este país, Madrid, 238 páginas en folio, 8,50 pesetas que era un “estudio de las actividades de los extranjeros, sobre todo técnicos, en España, con estadísticas y datos en abundancia”.

Virglio Sevillano Carbajal

 

-la obra de Estanislao Maestre, San Ildefonso. La Granja. Valsaín. Riofrío. Segovia. Apuntes para una guía., Madrid, 117 páginas con grabados, en octavo. Tres pesetas que  era “una pequeña guía turística de los lugares indicados de la provincia de Segovia”, accesible digitalmente aquí, profusamente ilustrada como podrá comprobar quien acceda a ella.

La Granja

y dos publicaciones editadas en Barcelona por religiosos, un indicador del esfuerzo de El Sol por dar cabida a la producción cultural de todas las tendencias ideológicas presentes en la sociedad española, aunque con reticencias pues se omitía que los autores de los dos libros siguientes, el uno era presbítero y el otro agustino:

El salario familiar. Teoría y práctica del presbítero Bartolomé Quetglas i Gayá (Felatnix, Mallorca 1900-Palma,Mallorca 1964) , que se vendía a cuatro pesetas. Ese sacerdote estuvo vinculado al sindicalismo católico durante la Segunda República.

el salario familiar

-y la segunda edición de Documentos inéditos acerca de mosén Jacinto Verdaguer. Su amistad con los agustino de El Escorial, editado por Manuel Monjas y que se vendían a 12 pesetas.

Jacinto Verdaguer

 

Culminaba el montaje de la página dedicada al mundo de los libros de El Sol de 22 de marzo de 1936 -a dos días de que mi padre cumpliese quince años- la sección titulada Folletones de El Sol. Aquel día acogía la segunda colaboración de Sixto Tros dedicada a dar cuenta a los lectores del periódico de la celebración del centenario de Mark Twain, el escritor para quien el río Mississipi fue el eje de su vida de modo que el mundo de su adolescencia fue una faja de tierra al borde de la corriente de esa poderosa corriente fluvial. Dio cuenta de sus vicisitudes vitales: los años en los que ejerció de impresor cuando adquirió la base de su cultura, la temporada en la que fue piloto en el río -los años más felices de su vida-, la etapa en que fue buscador de oro y periodista en California. Y explica cómo -siguiendo a F. L. Pattee– con Mark Twain “la literatura americana se hizo por vez primera nacional”.

Cabe señalar finalmente cómo en un breve rincón aparecía una publicidad de obras del pedagogo y sicólogo José Mallart (Espolla -Gerona- 1897, Madrid 1989), del Instituto Nacional de Psicotecnia, que se consideraban que podían ser eficaces para la Reforma Agraria. Se enumeraban cuatro obras: La elevación moral y material del campesino, que se vendía a 5 pesetas; Pro arbolado, 2,50 pesetas; La posesión de la tierra y la explotación agrícola racional, 1 pta. y Colonias de educación para formación general y profesional, 5 pesetas. En otro lugar comentaré más detenidamente el significado de esta autopublicidad de la dimensión agrarista de la obra de ese pedagogo y sicólogo de origen catatán, nacido en el seno de una familia de agricultores, considerado uno de los impulsores de la sicología industrial en España. Como tal ocupa un lugar en la reciente e interesante exposición virtual organizada por la Facultad de Sicología de la Universidad Complutense sobre Los test sicológicos en España entre 1920 y 1970.

Esa dimensión agrarista  ha sido poco tenida en cuenta por sus estudiosos como Francisco Pérez Fernández, autor de un muy interesante trabajo sobre quien fue nombrado en 1932 Inspector de Escuelas de Trabajo y en 1934 jefe de la sección Pedagógica del Instituto Nacional de Reeducación Profesional. (ver aquí).

Mallart Elevacion campesino

Mallart Pro arbolado

 

Colonias de educacion1

 

Colonias de educacion 2

La coexistencia entre una potente creatividad cultural, -estimulada por un intenso debate de ideas, relecturas del pasado y propuestas de reorganización social-,  y serios problemas socio-económicos y políticos, tanto en la esfera nacional-estatal como internacional, estaban también presentes en las otras páginas del diario El Sol de ese domingo 22 de marzo de 1936 como expondré en la continuación de esta entrada, a la que hay que poner término dada su extensión.

(1) El título de su artículo era “La aministía” y formaba parte de una serie de textos que dedicó a examina Los problemas de la Repúblicas. Sus colaboraciones solían aparecer en la edición dominical de El Sol.

(2) Abordé su protagonismo en esa iniciativa científica en “José Castillejo: entrelazando las hebras de un artífice de la JAE”, accesible en https://digital.csic.es/handle/10261/16781

(3) Cabe profundizar en la relación entre esos dos humanistas a través del estudio de su correspondencia, parte de la cual ha sido editada recientemente. Ver Pedro Salinas. Guillermo de Torre. Correspondencia 1927-1950, editores Carlos García y Juana González García, Madrid-Frankfurt, Iberoamericana, 2018, 254 pp.

(4) Analicé las publicaciones surgidas en ese laboratorio de las ciencias humanas en mi trabajo sobre “La dinámica investigadora del Centro de Estudios Históricos de la JAE”

(5) Gonzalo Gimeno Valentín-Gamazo, “La matemática de los quanta en España. El andamiaje de la física teórica en el intervalo 1925-1955”, tesis doctoral dirigida por Marià Baig i Aleu, Centro de Historia de la Ciencia, Universidad Autónoma de Barcelona, 2015, pp. 77-82. Accesible esta tesis aquí.

 

Las novedades de la editorial Espasa-Calpe a principios de 1936

Antes de celebrarse la IV Feria del Libro, una de las iniciativas culturales promovidas por la Segunda República vividas como acontecimientos festivos (1) , la potente industria editorial española estaba en plena ebullición. En ese sector una de las empresas más dinámicas era la editorial Espasa-Calpe. Nacida en 1925 de la unión de la editorial Calpe,  creada en 1918 por el ingeniero vasco Nicolás Mª de Urgoiti, y la veterana Espasa, fundada en 1860 por Pablo y José Espasa Anguera, tenía en ella gran influencia el filósofo José Ortega y Gasset.

Dos anuncios, aparecidos respectivamente el sábado 8 y el jueves 13 de febrero de 1936 en la página que el diario El Sol dedicaba al mundo de los libros, han llamado mi atención. En el primero la editorial Espasa-Calpe daba cuenta de sus últimas novedades. En él se nos ofrece entonces útil información sobre la orientación que daba esa editorial a su catálogo en vísperas de las últimas eleccciones republicanas, celebradas el domingo 16 de febrero que supondrían un “tournant” decisivo en la historia republicana.

 

Anuncio sabado 8 febrero 1936

Este anuncio, en efecto, es revelador de la potencia editorial que tenía Espasa-Calpe a finales de la Segunda República, de sus estrategias publicitarias, de sus preocupaciones culturales y de la amplitud de su catálogo en el que simultaneaban obras científico-técnicas, libros fundamentales del pensamiento europeo y obras relevantes del ámbito cultural iberoamericano, tanto de autores españoles como latinoamericanos.  También nos orienta sobre su público potencial pues los precios de sus libros indican que sus posibles clientes tenían un alto poder adquisitivo.

El anuncio daba cuenta de dos libros de la Biblioteca Agrícola Española, debidos a dos ingenieros agrónomos sobre cuya importancia llamaba la atención el mencionado anuncio del jueves 13 de febrero.

Uno de ellos era  Rafael Font de Mora (1893-1978), quien había creado en 1934 el Servicio Oficial de Inspección, Vigilancia y Regulación de Exportaciones del campo valenciano, convirtiéndose en un experto en la producción del naranjo, el principal producto de exportación hortofrutícola del Levante español. El otro, Manuel María Gayán que había sido director de la estación enológica, frutal hortícola de Calatayud y de la Granja Agrícola de Valladolid en las que adquirió experiencia y competencias para afrontar el encargo que le hiciese Espasa-Calpe para su Biblioteca Agrícola Española.

La obra de Rafael Font de Mora: El naranjo: su cultivo y explotación contenía abundantes ilustraciones, estaba encuadernada en tela y se vendía a siete pesetas. La oportunidad y utilidad de la obra venía dada, según sus editores, por las dificultades que estaba encontrando la exportación de ese producto estratégico en la balanza comercial española. En él se ofrecían una serie de consejos para obtener una gran variedad en su producción y garantizar la calidad de la fruta.

El naranjo 3

 

Por su parte la de Manuel María Gayán Horticultura general y especial, estaba muy ilustada, y se vendía a 14 Pts. Al publicitar la obra los editores señalaban que era un libro muy práctico para las tres clases de huerta: la familiar, la profesional y la industrial. En el libro se ofrecían reglas generales y métodos modernos para la instalación de huertas, métodos de cultivos, fertilización, riego, semillas, alternativas de plantas, tratamiento de enfermedades, Proporcionaba informaciones sistemáticas para triplicar y mejorar la producción de toda clase de hortalizas. E insistían en que era un libro de enorme valor para el horticultor.

horticultura-general-y-especial

 

De la colección de Clásicos Castellanos se anunciaba la edición crítica de una de las obras cumbres de la literatura picaresca: Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán. Tal edición la efectuó  el catedrático del Instituto-Escuela, investigador del Centro de Estudios Históricos y ex pensionado de la JAE Samuel Gili Gaya, sobre el que dí una conferencia en el instituto homónimo de Lleida el 10 de diciembre de 2019 (ver aquí y aquí), y al que dediqué un artículo en compañía de mi colega y amigo Mario Pedrazuela en un ejemplar extraordinario de la revista Participación Educativa de 2011 (ver aquí). Esa gran edición constaba de cinco tomos y el precio de venta de cada uno de los volúmenes variaba según la calidad de la cubierta: en rústica seis pesetas; en tela ocho ; en piel diez pesetas.

La editorial Espasa-Calpe había adquirido la colección Clásicos Castellanos a ediciones La Lectura en 1930. Se convirtió entonces Domingo Barnés en su director literario. Este pedagogo, estrecho colaborador de Manuel Bartolomé Cossío, dio continuidad en sus nuevas funciones al propósito inicial de la Colección. Ese afán surgido en torno a 1910 gracias al impulso de Tomás Navarro Tomás y Américo Castro, los discipulos más directos de Ramón Menéndez Pidal, era el de hacer ediciones claras, correctas, con precisión y conciencia filológica de textos clásicos españoles. A lo largo de la dilatada trayetoria de la colección se llegaron a publicar más casi dos centenares de títulos (ver aquí).(2)

Mateo Aleman

 

De la Biblioteca de ideas del siglo XX dirigida por José Ortega y Gasset (3) se hacía publicidad de una nueva edición de la relevante obra de Enrique Wölfflin: Conceptos fundamentales en la historia del arte que con 121 grabados se vendía a 20 Pts. Su primera edición en castellano se había hecho en 1924, con traducción de José Moreno Villa.

Wolflin2

 

 

De la colección “Vidas españolas e hispanoamericanas del siglo XIX”, que también impulsó José Ortega y Gasset dado su interés por la renovación del género biográfico y a la que dio un giro tras su segundo viaje a Argentina en 1928 para favorecer y potenciar el diálogo cultural transatlántico (4) , se dio noticia de dos recientes publicaciones.

Una correspondía a la autoría de Diego Hidalgo. Este notario de origen extremeño, militante del Partido Republicano Radical y ex ministro de la Guerra cuando se produjo la revolución de octubre en 1934 había efectuado un viaje a la Unión Soviética en 1929. Es  probable que entonces comenzase su interés por las aventuras de un paisano que llegaría a ser general del ejército ruso. Esa apasionante biografía la dio a conocer en su libro José Antonio de Sarabia. De estudiante extremeño general de los ejércitos del Zar, cuyo coste era de cinco pesetas.

El otro era obra del periodista y escritor mexicano Rafael F. Muñoz. Su biografía del presidente mexicano general Antonio López de Santa Anna , cuya figura dominó la historia política mexicana en el segundo cuarto del siglo XIX, también se vendía a 5 ptas.

Diego Hidalgo

 

Santa Anna_

 

El interés por el mercado hispanomericano de Espasa Calpe, que tenía una potente delegación en Buenos Aires, se revela asimismo en su apuesta por editar El diablo y la técnica, una selección de cuentos, impregnados de humorismo, del peruano Héctor Velarde, (1898-1989), un arquitecto que había vivido en la Argentina en la década de 1920, y cuya obra arquitectónica sería influyente en el Perú del segundo tercio del siglo XX a través de su labor académica y sus construcciones.

En la publcidad de la editorial se cometió una errata en el título al denominarlo “El hombre y la técnica” quitándole el toque de humor del libro, adoptado por su autor. El precio de la obra era de cinco pesetas

El diablo y la técnica de Hector Velarde_

 

Finalmente se mencionaba la obra del sacerdote y teólogo austriaco Franz Michel William La vida de Jesús en el país y pueblo de Israel. Publicada en alemán en 1932 se convirtió en un bestseller en su tiempo, traduciéndose a doce lenguas, entre ellas el español, gracias a Espasa-Calpe.  En ellla se presentaba al lector, de una manera ágil y atractiva, la vida y la persona de Jesús partiendo de los Evangelios. Benedicto XVI reconocería esa obra como una de sus fuentes de inspiración en el prefacio de su importante libro Jesús de Nazaret.

La obra de Franz Michel William era presentada por Espasa Calpe como la biografía cumbre sobre Jesús, la editó ilustrada con láminas y encuadernada en tela. Tan lujosa edición se vendía a un alto precio: 18 pesetas.

Vida de Jesus 2

 

Todos esos libros se podían adquirir en librerías y en la Casa del libro que tenía Espasa-Calpe, S.A. en su sede de la madrileña Avenida Pi y Margall nº7, actual Gran Vía.

 

Casa del Libro en 1923

Interior de la Casa del Libro en 1923

 

(1) Ana Martínez Rus, “Las Ferias del Libro de Madrid (1933-1936) como fiestas republicanas“, Cuadernos de Historia Contemporánea, 41, 18-39

(2) Ver Antonio Marco García, “Propósitos filológicos de la colección Clásicos castellanos de la editorial La Lectura (1910-1935)“, AIH ,Actas X, 1989

(3) Tal y como señala Azucena López Cobo en “Un proyecto cultural de Ortega con la editorial Espasa-Calpe (1918-1942)” en Revista de Estudios Orteguianos nº 26, 2013  p. 31 esa biblioteca editó ensayos de la cultura contemporánea como Geometrías no euclidianas: exposición histórico-crítica de su desarrollo de Roberto Bonola; Teoría de la Relatividad de Einstein de Max Born; Ciencia cultural y ciencia natural de Heinrich Rickert; La decadencia de Occidente de Oswald Spengler; Ideas para una concepción biológica del mundo de Jacob von Uexküll y los mencionados Conceptos fundamentales en la Historia del arte de Heinrich Wölfflin.

(4) Desarrolla estas cuestiones Jessica Cáliz Montes, “La colección ´Vidas Españolas e Hispanoamericanas del Siglo XIX”, un lugar de encuentro entre España e Hispanoameríca”, en Cuadernos de Aleph, 2013, nº 5, pp. 15-38.

 

Los libros del mes: noviembre de 1931

Un jurado formado por Azorín (Monóvar 1873-Madrid 1967), Ramón Pérez de Ayala (Oviedo 1880-Madrid 1962), José María Salaverría (Vinaroz 1873-Madrid 1940), Enrique Díez-Canedo(Badajoz 1879-México 1944) , Pedro Sáinz Rodríguez (Madrid 1897-1986) y Ricardo Baeza (Bayamo [Cuba] 1890-Madrid 1956) examinó lo más relevante de la producción bibliográfica del mes de noviembre de 1931,

Consideró que el mejor libro de ese mes fue Intermedios de Pío Baroja, cuyo indice está accesible aquí

Pio Baroja Intermedios

 

Y entre los recomendados cabe distinguir entre libros escritos originariamente en español y otros traducidos al castellano.

He aquí una galería de los primeros en los que cabe distinguir una novela social de Joaquín Arderius (Lorca 1885-Ciudad de México 1969), una obra de teatro de Julián Gómez Gorkin (Benifairó de los Valles 1901-Paris 1987), otra de carácter autobiográfico del peruano José Santos Chocano (Lima 1875-Santiago de Chile 1934) un libro de literatura infantil de Angel Cruz Rueda (Jaén 1888-Madrid 1961) y una obra de historia del arte del doctor José Cascales Muñoz (Villafranca de los Barros [Badajoz] 1865-Madrid 1933)

Arderius Joaquin Campesinos

 

Gomez Gorkin Julian La corriente. Una familia

Santos Chocano El libro de mi proceso

Cruz Rueda gestas contadas a los niños

Cascales Muñoz Jose Zurbaran

En cuanto a las traducciones dominanaban las de obras literarias y de carácer político, exceptuando la traducción de diversas obras de Descartes por la editorial L. Rubio, de la que no he localizado la portada original. De las demás sí muestro sus portadas.

Entre las de carácter político destacan obras de escritos de clásicos de la literatura marxista, la traducción hecha por Andrés Nin de La revolución rusa del historiador Mijail Pokrovski(1868-1932), la Historia del año I de la revolución rusa de Víctor Serge(Bruselas 1890-Ciudad de México 1947), La extraña muerte del presidente Harding de Gaston B. Means(1879-1938) y Nosotros los bárbaros de Karen Branson.

Respecto a las obras literarias fueron nominadas la novela Juventud podrida de Wiaceslaw Chichkoff, Hermano negro de Magdeleine Paz (1889-1973), 12 hombres y un capitán de Theodore Plievier (Berlin 1892-Suiza 1955), El Vengador de Edgar Wallace (Greenwich [Inglaterra] 1875-Beverly Hills  [Estados Unidos] 1932), El marqués de Sade. Su vida de Otto Flake (Metz 1880-Baden-Baden 1963), traducido por Manuel Souto, que poco después obtendría una cátedra de Filosofía en el Instituto de Santiago, como di a conocer en el diccionario on-line JAEeduca (ver aquí)

 

Descartes Discurso del metodo

Marx Engels Capitalismo y comunismo

Pokrovski La revolucion rusa

 

Victor Serge Historia del año I

 

Gaston B Means extraña muerte

Bramson Karen Nosotros los barbaros

Juventud podrida portada

Juventud podrida contraportada

 

Magdeleine Paz. Hermano negro

 

Theodor Plivier 12 hombres 1

Edgar Wallace El vengador

Otto Flake marques de Sade portada

 

Otto Flake el marques de Sade contraportada

 

Las traducciones como vehículo de la renovación de la enseñanza de las ciencias en los inicios republicanos

El diario republicano Luz nació a principios de 1932. Sus impulsores -el empresario Nicolás de Urgoiti y el filósofo José Ortega y Gasset que habían lanzado meses antes la Agrupación al Servicio de la República- pretendían con ese nuevo periódico influir en la marcha del régimen republicano, máxime en un momento en el que Ortega empezaba a mostrar distancias con la obra de gobierno de Manuel Azaña. Asi lo mostraba su artículo de fondo, ubicado en la portada del diario de su primer número el 7 de enero de 1932 , titulado “Hacia un partido de la Nación. Antimonarquía y república”.

Pero también llama la atención de ese ejemplar una reseña que aparece en la página siguiente, dedicada a cuestiones culturales, y fundamentalmente a comentar las novedades bibliográficas.

Esa reseña estaba firmada por el catedrático de instituto Juan Dantín Cereceda, estrecho colaborador de Urgoiti y Ortega desde que ese tandem fundaran el diario El Sol en 1917 como consta en varias entradas de mi blog jaeinnova (ver aquí). Dado que Dantín fue uno de los catedráticos de instituto pensionados por la JAE me ocupé de él en el libro Aulas abiertas, haciéndole una amplia   nota biográfica que también se puede leer el diccionario on line JAEeduca (ver aquí).

Tal reseña aludida muestra diversas cuestiones.

En primer lugar la preocupación de Dantín, ya maduro, por estar al tanto del movimiento científico-pedagógico en los inicios del período republicano y su empeño en alentar una cultura de la precisión en los centros docentes, siempre que dispusieran de laboratorios bien dotados.

En segundo lugar su interés por la labor llevada a cabo por ese gran didacta de las ciencias que fue Modesto Bargalló, cuya obra científica y pedagógica ha analizado recientemente Luis Moreno en su tesis doctoral Ciencia en las aulas: prácticas pedagógicas, cultura material e historia de la ciencia en la obra de Modesto Bargalló en España (1894-1939). (ver aquí) Probablemente ambos docentes trabaron amistad en Guadalajara. Dantín fue catedrático de Agricultura de su instituto, entre 1912 y 1922, y Bargalló fue profesor numerario de Física, Química, Historia Natural y Agricultura de la Escuela Normal de Maestros de esa ciudad castellana desde 1915 hasta la guerra civil.

En tercer lugar la labor de mediación cultural emprendida por la editorial barcelonesa Gustavo Gili para dar a conocer al público de habla española aportaciones científicas europeas. En este caso eligió un manual alemán hecho al alimón por dos físicos alemanes, Eilhard Wiedemann (1852-1928) y Hermann Ebert (1861-1913) que habían desarrollado el grueso de su obra antes de la Primera Guerra Mundial. De hecho la primera edición de Physikalisches Praktikum databa de 1904. El hecho de que fuese un éxito editorial en Alemania al hacerse varias ediciones puede explicar el que la editorial Gustavo Gili se aventurase a traducirla al español.

practicas-de-fisica-wiedemannDantin Fisica Portada

Este volumen tenía 539 páginas con índices, y tenía 370 figuras como las siguientes.

Practicas fisica interior

He aquí los contenidos de la mencionada reseña

La ponderación y la medida de los fenómenos para su perfecto conocimiento y la precisa formulación de sus leyes inspiran estas prácticas, realizables, en su mayor parte tan sólo en laboratorios dotados de material abundante.

Las prácticas, siempre excelentes, se ordenan en cada una de las grandes partes en que la obra aparece dividida: A) Física general, B) Calor, C) Óptica, D) Electricidad y Magnetismo. El libro recoge en un apéndice los diferentes trabajos auxiliares de laboratorio, manipulaciones con el vidrio y los metales, etcétera -tablas, en gran número, de constantes físicas-; fórmulas matemáticas de que el físico se sirve con más frecuencia: tablas trigonométricas y tablas de logaritmos.

La obra es algo atractivo  y sugerente que vale por un buen tratado de Física y sirve a toda clase de públicos. Puede ser utilizada por unos como una magnífica iniciación, de tipo superior; por otros, de comprobación y mera experiencia cuantitativa ante la clase; por algunos, de preparación para estudios de mayor empeño y finura de análisis.

La traducción de Modesto Bargalló, fiel y precisa. 

Lo que no sabemos es cómo circuló este libro en los centros docentes y si fue usado por los colegas de Dantín y Bargalló, ubicados en los institutos y en las Escuelas Normales.

Un libro sobre Ifni del aviador republicano J. Antonio López Garro en el otoño de 1935

Como es sabido la ocupación efectiva del territorio de Ifni se produjo en la primavera de 1934 cuando dirigía el gobierno español el líder del Partido Radical, Alejandro Lerroux.

En la operación de toma de posesión de ese enclave en la costa oriental africana, perteneciente actualmente a Marruecos, participó el aviador J. Antonio López Garro, bajo las órdenes del coronel “africanista” Oswaldo Capaz Montes.

Meses después ese singular aviador, hecho a sí mismo, como se revela en la entrevista que le hizo el diario La Verdad de Murcia en 1978 , a su regreso de un exilio de más de 40 años que pasó en su mayor parte en tierras mexicanas,  -y que fue recogida por el cronista oficial de Ulea donde vivía la familia de López Garro- publicó un singular libro.

De la edición de “Ifni y Smara”, tal era el título de esa obra, dio cuenta el diario vespertino Heraldo de Madrid en estos términos.

6 Ifni y Smara de Jose Antonio Lopez Garro

Lo que no se apuntó en esa breve noticia es que ese libro, que consituye una fuente de inestimable valor en la literatura africanista española generada durante la Segunda República, estuvo prologado por uno de los africanistas más activos de aquel momento como fue el geógrafo hispano-portugués Gonzalo de Reparaz Rodríguez

Ifni 1935 portada

 

prologo Reparaz

Mi colaboración en el número 22 de la revista Naturalmente del Museo Nacional de Ciencias Naturales

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Los editores de la revista digital Naturalmente dirigen la siguiente carta en la que explican los contenidos de su último número, el 22, bien interesante como se aprecia por sus contenidos.

“Queridos lectores,

Os enviamos NaturalMente22. En este número os presentamos muchas de las iniciativas que han tenido lugar en el MNCN durante los últimos tres meses. Además de las exposiciones temporales que hemos dedicado al investigador Royo GómezRío Tintoreservas marinas o la acuarofilia, el museo ha sido lasede para la presentación de proyectos tan interesantes como Territorio en extinción. Tigerland o ¿Por qué tan pocas?, un proyecto audiovisual que busca dar visibilidad al trabajo de las mujeres en la ciencia. Todas estas iniciativas son la prueba de que desde esta institución tratamos de divulgar ciencia sin perder de vista la educación, la mejor herramienta para formar a futuros ciudadanos responsables. En esa línea nos habla Leoncio López-Ocon del papel que tuvo el MNCN en la formación de los estudiantes de los institutos de Madrid durante el  primer tercio del siglo XX.

Os descubrimos qué son los nematodos, animales que se encuentran en todas partes pero que pasan desapercibidos para la mayoría de la gente; de  las costumbres y mitología que rodean a los delfines rosas del Amazonas; hacemos un recorrido natural por la expedición de Magallanes-El Cano y las Islas Galápago; recordamos a Rachel Carson, posiblemente una de las mujeres que más conciencias ecológicas ha despertado en el siglo XX y analizamos  el pasado caníbal de nuestra especie.

¡Todo eso junto a nuestras secciones habituales!

Como siempre, esperamos que disfrutéis de estas páginas y os animamos a compartirlas.

Podéis enviarnos vuestras opiniones y sugerencias a naturalmente@mncn.csic.es y desdeaquí acceder a los números anteriores de la revista”.

 

Aulas abiertas y profesores viajeros: una contribución colectiva sobre la renovación de la enseñanza secundaria en los países ibéricos (1900-1936)

 

Aulas con memoria portadaportada libro Aulas modernas

Tras la edición de los libros Aulas con memoria. Ciencia, educación y patrimonio en los institutos históricos de Madrid (1837-1936), editores Leoncio López-Ocón, Santiago Aragón, Mario Pedrazuela  (Madrid, Doce Calles-CEIMES, 2012) y Aulas modernas. Nuevas perspectivas sobre las reformas de la enseñanza secundaria en la época de la JAE (1907-1939) , editor Leoncio López-Ocón, (Madrid, Dykinson-Universidad Carlos III, 2014) se publica ahora, tanto en versión papel como en su versión digital (ver aquí), la obra Aulas abiertas. Profesores viajeros y renovación de la enseñanza secundaria en los países ibéricos (1900-1936) (Madrid, Dykinson, Universidad Carlos III, 2018), editada por Leoncio López-Ocón, Víctor Guijarro y Mario Pedrazuela.

 

Aulas abiertas

 

Se completa así una trilogía dedicada a profundizar en el conocimiento de una etapa fundamental del sistema educativo, como es la de la enseñanza secundaria, y a ofrecer nuevas perspectivas de investigación sobre unos lugares fundamentales en la producción y reproducción de conocimientos como han sido las aulas donde se formaron los bachilleres, particularmente en el primer tercio del siglo XX cuando se produjo una consolidación del sistema científico español gracias a la labor de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas presidida y dirigida por el tándem formado por Santiago Ramón y Cajal y José Castillejo.

Los tres libros mencionados son el resultado de otros tantos proyectos de investigación: “Ciencia y educación en los institutos madrileños de enseñanza secundaria a través de su patrimonio cultural (1837-1936) [S2007/HUM-0512]”, financiado por la Comunidad de Madrid entre los años 2008 y 2012; “Educación “integral” para los jóvenes bachilleres: cambios promovidos por la JAE en la enseñanza secundaria (1907-1936)” [HAR2011-28368]; “Dinámicas de renovación educativa y científica en las aulas de bachillerato (1900-1936): una perspectiva ibérica” [HAR2014-54073-P], financiados por la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación entre los años 2012 y 2014 y 2015-2018 respectivamente.

La obra colectiva que se presenta ahora es una aproximación al papel desempeñado por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) y la institución homóloga portuguesa Junta de Educaçao Nacional (JEN) en la renovación de los métodos y las prácticas educativas en los centros de enseñanza secundaria de los dos países ibéricos en el primer tercio del siglo XX.

Se aborda ese objetivo mediante una doble estrategia. Por una parte, se ofrece la biografía colectiva e individual de más de una cincuentena de profesores de instituto pensionados por la JAE en el extranjero que contribuyeron a la renovación de los métodos usados en las diversas disciplinas que se impartían en la enseñanza secundaria. Por otro lado, se ofrecen diversos estudios de caso que muestran las innovaciones que se introdujeron en la enseñanza de las ciencias y de las humanidades en institutos españoles y liceos portugueses entre 1900 y 1936. Así se analizan los cambios producidos en la interacción con los objetos científicos para evaluar qué tipo de enseñanza experimental se llevó a cabo, y se realizan aproximaciones a los dispositivos visuales  usados en las aulas para potenciar la enseñanza por los ojos, como fueron las placas de cristal y el cine.

Aulas abiertas  permite por tanto:

a) disponer de una visión de conjunto de la cultura normativa de la educación secundaria como se explica en la primera y tercera parte del libro,

b) conocer en profundidad la trayectoria docente e investigadora de un grupo significativo de actores comprometidos con la renovación de la enseñanza secundaria en el primer tercio del siglo XX, como fueron los docentes de institutos pensionados por la JAE para trabajar en centros de investigación y docentes extranjeros, de los que se presentan biografías individuales de cincuenta y cinco de ellos, -en la cuarta parte-  y biografías corales, -en la primera parte-

c) ofrecer, como se hace en la tercera parte,  casos concretos de introducción de nuevos métodos y prácticas renovadoras en la enseñanza de diversas disciplinas, prestando particular atención al uso de dispositivos visuales, como las placas epidoscópicas (antecedente de las diapositivas) y el cine educativo, para favorecer un aprendizaje más intuitivo y activo entre los futuros bachilleres

y d) aproximarnos, lo que se hace en la primera y segunda parte, a una comparación entre las dinámicas educativas y científicas de las aulas de los institutos con las de los liceos portugueses en un contexto en el que los profesores de enseñanza secundaria de los dos países ibéricos compartieron desafíos comunes y prácticas pedagógicas similares y en una coyuntura de estrechas relaciones entre la JAE y el organismo homólogo portugués, la Junta de Educaçao Nacional (JEN) (1929-1936).

Este es el índice de contenidos de la obra:

A manera de introducción por Leoncio López-Ocón, Víctor Guijarro, Mario Pedrazuela

Primera parte

Profesores de enseñanza secundaria pensionados por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas  y por la Junta de Educaçao Nacional.

  1. Viajes con retorno del profesorado de los institutos españoles

1.1   Ciencias Naturales y Agricultura por Leoncio López-Ocón y Santos Casado

1.2.  Física y Química, Matemáticas y Filosofía por Víctor Guijarro

1.3.  Lengua y Literatura española, Latín y Lenguas Modernas por Mario Pedrazuela

  1. Entre rupturas e continuidades. A Junta de Educação Nacional (1929-36) e a renovação pedagógica liceal por Quintino Lopes.

Segunda parte

 La adopción de nuevas prácticas y materiales de enseñanza

  1. La interacción personal con el objeto científico y la acción educativa: notas, máquinas dóciles y manuales (1885-1910) por Víctor Guijarro
  2. Percursos de modernizaçao das ciencias físicas nos liceus (19000-1930) por Isabel Malaquías
  3. A sala de aula e as ciencias naturais. O ensino experimental nos liceus portugueses: realidade ou utopia? por Inês Gomes
  4. Efectos de renovación educativa en la enseñanza de la Historia Natural del Instituto de Murcia a través del relato de su material científico por José Pedro Marín
  5. La linterna de proyección y la renovación de la educación científica de los bachilleres españoles en el primer tercio del siglo XX por Javier Frutos, Carmen López San Segundo, Beatriz González de Garay Domínguez, Manuela Carmona García
  6. Literatura y cine en las aulas de enseñanza secundaria. La colaboración de Guillermo Díaz-Plaja en la Revista Internacional del Cinema Educativo (1929-1934) por Juana María González

Tercera parte

La construcción de la cultura normativa en la educación secundaria en España

  1. Francisco Villacorta Profesorado, título y carrera: avances y fracturas de la segunda enseñanza pública en España entre los siglos XIX y XX

Cuarta parte

Las trayectorias de 55 docentes de Institutos españoles pensionados por la JAE por Leoncio López-Ocón, Mario Pedrazuela, Víctor Guijarro, Leonor González de la Lastra, Vicente Fernández, Juana María González, Carmen Masip, Natividad Herrero, Rebeca Herrero

  1. Agricultura: José María Albareda, Florencio Bustinza, Luis Crespí, Juan Dantín Cereceda, José Lorenzo Fernández
  2. Dibujo: Alfonso Rodríguez Castelao
  3. Filosofía, Etica, Psicología y Rudimentos del Derecho: Joaquín Alvarez Pastor, Eloy Luis André, Julián Besteiro, Federico Dalmau, Fulgencio Egea, Fermín Herrero Bahillo, Rubén Landa, Manuel Souto Vilas
  4. Física y Química: Jenara Vicenta Arnal, Gonzalo Brañas, Miguel Catalán, José Estalella, Antonio Gaite, Severiano Goig Botella, Andrés León Maroto, Ricardo Montequi, José Vicente Rubio Esteban
  5. Geografía e Historia: José Luis Asián, Rafael Ballester, José María Igual Merino
  6. Historia Natural, Fisiología e Higiene: Pedro Aranegui, Fermín Bescansa, Rafael Candel, José Fuset, Joaquín Gómez de Llarena, Federico Gómez Llueca, Daniel Jiménez de Cisneros, Gabriel Martín Cardoso, Faustino Miranda, Abilio Rodríguez Rosillo, José Taboada Tundidor, Carlos Vidal Box
  7. Latín: Eduardo García de Diego, Clemente Hernando Balmori, Miguel Herrero García, Angel Pariente, Juan Francisco Yela Utrilla
  8. Lengua y Literatura española: Eugenio Asensio, Pilar Escofet Benítez, Samuel Gili Gaya, Pedro Antonio Martín Robles
  9. Lenguas modernas: Francés: Bigta Armenta, Antonio Machado; Inglés: Joaquina Eguaras Ibáñez
  10. Matemáticas: María Capdevila, Ruperto Fontanilla, Emilio Pérez Carranza, Pedro Puig Adam, Angel Saldaña Pérez.

 

 

 

 

 

Lorca hoy con Miguel Poveda en el circo Price, ayer en 1932 en Unión Radio con la Argentinita.

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La Argentinita con Federico García Lorca y Rafael Alberti

 

Federico siempre estará con nosotros.

Como dice el periodista Fernando Neira, en su crónica en El País de la presentación del espectáculo “Enlorquecido” del cantaor Miguel Poveda en el Circo Price de Madrid, en Lorca confluye “la voz de los ancestros y la de quienes están aún por venir”. (ver aquí).

Hace unas semanas, antes de irme de vacaciones, di cuenta de uno de los últimos actos públicos que protagonizó García Lorca en el Madrid trágico del año 1936 (ver aquí). Ahora, tras mi regreso al trabajo, me lo he vuelto a encontrar cuatro años antes, en febrero de 1932 en las ondas de Unión Radio,  la gran empresa tecnológica y cultural que puso en pie el polifacético ingeniero de caminos Ricardo Urgoiti (1900-1979), hijo de  Nicolás María de Urgoiti, el fundador de El Sol en 1917, diario de cuyo arranque hice un seguimiento hace unos meses en mi otro blog: el de JAEinnova.

En efecto los oyentes de Unión Radio, germen de la poderosa SER de hoy en día, tuvieron la oportunidad de escuchar en la noche del jueves 18 de febrero de 1932 un recital de canciones populares antiguas, transcritas y armonizadas por Federico García Lorca, quien se encontraba en esos primeros meses del régimen republicano en un período de febril creatividad y de intenso activismo cultural.

Esas canciones populares eran las siguientes:

a) Las tres hojas, [letra del poema aquí]

b) Romance de los peregrinitos o pelegrinitos [letra del poema aquí]

c) Nana de Sevilla [letra del poema aquí]

d) Romance de los mozos de Monleón [letra del poema aquí]

e) Los cuatro muleros [letra del poema aquí]

f) Sevillanas del siglo XVIII [letra del poema aquí]

g) El café de Chinitas [letra del poema aquí]

h) Canción antigua de las morillas [letra del poema aquí]

Y fueron cantadas por La Argentinita (1898-1945), considerada una de las artistas más importantes del flamenco de todos los tiempos, de quien el poeta Manuel Machado, -cuya edición de su diario de 1918 editará próximamente Renacimiento de Sevilla, gracias a un trabajo que hemos hecho al alimón Sofía González Gómez y yo-, diría: «Era como una pluma en el aire… fue preciso que la vida lastrara su corazón con el peso del gran amor y su cuerpo delicioso conociera el valor estatutario de la línea y el secreto del abandono femenino y del hondo dolor humano para que la hiciera reposar sobre el suelo y la convirtiera en la intérprete de los cantaores hondos y las danzas flamencas y le diera una voz cordial, aterciopelada y penetrante, sin estridencia y una maravillosa expresión dramática en el baile y en la copla»

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La Argentinita por Julio Romero de Torres

 

Lorca y la Argetninita habían grabado esas canciones y alguna otra unos meses antes para La Voz de su Amo. Su emisión en Unión Radio iniciaría una larga cadena de audiciones que han permitido que se incrusten en la memoria sentimental de muchos españoles, debido a que han formado parte del repertorio de muchos cantantes desde Teresa Berganza a quienes acomapañan a Miguel Poveda en su espectáculo de “Enlorquecido” como Carmen Linares.

Si se hace click en las canciones enumeradas línea arriba se podrá disfrutar de la voz y la música de aquellos extraordinarios artistas que fueron Lorca y la Argentinita. Su actuación en Unión Radio el 18 de febrero de 1932 connovió a algunos de sus oyentes, como habrá ocasión de comprobar en otra de las futuras entradas de esta bitácora, que poco a poco se va a adentrar en el ambiente cultural de la Segunda República española.

Antonio Machado, primer firmante de una convocatoria de homenaje a María Teresa León y Rafael Alberti el 9 de febrero de 1936

Esta mañana publicaba en El País el periodista Jesús Ruiz Mantilla un atinado artículo en el que se preguntaba ¿Qué tiene Antonio Machado que todo el mundo le quiere?.

Su lectura me ha llevado a otro momento de nuestra historia, en el que la posición política de Machado estaba bien definida, como informo a continuación.

El domingo 9 de febrero de 1936, después de la celebración de unos mitines del Frente Popular cuando Madrid se encontaba a una semana de unas elecciones que serían decisivas en la vida política de la España del siglo XX, se celebró a las tres de la tarde, en el café Nacional, ubicado en el número 19 de la calle Toledo, una singular comida, que ha sido evocada por M.R. Giménez en su blog dedicado a los antiguos cafés de Madrid. (ver aquí)

La organizaron un grupo de amigos y admiradores de María Teresa León y de Rafael Alberti tras su llegada a España después de un fértil viaje por tierras americanas. En México, por ejemplo, Alberti terminó el poema Verte y no verte, su elegía al gran torero Sánchez Mejías, según evocara muchos años después -en 1990 en el diario El País (ver aquí)– uno de sus amigos mexicanos: Octavio Paz.

Según sabemos por los periódicos de 1936 las invitaciones para asistir a la comida, al precio de seis pesetas, se podían obtener en el Ateneo de Madrid, en el Lyceum Club Femenino, ubicado en la calle San Marcos, 41, en la sede de Izquierda Republicana, la formación política liderada por Manuel Azaña, situada en Mayor, 6 y en el mismo café Nacional.

Lo que llama la atención al rememorar ese evento cultural , del que se conservan testimonios gráficos, es conocer el quién es quién de los convocantes.

homenaje a Alberti 9 febrero 1936

Federico García Lorca, en pie, y junto a él María Teresa León. En segundo término, por la derecha, Rafael Alberti.

El primer firmante era Antonio Machado (1875-1939), quien pocos días después -el viernes 14 de febrero – presidiría otro homenaje: el que María Teresa León organizó en memoria de Ramón María del Valle Inclán, recientemente fallecido, en el Teatro de la Zarzuela.

Junto al nombre del poeta sevillano estamparon sus firmas: Guillermo de Torre (Madrid 1900-Buenos Aires 1971), Julio Alvarez del Vayo (Villaviciosa de Odón 1891-Ginebra 1975), Luis Araquistain (Bárcena de Pie de Concha 1886- Ginebra 1959), Rosa Chacel (Valladolid 1898-Madrid 1994), Concha Méndez (Madrid 1898-México 1986), León Felipe (Tábara-Zamora 1884- Ciudad de México 1968), José Bergamín (Madrid 1895-Fuenterrabía 1983), Ramón J. Sender (Chalamera-Huesca 1901-San Diego, Estados Unidos 1982), Federico García Lorca (Fuente Vaqueros-Granada 1898- camino de Viznar a Alfacar, Granada 1936), Magda Donato (Madrid 1898-Ciudad de México 1966), Salvador Bartolozzi (Madrid 1882-Ciudad de México 1950), Jesús Hernández (Murcia 1907-Ciudad de México 1971), Luis Lacasa (Ribadesella 1899-Moscú 1966), Luis Cernuda (Sevilla 1902-Ciudad de México 1963), Juan Vicéns (Zaragoza 1895-México 1959), Alberto (Toledo 1895-Moscú 1962), José Díaz (Sevilla 1895-Tifilis. Georgia, URSS 1942),  Dolores Ibarruri (Gallarta 1895-Madrid 1989), César M. Arconada (Astudillo, Palencia, 1898-Moscú 1964), Manuel Altolaguirre (Málaga, 1905-Burgos 1959), Arturo Serrano Plaja (San Lorenzo de El Escorial 1909-Santa Bárbara, California 1979), Miguel Prieto (Almodóvar del Campo, Ciudad Real, 1907-México 1956), Luis Buñuel (Calanda, Teruel, 1900-Ciudad de México 1983), Timoteo Pérez Rubio  (Oliva de la Frontera-Badajoz- 1896- Valença-Brasil-1977), Isaac Pacheco (Madrid 1889-?), Miguel Pérez Ferrero (Madrid 1905-1978), Francisco Galán (San Fernando (Cádiz) 1902-Buenos Aires 1971), Luis Salinas, Gustavo Pittaluga Madrid 1906- 1975), Federación Universitaria Hispano-Americana, Biblioteca Cultural Ferroviaria del Norte, Sindicato Unitario Ferroviario.

Ahí estaban pues artistas, intelectuales, políticos, sindicalistas, militares, universitarios que representaban a las principales fuerzas que sostenían al Frente Popular, (Izquierda Republicana, Unión Republicana, Partido Socialista Obrero Español, Partido Comunista), vencedor de las elecciones que se celebraría una semana después de esa comida de camaradería celebrada en el afamado Café Nacional, que se había inaugurado el 15 de octubre de 1885 y que hoy es el restaurante Riazor.

Novedades en historia digital: 14 a 21 mayo 2018

Como en entradas anteriores selecciono y organizo una serie de noticias e informaciones ofrecidas por Amy Williams @a_williams06 en su útil PaperLi dedicado a la historia digital correspondiente al ejemplar del 21 de mayo de 2018. Y añado otras procedentes de otros sitios como Gallica de la Biblioteca Nacional de Francia @GallicaBnF.

Proyectos

Fuentes digitales

Libros y artículos

 

Videos

 

Cursos y Aplicaciones

Novedades en la historia digital: 7 a 14 de mayo 2018

Selecciono y organizo una serie de noticias e informaciones ofrecidas por Amy Williams @a_williams06 en su útil PaperLI dedicado a la historia digital correspondiente al ejemplar del 14 de mayo de 2018.

PROYECTOS

FUENTES DIGITALES

ARTÍCULOS

CURSOS

Avances en Digital History: 1 a 7 de mayo 2018

 

Digital History 7 de mayo 2018

Selecciono y organizo una serie de noticias e informaciones ofrecidas por Amy Williams @a_williams06 en su útil PaperLI dedicado a la historia digital correspondiente al ejemplar del 7 de mayo de 2018.

PROYECTOS

FUENTES DIGITALES

ARTÍCULOS

ENTREVISTAS A HUMANISTAS DIGITALES

CONFERENCIAS

CURSOS

VIDEOS

EVENTOS

Un dossier sobre Humanidades digitales, con referencias a la América latina, coordinado por Frédérique Langue.

 

Melanges de la Casa de Velazquez

 

El último número de la revista Mélanges de la Casa de Velázquez publica un dossier dedicado a las Humanidades digitales que su coordinadora, la historiadora Frédérique Langue, experta en la historia del tiempo presente en la América latina, presenta de esta manera :

Más allá de la multiplicidad de los discursos acerca de las humanidades digitales, este monográfico busca ofrecer un balance acerca de una experiencia precursora aunque no siempre valorada como se merece: América Latina, del periodo colonial a la época contemporánea, tiempo presente incluido, sus fuentes y los retos que se derivan del rescate de una memoria y de la escritura de su historia online. Asimismo intenta proponer, junto a este balance dirigido al investigador en ciencias humanas y sociales, reflexiones cruzadas acerca de las nuevas condiciones de producción y de difusión del saber, especialmente en el campo de la historia y de sus prácticas epistemológicas. También plantea la cuestión de la gobernanza digital y de las relaciones entre investigación y libre acceso, dicho de otra forma, de la comunicación científica pensada por sus actores, es decir, los diferentes públicos que constituyen los Digital Humanists, tanto investigadores como conservadores del patrimonio digital.

Estos son sus contenidos:

 

Un podcast de la Biblioteca Tomás Navarro Tomás del CSIC para conmemorar el centenario de la fundación del Instituto-Escuela

El diario El Sol del domingo 12 de mayo de 1918 se hizo eco en su primera página, de forma destacada, de la publicación el día anterior de un real decreto en la Gaceta de Madrid, por el que el ministro Santiago Alba creaba el Instituto-Escuela de Enseñanza Secundaria. El suelto en el que se hacia eco de esa iniciativa se tituló “Reformas en la Instrucción Pública. Un ensayo trascendental”.

El Sol 12 de mayo 1918 portada

Un siglo después la biblioteca Tomás Navarro Tomás del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha editado un podcast para conmemorar el centenario de la creación de ese centro de enseñanza, adscrito a la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, y que tendría hondas repercusiones en los años posteriores en el sistema educativo y científico.

Ese podcast, accesible aquí, está basado en el siguiente texto, de mi autoría, que reproduzco a continuación, acompañado de información adicional elaborada por mis colegas de la mencionada biblioteca, que han hecho un magnífico trabajo para evocar la importancia que tuvo el Instituto-Escuela de la JAE durante las dos décadas de su existencia.

En una de sus muy numerosas reflexiones pedagógicas Francisco Giner de los Ríos, el Retrato de Giner de los Ríosfundador de la Institución Libre de Enseñanza, afirmaba que “lo que más le falta a nuestro pueblo, en contraste con los que hoy van a la cabeza del mundo, es aquel alto, uniforme y general nivel de cultura humana suministrado por una sólida y prolongada segunda enseñanza“.

Esa constatación era ampliamente compartida hace un siglo por intelectuales, políticos, pedagogos y científicos, conscientes de la deficiente formación de los más de cincuenta mil bachilleres que asistían como alumnos oficiales a las aulas de los más de cincuenta institutos, distribuidos por el territorio español, normalmente uno por provincia.

Muchos de esos bachilleres intentaban, en efecto, acceder a la Universidad sin disponer de sólidos conocimientos, habiendo leído solo libros de texto, incapaces, por ejemplo, de distinguir una almena de una colmena, y desconocedores de hechos políticos básicos, según denunciara el filólogo e investigador del Centro de Estudios Históricos de la JAE Américo Castro en las páginas del diario El País del 12 de octubre de 1915.

José Castillejo

Para encarar el grave problema de la deficitaria formación de los bachilleres José Castillejo, uno de los últimos discípulos de Giner de los Ríos, convenció al ministro Santiago Alba, líder de la izquierda liberal, para tomar una doble decisión en la primavera de hace un siglo. Y así ese ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes fundó el Instituto-Escuela por un real decreto de 11 de mayo de 1918 y lo adscribió a la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, que presidía Santiago Ramón y Cajal y de la que Castillejo era su influyente secretario.

Con esa nueva institución educativa, que empezó su andadura efectiva en el otoño de 1918 en la madrileña calle de Miguel Angel, – donde se encuentra actualmente la sede del Instituto Internacional-, el equipo directivo de la JAE pretendía reformar en profundidad la segunda enseñanza mediante una doble estrategia. Por una parte, creando un laboratorio pedagógico en el que se ensayasen nuevos métodos y se adoptasen innovadoras prácticas docentes para favorecer una formación integral de los futuros bachilleres. Por otro lado, impulsando una escuela de formación de profesores aspirantes al Magisterio secundario, que serían los agentes del profundo cambio educativo que los pedagogos y políticos reformistas del entorno de la JAE querían auspiciar.

El Instituto-Escuela fue el último jalón del conglomerado de instituciones científicas y educativas que la JAE puso en marcha a lo largo de su primera década de existencia. Y así sus investigadores y laboratorios se pusieron desde el primer momento al servicio de las innovaciones educativas que se establecieron en el Instituto-Escuela.

Laboratorio del Instituto Isabel la CatólicaEntre esas innovaciones cabe destacar las siguientes: el cultivo equilibrado de las ciencias y de las humanidades; el estímulo a la enseñanza activa y experimental y a los trabajos manuales para que el estudiantado participase personalmente en la aventura del conocimiento a través de la elaboración de sus propios cuadernos de trabajo e instrumentos; la adopción de métodos innovadores en la enseñanza de las disciplinas científicas fomentando el uso de dispositivos visuales, las excursiones escolares y la familiaridad con las prácticas de laboratorio; la potenciación de la enseñanza de las principales lenguas modernas con profesores nativos; la introducción del griego en el plan de estudios del bachillerato; la coeducación; la importancia concedida a la práctica de las actividades deportivas, por lo que diversas alumnas del Instituto-Escuela fueron las primeras campeonas españolas en esquí, o en diversas pruebas atléticas, siendo deportistas olímpicas; la introducción de la enseñanza de la música favoreciendo a través de su coro la recuperación del cancionero popular español.

En síntesis la labor educativa llevada a cabo en el Instituto-Escuela de Madrid promovió el establecimiento de todo tipo de formas de correlación entre el pensar y el hacer.

Su aliento a maneras creativas de transmitir los conocimientos y de formar el carácter y la personalidad de la juventud encontraría muchos adeptos en sus escasas dos décadas de existencia. Hay testimonios de alumnas, como la escritora Carmen Bravo-Villasante, que pasados los años evocaban cómo deseaban que transcurriesen rápidamente los fines de semana para volver a saborear el ambiente estimulante y lúdico de las aulas luminosas y de los alegres patios donde aprendían y se divertían. Alumnos que habían sufrido los sinsabores del exilio recordarían posteriormente con orgullo cómo sus profesores les habían enseñado a ser hombres libres y tolerantes, proveyéndoles de abundantes recursos para ganarse la vida como buenos profesionales en diversas actividades y variados campos del conocimiento.

Esa identificación entre un selecto grupo de profesores, muchos de ellos vinculados a instituciones de la JAE, como el Centro de Estudios Históricos, -desde donde se promovió la creación de la singular Biblioteca Literaria del Estudiante– y sus inquietos y curiosos bachilleres, permitiría una paulatina expansión de la filosofía y acción educativa del Instituto-Escuela.

Instituto Isabel la CatólicaY así el madrileño Instituto-Escuela tendría con el transcurso de los años una doble sede en Retiro y en Hipódromo, cuyos edificios albergarían, – tras la cruenta guerra incivil-, los Institutos Isabel la Católica y Ramiro de Maeztu. Y la exitosa experiencia madrileña, ya en tiempos republicanos, se expandiría en Cataluña, donde se crearon entre 1931-1937 cuatro Institut-Escola –tres en Barcelona y uno en Sabadell-, así como en Valencia, Málaga y Sevilla, cuyo director fue el historiador Juan de la Mata Carriazo, con fuertes vínculos con el Centro de Estudios Históricos de la JAE, pues era discípulo de Manuel Gómez-Moreno.

El vendaval de la “guerra incivil” desmantelaría la singular experiencia educativa de esa red de Institutos-Escuela, pero los integrantes de la España peregrina lograrían trasladar su legado a tierras americanas, particularmente a México y a la República Dominicana, y en la España franquista instituciones privadas como el Colegio Estudio también intentaron mantener viva la llama de ese ideario pedagógico partidario de una enseñanza activa destinada a crear ciudadanos libres y responsables mediante el cultivo equilibrado de las ciencias y las humanidades.

Leoncio López-Ocón Cabrera. Investigador del Instituto de Historia. CCHS-CSIC

Enlaces de interés

Paralelamente a esta iniciativa el diario El País en su ejemplar del pasado diez de mayo de 2018 publicó un artículo de Elvira Ontañón en el que también evocó la mencionada efemérides con el artículo “En el centenario del Instituto-Escuela (1918-2018”, accesible aquí.

 

Reflexiones político-morales de Manuel Machado ante la cuaresma de 1918

Al iniciarse  un período clave en el calendario cristiano Manuel Machado reflexiona en el diario que ofrecía a los lectores de El Liberal sobre el sentido de la Cuaresma de 1918, siguiendo la estela del secular combate entre Don Carnal y Doña Cuaresma, y elogiando el aperturismo del papa Benedicto XV.

 

Pieter_Bruegel_d._Ä._066

De Pieter Brueghel el Viejo – The Yorck Project: 10.000 Meisterwerke der Malerei. DVD-ROM, 2002. ISBN 3936122202. Distributed by DIRECTMEDIA Publishing GmbH., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=148502

 

Jueves 14 febrero 1918

Hemos entrado en la normalidad de los días de trabajo. La gruñona Cuaresma con sus ayunos y penitencias -hogaño harto rebajadas por este buen Papa- ha venido a recordarnos que la vida no es una fiesta. La Religión, la Moral y la Medicina se han acordado para poner freno a nuestros apetitos carnales, tasa a toda clase de glotonerías.

Pero este año la Cuaresma tiene un sentido trascendental y definitivo; alegoriza toda una nueva existencia, cuyas normas han de ser: Frugalidad, sencillez, piedad.

Frugalidad, sobriedad: que cada uno se contente con lo necesario, que nadie viva para su estómago y sus caprichos sensuales; que el lujo, generador de la miseria, y el placer egoísta, el placer material no sea más el objeto de la lucha. Sencillez: que los absurdos anhelos de poder y dominio por la violencia, cedan el paso a otra concepción más humana de las relaciones entre los pueblos. Pero que, con la tiranía de las armas, caiga también la tiranía del dinero. Y piedad: que las almas se alcen al ideal para dar a nuestro paso por la tierra el noble sentido de un camino. En una palabra: que la vida no es una fiesta.

¡Y, sí lo es! Por el hecho de ser vida. Porque los ojos ven, porque los labios besan, porque los corazones aman, porque los cerebros meditan y comprenden, porque la fantasía crea y sueña. Porque mientras los yunques suenan, y la tierra se labra, y la pluma rasguea, a través del sudor y las lágrimas, sentimos en nuestro espíritu, como una divina caricia, la sospecha inefable de lo infinito.

Ricardo Marin 14 febrero 1918

Más ataques de submarinos alemanes en el miércoles de ceniza de 1918

Las alusiones de Manuel Machado en su diario, publicado en El Liberal, fueron constantes a los continuos ataques de los submarinos alemanes a buques mercantes españoles en las primeras semanas de 1918.

El miércoles de ceniza de 1918, cuando se supo que uno de sus submarinos había hundo al vapor español “Ceferino”, sus reflexiones tuvieron un componente sarcástico. Su blanco fue  la impotencia mostrada por el gobierno español, presidido por el liberal García Prieto, marqués de Alhucemas, para contener la política agresiva del imperio alemán hacia un país neutral, cuya opinión pública estaba dividida entre germanófilos y aliadófilos. En las filas de estos se encontraba un combativo y francófilo Manuel Machado, identificado con los ideales de la República francesa.

Miercoles 13 de febrero  1918

De Ceniza. Memento homo, quia pulvis est, etc. Con tan plausible motivo, los submarinos alemanes han vuelto a ponernos la ceniza en la frente. Memento Ceferino…Sólo que – reformados y reformistas al cabo los teutones- han encontrado la manera de corregir y aún desmentir, si no lo de pulvis est, por lo menos lo de in pulverem reverteris. Porque servir de alimento a los peces no es precisamente volver al polvo por el pronto.

Sea de ello lo que quiera, no dejaremos de enviar a Berlín nuestra nota de rigor, cuyo texto poseo gracias a la perspicacia de un excelente amigo mio, cuyo nombre no declaro por evitarle molestias, el cual sabe muy bien que nuestra reclamación es del tenor siguiente: “Por cada nuevo barco que nos echen ustedes a pique, recibirán…otra nota igual a la presente”.

Claro que esta enérgica protesta se enfría un poco de aquí allá, teniendo como tiene que pasar por el Polo antes de dar en manos del Gobierno imperial. Pero, con todo, sus efectos son fulminantes, como puede verse en los únicos cincuenta y tantos casos en que se ha empleado el procedimiento.

¿Eh? ¿Que no les parece a ustedes bien tratar de tales cosas en este tono? Pues a ver si inventan ustedes otro. Porque yo los he agotado ya todos.

 

Ricardo Marín 13 febrero 1918

Dibujo de Ricardo Marín

 

 

Un diálogo sobre la coyuntura política el 12 de febrero de 1918

Mientras se desarrollaba la campaña electoral, y como consecuencia del malestar social ante la grave crisis económica que se cernía sobre el país, crecían los rumores de una inminente huelga general revolucionaria, alentada por el espionaje alemán, y aumentaba el nerviosismo del gobierno presidido por el marqués de Alhucemas, el liberal Manuel García Prieto.

A ese mar de fondo y estado de la opinión pública remite el siguiente diálogo imaginario de dos personajes que representaban las dos mitades de la sociedad española y que continuaba una conversación iniciada el 28 de enero: el señor Lacalle, aliadófilo, que hace de portavoz de las tesis gubernamentales liberales y de las fuerzas reformistas, -con las que parece simpatizar Manuel Machado en la entrada de su diario correspondiente al 12 de febrero de 1918 publicada en El Liberal,- y el señor Lacasa, germanófilo, vocero de los planteamientos autoritarios partidarios de una revolución desde arriba.

Martes 12 febrero 1918

– Me extraña verlo a usted tan pacífico, querido Lacalle.

– Es que ahora el revolucionario es usted, amigo Lacasa. Agitador de encargo y por orden superior. Una especie de revolución desde arriba. Pero en frío y a toque de corneta.

-No lo crea usted. Es el malestar general, el hambre, la carestía, la falta de dinero.

– La falta o la sobra, porque, según mis noticias, hay quien siembra ahora los miles para lanzar a la calle a ciertas gentes, esperando que se les sumen los eternos descontentos. Por mi parte, le aseguro a usted que el pueblo, el verdadero pueblo no tiene por hoy gana de jaleos. Pero, además, voy a darle un consejo de amigo. Es peligroso jugar con fuego. Si a alguien le conviene provocar aquí un estado de inquietud y de desorden exaltando a los elementos ultrarradicales, sindicalistas y anarquizantes, no es a usted seguramente. Porque cuando esas cosas empiezan, no se sabe cómo ni cuándo acaban. Ningún iniciador de revoluciones las ha visto terminar a su gusto. Y si los promotores extraños consiguen su objeto, tenga usted por seguro que al cabo las víctimas serían de casa. Además, todo se andará. Y no sea usted impaciente, que a cada uno le llega su San Martín. Un mundo nuevo se está forjando a estas horas a sangre y fuego. Muchas cosas mueren, muchas cosas nacen. Si usted simpatiza con alguna de las que se van para siempre, tanto peor para usted. Pero no trate de sumar inquietudes facticias, agitaciones de encargo, a la enorme inquietud terrible y fecunda que agita hoy a los hombres.

 

Ricardo Marin 12 febrero 1918

Dibujo de Ricardo Marín

 

 

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