Paradojas de un día republicano: el domingo 22 de marzo de 1936 (I)

Tengo ante mí el ejemplar del diario El Sol correspondiente al domingo 22 de marzo de 1936. Puede considerarse un compendio de las tensiones, contradicciones, paradojas que afectaron al régimen republicano en su corta existencia antes del desencadenamiento de la guerra “incivil” como consecuencia del golpe de Estado de 18 de julio de 1936, hoy hace 84 años cuando inicio la redacción de esta entrada.

Los problemas y desafíos políticos del régimen ya eran abordados en la primera página a través de un editorial en el que se pide el aplazamiento “sine die” de las elecciones municipales, convocadas para el 12 de abril, dado que como consecuencia de las elecciones legislativas celebradas el 16 de febrero “todavía se hallan los nervios de punta y circula con alteración la sangre” de manera que “España en estos momentos tiene aún su pulso febril” por lo que según ese editorialista, familiarizado con metáforas procedentes del lenguaje médico, “es preciso que los nervios entren en sedación y disminuya la hipertensión de la sangre en las arterias”.

Portada El Sol 22 marzo 1936

Por su parte el catedrático de Derecho Romano de la Universidad Central, y secretario y cerebro de la Fundación Nacional para Investigaciones Científicas ,José Castillejo (1) (Ciudad Real 1877-Londres 1945)  -tras haber sido decisivo allá por 1907 en la fundación de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (1)- abordó los problemas legales que se derivaban de la amnistía concedida por el gobierno presidido por Manuel Azaña a los protagonistas de la revolución de octubre de 1934. Al final de su reflexivo artículo en el que exhibió su familiaridad con la historia política de la antigua República romana, a través de sus lecturas de Salustio, se hizo una serie de preguntas como las siguientes:

¿No habrá acaso otra manera de sacar de las cárceles a quienes no deban estar en ellas? ¿No tenemos también obligaciones hacia los que quedaron recluidos por haber delinquido en fecha inadecuada o sin pensar en un cambio de régimen? Pero ante todo, ¿corresponden a los Gobiernos esos menesteres, o son, como la “economía dirigida”, un pantano donde sin éxito se hunden más a cada nuevo esfuerzo?

Si pasamos a la segunda página, dedicada al mundo de los libros, nos encontramos, sin embargo, con destellos de la extraordinaria creatividad cultural que se desplegó en el período republicano y de la amplitud de las conexiones internacionales de la elite intelectual de aquellos años.

p2 El Sol 22 marzo 1936

Sobresale en ella un magnífico texto de Guillermo de Torre (Madrid 1900- Buenos Aires 1971), quien por aquel tiempo ayudaba Pedro Salinas a sostener esa gran revista del Centro de Estudios Históricos de la JAE que fue Indice Literario (3), una más de la serie de publicaciones surgidas de esa modélica casa de estudios (4).  Se titulaba “Libros de arte. Panoramas de lo nuevo”. En él hizo una reseña colectiva de tres obras: De la naturaleza al espíritu. Ensayo crítico de pintura contemporánea, desde Sorolla a Picasso”, de Manuel Abril, Espasa-Calpe. Madrid, 1935;  Arte nuevo por Cossío del Pomar. La Facultad, Buenos Aires, 1934 y Estructura por J. Torres-García. Biblioteca Alfar. Montevideo, 1935.

Manuel Abril_

 

Cossio del Pomar Arte nuevo

 

 

Torres Garcia Estructura

Tras lamentarse de la escasez en lengua española de síntesis panorámicas sobre el arte nuevo y caricaturizar la erudición hueca encomió el valor “excepcional” del libro de Manuel Abril (Madrid 1884-1943). Guillermo de Torre, que omitió que la obra había sido premio nacional de literatura en el año 1934, resaltó su utilidad manifiesta, su visión panorámica, la presentación en perspectiva de teorías y tendencias y su afán de captar la atención del lector “medio desprevenido” o “más bien reacio” mediante un tono explicativo y didáctico. Aunque también deslizó una crítica al “teñido nacionalista y patriótico de su tono afirmativo”, muy claro en el prólogo.

También registró su lectura del libro panorámico sobre el “arte nuevo” del pintor y crítico peruano Cossío del Pomar (Morropón-Piura 1888-Lima 1980) -“personalidad contradictoria y hasta incongruente”- para criticarlo severamente al considerarlo un resumen de resúmenes que incluso era insuficiente como libro de iniciaciación. A pesar de esta dura crítica de Guillermo de Torre sabemos que Felipe Cossío del Pomar, muy vinculado al dirigente del APRA peruano Raúl Haya de la Torre fue una personalidad relevante en el campo artístico latinoamericano, tanto en el Perú como en México donde en sus años de exliado creó en 1937 en la población de San Miguel de Allende una escuela de Bellas Artes, cuya historia fue reconstruida por Maline Gilbert McCalla y Miguel Angel Cossío en un libro publicado en 2017, una de cuyas reseñas se debe a Rosmeliz Alva Zapata. (ver aquí). En ella acogió a críticos de arte españoles exiliados como Juan de la Encina.

Finalmente fijó Guillermo de Torre su atención en el curioso volumen que bajo el título de “Estructura” acababa de publicar Joaquín Torres-García (Montevideo 1874-1949) en su ciudad natal. Lo evaluó como un panorama, no tanto de obras y tendencias, como de ideas y teorías sobre la pintura abstracta. Guillermo de Torre -que había publicado en 1934 en colaboración con Roberto J. Payro un volumen sobre ese artista latinoamericano- se manifestaba como un admirador del pintor uruguayo en tanto en cuanto que personificaba “la Inquietud, con mayúscula” de manera que su persona, su obra, constituían  “todo un caso digno de la mayor atención”. Era un “pintor desdoblado en teorizante, cuya obra prosigue incesantes avatares” dado que “es un genuino buscador”. Se lamentaba por ello que cuando había intentado establecerse en Madrid, donde vivió entre 1932 y 1934, no se le hubiesen dado facilidades para acogerle lo que revelaba ” la impermeabilidad que goza nuestro ambiente”. Y añadía que Torres García “tiene fervores de apóstol” por lo que  su vehemencia, su “iluminación”, su espíritu proselitista, eran admirables. Aunque también admitía el crítico madrileño que esas virtudes no habían encontrado siempre “mecha propicia en que prender” lo que “sólo puede atribuirse a su unilateralismo enceguecedor, a su sectarismo radical, imbuido de pasión”. Admiraba asimismo Guillermo de Torre el “arte lógico, claro, lúcido como pocos” de Torres García pero destacaba con pesar que “ese logicismo de sus cuadros no acompañe a sus facultades de expositor” pues el libro Estructuras que estaba “henchido de valiosas teorías” estaba “desordenado hasta el límite” de manera que “no parece concebido bajo la luz tranquila de la Cruz del Sur, sino fermentado algunos grados más arriba, en la maraña tropical”.

Ese artículo de fondo del reputado crítico de arte Guillermo de Torre, yerno de Jorge Luis Borges desde 1928, estaba acompañado de las secciones “La vida literaria en el extranjero” con un listado de novedades bibliográficas aparecidas en Francia y Alemania; “Bibliografía” en la que se informaba de manera sucinta de libros recién publicados en España y de una columna dedicada a resolver dudas y consultas bibliográficas que planteaban los lectores del periódico, siguiendo una moda común a diversos periódicos y revistas de la época republicana que estimulaban el contacto  de esa manera con sus lectores.

Entre los libros editados en España que se enumeraban en la sección “Bibliografía” cabe mencionar  dos libros del catedrático de Física y Química del Instituto de Alcoy Juan B. Puig Villena (1894-?), ciudad en la que fue presidente de Izquierda Republicana. Este asistente a la conferencia que había dado Einstein en 1923 en la Residencia de Estudiantes de Madrid sería durante la guerra civil uno de los profesores del Instituto Obrero de Valencia, donde sus enseñanzas fueron muy apreciadas (ver aquí). En 1939 iniciaría su exilio, iniciado en Argelia y finalizado en México donde falleció al parecer en 1943.

El Sol, en efecto, informaba de la publicación de sus libros-folletos El espacio, curvo y finito, editado en 1935 en Alicante que comprendía tres ensayos cortos titulados El espacio curvo, Ondas y estrellas y Probabilidad y certeza, de 24, 26 y 17 páginas en cuarto y  Breve idea de la mecánica ondulatoria editado en Alcoy en 1935 y que se vendía a tres pesetas, que revelan su afán de formar parte de la comunidad de propagadores de la física cuántica . Gonzalo Gimeno Valentín-Gamazo, en su tesis doctoral (5) ha destacado el ambicioso contenido de ese texto en el que se abordaban cuestiones como “El principio de incertidumbre”, “Las ideas de De Broglie”, “Realidad de la onda de fase”, “Ecuación de Schröndiger”, “Aplicación del átomo de hidrógeno”, “Teoría de la valencia química”, “El átomo de helio”, “Espectros moleculares”, “Ortohidrógeno y parahidrógeno” y “Mecánica ondultaria y radiactividad”. Ambición que contrasta con su recogimiento en una ciudad pequeña que le limitaba su radio de acción como dio a entender en el prólogo de Breve idea de la mecánica ondulatoria con estas palabras, reproducidas por Gonzalo Gimeno:

“Esta obra no es otra cosa, que el esfuerzo hecho por un modesto profesor de      Instituto,  que no resignándose a vegetar en el casino local y buscando distraerse con un poco de espiritualidad en el vivir mezquino y monótono de las ciudades pequeñas, ha hecho unos apuntes y notas que ahora ordena y publica por si alguien quiere aprovechar. Es posible, lector, que este folleto, ni te aproveche ni te importe. No te preocupes, pues ya seremos dos los que estamos en el mismo caso”.

el espacio curvo y finito

 

Breve idea de la mecanica ondulatoria

Otros libros de los que se daba noticia a los lectores de El Sol eran:

-la edición que había hecho Juan José Domenchina (Madrid 1898-México 1959), agudo crítico literario del diario vespertino La Voz y secretario de Manuel Azaña, de las Obras poéticas completas de Espronceda de la que el redactor anónimo de El Sol decía “edición magníficamente presentada y estudio de Domenchina, fino y docto”, y publicadas por el editor M. Aguilar.

obras-poeticas-completas-recopilacion-prologo-y-notas-de-juan-jose-domenchina

-el libro del diplomático e historiador Virgilio Sevillano Carvajal, (Zamora 1890-?) La España..¿de quién?. Ingleses, franceses y alemanes en este país, Madrid, 238 páginas en folio, 8,50 pesetas que era un “estudio de las actividades de los extranjeros, sobre todo técnicos, en España, con estadísticas y datos en abundancia”.

Virglio Sevillano Carbajal

 

-la obra de Estanislao Maestre, San Ildefonso. La Granja. Valsaín. Riofrío. Segovia. Apuntes para una guía., Madrid, 117 páginas con grabados, en octavo. Tres pesetas que  era “una pequeña guía turística de los lugares indicados de la provincia de Segovia”, accesible digitalmente aquí, profusamente ilustrada como podrá comprobar quien acceda a ella.

La Granja

y dos publicaciones editadas en Barcelona por religiosos, un indicador del esfuerzo de El Sol por dar cabida a la producción cultural de todas las tendencias ideológicas presentes en la sociedad española, aunque con reticencias pues se omitía que los autores de los dos libros siguientes, el uno era presbítero y el otro agustino:

El salario familiar. Teoría y práctica del presbítero Bartolomé Quetglas i Gayá (Felatnix, Mallorca 1900-Palma,Mallorca 1964) , que se vendía a cuatro pesetas. Ese sacerdote estuvo vinculado al sindicalismo católico durante la Segunda República.

el salario familiar

-y la segunda edición de Documentos inéditos acerca de mosén Jacinto Verdaguer. Su amistad con los agustino de El Escorial, editado por Manuel Monjas y que se vendían a 12 pesetas.

Jacinto Verdaguer

 

Culminaba el montaje de la página dedicada al mundo de los libros de El Sol de 22 de marzo de 1936 -a dos días de que mi padre cumpliese quince años- la sección titulada Folletones de El Sol. Aquel día acogía la segunda colaboración de Sixto Tros dedicada a dar cuenta a los lectores del periódico de la celebración del centenario de Mark Twain, el escritor para quien el río Mississipi fue el eje de su vida de modo que el mundo de su adolescencia fue una faja de tierra al borde de la corriente de esa poderosa corriente fluvial. Dio cuenta de sus vicisitudes vitales: los años en los que ejerció de impresor cuando adquirió la base de su cultura, la temporada en la que fue piloto en el río -los años más felices de su vida-, la etapa en que fue buscador de oro y periodista en California. Y explica cómo -siguiendo a F. L. Pattee– con Mark Twain “la literatura americana se hizo por vez primera nacional”.

Cabe señalar finalmente cómo en un breve rincón aparecía una publicidad de obras del pedagogo y sicólogo José Mallart (Espolla -Gerona- 1897, Madrid 1989), del Instituto Nacional de Psicotecnia, que se consideraban que podían ser eficaces para la Reforma Agraria. Se enumeraban cuatro obras: La elevación moral y material del campesino, que se vendía a 5 pesetas; Pro arbolado, 2,50 pesetas; La posesión de la tierra y la explotación agrícola racional, 1 pta. y Colonias de educación para formación general y profesional, 5 pesetas. En otro lugar comentaré más detenidamente el significado de esta autopublicidad de la dimensión agrarista de la obra de ese pedagogo y sicólogo de origen catatán, nacido en el seno de una familia de agricultores, considerado uno de los impulsores de la sicología industrial en España. Como tal ocupa un lugar en la reciente e interesante exposición virtual organizada por la Facultad de Sicología de la Universidad Complutense sobre Los test sicológicos en España entre 1920 y 1970.

Esa dimensión agrarista  ha sido poco tenida en cuenta por sus estudiosos como Francisco Pérez Fernández, autor de un muy interesante trabajo sobre quien fue nombrado en 1932 Inspector de Escuelas de Trabajo y en 1934 jefe de la sección Pedagógica del Instituto Nacional de Reeducación Profesional. (ver aquí).

Mallart Elevacion campesino

Mallart Pro arbolado

 

Colonias de educacion1

 

Colonias de educacion 2

La coexistencia entre una potente creatividad cultural, -estimulada por un intenso debate de ideas, relecturas del pasado y propuestas de reorganización social-,  y serios problemas socio-económicos y políticos, tanto en la esfera nacional-estatal como internacional, estaban también presentes en las otras páginas del diario El Sol de ese domingo 22 de marzo de 1936 como expondré en la continuación de esta entrada, a la que hay que poner término dada su extensión.

(1) El título de su artículo era “La aministía” y formaba parte de una serie de textos que dedicó a examina Los problemas de la Repúblicas. Sus colaboraciones solían aparecer en la edición dominical de El Sol.

(2) Abordé su protagonismo en esa iniciativa científica en “José Castillejo: entrelazando las hebras de un artífice de la JAE”, accesible en https://digital.csic.es/handle/10261/16781

(3) Cabe profundizar en la relación entre esos dos humanistas a través del estudio de su correspondencia, parte de la cual ha sido editada recientemente. Ver Pedro Salinas. Guillermo de Torre. Correspondencia 1927-1950, editores Carlos García y Juana González García, Madrid-Frankfurt, Iberoamericana, 2018, 254 pp.

(4) Analicé las publicaciones surgidas en ese laboratorio de las ciencias humanas en mi trabajo sobre “La dinámica investigadora del Centro de Estudios Históricos de la JAE”

(5) Gonzalo Gimeno Valentín-Gamazo, “La matemática de los quanta en España. El andamiaje de la física teórica en el intervalo 1925-1955”, tesis doctoral dirigida por Marià Baig i Aleu, Centro de Historia de la Ciencia, Universidad Autónoma de Barcelona, 2015, pp. 77-82. Accesible esta tesis aquí.

 

Las novedades de la editorial Espasa-Calpe a principios de 1936

Antes de celebrarse la IV Feria del Libro, una de las iniciativas culturales promovidas por la Segunda República vividas como acontecimientos festivos (1) , la potente industria editorial española estaba en plena ebullición. En ese sector una de las empresas más dinámicas era la editorial Espasa-Calpe. Nacida en 1925 de la unión de la editorial Calpe,  creada en 1918 por el ingeniero vasco Nicolás Mª de Urgoiti, y la veterana Espasa, fundada en 1860 por Pablo y José Espasa Anguera, tenía en ella gran influencia el filósofo José Ortega y Gasset.

Dos anuncios, aparecidos respectivamente el sábado 8 y el jueves 13 de febrero de 1936 en la página que el diario El Sol dedicaba al mundo de los libros, han llamado mi atención. En el primero la editorial Espasa-Calpe daba cuenta de sus últimas novedades. En él se nos ofrece entonces útil información sobre la orientación que daba esa editorial a su catálogo en vísperas de las últimas eleccciones republicanas, celebradas el domingo 16 de febrero que supondrían un “tournant” decisivo en la historia republicana.

 

Anuncio sabado 8 febrero 1936

Este anuncio, en efecto, es revelador de la potencia editorial que tenía Espasa-Calpe a finales de la Segunda República, de sus estrategias publicitarias, de sus preocupaciones culturales y de la amplitud de su catálogo en el que simultaneaban obras científico-técnicas, libros fundamentales del pensamiento europeo y obras relevantes del ámbito cultural iberoamericano, tanto de autores españoles como latinoamericanos.  También nos orienta sobre su público potencial pues los precios de sus libros indican que sus posibles clientes tenían un alto poder adquisitivo.

El anuncio daba cuenta de dos libros de la Biblioteca Agrícola Española, debidos a dos ingenieros agrónomos sobre cuya importancia llamaba la atención el mencionado anuncio del jueves 13 de febrero.

Uno de ellos era  Rafael Font de Mora (1893-1978), quien había creado en 1934 el Servicio Oficial de Inspección, Vigilancia y Regulación de Exportaciones del campo valenciano, convirtiéndose en un experto en la producción del naranjo, el principal producto de exportación hortofrutícola del Levante español. El otro, Manuel María Gayán que había sido director de la estación enológica, frutal hortícola de Calatayud y de la Granja Agrícola de Valladolid en las que adquirió experiencia y competencias para afrontar el encargo que le hiciese Espasa-Calpe para su Biblioteca Agrícola Española.

La obra de Rafael Font de Mora: El naranjo: su cultivo y explotación contenía abundantes ilustraciones, estaba encuadernada en tela y se vendía a siete pesetas. La oportunidad y utilidad de la obra venía dada, según sus editores, por las dificultades que estaba encontrando la exportación de ese producto estratégico en la balanza comercial española. En él se ofrecían una serie de consejos para obtener una gran variedad en su producción y garantizar la calidad de la fruta.

El naranjo 3

 

Por su parte la de Manuel María Gayán Horticultura general y especial, estaba muy ilustada, y se vendía a 14 Pts. Al publicitar la obra los editores señalaban que era un libro muy práctico para las tres clases de huerta: la familiar, la profesional y la industrial. En el libro se ofrecían reglas generales y métodos modernos para la instalación de huertas, métodos de cultivos, fertilización, riego, semillas, alternativas de plantas, tratamiento de enfermedades, Proporcionaba informaciones sistemáticas para triplicar y mejorar la producción de toda clase de hortalizas. E insistían en que era un libro de enorme valor para el horticultor.

horticultura-general-y-especial

 

De la colección de Clásicos Castellanos se anunciaba la edición crítica de una de las obras cumbres de la literatura picaresca: Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán. Tal edición la efectuó  el catedrático del Instituto-Escuela, investigador del Centro de Estudios Históricos y ex pensionado de la JAE Samuel Gili Gaya, sobre el que dí una conferencia en el instituto homónimo de Lleida el 10 de diciembre de 2019 (ver aquí y aquí), y al que dediqué un artículo en compañía de mi colega y amigo Mario Pedrazuela en un ejemplar extraordinario de la revista Participación Educativa de 2011 (ver aquí). Esa gran edición constaba de cinco tomos y el precio de venta de cada uno de los volúmenes variaba según la calidad de la cubierta: en rústica seis pesetas; en tela ocho ; en piel diez pesetas.

La editorial Espasa-Calpe había adquirido la colección Clásicos Castellanos a ediciones La Lectura en 1930. Se convirtió entonces Domingo Barnés en su director literario. Este pedagogo, estrecho colaborador de Manuel Bartolomé Cossío, dio continuidad en sus nuevas funciones al propósito inicial de la Colección. Ese afán surgido en torno a 1910 gracias al impulso de Tomás Navarro Tomás y Américo Castro, los discipulos más directos de Ramón Menéndez Pidal, era el de hacer ediciones claras, correctas, con precisión y conciencia filológica de textos clásicos españoles. A lo largo de la dilatada trayetoria de la colección se llegaron a publicar más casi dos centenares de títulos (ver aquí).(2)

Mateo Aleman

 

De la Biblioteca de ideas del siglo XX dirigida por José Ortega y Gasset (3) se hacía publicidad de una nueva edición de la relevante obra de Enrique Wölfflin: Conceptos fundamentales en la historia del arte que con 121 grabados se vendía a 20 Pts. Su primera edición en castellano se había hecho en 1924, con traducción de José Moreno Villa.

Wolflin2

 

 

De la colección “Vidas españolas e hispanoamericanas del siglo XIX”, que también impulsó José Ortega y Gasset dado su interés por la renovación del género biográfico y a la que dio un giro tras su segundo viaje a Argentina en 1928 para favorecer y potenciar el diálogo cultural transatlántico (4) , se dio noticia de dos recientes publicaciones.

Una correspondía a la autoría de Diego Hidalgo. Este notario de origen extremeño, militante del Partido Republicano Radical y ex ministro de la Guerra cuando se produjo la revolución de octubre en 1934 había efectuado un viaje a la Unión Soviética en 1929. Es  probable que entonces comenzase su interés por las aventuras de un paisano que llegaría a ser general del ejército ruso. Esa apasionante biografía la dio a conocer en su libro José Antonio de Sarabia. De estudiante extremeño general de los ejércitos del Zar, cuyo coste era de cinco pesetas.

El otro era obra del periodista y escritor mexicano Rafael F. Muñoz. Su biografía del presidente mexicano general Antonio López de Santa Anna , cuya figura dominó la historia política mexicana en el segundo cuarto del siglo XIX, también se vendía a 5 ptas.

Diego Hidalgo

 

Santa Anna_

 

El interés por el mercado hispanomericano de Espasa Calpe, que tenía una potente delegación en Buenos Aires, se revela asimismo en su apuesta por editar El diablo y la técnica, una selección de cuentos, impregnados de humorismo, del peruano Héctor Velarde, (1898-1989), un arquitecto que había vivido en la Argentina en la década de 1920, y cuya obra arquitectónica sería influyente en el Perú del segundo tercio del siglo XX a través de su labor académica y sus construcciones.

En la publcidad de la editorial se cometió una errata en el título al denominarlo “El hombre y la técnica” quitándole el toque de humor del libro, adoptado por su autor. El precio de la obra era de cinco pesetas

El diablo y la técnica de Hector Velarde_

 

Finalmente se mencionaba la obra del sacerdote y teólogo austriaco Franz Michel William La vida de Jesús en el país y pueblo de Israel. Publicada en alemán en 1932 se convirtió en un bestseller en su tiempo, traduciéndose a doce lenguas, entre ellas el español, gracias a Espasa-Calpe.  En ellla se presentaba al lector, de una manera ágil y atractiva, la vida y la persona de Jesús partiendo de los Evangelios. Benedicto XVI reconocería esa obra como una de sus fuentes de inspiración en el prefacio de su importante libro Jesús de Nazaret.

La obra de Franz Michel William era presentada por Espasa Calpe como la biografía cumbre sobre Jesús, la editó ilustrada con láminas y encuadernada en tela. Tan lujosa edición se vendía a un alto precio: 18 pesetas.

Vida de Jesus 2

 

Todos esos libros se podían adquirir en librerías y en la Casa del libro que tenía Espasa-Calpe, S.A. en su sede de la madrileña Avenida Pi y Margall nº7, actual Gran Vía.

 

Casa del Libro en 1923

Interior de la Casa del Libro en 1923

 

(1) Ana Martínez Rus, “Las Ferias del Libro de Madrid (1933-1936) como fiestas republicanas“, Cuadernos de Historia Contemporánea, 41, 18-39

(2) Ver Antonio Marco García, “Propósitos filológicos de la colección Clásicos castellanos de la editorial La Lectura (1910-1935)“, AIH ,Actas X, 1989

(3) Tal y como señala Azucena López Cobo en “Un proyecto cultural de Ortega con la editorial Espasa-Calpe (1918-1942)” en Revista de Estudios Orteguianos nº 26, 2013  p. 31 esa biblioteca editó ensayos de la cultura contemporánea como Geometrías no euclidianas: exposición histórico-crítica de su desarrollo de Roberto Bonola; Teoría de la Relatividad de Einstein de Max Born; Ciencia cultural y ciencia natural de Heinrich Rickert; La decadencia de Occidente de Oswald Spengler; Ideas para una concepción biológica del mundo de Jacob von Uexküll y los mencionados Conceptos fundamentales en la Historia del arte de Heinrich Wölfflin.

(4) Desarrolla estas cuestiones Jessica Cáliz Montes, “La colección ´Vidas Españolas e Hispanoamericanas del Siglo XIX”, un lugar de encuentro entre España e Hispanoameríca”, en Cuadernos de Aleph, 2013, nº 5, pp. 15-38.

 

Los libros del mes: noviembre de 1931

Un jurado formado por Azorín (Monóvar 1873-Madrid 1967), Ramón Pérez de Ayala (Oviedo 1880-Madrid 1962), José María Salaverría (Vinaroz 1873-Madrid 1940), Enrique Díez-Canedo(Badajoz 1879-México 1944) , Pedro Sáinz Rodríguez (Madrid 1897-1986) y Ricardo Baeza (Bayamo [Cuba] 1890-Madrid 1956) examinó lo más relevante de la producción bibliográfica del mes de noviembre de 1931,

Consideró que el mejor libro de ese mes fue Intermedios de Pío Baroja, cuyo indice está accesible aquí

Pio Baroja Intermedios

 

Y entre los recomendados cabe distinguir entre libros escritos originariamente en español y otros traducidos al castellano.

He aquí una galería de los primeros en los que cabe distinguir una novela social de Joaquín Arderius (Lorca 1885-Ciudad de México 1969), una obra de teatro de Julián Gómez Gorkin (Benifairó de los Valles 1901-Paris 1987), otra de carácter autobiográfico del peruano José Santos Chocano (Lima 1875-Santiago de Chile 1934) un libro de literatura infantil de Angel Cruz Rueda (Jaén 1888-Madrid 1961) y una obra de historia del arte del doctor José Cascales Muñoz (Villafranca de los Barros [Badajoz] 1865-Madrid 1933)

Arderius Joaquin Campesinos

 

Gomez Gorkin Julian La corriente. Una familia

Santos Chocano El libro de mi proceso

Cruz Rueda gestas contadas a los niños

Cascales Muñoz Jose Zurbaran

En cuanto a las traducciones dominanaban las de obras literarias y de carácer político, exceptuando la traducción de diversas obras de Descartes por la editorial L. Rubio, de la que no he localizado la portada original. De las demás sí muestro sus portadas.

Entre las de carácter político destacan obras de escritos de clásicos de la literatura marxista, la traducción hecha por Andrés Nin de La revolución rusa del historiador Mijail Pokrovski(1868-1932), la Historia del año I de la revolución rusa de Víctor Serge(Bruselas 1890-Ciudad de México 1947), La extraña muerte del presidente Harding de Gaston B. Means(1879-1938) y Nosotros los bárbaros de Karen Branson.

Respecto a las obras literarias fueron nominadas la novela Juventud podrida de Wiaceslaw Chichkoff, Hermano negro de Magdeleine Paz (1889-1973), 12 hombres y un capitán de Theodore Plievier (Berlin 1892-Suiza 1955), El Vengador de Edgar Wallace (Greenwich [Inglaterra] 1875-Beverly Hills  [Estados Unidos] 1932), El marqués de Sade. Su vida de Otto Flake (Metz 1880-Baden-Baden 1963), traducido por Manuel Souto, que poco después obtendría una cátedra de Filosofía en el Instituto de Santiago, como di a conocer en el diccionario on-line JAEeduca (ver aquí)

 

Descartes Discurso del metodo

Marx Engels Capitalismo y comunismo

Pokrovski La revolucion rusa

 

Victor Serge Historia del año I

 

Gaston B Means extraña muerte

Bramson Karen Nosotros los barbaros

Juventud podrida portada

Juventud podrida contraportada

 

Magdeleine Paz. Hermano negro

 

Theodor Plivier 12 hombres 1

Edgar Wallace El vengador

Otto Flake marques de Sade portada

 

Otto Flake el marques de Sade contraportada

 

Las traducciones como vehículo de la renovación de la enseñanza de las ciencias en los inicios republicanos

El diario republicano Luz nació a principios de 1932. Sus impulsores -el empresario Nicolás de Urgoiti y el filósofo José Ortega y Gasset que habían lanzado meses antes la Agrupación al Servicio de la República- pretendían con ese nuevo periódico influir en la marcha del régimen republicano, máxime en un momento en el que Ortega empezaba a mostrar distancias con la obra de gobierno de Manuel Azaña. Asi lo mostraba su artículo de fondo, ubicado en la portada del diario de su primer número el 7 de enero de 1932 , titulado “Hacia un partido de la Nación. Antimonarquía y república”.

Pero también llama la atención de ese ejemplar una reseña que aparece en la página siguiente, dedicada a cuestiones culturales, y fundamentalmente a comentar las novedades bibliográficas.

Esa reseña estaba firmada por el catedrático de instituto Juan Dantín Cereceda, estrecho colaborador de Urgoiti y Ortega desde que ese tandem fundaran el diario El Sol en 1917 como consta en varias entradas de mi blog jaeinnova (ver aquí). Dado que Dantín fue uno de los catedráticos de instituto pensionados por la JAE me ocupé de él en el libro Aulas abiertas, haciéndole una amplia   nota biográfica que también se puede leer el diccionario on line JAEeduca (ver aquí).

Tal reseña aludida muestra diversas cuestiones.

En primer lugar la preocupación de Dantín, ya maduro, por estar al tanto del movimiento científico-pedagógico en los inicios del período republicano y su empeño en alentar una cultura de la precisión en los centros docentes, siempre que dispusieran de laboratorios bien dotados.

En segundo lugar su interés por la labor llevada a cabo por ese gran didacta de las ciencias que fue Modesto Bargalló, cuya obra científica y pedagógica ha analizado recientemente Luis Moreno en su tesis doctoral Ciencia en las aulas: prácticas pedagógicas, cultura material e historia de la ciencia en la obra de Modesto Bargalló en España (1894-1939). (ver aquí) Probablemente ambos docentes trabaron amistad en Guadalajara. Dantín fue catedrático de Agricultura de su instituto, entre 1912 y 1922, y Bargalló fue profesor numerario de Física, Química, Historia Natural y Agricultura de la Escuela Normal de Maestros de esa ciudad castellana desde 1915 hasta la guerra civil.

En tercer lugar la labor de mediación cultural emprendida por la editorial barcelonesa Gustavo Gili para dar a conocer al público de habla española aportaciones científicas europeas. En este caso eligió un manual alemán hecho al alimón por dos físicos alemanes, Eilhard Wiedemann (1852-1928) y Hermann Ebert (1861-1913) que habían desarrollado el grueso de su obra antes de la Primera Guerra Mundial. De hecho la primera edición de Physikalisches Praktikum databa de 1904. El hecho de que fuese un éxito editorial en Alemania al hacerse varias ediciones puede explicar el que la editorial Gustavo Gili se aventurase a traducirla al español.

practicas-de-fisica-wiedemannDantin Fisica Portada

Este volumen tenía 539 páginas con índices, y tenía 370 figuras como las siguientes.

Practicas fisica interior

He aquí los contenidos de la mencionada reseña

La ponderación y la medida de los fenómenos para su perfecto conocimiento y la precisa formulación de sus leyes inspiran estas prácticas, realizables, en su mayor parte tan sólo en laboratorios dotados de material abundante.

Las prácticas, siempre excelentes, se ordenan en cada una de las grandes partes en que la obra aparece dividida: A) Física general, B) Calor, C) Óptica, D) Electricidad y Magnetismo. El libro recoge en un apéndice los diferentes trabajos auxiliares de laboratorio, manipulaciones con el vidrio y los metales, etcétera -tablas, en gran número, de constantes físicas-; fórmulas matemáticas de que el físico se sirve con más frecuencia: tablas trigonométricas y tablas de logaritmos.

La obra es algo atractivo  y sugerente que vale por un buen tratado de Física y sirve a toda clase de públicos. Puede ser utilizada por unos como una magnífica iniciación, de tipo superior; por otros, de comprobación y mera experiencia cuantitativa ante la clase; por algunos, de preparación para estudios de mayor empeño y finura de análisis.

La traducción de Modesto Bargalló, fiel y precisa. 

Lo que no sabemos es cómo circuló este libro en los centros docentes y si fue usado por los colegas de Dantín y Bargalló, ubicados en los institutos y en las Escuelas Normales.

Un libro sobre Ifni del aviador republicano J. Antonio López Garro en el otoño de 1935

Como es sabido la ocupación efectiva del territorio de Ifni se produjo en la primavera de 1934 cuando dirigía el gobierno español el líder del Partido Radical, Alejandro Lerroux.

En la operación de toma de posesión de ese enclave en la costa oriental africana, perteneciente actualmente a Marruecos, participó el aviador J. Antonio López Garro, bajo las órdenes del coronel “africanista” Oswaldo Capaz Montes.

Meses después ese singular aviador, hecho a sí mismo, como se revela en la entrevista que le hizo el diario La Verdad de Murcia en 1978 , a su regreso de un exilio de más de 40 años que pasó en su mayor parte en tierras mexicanas,  -y que fue recogida por el cronista oficial de Ulea donde vivía la familia de López Garro- publicó un singular libro.

De la edición de “Ifni y Smara”, tal era el título de esa obra, dio cuenta el diario vespertino Heraldo de Madrid en estos términos.

6 Ifni y Smara de Jose Antonio Lopez Garro

Lo que no se apuntó en esa breve noticia es que ese libro, que consituye una fuente de inestimable valor en la literatura africanista española generada durante la Segunda República, estuvo prologado por uno de los africanistas más activos de aquel momento como fue el geógrafo hispano-portugués Gonzalo de Reparaz Rodríguez

Ifni 1935 portada

 

prologo Reparaz

Mi colaboración en el número 22 de la revista Naturalmente del Museo Nacional de Ciencias Naturales

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Los editores de la revista digital Naturalmente dirigen la siguiente carta en la que explican los contenidos de su último número, el 22, bien interesante como se aprecia por sus contenidos.

“Queridos lectores,

Os enviamos NaturalMente22. En este número os presentamos muchas de las iniciativas que han tenido lugar en el MNCN durante los últimos tres meses. Además de las exposiciones temporales que hemos dedicado al investigador Royo GómezRío Tintoreservas marinas o la acuarofilia, el museo ha sido lasede para la presentación de proyectos tan interesantes como Territorio en extinción. Tigerland o ¿Por qué tan pocas?, un proyecto audiovisual que busca dar visibilidad al trabajo de las mujeres en la ciencia. Todas estas iniciativas son la prueba de que desde esta institución tratamos de divulgar ciencia sin perder de vista la educación, la mejor herramienta para formar a futuros ciudadanos responsables. En esa línea nos habla Leoncio López-Ocon del papel que tuvo el MNCN en la formación de los estudiantes de los institutos de Madrid durante el  primer tercio del siglo XX.

Os descubrimos qué son los nematodos, animales que se encuentran en todas partes pero que pasan desapercibidos para la mayoría de la gente; de  las costumbres y mitología que rodean a los delfines rosas del Amazonas; hacemos un recorrido natural por la expedición de Magallanes-El Cano y las Islas Galápago; recordamos a Rachel Carson, posiblemente una de las mujeres que más conciencias ecológicas ha despertado en el siglo XX y analizamos  el pasado caníbal de nuestra especie.

¡Todo eso junto a nuestras secciones habituales!

Como siempre, esperamos que disfrutéis de estas páginas y os animamos a compartirlas.

Podéis enviarnos vuestras opiniones y sugerencias a naturalmente@mncn.csic.es y desdeaquí acceder a los números anteriores de la revista”.

 

Aulas abiertas y profesores viajeros: una contribución colectiva sobre la renovación de la enseñanza secundaria en los países ibéricos (1900-1936)

 

Aulas con memoria portadaportada libro Aulas modernas

Tras la edición de los libros Aulas con memoria. Ciencia, educación y patrimonio en los institutos históricos de Madrid (1837-1936), editores Leoncio López-Ocón, Santiago Aragón, Mario Pedrazuela  (Madrid, Doce Calles-CEIMES, 2012) y Aulas modernas. Nuevas perspectivas sobre las reformas de la enseñanza secundaria en la época de la JAE (1907-1939) , editor Leoncio López-Ocón, (Madrid, Dykinson-Universidad Carlos III, 2014) se publica ahora, tanto en versión papel como en su versión digital (ver aquí), la obra Aulas abiertas. Profesores viajeros y renovación de la enseñanza secundaria en los países ibéricos (1900-1936) (Madrid, Dykinson, Universidad Carlos III, 2018), editada por Leoncio López-Ocón, Víctor Guijarro y Mario Pedrazuela.

 

Aulas abiertas

 

Se completa así una trilogía dedicada a profundizar en el conocimiento de una etapa fundamental del sistema educativo, como es la de la enseñanza secundaria, y a ofrecer nuevas perspectivas de investigación sobre unos lugares fundamentales en la producción y reproducción de conocimientos como han sido las aulas donde se formaron los bachilleres, particularmente en el primer tercio del siglo XX cuando se produjo una consolidación del sistema científico español gracias a la labor de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas presidida y dirigida por el tándem formado por Santiago Ramón y Cajal y José Castillejo.

Los tres libros mencionados son el resultado de otros tantos proyectos de investigación: “Ciencia y educación en los institutos madrileños de enseñanza secundaria a través de su patrimonio cultural (1837-1936) [S2007/HUM-0512]”, financiado por la Comunidad de Madrid entre los años 2008 y 2012; “Educación “integral” para los jóvenes bachilleres: cambios promovidos por la JAE en la enseñanza secundaria (1907-1936)” [HAR2011-28368]; “Dinámicas de renovación educativa y científica en las aulas de bachillerato (1900-1936): una perspectiva ibérica” [HAR2014-54073-P], financiados por la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación entre los años 2012 y 2014 y 2015-2018 respectivamente.

La obra colectiva que se presenta ahora es una aproximación al papel desempeñado por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) y la institución homóloga portuguesa Junta de Educaçao Nacional (JEN) en la renovación de los métodos y las prácticas educativas en los centros de enseñanza secundaria de los dos países ibéricos en el primer tercio del siglo XX.

Se aborda ese objetivo mediante una doble estrategia. Por una parte, se ofrece la biografía colectiva e individual de más de una cincuentena de profesores de instituto pensionados por la JAE en el extranjero que contribuyeron a la renovación de los métodos usados en las diversas disciplinas que se impartían en la enseñanza secundaria. Por otro lado, se ofrecen diversos estudios de caso que muestran las innovaciones que se introdujeron en la enseñanza de las ciencias y de las humanidades en institutos españoles y liceos portugueses entre 1900 y 1936. Así se analizan los cambios producidos en la interacción con los objetos científicos para evaluar qué tipo de enseñanza experimental se llevó a cabo, y se realizan aproximaciones a los dispositivos visuales  usados en las aulas para potenciar la enseñanza por los ojos, como fueron las placas de cristal y el cine.

Aulas abiertas  permite por tanto:

a) disponer de una visión de conjunto de la cultura normativa de la educación secundaria como se explica en la primera y tercera parte del libro,

b) conocer en profundidad la trayectoria docente e investigadora de un grupo significativo de actores comprometidos con la renovación de la enseñanza secundaria en el primer tercio del siglo XX, como fueron los docentes de institutos pensionados por la JAE para trabajar en centros de investigación y docentes extranjeros, de los que se presentan biografías individuales de cincuenta y cinco de ellos, -en la cuarta parte-  y biografías corales, -en la primera parte-

c) ofrecer, como se hace en la tercera parte,  casos concretos de introducción de nuevos métodos y prácticas renovadoras en la enseñanza de diversas disciplinas, prestando particular atención al uso de dispositivos visuales, como las placas epidoscópicas (antecedente de las diapositivas) y el cine educativo, para favorecer un aprendizaje más intuitivo y activo entre los futuros bachilleres

y d) aproximarnos, lo que se hace en la primera y segunda parte, a una comparación entre las dinámicas educativas y científicas de las aulas de los institutos con las de los liceos portugueses en un contexto en el que los profesores de enseñanza secundaria de los dos países ibéricos compartieron desafíos comunes y prácticas pedagógicas similares y en una coyuntura de estrechas relaciones entre la JAE y el organismo homólogo portugués, la Junta de Educaçao Nacional (JEN) (1929-1936).

Este es el índice de contenidos de la obra:

A manera de introducción por Leoncio López-Ocón, Víctor Guijarro, Mario Pedrazuela

Primera parte

Profesores de enseñanza secundaria pensionados por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas  y por la Junta de Educaçao Nacional.

  1. Viajes con retorno del profesorado de los institutos españoles

1.1   Ciencias Naturales y Agricultura por Leoncio López-Ocón y Santos Casado

1.2.  Física y Química, Matemáticas y Filosofía por Víctor Guijarro

1.3.  Lengua y Literatura española, Latín y Lenguas Modernas por Mario Pedrazuela

  1. Entre rupturas e continuidades. A Junta de Educação Nacional (1929-36) e a renovação pedagógica liceal por Quintino Lopes.

Segunda parte

 La adopción de nuevas prácticas y materiales de enseñanza

  1. La interacción personal con el objeto científico y la acción educativa: notas, máquinas dóciles y manuales (1885-1910) por Víctor Guijarro
  2. Percursos de modernizaçao das ciencias físicas nos liceus (19000-1930) por Isabel Malaquías
  3. A sala de aula e as ciencias naturais. O ensino experimental nos liceus portugueses: realidade ou utopia? por Inês Gomes
  4. Efectos de renovación educativa en la enseñanza de la Historia Natural del Instituto de Murcia a través del relato de su material científico por José Pedro Marín
  5. La linterna de proyección y la renovación de la educación científica de los bachilleres españoles en el primer tercio del siglo XX por Javier Frutos, Carmen López San Segundo, Beatriz González de Garay Domínguez, Manuela Carmona García
  6. Literatura y cine en las aulas de enseñanza secundaria. La colaboración de Guillermo Díaz-Plaja en la Revista Internacional del Cinema Educativo (1929-1934) por Juana María González

Tercera parte

La construcción de la cultura normativa en la educación secundaria en España

  1. Francisco Villacorta Profesorado, título y carrera: avances y fracturas de la segunda enseñanza pública en España entre los siglos XIX y XX

Cuarta parte

Las trayectorias de 55 docentes de Institutos españoles pensionados por la JAE por Leoncio López-Ocón, Mario Pedrazuela, Víctor Guijarro, Leonor González de la Lastra, Vicente Fernández, Juana María González, Carmen Masip, Natividad Herrero, Rebeca Herrero

  1. Agricultura: José María Albareda, Florencio Bustinza, Luis Crespí, Juan Dantín Cereceda, José Lorenzo Fernández
  2. Dibujo: Alfonso Rodríguez Castelao
  3. Filosofía, Etica, Psicología y Rudimentos del Derecho: Joaquín Alvarez Pastor, Eloy Luis André, Julián Besteiro, Federico Dalmau, Fulgencio Egea, Fermín Herrero Bahillo, Rubén Landa, Manuel Souto Vilas
  4. Física y Química: Jenara Vicenta Arnal, Gonzalo Brañas, Miguel Catalán, José Estalella, Antonio Gaite, Severiano Goig Botella, Andrés León Maroto, Ricardo Montequi, José Vicente Rubio Esteban
  5. Geografía e Historia: José Luis Asián, Rafael Ballester, José María Igual Merino
  6. Historia Natural, Fisiología e Higiene: Pedro Aranegui, Fermín Bescansa, Rafael Candel, José Fuset, Joaquín Gómez de Llarena, Federico Gómez Llueca, Daniel Jiménez de Cisneros, Gabriel Martín Cardoso, Faustino Miranda, Abilio Rodríguez Rosillo, José Taboada Tundidor, Carlos Vidal Box
  7. Latín: Eduardo García de Diego, Clemente Hernando Balmori, Miguel Herrero García, Angel Pariente, Juan Francisco Yela Utrilla
  8. Lengua y Literatura española: Eugenio Asensio, Pilar Escofet Benítez, Samuel Gili Gaya, Pedro Antonio Martín Robles
  9. Lenguas modernas: Francés: Bigta Armenta, Antonio Machado; Inglés: Joaquina Eguaras Ibáñez
  10. Matemáticas: María Capdevila, Ruperto Fontanilla, Emilio Pérez Carranza, Pedro Puig Adam, Angel Saldaña Pérez.

 

 

 

 

 

Lorca hoy con Miguel Poveda en el circo Price, ayer en 1932 en Unión Radio con la Argentinita.

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La Argentinita con Federico García Lorca y Rafael Alberti

 

Federico siempre estará con nosotros.

Como dice el periodista Fernando Neira, en su crónica en El País de la presentación del espectáculo “Enlorquecido” del cantaor Miguel Poveda en el Circo Price de Madrid, en Lorca confluye “la voz de los ancestros y la de quienes están aún por venir”. (ver aquí).

Hace unas semanas, antes de irme de vacaciones, di cuenta de uno de los últimos actos públicos que protagonizó García Lorca en el Madrid trágico del año 1936 (ver aquí). Ahora, tras mi regreso al trabajo, me lo he vuelto a encontrar cuatro años antes, en febrero de 1932 en las ondas de Unión Radio,  la gran empresa tecnológica y cultural que puso en pie el polifacético ingeniero de caminos Ricardo Urgoiti (1900-1979), hijo de  Nicolás María de Urgoiti, el fundador de El Sol en 1917, diario de cuyo arranque hice un seguimiento hace unos meses en mi otro blog: el de JAEinnova.

En efecto los oyentes de Unión Radio, germen de la poderosa SER de hoy en día, tuvieron la oportunidad de escuchar en la noche del jueves 18 de febrero de 1932 un recital de canciones populares antiguas, transcritas y armonizadas por Federico García Lorca, quien se encontraba en esos primeros meses del régimen republicano en un período de febril creatividad y de intenso activismo cultural.

Esas canciones populares eran las siguientes:

a) Las tres hojas, [letra del poema aquí]

b) Romance de los peregrinitos o pelegrinitos [letra del poema aquí]

c) Nana de Sevilla [letra del poema aquí]

d) Romance de los mozos de Monleón [letra del poema aquí]

e) Los cuatro muleros [letra del poema aquí]

f) Sevillanas del siglo XVIII [letra del poema aquí]

g) El café de Chinitas [letra del poema aquí]

h) Canción antigua de las morillas [letra del poema aquí]

Y fueron cantadas por La Argentinita (1898-1945), considerada una de las artistas más importantes del flamenco de todos los tiempos, de quien el poeta Manuel Machado, -cuya edición de su diario de 1918 editará próximamente Renacimiento de Sevilla, gracias a un trabajo que hemos hecho al alimón Sofía González Gómez y yo-, diría: «Era como una pluma en el aire… fue preciso que la vida lastrara su corazón con el peso del gran amor y su cuerpo delicioso conociera el valor estatutario de la línea y el secreto del abandono femenino y del hondo dolor humano para que la hiciera reposar sobre el suelo y la convirtiera en la intérprete de los cantaores hondos y las danzas flamencas y le diera una voz cordial, aterciopelada y penetrante, sin estridencia y una maravillosa expresión dramática en el baile y en la copla»

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La Argentinita por Julio Romero de Torres

 

Lorca y la Argetninita habían grabado esas canciones y alguna otra unos meses antes para La Voz de su Amo. Su emisión en Unión Radio iniciaría una larga cadena de audiciones que han permitido que se incrusten en la memoria sentimental de muchos españoles, debido a que han formado parte del repertorio de muchos cantantes desde Teresa Berganza a quienes acomapañan a Miguel Poveda en su espectáculo de “Enlorquecido” como Carmen Linares.

Si se hace click en las canciones enumeradas línea arriba se podrá disfrutar de la voz y la música de aquellos extraordinarios artistas que fueron Lorca y la Argentinita. Su actuación en Unión Radio el 18 de febrero de 1932 connovió a algunos de sus oyentes, como habrá ocasión de comprobar en otra de las futuras entradas de esta bitácora, que poco a poco se va a adentrar en el ambiente cultural de la Segunda República española.

Antonio Machado, primer firmante de una convocatoria de homenaje a María Teresa León y Rafael Alberti el 9 de febrero de 1936

Esta mañana publicaba en El País el periodista Jesús Ruiz Mantilla un atinado artículo en el que se preguntaba ¿Qué tiene Antonio Machado que todo el mundo le quiere?.

Su lectura me ha llevado a otro momento de nuestra historia, en el que la posición política de Machado estaba bien definida, como informo a continuación.

El domingo 9 de febrero de 1936, después de la celebración de unos mitines del Frente Popular cuando Madrid se encontaba a una semana de unas elecciones que serían decisivas en la vida política de la España del siglo XX, se celebró a las tres de la tarde, en el café Nacional, ubicado en el número 19 de la calle Toledo, una singular comida, que ha sido evocada por M.R. Giménez en su blog dedicado a los antiguos cafés de Madrid. (ver aquí)

La organizaron un grupo de amigos y admiradores de María Teresa León y de Rafael Alberti tras su llegada a España después de un fértil viaje por tierras americanas. En México, por ejemplo, Alberti terminó el poema Verte y no verte, su elegía al gran torero Sánchez Mejías, según evocara muchos años después -en 1990 en el diario El País (ver aquí)– uno de sus amigos mexicanos: Octavio Paz.

Según sabemos por los periódicos de 1936 las invitaciones para asistir a la comida, al precio de seis pesetas, se podían obtener en el Ateneo de Madrid, en el Lyceum Club Femenino, ubicado en la calle San Marcos, 41, en la sede de Izquierda Republicana, la formación política liderada por Manuel Azaña, situada en Mayor, 6 y en el mismo café Nacional.

Lo que llama la atención al rememorar ese evento cultural , del que se conservan testimonios gráficos, es conocer el quién es quién de los convocantes.

homenaje a Alberti 9 febrero 1936

Federico García Lorca, en pie, y junto a él María Teresa León. En segundo término, por la derecha, Rafael Alberti.

El primer firmante era Antonio Machado (1875-1939), quien pocos días después -el viernes 14 de febrero – presidiría otro homenaje: el que María Teresa León organizó en memoria de Ramón María del Valle Inclán, recientemente fallecido, en el Teatro de la Zarzuela.

Junto al nombre del poeta sevillano estamparon sus firmas: Guillermo de Torre (Madrid 1900-Buenos Aires 1971), Julio Alvarez del Vayo (Villaviciosa de Odón 1891-Ginebra 1975), Luis Araquistain (Bárcena de Pie de Concha 1886- Ginebra 1959), Rosa Chacel (Valladolid 1898-Madrid 1994), Concha Méndez (Madrid 1898-México 1986), León Felipe (Tábara-Zamora 1884- Ciudad de México 1968), José Bergamín (Madrid 1895-Fuenterrabía 1983), Ramón J. Sender (Chalamera-Huesca 1901-San Diego, Estados Unidos 1982), Federico García Lorca (Fuente Vaqueros-Granada 1898- camino de Viznar a Alfacar, Granada 1936), Magda Donato (Madrid 1898-Ciudad de México 1966), Salvador Bartolozzi (Madrid 1882-Ciudad de México 1950), Jesús Hernández (Murcia 1907-Ciudad de México 1971), Luis Lacasa (Ribadesella 1899-Moscú 1966), Luis Cernuda (Sevilla 1902-Ciudad de México 1963), Juan Vicéns (Zaragoza 1895-México 1959), Alberto (Toledo 1895-Moscú 1962), José Díaz (Sevilla 1895-Tifilis. Georgia, URSS 1942),  Dolores Ibarruri (Gallarta 1895-Madrid 1989), César M. Arconada (Astudillo, Palencia, 1898-Moscú 1964), Manuel Altolaguirre (Málaga, 1905-Burgos 1959), Arturo Serrano Plaja (San Lorenzo de El Escorial 1909-Santa Bárbara, California 1979), Miguel Prieto (Almodóvar del Campo, Ciudad Real, 1907-México 1956), Luis Buñuel (Calanda, Teruel, 1900-Ciudad de México 1983), Timoteo Pérez Rubio  (Oliva de la Frontera-Badajoz- 1896- Valença-Brasil-1977), Isaac Pacheco (Madrid 1889-?), Miguel Pérez Ferrero (Madrid 1905-1978), Francisco Galán (San Fernando (Cádiz) 1902-Buenos Aires 1971), Luis Salinas, Gustavo Pittaluga Madrid 1906- 1975), Federación Universitaria Hispano-Americana, Biblioteca Cultural Ferroviaria del Norte, Sindicato Unitario Ferroviario.

Ahí estaban pues artistas, intelectuales, políticos, sindicalistas, militares, universitarios que representaban a las principales fuerzas que sostenían al Frente Popular, (Izquierda Republicana, Unión Republicana, Partido Socialista Obrero Español, Partido Comunista), vencedor de las elecciones que se celebraría una semana después de esa comida de camaradería celebrada en el afamado Café Nacional, que se había inaugurado el 15 de octubre de 1885 y que hoy es el restaurante Riazor.

Novedades en historia digital: 14 a 21 mayo 2018

Como en entradas anteriores selecciono y organizo una serie de noticias e informaciones ofrecidas por Amy Williams @a_williams06 en su útil PaperLi dedicado a la historia digital correspondiente al ejemplar del 21 de mayo de 2018. Y añado otras procedentes de otros sitios como Gallica de la Biblioteca Nacional de Francia @GallicaBnF.

Proyectos

Fuentes digitales

Libros y artículos

 

Videos

 

Cursos y Aplicaciones

Un podcast de la Biblioteca Tomás Navarro Tomás del CSIC para conmemorar el centenario de la fundación del Instituto-Escuela

El diario El Sol del domingo 12 de mayo de 1918 se hizo eco en su primera página, de forma destacada, de la publicación el día anterior de un real decreto en la Gaceta de Madrid, por el que el ministro Santiago Alba creaba el Instituto-Escuela de Enseñanza Secundaria. El suelto en el que se hacia eco de esa iniciativa se tituló “Reformas en la Instrucción Pública. Un ensayo trascendental”.

El Sol 12 de mayo 1918 portada

Un siglo después la biblioteca Tomás Navarro Tomás del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha editado un podcast para conmemorar el centenario de la creación de ese centro de enseñanza, adscrito a la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, y que tendría hondas repercusiones en los años posteriores en el sistema educativo y científico.

Ese podcast, accesible aquí, está basado en el siguiente texto, de mi autoría, que reproduzco a continuación, acompañado de información adicional elaborada por mis colegas de la mencionada biblioteca, que han hecho un magnífico trabajo para evocar la importancia que tuvo el Instituto-Escuela de la JAE durante las dos décadas de su existencia.

En una de sus muy numerosas reflexiones pedagógicas Francisco Giner de los Ríos, el Retrato de Giner de los Ríosfundador de la Institución Libre de Enseñanza, afirmaba que “lo que más le falta a nuestro pueblo, en contraste con los que hoy van a la cabeza del mundo, es aquel alto, uniforme y general nivel de cultura humana suministrado por una sólida y prolongada segunda enseñanza“.

Esa constatación era ampliamente compartida hace un siglo por intelectuales, políticos, pedagogos y científicos, conscientes de la deficiente formación de los más de cincuenta mil bachilleres que asistían como alumnos oficiales a las aulas de los más de cincuenta institutos, distribuidos por el territorio español, normalmente uno por provincia.

Muchos de esos bachilleres intentaban, en efecto, acceder a la Universidad sin disponer de sólidos conocimientos, habiendo leído solo libros de texto, incapaces, por ejemplo, de distinguir una almena de una colmena, y desconocedores de hechos políticos básicos, según denunciara el filólogo e investigador del Centro de Estudios Históricos de la JAE Américo Castro en las páginas del diario El País del 12 de octubre de 1915.

José Castillejo

Para encarar el grave problema de la deficitaria formación de los bachilleres José Castillejo, uno de los últimos discípulos de Giner de los Ríos, convenció al ministro Santiago Alba, líder de la izquierda liberal, para tomar una doble decisión en la primavera de hace un siglo. Y así ese ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes fundó el Instituto-Escuela por un real decreto de 11 de mayo de 1918 y lo adscribió a la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, que presidía Santiago Ramón y Cajal y de la que Castillejo era su influyente secretario.

Con esa nueva institución educativa, que empezó su andadura efectiva en el otoño de 1918 en la madrileña calle de Miguel Angel, – donde se encuentra actualmente la sede del Instituto Internacional-, el equipo directivo de la JAE pretendía reformar en profundidad la segunda enseñanza mediante una doble estrategia. Por una parte, creando un laboratorio pedagógico en el que se ensayasen nuevos métodos y se adoptasen innovadoras prácticas docentes para favorecer una formación integral de los futuros bachilleres. Por otro lado, impulsando una escuela de formación de profesores aspirantes al Magisterio secundario, que serían los agentes del profundo cambio educativo que los pedagogos y políticos reformistas del entorno de la JAE querían auspiciar.

El Instituto-Escuela fue el último jalón del conglomerado de instituciones científicas y educativas que la JAE puso en marcha a lo largo de su primera década de existencia. Y así sus investigadores y laboratorios se pusieron desde el primer momento al servicio de las innovaciones educativas que se establecieron en el Instituto-Escuela.

Laboratorio del Instituto Isabel la CatólicaEntre esas innovaciones cabe destacar las siguientes: el cultivo equilibrado de las ciencias y de las humanidades; el estímulo a la enseñanza activa y experimental y a los trabajos manuales para que el estudiantado participase personalmente en la aventura del conocimiento a través de la elaboración de sus propios cuadernos de trabajo e instrumentos; la adopción de métodos innovadores en la enseñanza de las disciplinas científicas fomentando el uso de dispositivos visuales, las excursiones escolares y la familiaridad con las prácticas de laboratorio; la potenciación de la enseñanza de las principales lenguas modernas con profesores nativos; la introducción del griego en el plan de estudios del bachillerato; la coeducación; la importancia concedida a la práctica de las actividades deportivas, por lo que diversas alumnas del Instituto-Escuela fueron las primeras campeonas españolas en esquí, o en diversas pruebas atléticas, siendo deportistas olímpicas; la introducción de la enseñanza de la música favoreciendo a través de su coro la recuperación del cancionero popular español.

En síntesis la labor educativa llevada a cabo en el Instituto-Escuela de Madrid promovió el establecimiento de todo tipo de formas de correlación entre el pensar y el hacer.

Su aliento a maneras creativas de transmitir los conocimientos y de formar el carácter y la personalidad de la juventud encontraría muchos adeptos en sus escasas dos décadas de existencia. Hay testimonios de alumnas, como la escritora Carmen Bravo-Villasante, que pasados los años evocaban cómo deseaban que transcurriesen rápidamente los fines de semana para volver a saborear el ambiente estimulante y lúdico de las aulas luminosas y de los alegres patios donde aprendían y se divertían. Alumnos que habían sufrido los sinsabores del exilio recordarían posteriormente con orgullo cómo sus profesores les habían enseñado a ser hombres libres y tolerantes, proveyéndoles de abundantes recursos para ganarse la vida como buenos profesionales en diversas actividades y variados campos del conocimiento.

Esa identificación entre un selecto grupo de profesores, muchos de ellos vinculados a instituciones de la JAE, como el Centro de Estudios Históricos, -desde donde se promovió la creación de la singular Biblioteca Literaria del Estudiante– y sus inquietos y curiosos bachilleres, permitiría una paulatina expansión de la filosofía y acción educativa del Instituto-Escuela.

Instituto Isabel la CatólicaY así el madrileño Instituto-Escuela tendría con el transcurso de los años una doble sede en Retiro y en Hipódromo, cuyos edificios albergarían, – tras la cruenta guerra incivil-, los Institutos Isabel la Católica y Ramiro de Maeztu. Y la exitosa experiencia madrileña, ya en tiempos republicanos, se expandiría en Cataluña, donde se crearon entre 1931-1937 cuatro Institut-Escola –tres en Barcelona y uno en Sabadell-, así como en Valencia, Málaga y Sevilla, cuyo director fue el historiador Juan de la Mata Carriazo, con fuertes vínculos con el Centro de Estudios Históricos de la JAE, pues era discípulo de Manuel Gómez-Moreno.

El vendaval de la “guerra incivil” desmantelaría la singular experiencia educativa de esa red de Institutos-Escuela, pero los integrantes de la España peregrina lograrían trasladar su legado a tierras americanas, particularmente a México y a la República Dominicana, y en la España franquista instituciones privadas como el Colegio Estudio también intentaron mantener viva la llama de ese ideario pedagógico partidario de una enseñanza activa destinada a crear ciudadanos libres y responsables mediante el cultivo equilibrado de las ciencias y las humanidades.

Leoncio López-Ocón Cabrera. Investigador del Instituto de Historia. CCHS-CSIC

Enlaces de interés

Paralelamente a esta iniciativa el diario El País en su ejemplar del pasado diez de mayo de 2018 publicó un artículo de Elvira Ontañón en el que también evocó la mencionada efemérides con el artículo “En el centenario del Instituto-Escuela (1918-2018”, accesible aquí.

 

Reflexiones político-morales de Manuel Machado ante la cuaresma de 1918

Al iniciarse  un período clave en el calendario cristiano Manuel Machado reflexiona en el diario que ofrecía a los lectores de El Liberal sobre el sentido de la Cuaresma de 1918, siguiendo la estela del secular combate entre Don Carnal y Doña Cuaresma, y elogiando el aperturismo del papa Benedicto XV.

 

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De Pieter Brueghel el Viejo – The Yorck Project: 10.000 Meisterwerke der Malerei. DVD-ROM, 2002. ISBN 3936122202. Distributed by DIRECTMEDIA Publishing GmbH., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=148502

 

Jueves 14 febrero 1918

Hemos entrado en la normalidad de los días de trabajo. La gruñona Cuaresma con sus ayunos y penitencias -hogaño harto rebajadas por este buen Papa- ha venido a recordarnos que la vida no es una fiesta. La Religión, la Moral y la Medicina se han acordado para poner freno a nuestros apetitos carnales, tasa a toda clase de glotonerías.

Pero este año la Cuaresma tiene un sentido trascendental y definitivo; alegoriza toda una nueva existencia, cuyas normas han de ser: Frugalidad, sencillez, piedad.

Frugalidad, sobriedad: que cada uno se contente con lo necesario, que nadie viva para su estómago y sus caprichos sensuales; que el lujo, generador de la miseria, y el placer egoísta, el placer material no sea más el objeto de la lucha. Sencillez: que los absurdos anhelos de poder y dominio por la violencia, cedan el paso a otra concepción más humana de las relaciones entre los pueblos. Pero que, con la tiranía de las armas, caiga también la tiranía del dinero. Y piedad: que las almas se alcen al ideal para dar a nuestro paso por la tierra el noble sentido de un camino. En una palabra: que la vida no es una fiesta.

¡Y, sí lo es! Por el hecho de ser vida. Porque los ojos ven, porque los labios besan, porque los corazones aman, porque los cerebros meditan y comprenden, porque la fantasía crea y sueña. Porque mientras los yunques suenan, y la tierra se labra, y la pluma rasguea, a través del sudor y las lágrimas, sentimos en nuestro espíritu, como una divina caricia, la sospecha inefable de lo infinito.

Ricardo Marin 14 febrero 1918

Más ataques de submarinos alemanes en el miércoles de ceniza de 1918

Las alusiones de Manuel Machado en su diario, publicado en El Liberal, fueron constantes a los continuos ataques de los submarinos alemanes a buques mercantes españoles en las primeras semanas de 1918.

El miércoles de ceniza de 1918, cuando se supo que uno de sus submarinos había hundo al vapor español “Ceferino”, sus reflexiones tuvieron un componente sarcástico. Su blanco fue  la impotencia mostrada por el gobierno español, presidido por el liberal García Prieto, marqués de Alhucemas, para contener la política agresiva del imperio alemán hacia un país neutral, cuya opinión pública estaba dividida entre germanófilos y aliadófilos. En las filas de estos se encontraba un combativo y francófilo Manuel Machado, identificado con los ideales de la República francesa.

Miercoles 13 de febrero  1918

De Ceniza. Memento homo, quia pulvis est, etc. Con tan plausible motivo, los submarinos alemanes han vuelto a ponernos la ceniza en la frente. Memento Ceferino…Sólo que – reformados y reformistas al cabo los teutones- han encontrado la manera de corregir y aún desmentir, si no lo de pulvis est, por lo menos lo de in pulverem reverteris. Porque servir de alimento a los peces no es precisamente volver al polvo por el pronto.

Sea de ello lo que quiera, no dejaremos de enviar a Berlín nuestra nota de rigor, cuyo texto poseo gracias a la perspicacia de un excelente amigo mio, cuyo nombre no declaro por evitarle molestias, el cual sabe muy bien que nuestra reclamación es del tenor siguiente: “Por cada nuevo barco que nos echen ustedes a pique, recibirán…otra nota igual a la presente”.

Claro que esta enérgica protesta se enfría un poco de aquí allá, teniendo como tiene que pasar por el Polo antes de dar en manos del Gobierno imperial. Pero, con todo, sus efectos son fulminantes, como puede verse en los únicos cincuenta y tantos casos en que se ha empleado el procedimiento.

¿Eh? ¿Que no les parece a ustedes bien tratar de tales cosas en este tono? Pues a ver si inventan ustedes otro. Porque yo los he agotado ya todos.

 

Ricardo Marín 13 febrero 1918

Dibujo de Ricardo Marín

 

 

Un diálogo sobre la coyuntura política el 12 de febrero de 1918

Mientras se desarrollaba la campaña electoral, y como consecuencia del malestar social ante la grave crisis económica que se cernía sobre el país, crecían los rumores de una inminente huelga general revolucionaria, alentada por el espionaje alemán, y aumentaba el nerviosismo del gobierno presidido por el marqués de Alhucemas, el liberal Manuel García Prieto.

A ese mar de fondo y estado de la opinión pública remite el siguiente diálogo imaginario de dos personajes que representaban las dos mitades de la sociedad española y que continuaba una conversación iniciada el 28 de enero: el señor Lacalle, aliadófilo, que hace de portavoz de las tesis gubernamentales liberales y de las fuerzas reformistas, -con las que parece simpatizar Manuel Machado en la entrada de su diario correspondiente al 12 de febrero de 1918 publicada en El Liberal,- y el señor Lacasa, germanófilo, vocero de los planteamientos autoritarios partidarios de una revolución desde arriba.

Martes 12 febrero 1918

– Me extraña verlo a usted tan pacífico, querido Lacalle.

– Es que ahora el revolucionario es usted, amigo Lacasa. Agitador de encargo y por orden superior. Una especie de revolución desde arriba. Pero en frío y a toque de corneta.

-No lo crea usted. Es el malestar general, el hambre, la carestía, la falta de dinero.

– La falta o la sobra, porque, según mis noticias, hay quien siembra ahora los miles para lanzar a la calle a ciertas gentes, esperando que se les sumen los eternos descontentos. Por mi parte, le aseguro a usted que el pueblo, el verdadero pueblo no tiene por hoy gana de jaleos. Pero, además, voy a darle un consejo de amigo. Es peligroso jugar con fuego. Si a alguien le conviene provocar aquí un estado de inquietud y de desorden exaltando a los elementos ultrarradicales, sindicalistas y anarquizantes, no es a usted seguramente. Porque cuando esas cosas empiezan, no se sabe cómo ni cuándo acaban. Ningún iniciador de revoluciones las ha visto terminar a su gusto. Y si los promotores extraños consiguen su objeto, tenga usted por seguro que al cabo las víctimas serían de casa. Además, todo se andará. Y no sea usted impaciente, que a cada uno le llega su San Martín. Un mundo nuevo se está forjando a estas horas a sangre y fuego. Muchas cosas mueren, muchas cosas nacen. Si usted simpatiza con alguna de las que se van para siempre, tanto peor para usted. Pero no trate de sumar inquietudes facticias, agitaciones de encargo, a la enorme inquietud terrible y fecunda que agita hoy a los hombres.

 

Ricardo Marin 12 febrero 1918

Dibujo de Ricardo Marín

 

 

Continúan las críticas de Manuel Machado al carnaval de 1918

A pesar de que el pueblo de Madrid pareció disfrutar del carnaval de 1918 hubo otros ciudadanos que se opusieron a su celebración, desde agrupaciones locales del PSOE, como en Vizcaya, a ciudadanos como Manuel Machado, quien mostró su malestar con su celebración criticando la pobreza de originalidad en la decoración de las carrozas que habían desfilado por la Castellana madrileña el domingo 10 de febrero de ese año. Así comentó el hecho de que se hubiese declarado desierto el primer premio a las carrozas del Carnaval madrileño en el dietario que publicaba en el periódico El Liberal.

Lunes 11 de febrero 1918

Este año, como casi todos los años, se ha declarado desierto el primer premio a las carrozas del Carnaval madrileño.

Es verdaderamente admirable, en efecto, la vulgaridad, la falta de inventiva, la monotonía y la pobreza de originaliad que preside la decoración de las tales carrozas.

Y pensar que con darse una vuelta por cualquier epítome de Historia, de Arqueología, de Literatura general encontrarían los autores de estas farándulas rodadas una infinidad de tipos nuevos, de asuntos graciosos, vistosos, llenos de variedad, de policromía y hasta de significación original y artística…

Bien es verdad que a pocas vueltas que se dieran por la Historia, por las Letras, por la Arqueología, es muy posible que se dejaran en ellas el buen humor a ultranza y la absurda y admirable alegría fabricadora de carrozas y mascaradas.

Cierto que la alegría, sostenida a fuerza de inconsciencia y de ignorancia, es cosa bastante mediana…Pero también es verdad que hasta la fecha no se ha inventado otro modo de conservarla. Y que -como dice la solearilla- no del todo popular:

 La alegria

consiste en tener salud

y la cabeza vacía

 

 

Ricardo Marin 11 febrero 1918

Dibujo de Ricardo Marín

 

 

Domingo de Carnaval: Madrid se divierte

Un desfile de carrozas recorrió la Castellana madrileña el domingo 10 de febrero de 1918, como acto central de la fiesta del Carnaval.  Manuel Machado al contemplarlo se mostró disciplente y distante de una manifestación festiva popular, como se puede constatar leyendo las apreciaciones que vertió en su diario correspondientes a esa jornada, que publicaba semanalmente en las páginas del periódico El Liberal.

Sus opiniones divergían del sentir de otros ciudadanos madrileños, como se puede constatar leyendo la primera página de ese mismo periódico, correspondiente al 11 de febrero donde un periodista anónimo ofreció otra visión más amable de cómo se divirtió gran parte de la población madrileña aquel domingo soleado de febrero, al encontrar una vía de escape a las serias dificultades de su vida cotidiana

 

El Liberal 11 de febrero 1918 Madrid se divierte

El Liberal 11 de febrero de 1918

 

Domingo 10 de febrero de 1918

Tenemos el Carnaval a pesar de todo. El dolor universal no reza con nosotros. La propia inquietud, la propia miseria no nos impiden nuestra buena fiesta de las carnestolendas. “Don Carnal” bufa en la calle. Ruge la turba polvorienta y mal alimentada, pero alegre, entre ruidos discordantes y desapacibles. Hasta mi oido llega la trompeta milenaria con sus sones de locura barata, con su vaho de vino malo y de baja humanidad. Doña Trotaconventos celestinea por las esquinas. Pierrot ha salido a buscar a Colombina, y Arlequín la encontrará sin buscarla.

Mientras escribo, por la soberbia avenida de la Castellana desfilarán las carrozas ardiendo en bullicio. Los ojos de fuego, las manos de fiebre, las gargantas secas de gritar…Algún niño en un coche, algún pobre niño, vestido de Don Juan Tenorio o de mosquetero, hará el encanto de sus padres hasta inclinar la cabecita cansada y aturdida buscando en el sueño la paz y la salud.

Ni faltarán tampoco las soberbias “destrozonas”: ellas, de hombre, y ellos, de mujer, gracias al mutuo y detestable cambio de vestidos.

Y finalmente, como una pesadilla, habrá salido también la comparsa clásica de mendigos cojos, mancos y tullidos pidiendo limosna al son de tamboril y gaita. Sólo que, este año, no solo será una vergüenza, porque será un horror. Y en vez de escapada de un capricho goyesco, parecerá que ha salido de un hospital de sangre.

 

Ricardo Marin 10 febrero 1918

Dibujo de Ricardo Marín

 

El canon teatral de Manuel Machado

Mientras elaboraba su Memorandum de la vida española de 1918 que iba ofreciendo semanalmente Manuel Machado a los lectores del periódico El Liberal también ejercía de crítico teatral en ese diario. Con ese motivo asistía a los estrenos de la cartelera madrileña, constatando que la producción teatral era de escasa calidad.

Así en sus reflexiones correspondientes al 9 de febrero de 1918, un sábado en el que no se producía ningún estreno teatral, acompaño su crítica a la falta de creatividad en los escenarios madrileños con una exhibición de sus gustos y preferencias en ese género literario .

En su particular canon de obras teatrales se entremezclaban dramas de Shakespeare, Schiller y Víctor Hugo, con obras españolas del Siglo de Oro, fuesen de Lope de Vega, Calderón o Moreto, y de la epoca romántica representada por García Gutiérrez y el duque de Rivas. Entre los autores de sus comedias sus preferidos eran Molière y Moratín. Y aprovechó la ocasión para ensalzar también la labor de de dos actores, -Mounet Sully y Zacconi- y de una actriz -la incomparable Sarah Bernhardt-, cuyas interpretaciones habían producido la admiración de muchos espectadores en Francia e Italia.

Sábado 9 febrero 1918

Declaro que yo por mi parte prefiero la batuda americana del salto y aun de la boxe a la triste batuda de ingenios exprimidos como limones, para divertir al público, insaciable de comedias nuevas, sobre las terribles tablas del escenario. 

Hoy sábado, sin embargo, es día grande. No hay estreno en ningun teatro. No se ha podido forzar la producción dramática toda la semana, y antes del séptimo día, descansó.

Su labor ha sido enorme; el lucimiento, empero, escasísimo; el provecho, nulo.

Parece que no existiera en el teatro otro atractivo que el de la novedad, el de la frescura mejor dicho. ¡Pardiez!, “estrenad” Macbeth, Hamlet, Lear, Otelo, Los bandidos, Hernani, Ruy Blas; “estrenad” La estrella de Sevilla, El condenado por desconfiado, El agua mansa, el lindo Don Diego; “estrenad” El Trovador, Juan Lorenzo, Don Alvaro, y si queréis reír -con una risa noble y humana- “estrenad” cualquier cosa de Moliere y aun del mismo Moratín; son más interesantes, son más atractivos y, sobre todo, son más nuevos. Aun no hemos visto por acá el Edipo, que ha hecho célebre a Mounet Sully; Fedra, que ha inmortalizado a Sarah; El poder de las tinieblas, con que nos asombró Zacconi.

Y mientras tanto…que vayan arreglando otra partida de astracanadas…para desengrasar. Pero que descansen un poco.

 

Ricardo Marín 9 febrero 1918

Dibujo de Ricardo Marín

 

La reacción de Manuel Machado a un nuevo ataque de los submarinos alemanes a la flota mercante española

El 8 de febrero de 1918 se supo en la Península por un telegrama recibido desde Santa Cruz de la Palma que días antes -el 5- había sido hundido en aguas  próximas al archipiélago canario el vapor español “Sebastián” por un submarino alemán. Ese buque hacía la ruta Torrevieja, de donde había salido el 25 de enero, Nueva York, e iba cargado con 3.200 toneladas de sal común que los alemanes consideraban contrabando de guerra. Tenía matrícula de Bilbado y los propietarios eran los sres Inchausti. No hubo víctimas humanas porque sus 33 marineros fueron desalojada del buque y embarcados en dos botes con víveres y pertrechos.

 

El Imparcial 9 febrero 1918 vapor Sebastian

El Imparcial 9 de febrero 1918 Primer página

 

 

Mundo Grafico 27 febrero 1918 vapor Sebastian

Mundo Gráfico 27 de febrero de 1918

 

De todas maneras al tener noticia de ese nuevo ataque Manuel Machado aprovechó las reflexiones de su diario, que daba a conocer en el diario El Liberal, para mostrar su hastío ante lo que él consideraba prepotencia alemana, cuyos submarinos estaban jugando al pin pan pum en la fase final de la Gran Guerra con los buques mercantes españoles.

Viernes 8 febrero 1918

Otro éxito de la admirable campaña submarina de los alemanes: el torpedeamiento del vapor Sebastián, a quien no le valió toda la sal de que iba cargado para torear al vigilante sumergible. Es verdaderamente deliciosa la exactitud con que los submarinos gernánicos descubren a los mercantes españoles cerca de nuestras playas y la actividad con que los cazan y aniquilan. Dentro de poco no tendremos flota comercial, o haremos un nuevo tráfico de cabotaje..por nuestros ríos navegables.

Muy duro de entrañas tiene que ser el que no se conmueva al ver con qué noble constancia cumplen con su peligroso deber los marinos alemanes, y mucho más duro de mollera el que no se maraville de la eficacia de su gestión admirable. Qué hermosa lección la que nos están dando en nuestras propias costas… y a nuestra propia costa. Bien podemos dar por bien empleados los barcuchos que nos destrozan, y aun las vidas que nos cuestan, con tal de poder admirar de cerca su habilidad, su tino y su destreza.

Yo confieso que a mí, personalmente, no me hacen mucha gracia sus procedimientos y aún les tengo cierta manía y su migaja de aprensión, pensando que los ochenta y tantos mil alemanes que nos honran con su estancia entre nosotros pudieran ser otros tantos submarinos en las turbias aguas de nuestra vida social y política. Pero ¿quién no admira el desenfado y la audacia con que aquí mismo trabajan ellos por su patria, moviendo a la opinión; insinuándose en los bastidores de la política; sembrando el dinero con cualquier motivo -el de las elecciones, por ejemplo- para captarse toda clase de simpatías; dificultando nuestras relaciones con los países vecinos; haciendo, en fin, cuanto les sugiere el más avisado y devoto patriotismo?…Un patriotismo aleman por supuesto, cuya conmovedora divisa es: “Alemania sobre todos”.

Y mientras se ponen o no sobre los demas, que se resisten un poco a tan alto honor..pues ¡qué demonio!, se van poniendo sobre España y….aliquid chupatur….

¿No es verdaderamente admirable que estas gentes que no pasaron de ser un día medianos soldados al servicio de nuestros caudillos, se encuentren hoy tan altos a nuestros ojos? ¿O será tal vez que nosotros de entonces acá hemos bajado algo?….

Ricardo Marin 8 febrero 1918

Dibujo de Ricardo Marín

 

La irrupción del boxeo en la sociedad española de hace un siglo

La guerra ilustrada Ring de boxeo

 

Madrid Sport 3 enero 1918 boxeo

Anuncios sobre el boxeo en la revista Madrid Sport de 3 de enero de 1918

Atento observador de todos los aspectos de su realidad social Manuel Machado enfocó las reflexiones de su dietario, correspondientes al jueves 7 de febrero de 1918 que publicaba en las páginas del diario El Liberal, hacia la irrupción en la sociedad española del boxeo, un nuevo deporte que procedía de Inglaterra, como el fútbol, y tantos otros.

Como literato se fijó en los nuevos neologismos que se introducían en el habla de sus conciudadanos a medida que crecían sus aficionados; como sociólogo intentó buscar los porqués de la irrupción de un nuevo deporte que estaba de moda y cuya práctica se remontaba a los juegos olímpicos; como persona cultivada instó a hacer actividades más inteligentes.

Que el boxeo estaba de moda lo revela no sólo las reflexiones de Manuel Machado que transcribo sino las imágenes anteriores: una de ellas muestra cómo los prisioneros ingleses organizaban combates de boxeo en los lugares donde estaban privados de libertad; la otra corresponde al interés por el boxeo en una de las principales revistas deportivas que se publicaban en Madrid hace un siglo.

 

Jueves 7 febrero 1918

A puñetazo limpio nos van a meter en el idioma otra partida de voces inglesas, que, tal vez, no tendrán luego el tiempo de aclimatarse. El ring y el round están ya en todas las bocas. El ring es el palenque de los boxeadores y el round, el noble asalto a trompazo y tente tieso.

Nada tengo que decir contra el boxeo, que al fin y al cabo es la primitiva forma, y la más “humana”, de las peleas humanas. Es más: su difusión en Inglaterra ha contribuido -con otras cosas. a desterrar la costumbre del duelo. Porque en Inglaterra -como en todas partes- cuando las razones se acaban se acude a los puños. Pero a los puños nada más. La honorabilidad queda a salvo con un par de buenas puñadas; y, puestas las cosas en el terreno de la fuerza, vence de veras el más fuerte. Y no es lo mismo venir a las manos que acometerse a mano armada, que diría Pero Grullo. De modo que moralmente….

Y en cuanto al arte, sabido es que el pugilato figuraba ya entre los juegos olímpicos, con la carrera, el lanzamiento del disco, etc. Pero entre púgiles y discóbolos, no faltaban los que se entretenían en hacer ejercicios más inteligentes y espirituales.

Y casi podríamos nosotros empezar por ahí.

 

Ricardo Marin 7 febrero 1918

Dibujo de Ricardo Marín

 

Las simpatías de los trabajadores madrileños por Julián Besteiro en las elecciones de febrero de 1918

Las elecciones que se celebraron el 24 de febrero de 1918 en el Estado español fueron reñidas. Observador agudo de su realidad social Manuel Machado dedicó las reflexiones de su diario correspondientes al miércoles 6 de febrero, que exponía en el diario El Liberal, a tomar el pulso a la opinión de sus conciudadanos en plena campaña electoral.

 Al dar aquel día un paseo matutino por el extrarradio de la villa donde residía se fijó en las simpatías de los trabajadores madrileños -que Manuel Machado parecía compartir- por los representantes del PSOE en la candidatura republicano socialista, particularmente por Julián Besteiro, el catedrático de Lógica de la Universidad Central, expensionado de la JAE, y en la prisión de Cartagena aquellos días como dirigente de la UGT tras la huelga revolucionaria de agosto de 1917.

Esa candidatura se había formado para contender con la lista de la unión de los monárquicos, integrada por mauristas, ciervistas y albistas o demócratas, que finalmente sería la vencedora al obtener cinco escaños de los ocho en liza en la circunscripción de Madrid capital. Así lo expresan los siguientes datos, tomados de la obra de Fernando Soldevila El año político 1918 por los que sabemos que los tres diputados elegidos en la candidatura de izquierdas fueron: el republicano Roberto Castrovido (n.1864), periodista, director del diario El País, con 28.717 votos y los socialistas Julián Besteiro (n.1870) y Pablo Iglesias Posse (n.1850) con 28.638 y 28.448 votos.

Elecciones 24 febrero 1918 en Madrid

Mundo Grafico Los nuevos diputados por Madrid

Miércoles 6 febrero 1918

Un sol, tamizado por el toldo blancuzco de las nubes, baña a la ciudad toda en una fachada de luz, tibia y sedante. Las sombras de los árboles y su ramaje aún desnudo se proyectan apenas, vagamente grises, sobre el suelo blanco.

Callejeo sin rumbo por las amplias vías excéntricas casi hasta las afueras de la villa, en la paz de esta mañana, que estremecen ya auras prematuras del futuro Abril.

Por todo el camino, a un lado y otro, sobre las tapias blancas, sobre los sillares de granito, sobre las viejas tablas mal avenidas que vallan los solares, sobre el feo ladrillo de las construcciones suburbanas…solicitan constantemente mis ojos los carteles de las candidaturas para las elecciones próximas. Se han anticipado a la floración primaveral y aun al mismo confetti carnavalesco con su policromía abigarrada. Los hay verdes, rojos, amarillos, azules…

Un grupo de obreros se ha detenido ante la republicano-socialista y la comenta con calor. La mayoría de aquellos nombres le son familiares y gratos. Representan vidas generosas consagradas -sacrificadas también muchas veces- al bien ajeno. Julián Besteiro..

Pero, junto a aquélla, hay otras candidaturas que no se contentan con ofrecer un nombre: exponen también un pequeño programa. Y he aqui una nota nueva, original y significativa. No ostentan muchas de ellas una filiación política y partidista.

“Hechos y no palabras”, dice uno. Y otro; “Recordad mi gestión anterior…” Estos parecen saber muy bien que todos los partidos que han gobernado no son la mejor recomendación para el caso presente; que ser liberal o conservador de tal o cual matiz, lo mejor que quiere decir es no decir nada.

Yo me alejo pensando en la próxima lucha electoral, en las Cortes futuras. Me han aguado la mañana. ¿Serán sinceras -como dice el Gobierno- las próximas elecciones? Y, si lo son, ¡Dios mío!, ¿qué saldrá de las urnas?…

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