Una exposición bibliográfica sobre la producción científica antes y después del Trienio Liberal en el XIV Congreso de la SEHCYT

Cuando se planificó la organización del XIV Congreso de la SEHCYT, que se iba a efectuar inicialmente en el verano de 2020, su comité organizador y la junta directiva de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas consideraron conveniente que, al cumplirse el bicentenario del Trienio liberal que restableció la Constitución de 1812, se efectuase una reflexión sobre el desarrollo histórico de la ciencia y la técnica en aquella época histórica.

Ateniéndose a ese deseo, y a pesar del aplazamiento del congreso, se ha considerado conveniente desde el comité organizador del congreso alentar a Leoncio López-Ocón, del  departamento de Historia de la Ciencia del Instituto de Historia del CSIC, a organizar una exposición bibliográfica que muestre aspectos de la situación de la ciencia y de la técnica en la sociedad española antes, durante y después de la vigencia del trienio constitucional que duró entre 1820 y 1823.

 Fue aquel un período de despliegue de las libertades políticas en la sociedad española, en el que científicos y técnicos comprometidos con la consolidación del liberalismo progresista desplegaron sus energías. Se continuaba así una labor iniciada tiempo atrás, durante el desarrollo del período ilustrado, y se sentaban las bases del posterior despliegue científico que se produjo durante el reinado de Isabel II. De ahí que el período que cubre la exposición abarque desde 1800 a 1865.

 Se ofrecen en ella muestras de los esfuerzos efectuados por dos grupos generacionales -el ilustrado y el romántico- por resolver problemas y atender necesidades relacionadas con la salud y la alimentación, y por encarar los desafíos relacionados con la organización del territorio y el aprovechamiento de sus recursos naturales, fundamentalmente mineros y agrícolas. Por ello se prestó una atención especial a la medición y representación del espacio en el que el Estado liberal en construcción intentó ejercer su soberanía.

 La exposición se ha organizado gracias a la inestimable colaboración de la Biblioteca Tomás Navarro Tomás del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, particularmente de su directora Pilar Martínez y del equipo formado por Jesús Muñoz, Raquel Ibáñez, Rosa Villalón y Fernando Arce. Sus fondos antiguos, en particular los que constituyen las secciones de reservados y siglo XIX, albergan una significativa muestra de libros relacionados con la historia del pasado científico y técnico de la sociedad española. Algunos de ellos son los que han sido seleccionados para esta exposición bibliográfica, dispuestos en seis vitrinas.

 En ellas se puede contemplar una serie de obras representativas de un esfuerzo científico discontinuo, sometido a los vaivenes que caracterizó el desarrollo de la ciencia en la sociedad española de la primera mitad del siglo XIX debido a los estragos causados por la prolongada crisis del Antiguo Régimen, la invasión napoleónica y las guerras civiles entre liberales y carlistas tras el fallecimiento de Fernando VII.

En la primera vitrina se exhiben los siguientes tres libros

            – El Kitab al-Filaha o Libro de Agricultura del agrónomo andalusí Ibn al-`Awwam, también conocido como Abu Zakariya, cuyo manuscrito se localizó en la biblioteca del Escorial. Fue traducido por el franciscano José Antonio Banqueri (1745-1818), quien formó parte de un círculo de arabistas que alentó Campomanes. Lo editó, sin reparar en gastos, la Imprenta Real en 1802.

La reedición de 1878 accesible aquí

            – las Lecciones de agricultura impartidas por Antonio Sandalio de Arias (1773-1839) en su cátedra del Real Jardín Botánico de Madrid el año 1815. Se exhibe su segunda edición de 1818. 

Los dos volúmenes de la primera edición de 1816 están accesibles aquí y aquí.

            – la Cartilla agraria, o sea la práctica de la agricultura y de la ganadería según los autores más clásicos de estos tiempos, editada en Madrid por el coronel José Espinosa de los Monteros, hace doscientos años en pleno trienio constitucional, obra indicativa de los esfuerzos divulgadores alentados por los alentadores para renovar los métodos de trabajo en el mundo rural.

 Se complementa esta vitrina con una lámina del libro de Simón de Rojas Clemente y Rubio, (1777-1827) Ensayo sobre las variedades de la Vid común que vegetan en Andalucía, publicado en 1807, con el que fundó la disciplina de la ampelografía. Ese botánico sería diputado en las Cortes del trienio liberal, representando al antiguo reino de Valencia.

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 En la segunda vitrina se muestran:

            Dos obras del relevante químico, farmacéutico y médico catalán Francisco Carbonell Bravo (1768-1837): los Elementos de farmacia fundados en los principios de la química moderna  y el Arte de recetar, editados respectivamente en 1805 y 1808.

            El libro del balear Mateo Orfila (1787- Paris1853), considerado el fundador de la toxicología moderna, Socorros que se han de dar a los envenenados o asfixiados y medios propios para reconocer los venenos y los vinos adulterados, y para distinguir la muerte verdadera de la aparente, publicado en Madrid en 1818, inmediatamente después de su primera edición en francés en París en 1818.

            Los Elementos de materia médica: Arreglados a los principios fisiológicos adoptados por J.B.G. Barbier de José Lorenzo Pérez, publicados en 1825 en Madrid

            Y dos publicaciones relacionadas con la frenología, o “doctrina del cerebro”, una seudociencia que defendía que la forma  del cráneo daba información sobre las facultades y rasgos mentales de las personas. Una es el libro editado en 1844 en Barcelona por el lingüista Mariano Cubí y  Soler (1801-1875) Sistema completo de frenolojía: Con sus aplicaziones al adelanto i mejoramiento del hombre, individual i sozialmente considerado. La otra, un ejemplar de la Revista Frenológica (1852-1854), fundada y dirigida en Villanueva y Geltrú por el escritor y sastre Magín Pers y Ramona (1803-1888), amigo de Mariano Cubí y Soler.

            Se complementa esa vitrina con una lámina extraída de la Revista Frenológica en la que se localizaban las facultades afectivas e intelectuales en determinadas áreas del cerebro.

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En la tercera vitrina se exponen portadas de tres obras relacionadas con la Medicina y Agronomía, editadas en la época bajo isabelina, es decir en la segunda etapa del reinado de Isabell II, cuando se recuperó el nivel de producción científico anterior a la invasión napoleónica. Se trata de:

            la Topografía médica de las Islas Filipinas del médico militar Antonio Codorniu Nieto (1817-1892) editada en Madrid en 1857, resultado de sus prolongadas observaciones sobre la salud de los habitantes de ese archipiélago asiático, reconociéndose en su época su valor científico y didáctico.  

            el Tratado de medicina y cirugía legal teórica y práctica: Seguido de un compendio de toxicología de Pedro Mata Fontanet (1811-1877), considerado el creador de la medicina forense en España. La cuarta edición de ese influyente tratado se publicó en Madrid en 1866 por el prestigioso editor Carlos Bailly-Baillière.

            Y el Diccionario de bibliografía agronómica y de toda clase de escritos relacionados con la agricultura: Seguido de un índice de autores y traductores, con algunos apuntes biográficos de Braulio Antón Ramírez (1823-1892), quien fue uno de los promotores y organizadores de la Escuela Central de Agricultura. Ese diccionario está considerado una relevante obra en el ámbito de la agronomía. Fue publicado en Madrid en 1865.

            Acompaña a esa vitrina un cuadro estadístico elaborado por Antonio Codorniu Nieto que proporciona información demográfica sobre diversas islas del archipiélago filipino.

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En la cuarta vitrina se exhiben seis obras publicadas en las primeras cuatro décadas del siglo XIX, reveladoras de los conocimientos de aquella época relacionados con la geografía física y astronómica y la ordenación del territorio. Son las siguientes:

            Elementos de la geografía astronómica, natural y política de España y Portugal de Isidoro de Antillón (1778-1814) de 1808, cuya segunda edición aumentada se publicó en Valencia en 1815, poco después del fallecimiento de ese geógrafo y político liberal que representó a Aragón en las Cortes de Cádiz.

La tercera edición, de 1824, está accesible aquí

             Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal, la obra más ambiciosa de Sebastián de Miñano y Bedoya (1779-Bayona de Francia 1845). Para elaborar sus veintiseis mil artículos contó con la colaboración de 16 mil informadores locales, en su mayor parte párrocos. Se editó en Madrid entre 1826 y 1829 en once tomos, acompañados de mapas plegables, planos y grabados. 

Su publicación generó una viva y larga polémica con diversos lectores como el geógrafo Fermín Caballero.

            Breve idea de los cometas: Aplicada a manifestar lo que el público debe temer del que en 1823 ha de dar fin del mundo, según la opinión de los astrónomos alemanes, editada en Madrid en 1828 por Francisco Verdejo Páez. Este matemático, geógrafo y astrónomo fue durante el trienio liberal catedrático de matemáticas en los Reales Estudios de San Isidro en Madrid. Posteriormente sería nombrado catedrático de Geografía de la Universidad Central en 1845.

            Memoria en que se trata de algunos puntos, relativos al sistema del mundo y formación del globo terrestre que habitamos: Con aplicación a investigar nuevos procedimientos para la separación y aprovechamiento de la plata que contiene el plomo editada en 1839 por José Mariano Vallejo (1779-1846). Este científico, que destacó por sus conocimientos matemáticos y por sus afanes pedagógicos, se comprometió con el arraigo del liberalismo. En las Cortes de Cádiz fue diputado por la provincia de Granada. En 1820 fue uno de los socios fundadores del Ateneo Español de Madrid y posteriormente a lo largo del trienio liberal integrante de la influyente Dirección de Estudios. Tuvo que exiliarse entre 1825 y 1829 durante la ola represiva de Fernando VII.

           Introducción al estudio de la arquitectura hidráulica: Para el uso de la Academia Especial de Ingenieros publicada en Madrid en 1841, en otro período de dominio progresista, por Celestino del Piélago y Fernández de Castro (1792-1880). Este ingeniero militar había luchado con el ejército constitucional frente a los Cien Mil Hijos de San Luis. Sufrió prisión en Francia, y no fue rehabilitado hasta 1829. Fue luego uno de los fundadores en 1846 de Memorial de Ingenieros, y miembro fundador de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en 1847.

         Estadística moderna del territorio español, de la península e islas adyacentes: Compendiada y arreglada bajo un nuevo método según los datos y noticias que han podido adquirirse, publicada en Barcelona, en la imprenta del Imparcial en 1843.  

            Acompaña a esa vitrina una reproducción de unos de los mapas que ilustraban la obra mencionada de Isidoro de Antillón, alusiva a la representación de las islas Canarias y costa adyacente.

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En la quinta vitrina se muestran ejemplares de  cuatro libros efectuados por destacados geógrafos e ingenieros del reinado isabelino, como son:    

            el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, cuyos dieciséis volúmenes fueron publicados en Madrid entre 1845 y 1850 por el navarro Pascual Madoz (1805-Génova 1870). Para su realización contó con el apoyo de 1.484 colaboradores distribuidos por todos los rincones del territorio español. Este relevante geógrafo también tuvo una dilatada hoja de servicios a favor de la causa del liberalismo avanzado que le condujo al exilio entre 1831 y 1832 y más adelante a ser ministro de Hacienda en 1855 en un gobierno del general Espartero durante el bienio progresista. Impulsó entonces una controvertida legislación desamortizadora de bienes eclesiásticos y civiles.

            la Descripción y mapas de Marruecos publicada al alimón por los militares y cartógrafos José Gómez de Arteche (1821-1906)  y Francisco Coello (1822-1898). Esa obra se editó en Madrid en 1859, meses antes del inicio de la guerra contra el imperio de Marruecos de 1860, una de las empresas neocoloniales que caracterizó el gobierno largo de la Unión Liberal del general Leopoldo O´Donnell.

            uno de los volúmenes -el correspondiente a Oviedo o Principado de Asturias –  del Altas de España y sus posesiones de Ultramar del geógrafo, cartógrafo e ingeniero militar de origen jiennense Francisco Coello (1822-1898), editado en Madrid en 1863. Esa relevante obra representa un hito en la historia de la cartografía española. Coello trabajó en ella durante más de treinta años. Tuvo su origen en su colaboración con Pascual Madoz cuando este abordó la edición de su Diccionario geográfico de España en la década de 1840. Y su afán fue culminar la labor iniciada por Felipe Bauzá durante el trienio liberal para efectuar un mapa de España de carácter científico. Coello lo consiguió mediante diversos procedimientos como la elección de una escala uniforme y la  exactitud de las situaciones gracias al uso de la triangulación geodésica.  

        la Memoria sobre las minas de Almadén y Almadenejos publicada en Madrid por la Imprenta Nacional en 1861 por los ingenieros de minas Fernando Bernáldez y el gallego Ramón Rúa Figueroa (1825-1874). Esa obra, basada en observaciones y efectuadas entre 1851 y 1855, fue el resultado de un encargo oficial para proponer reformas y mejoras en la explotación de esas minas de mercurio tan relevantes en la economía y actividad industrial española. Partes de la memoria que no aparecieron en la edición oficial de 1861, como varias láminas, fueron publicadas posteriormente en la Revista Minera. 

            Una de las láminas publicadas en la memoria oficial de Bernáldez y Rúa Figueroa, correspondiente a un corte dado por las galerías de paso de San Diego y San Pedro, comprendiendo el 8º y 9ª pisos, acompaña la presentación de los libros de esa vitrina.

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En la sexta vitrina, y última, se presentan tres obras que ilustran el despliegue científico que se produjo en uno los momentos de mayor impulso científico del reinado de Isabel II como fue el período conocido como gobierno largo de O’Donnell, es decir de 1858 a 1863, coincidente con el cuarenta aniversario del trienio liberal.

            Por orden cronológico corresponden a:

            el Atlas geológico y topográfico de Asturias, editado en 1858 en la litografía de G. Pfeifer por Guillermo Schulz (1805-1877). Este ingeniero de minas, quien durante el bienio progresista fue presidente de la Comisión del Mapa Geológico de España e impulsor de la investigación oficial en las principales cuencas carboníferas españolas, fue el introductor en España de la cronoestratigrafía moderna en España. Ese Atlas de Asturias  fue el complemento de  su Descripción geológica de la provincia de Oviedo, también publicada en 1858. Aquí describió materiales prehistóricos, como piezas y herramientas, hallados en la mina de cobre del Milagro en Onís, que permitirían en 1864 a otro ingeniero  de minas, Casiano del Prado, definir la edad del cobre.

            las Experiencias hechas con el aparato de medir bases, perteneciente a la Comisión de Mapa de España, editadas en Madrid en 1859 por Rivadeneyra. En esta obra se ofrecen todo tipo de detalles de los trabajos llevados a cabo por el instrumento conocido como “regla española”, proyectado y aplicado por el coronel y geodesta Carlos Ibáñez e Ibáñez de Ibero para elaborar el mapa general de España. Con él se midió con gran precisión la base central de lo que sería la triangulación geodésica de España llevada a cabo a partir de dos cerros en Madridejos, en Toledo, entre 1858 y 1859. La exactitud de la medición de la base del primer triángulo del cual derivarían el resto de los vértices de la red, desde el centro de la península hasta las costas, sería calificada como “memorable operación científica” por la Academia de Ciencias de París en su sesión de 2 de marzo de 1863.

            Y el Planisferio celeste, elaborado en la Dirección de Hidrografía y publicado en 1861. En él se observa un mapa de estrellas en el que se representa el aspecto del cielo observado por los astrónomos que trabajaban en esa institución científica en aquel momento histórico.

            Dado su interés se ha considerado conveniente ofrecer una reproducción de él en gran tamaño para acompañar esa vitrina y despedir la exposición.

 

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El proyecto 2REC (Desafíos educativos y científicos de la Segunda República española) en el XIV Congreso de la SEHCYT

El lunes 20 de junio de 2022 en las instalaciones del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC se celebrará el XIV Congreso de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas (SEHCYT), sociedad científica editora de la revista Llull y  cuyo primer congreso se celebró en 1978. La Sociedad cumplirá en el año 2026 su cincuenta aniversario pues se constituyó en 1976. El programa completo del XIV Congreso de la SEHCYT está accesible aquí y el libro de resúmenes aquí

En este XIV Congreso de la SEHCYT el proyecto 2REC «Desafíos educativos y científicos de la Segunda República: internacionalización, popularización e innovación en universidades e institutos», (PGC2018-097391-B-I00), financiado por el ministerio de Ciencia e Innovación, ha organizado la mesa temática: “Ciencia, educación y cultura material en la Segunda República: tiempos de libertad”, coordinada por Víctor Guijarro y Leoncio López-Ocón. 

El proyecto pivota sobre tres características de la educación y de la ciencia republicana, teniendo en cuenta las aportaciones historiográficas y los estudios efectuados en los últimos años por los investigadores principales y otros integrantes del proyecto. Esos tres rasgos son: primero, el de la internacionalización, que a su vez comprende los siguientes apartados: a) la presencia de científicos españoles en congresos internacionales y centros de investigación extranjeros, b) los viajes a España de científicos extranjeros para colaborar con sus instituciones educativas y científicas, y c) la capacidad que tuvo el Estado español de acoger diversos congresos. El segundo elemento es la popularización, donde se analiza la intensificación de la extensión de la educación y los contenidos científicos y técnicos a sectores más amplios de la población. En el tercer apartado, el de los ensayos innovadores, se examinan principalmente las novedades que tienen lugar en los espacios educativos, especialmente el de la enseñanza secundaria y superior.

La internacionalización de la ciencia española y la importancia de los viajes y estancias de formación e investigación sirven de marco a las comunicaciones de Jesús I. Catalá Gorgues y Álvaro Ribagorda. Así, el texto de Jesús I. Catalá Gorgues aborda el desarrollo de la investigación científica aplicada en la estación de fitopatología agrícola de Valencia, abordando su posición de referente internacional, y también las estancias de formación en centros internacionales de alguno de sus miembros. Y, de igual manera, Álvaro Ribagorda estudia cómo marcó la trayectoria científica del neurólogo Manuel Peraita Peraita su estancia de formación en el laboratorio de O. Foerster en Breslau con una pensión de la JAE.

En el apartado de las propuestas innovadoras se contempla en la ponencia de Leoncio López-Ocón el impulso que recibió la formación de bibliotecas escolares, con libros que reunían los convenientes requisitos pedagógicos, científicos y literarios. José Pedro Marín, además, destaca dentro de las prácticas formativas experimentales la labor realizada por las profesoras Margarita Comas y Dolores Cebrián –atentas a las novedades de los centros ingleses– en favor de la adaptación de los jardines escolares a la realidad educativa española.   

La comunicación de Mavi Corell Doménech se acerca también al ámbito de la innovación educativa y a la internacionalización de la ciencia española de los años treinta estudiando las entradas dedicadas a la didáctica de las ciencias experimentales dentro del Diccionario de pedagogía de Luis Sánchez Sarto, comprobando la labor de autores y editores españoles y extranjeros en este campo, y su influencia en la renovación docente.

En la comunicación de Alberto Hernando se presentan los resultados de la investigación cuyo objeto es el análisis de las diferentes dimensiones del discurso publicitario del periodo republicano relacionado con la promoción de novedades en el sector de las tecnologías de la comunicación, en particular las destinadas a un público consumidor infantil y juvenil y con un valor educativo.

Finalmente, en la dimensión de la popularización Víctor Guijarro expone los resultados preliminares sobre la construcción de un discurso divulgativo en torno al uso de la radio, una tecnología que en sus primeros años de expansión, y particularmente en el periodo republicano, había generado grandes expectativas como medio para la extensión de la cultura científica y técnica a amplios sectores de la población.

He aquí la relación de títulos, participantes, datos y resúmenes de cada una de las comunicaciones que se presentan en la mencionada mesa temática

 

Investigación entomológica y colaboración internacional en la estación de fitopatología agrícola de Valencia

Jesús I. Catalá Gorgues. Profesor titular de historia de la ciencia. Universidad Cardenal Herrera-CEU, CEU Universities jicatala@uchceu.es

 

La intensificación agrícola y el incremento del tránsito internacional de productos del campo conllevó una extensión de diversas plagas más allá de sus áreas geográficas originales a comienzos del siglo XX. Las estrategias para conseguir el control de dichas plagas supusieron un amplio campo de aplicación de la entomología. En España, las estaciones de patología vegetal, luego denominadas de fitopatología, asumieron desde los años veinte las responsabilidades de este control y desarrollaron abordajes tanto desde la perspectiva química como desde la biológica. En esta última, la del control biológico de plagas, fue adelantada la Estación de Fitopatología Agrícola de Valencia, con sede en la ciudad vecina de Burjassot y dirigida por el ingeniero agrónomo Federico Gómez Clemente. Allí se realizaron los primeros ensayos en campo abierto de toda España para controlar la plaga de la cochinilla acanalada (Icerya purchasi), de origen australiano y que afecta a los cítricos. Para ello, se utilizó una técnica de control biológico basado en la crianza y suelta de una mariquita, Rodolia cardinalis, a partir de la reproducción de protocolos ya desarrollados en otros países, complementados por la petición al extranjero de colonias de cría. El éxito de la iniciativa llevó a probar acciones semejantes con otras plagas e hizo que la Estación empezara a ser considerada referente; de hecho, fue visitada en 1929 por los especialistas estadounidenses H. J. Quayle y Howard S. Fawcett, comisionados por su gobierno para el estudio del control de la mosca de las frutas (Ceratitis capitata). Por otro lado, la Estación, desde finales de la década, empezó a desarrollar líneas de investigación propias para evaluar el potencial de control de predadores y parasitoides de plagas autóctonos, labor para la cual fue contratado el joven entomólogo Modesto Quilis, dedicado originalmente a la sistemática y que acabó derivando hacia estudios de entomología aplicada y de ecología poblacional. Durante la década de los treinta, el trabajo de Quilis como especialista en microhimenópteros parasitoides fue adquiriendo cierta proyección más allá de España, como demuestra el que recibiera encargos del Reale Istituto Superiore Agrario de Bolonia y de la Fytopathologicka Sekce de Brno. La celebración del VI Congreso Internacional de Entomología en Madrid y su implicación en el mismo ayudó a cimentar su prestigio y a que estableciera nuevas relaciones con especialistas e instituciones extranjeras, aunque apenas puedo recoger fruto por la Guerra Civil y por su temprana muerte en plena contienda. Los ingenieros de la Estación, por otro lado, también procuraron fortalecer las relaciones institucionales del centro con homólogos de referencia internacional. Al respecto, destaca el viaje que el joven agrónomo Cirilo Cánovas (luego destacado político franquista que ocupó la cartera de Agricultura del gobierno en el período 1957-1965) giró por los Estados Unidos en 1934, y en el curso del cual visitó distintos centros de referencia en el control biológico. Los contactos establecidos por Cánovas facilitaron intercambios diversos, aunque el potencial tampoco pudiera expresarse totalmente por el estallido de la guerra.

 

El registro tecno-científico en el discurso publicitario destinado a los niños y adolescentes durante la Segunda República

Alberto Hernando García-Cervigón. Profesor Titular de Universidad Universidad Rey Juan Carlos

alberto.hernando@urjc.es

 

El objeto de la presente comunicación es el estudio de los rasgos lingüístico-estilísticos, icónicos e iconográficos específicos de la publicidad destinada durante la Segunda República a la instrumentación tecnológica empleada como auxiliar de la enseñanza en los primeros niveles de esta (cámara fotográfica, fonógrafo, proyector cinematógrafo y reproductor de radio) con el fin de poder llegar a determinar la evolución experimentada en la época por el discurso publicitario relacionado con este tipo de productos, así como su contribución a la consolidación de los valores en el ámbito educativo. Para ello, partiremos de un corpus representativo extraído de los diarios ABC, El Liberal, Heraldo de Madrid y La Vanguardia, y de las revistas Madrid Científico y Ondas.

 

La ciencia impresa en las bibliotecas escolares republicanas

Leoncio López-Ocón Cabrera. Investigador Científico. Instituto de Historia. CSIC

leoncio.lopez-ocon@cchs.csic.es

El período republicano se caracterizó por un impulso decidido a la enseñanza activa estimulando el conocimiento racional por parte del alumnado. En ese tipo de docencia se pretendió que el libro desempeñase un importante papel en la transmisión de los conocimientos que se impartían en el aula. Por tal razón se afianzó la coexistencia obligatoria entre la escuela y la biblioteca escolar.

Desde que el Gobierno de la República decretó el 7 de agosto de 1931 que toda escuela primaria debía poseer una biblioteca pública, fija y circulante, la expansión de las bibliotecas escolares fue incesante, estimándose por ejemplo que entre 1931 y 1933 el Patronato de las Misiones Pedagógicas distribuyó 3500 bibliotecas, que tuvieron cerca de medio millón de lectores entre niños y adultos con más de dos millones de lecturas registradas.

Según los organizadores de esas bibliotecas su labor consistió en seleccionar obras de estudio y lectura que reuniesen las condiciones pedagógicas, científicas y literarias que fuesen capaces de ofrecer al niño materiales de cultura interesantes, precisos y bellos.

Gracias a una orden ministerial de 5 de febrero de 1936, firmada por Filiberto Villalobos, podemos conocer el tipo de libros que ese ministro, médico de formación, y sus asesores, consideraron idóneos para formar parte de esas bibliotecas escolares, bien porque el alumnado podía usarlos como manuales o medios de apoyo a sus lecturas o porque los maestros podían usarlos como instrumentos de ayuda para preparar sus clases.

De los 165 libros recomendados casi un tercio del total -más de una cincuentena- estaban relacionados con la enseñanza de la geografía, las ciencias naturales y físico químicas.

Esta comunicación pretende efectuar una presentación panorámica y un recorrido individualizado por esos libros con un doble objetivo. Determinar quiénes fueron sus autores lo que nos permitirá conocer las conexiones entre los diferentes niveles del sistema educativo, pues muchos de los libros de esas bibliotecas escolares fueron elaborados por profesores universitarios o de instituto. Comparar la producción de los dos principales focos editoriales productores de esos libros didácticos científico-técnicos: Barcelona y Madrid, señalando la mayor pluralidad en la oferta barcelonesa, y la relevancia de colecciones educativas de la editorial madrileña Calpe, transformada luego en Espasa-Calpe.

 

La influencia del Nature Study y los espacios escolares ingleses en las propuestas metodológicas de las profesoras Dolores Cebrián y Margarita Comas.

José Pedro Marín Murcia. Profesor Ayudante Doctor. Departamento de Biología Celular. Universidad Complutense de Madrid. Josepm04@ucm.es

 

En el marco de los estudios de las disciplinas escolares y los espacios para la enseñanza de las ciencias, este trabajo se centra en dos propuestas renovadoras para la formación pedagógica de los maestros en las escuelas españolas. El análisis de la práctica experimental y los espacios escolares en los centros ingleses estudiados por las profesoras Dolores Cebrián y Margarita Comas son de especial interés en esta investigación, en particular los jardines escolares y su propuesta o adaptación al caso español. Estudiaremos el alcance de estas metodologías durante la II República en los ámbitos de responsabilidad académica y gestión de ambas profesoras.

En primer lugar, se analiza la propuesta de la profesora de la Escuela Normal de Maestras de Madrid, Dolores Cebrián, que en su estancia de 6 meses en Inglaterra estudió cómo era y funcionaba el jardín escolar de la James Allen’s Girls School en Dulwich. La directora de dicho jardín, Lilian Clarke, era doctora en Ciencias por la Universidad de Londres habiendo realizado la tesis acerca de la botánica en la educación, diseñando los jardines como un laboratorio al aire libre.

La segunda propuesta estudiada es la de la profesora Margarita Comas, que publicó varios artículos en la revista de Pedagogía donde explicaba con profusión el Nature Study y proponía líneas de trabajo usando el jardín y el aula laboratorio como espacios complementarios. Fue pensionada durante nueve meses entre 1920 a 1921 en el Bedford College de la Universidad de Londres y en el London Day Training College. Analizaremos en detalle su propuesta más elaborada de jardín escolar en el manual metodológico de 1937 donde describe minuciosamente cómo debía ser este espacio y las posibles experiencias estudiando las plantas o los insectos, con especial interés en las ilustraciones y en las imágenes de la Escola Normal de Mestras de la Generalitat.

 

Eficacia o veracidad. La construcción de un discurso divulgativo en la radio (España, 1926-1936)

 Víctor Guijarro Mora. Profesor Contratado Doctor.  Universidad Rey Juan Carlos, Madrid

victor.guijarro@urjc.es

 

La divulgación es un fenómeno discursivo complejo cuyo análisis va más allá de su consideración como una forma comunicativa por medio de la cual se hace llegar a un público no especializado y amplio el saber producido por especialistas. La dificultad para llegar a una delimitación precisa de su alcance y contenido ya fue revelada por Stephen Hilgartner en un conocido trabajo del año 1990. El autor mantenía que, por una parte, no había una clara distinción entre el conocimiento genuino-experto y el popular, sino que había una multiplicidad de representaciones dependiendo de los variados contextos en los que aparecían expuestos públicamente, y, por la otra, que no podía admitirse que la divulgación fuera una mera simplificación de los contenidos. Al no estar definidos claramente los límites entre el contenido original y el divulgativo, el profesional tenía un amplio margen para construir un nuevo discurso que comprendía diversos propósitos.

Las ideas anteriores constituyen el punto de partida para el análisis de la divulgación a través de la radio en el primer periodo de su extensión en España, es decir, entre 1926 y 1936. Aquí se contemplarán dos supuestos derivados de las anteriores conclusiones de Hilgartner: el relativo a la simplificación, que es insuficiente para describir las prácticas de difusión de los conocimientos, y el relacionado con el amplio margen con el que contaban los expertos, amparados en la autoridad de la ciencia, para orientar a uno fines u otros sus discursos. A estos elementos hay que sumar la atención a los ajustes que los nuevos formatos radiofónicos impusieron a las exposiciones en estos medios, porque los efectos de la nueva tecnología no consistieron solo en un cambio de escala en el número de receptores de un mensaje que hasta ese momento se recibía de forma presencial, sino en la construcción de un nuevo discurso mediado por los intereses empresariales expansivos.

El propósito es mostrar que la divulgación no se limita a un ejercicio de traducción de una modalidad discursiva especializada a una común y popular, sino que principalmente lo que se articula es un nuevo discurso, “con nuevos puntos de vista, nuevos contextos, nuevos interlocutores, nuevas funciones e intencionalidades”.

Se aplicarán estos presupuestos al análisis del registro divulgativo de textos correspondientes a conferencias y charlas emitidas a través de Unión Radio y publicadas posteriormente, teniendo en cuenta los acontecimientos históricos y la política radiofónica del periodo republicano.

 

Manuel Peraita, pensionado de la JAE en Breslau

Álvaro Ribagorda. Profesor Titular interino de Historia Contemporánea. Universidad Carlos III de Madrid

aribagor@hum.uc3m.es

 

Esta comunicación analiza la trayectoria científica del neurólogo Manuel Peraita Peraita, cuya biografía está singularmente marcada por la Junta para Ampliación de Estudios (JAE) y sus centros. Peraita fue educado en el Instituto-Escuela de Madrid, se formó en la Facultad de Medicina de la Universidad Central donde impartían clase muchos de los científicos de la JAE, fue becario del Laboratorio de Fisiología que dirigía Juan Negrín en la Residencia de Estudiantes, y uno de los momentos cruciales de su carrera científica fue la estancia de investigación que realizó con una pensión de la JAE en el laboratorio de O. Foerster en Breslau desde 1933.

Se analizan aquí algunos pormenores de aquella decisiva estancia, en una de las carreras más destacadas de la escuela neurológica española durante un periodo decisivo en el desarrollo de psiquiatría en España.

La prometedora carrera de Peraita durante la Segunda República, continuó su desarrollo con algunos trabajos durante la Guerra Civil, y encontró acomodo en los primeros años del franquismo al lado de López Ibor, llegando incluso a ser director del afamado Manicomio de Santa Isabel de Leganés, hasta su prematura muerte en 1950.

 Los referentes pedagógicos de la enseñanza de las ciencias físico-naturales en el Diccionario de Pedagogía (1936) de Editorial Labor

 Mavi Corell Doménech. Doctora y profesora de la Unidad de Educación. Florida Universitària (Valencia)

mavi.corell@gmail.com

El Diccionario de pedagogía dirigido por Luis Sánchez Sarto y publicado en 1936 por editorial Labor constituye una obra excepcional formada por dos volúmenes, que contiene 980 voces escritas por 111 autores y autoras anónimos, acompañadas de numerosas referencias bibliográficas españolas y extranjeras. El Diccionario aborda temas sobre pedagogía y psicología, sistemas educativos, medicina e higiene, biografías, así como organización escolar, educación de la mujer y coeducación, metodologías de enseñanza y su didáctica. 

Se propone estudiar las referencias bibliográficas que contienen las entradas sobre didáctica de las ciencias experimentales en el Diccionario de pedagogía: Ciencias físico-químicas (enseñanza de las), Ciencias naturales (enseñanza de las), así como Acuarios, Herbarios, Terrarios, Huerto escolar y Excursiones, con el fin de determinar y valorar el número de referencias extranjeras y españolas, los títulos y autores de las traducciones de obras extranjeras al español, así como las editoriales que lo hicieron posible. Finalmente se expondrán las propuestas metodológicas de algunas de estas obras y su influencia en la de algunos de los expertos en la enseñanza de las ciencias españoles del periodo republicano.

 

 

Cómo se desenvolvió la polémica de la ciencia española y cómo superarla: seminario en la Universidad de Salamanca

Mañana jueves 2 de junio, el doctorando Alberto Núñez Rodríguez, que acaba de publicar en la revista electrónica Hispania Nova una interesante aportación sobre la revista Tiempos Nuevos, impulsada durante la Segunda República por el dirigente socialista Andrés Saborit, me ha invitado a participar en el seminario del programa de doctorado del departamento de historia medieval, moderna y contemporánea de la Universidad de Salamanca. Intervendré en él a las 5 de la tarde en el aula 36 de la Facultad de Geografía e Historia con una comunicación titulada «La ciencia en España y su historia: cómo superar una polémica».

Tras darle vueltas al contenido de lo que quisiera transmitir a mis interlocutores me decidí a enfocar mi intervención hacia un asunto añejo como es el de las polémicas de la ciencia española para intentar abordarlo con nuevos enfoques derivados de mi práctica historiográfica. De ahí que piense organizar mi intervención en torno a tres cuestiones.

En primer lugar, presentaré una cartografía de los estudios históricos sobre la ciencia que se efectúan en diversos lugares del mundo académico española. Mediante una comparación con la situación de la disciplina en el mundo anglosajón se ofrecerá una evaluación de ese mapa para constatar una situación ambivalente: su debilidad institucional que se expresa también en falta de coordinación entre sus actores y sus logros puntuales gracias a sólidas monografías en circulación.

 En segundo lugar, relacionaré ese diagnóstico con el peso de un pasado, es decir con el tópico conocido como “polémica de la ciencia española”, que se suscita en la época ilustrada y resurge generación tras generación, tanto en los tiempos fundacionales de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales allá por 1845 como en los inicios de la Restauración en torno a 1876 o a lo largo del primer tercio del siglo XX, como apuntase Cajal en su «best-seller» Los tónicos de la voluntad.           

Finalmente, ofreceré una propuesta metodológica para explicar por qué y cómo hay que apostar por intensificar los estudios sobre las actividades científico-técnicas efectuadas en este país a lo largo de su historia, intentando mostrar que quienes se situaron en una tercera vía en esa polémica son quienes han dejado un poso historiográfico más consistente. Así sucedió en cierta medida con algunos de los impulsores de la Sociedad Española de Historia Natural, allá por 1871, como expuse en un trabajo que publiqué en la revista Dynamis allá por 1992

Quienes tengan interés en asistir telemáticamente al seminario lo podrán hacer a través de Google Meet a través del siguiente enlace:

https://meet.google.com/bhp-xxrn-vek

Presentación del libro El orden de las palabras. Orígenes de la filología moderna en España de Mario Pedrazuela

Antes de ayer, viernes 5 de noviembre de 2021, en el incomparable marco de la iglesia de San Quirce, que fue convertida en sede de la Universidad Popular Segoviana en 1927 y es actualmente la sede de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, presenté en compañía del integrante de esa academia Juancho del Barrio y de su autor, Mario Pedrazuela, el libro El orden de las palabras. Orígenes de la filología moderna en España, publicado por la editorial Marcial Pons.

Previamente participé también el 15 de septiembre pasado en la presentación que se hizo de esa obra en la sede de la Fundación Ramón Menéndez Pidal junto a José Antonio Cid, Inés Fernández Ordóñez y Mario Pedrazuela.

En este video se recogen nuestras intervenciones

He aquí los contenidos de mi intervención en ese acto celebrado el pasado 15 de septiembre en la mencionada Fundación.

Buenas tardes.

	Permítanme iniciar esta intervención con una serie de agradecimientos.
	
	En primer lugar, a Mario Pedrazuela, el autor de la obra El orden de las palabras. Orígenes de la filología moderna en España por ofrecerme la oportunidad de escoltarle en la presentación del libro que nos congrega esta tarde.
	En segundo lugar, a la Fundación Ramón Menéndez Pidal, organizadora de este evento y anfitriona de todos nosotros.
	En tercer lugar, a la editorial Marcial Pons por la cuidada publicación de este libro, que incluye un valioso índice onomástico y a la editorial CSIC por haber contribuido a su financiación. 
	Y a todos ustedes por su presencia. 
	
	Añadiré en este preámbulo una confidencia: estar en esta especie de “sancta sanctorum” de los filólogos españoles y lugar de la memoria de nuestra cultura científica me produce una especie de “miedo escénico”, máxime al estar acompañado en esta mesa por personas que saben mucho más que yo de los asuntos sustanciales abordados por el libro que se presenta, conectados con el surgimiento de la filología como materia científica y disciplina académica en la España del siglo XIX. 

	Pero además de “miedo escénico” también experimento una gran alegría por tener la oportunidad de participar en la puesta de largo de una obra meritoria por muchos conceptos, que tiene además la fortuna de presentarse en esta sala remozada dedicada a esa gran mujer que fue María Goyri, presente en cierta medida en la portada del libro que comentamos. 

	Esa portada reproduce un grabado de la revista ilustrada La Ilustración Española y Americana del 30 de octubre de 1899.  En él  aparecen un aula y  la monumental escalera del Instituto del Cardenal Cisneros, que estaba adosado a la Facultad de Filosofía y Letras de la denominada en aquella época Universidad Central, dos lugares que son importantes protagonistas en las páginas de El orden de las palabras. Pues bien, quien visite hoy ese instituto histórico de Madrid se encontrará al final de esa escalera con una placa colocada por una promoción de sus alumnos en honor no sólo de Ramón Menéndez Pidal sino también de María Goyri y Goyri. Los dos se graduaron de bachilleres en ese centro docente, lugar de formación de un amplio contingente de las elites que dieron forma al Estado liberal en el siglo XIX. Según esa placa María Goyri se graduó de bachiller en 1899, en el mismo año en el que se hizo el grabado que se reproduce en la portada.

	En cierta medida el libro elaborado por Mario Pedrazuela orbita en torno a esos dos personajes, aunque quizás María Goyri esté algo opacada, cuando el autor y los que estamos en esta sala sabemos cuán importante fue esa mujer en la trayectoria científica y en el equilibrio emocional del fundador de la que es denominada escuela de filología española. 

	Al final del capítulo sexto, y penúltimo de El orden de las palabras se nos ofrecen las claves de por qué el libro gira en torno a Menéndez Pidal, a mi modo de ver. Allí se nos explica cómo el real decreto de 21 de julio de 1900 firmado por el conservador García Alix, tras asumir la cartera del recién creado ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, reformó la Facultad de Filosofía y Letras para adaptarla a los avances científicos que se estaban produciendo en las materias que se estudiaban en ella. 

	En esa renovación se creó una cátedra de Filología Comparada de las Lenguas indoeuropeas, cuyo primer ocupante fue Ramón Menéndez Pidal. A partir de entonces, como subraya Mario Pedrazuela, se produjo un despliegue de la filología como disciplina científica bajo el liderazgo de don Ramón, quien lo ejerció desde diversas plataformas institucionales. Entre ellas cabe destacar al Centro de Estudios Históricos que la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científica creó en 1910 y que el autor de la obra que se presenta conoce en profundidad, como ha mostrado en otras publicaciones previas a este libro. 

	Pues bien, como se sostiene en la página 199 de El orden de las palabras la ingente obra de la persona que ordenó construir el edificio que nos alberga es ininteligible sin tener en cuenta la herencia científica y cultural que asumió, legada por sus antecesores, cuya genealogía y aportaciones son analizadas por Mario Pedrazuela desde una triple perspectiva.

	Por una parte, a lo largo de los tres primeros capítulos se aborda el surgimiento en Centroeuropa a principios del siglo XIX de una nueva disciplina científica que tenía al lenguaje como objeto de estudio, se exponen sus conexiones con las ciencias biológicas, particularmente con la teoría darwinista, y se examina su recepción inicial en la España ochocentista.

	Los cultivadores de esa nueva disciplina científica, influidos por el conocimiento y estudio del sánscrito durante el último tercio del siglo XVIII, empezaron a descubrir una serie de principios y leyes generales sobre el origen y evolución del lenguaje y a establecer una clasificación de las lenguas, como hiciera Guillermo de Humboldt, basándose en la estructura dominante de la palabra como unidad gramatical. Desfilan entonces ante los lectores de esta obra las aportaciones de los fundadores de esa nueva ciencia lingüística: Franz Bopp, profesor de sánscrito de Guillermo de Humboldt, quien sería tan relevante en la historia de las ciencias como su hermano Alejandro, entre otras razones por haber impulsado a la universidad de Berlín como un centro investigador; Friedrich Schlegel; Jacob Grimm, autor en 1822 de una importante Gramática germánica, y August Schleicher, responsable de una obra muy influyente Compendio de la gramática comparada de las lenguas indoeuropeas, en la que intentó reconstruir el idioma protoindoeuropeo y que se publicó entre 1861 y 1862 muy poco después del Origen de las especies de Darwin. 

	En esta parte de El orden de las palabras se muestran las interrelaciones e interconexiones entre la nueva ciencia lingüística y los métodos de las ciencias naturales, y viceversa pues  Darwin también estaba muy atento a los avances de esa nueva disciplina científica que surgía en el panorama cultural europeo. Así lo muestra Mario Pedrazuela al transcribir una reflexión de Darwin en la que ese gran naturalista constató que “es un hecho muy notable, y muy curioso a la vez, que las causas que explican la formación de las diferentes lenguas explican también la de las distintas especies y constituyen las pruebas de que ambas proceden de un progreso gradual tan curioso como exacto”. [p. 64]

	Los métodos y aportaciones de la nueva ciencia del lenguaje penetraron lentamente en la sociedad española por una serie de razones sociales y culturales. No obstante, se nos ofrecen pruebas de cómo a partir de la década de 1850, medios de comunicación e integrantes de la Academia de la Lengua se mostraron receptivos a las contribuciones de la nueva disciplina que transformó el conocimiento de la evolución de las lenguas. Tal receptividad se acrecentó durante el Sexenio democrático en un clima de efervescencia científica y desarrollo de la libertad de pensamiento. 

	Otros dos capítulos están dedicados a exponer las vicisitudes de los estudios dedicados a la lengua y a la literatura en los niveles educativos de la enseñanza media y la enseñanza superior. 

	En el abordaje de la situación en los institutos de bachillerato se elige como objeto de análisis el estudio de las diferentes propuestas de moderados y progresistas en torno a la enseñanza del latín y el castellano y su enfoque diferenciado sobre el conocimiento de la historia de la literatura. Aparece entonces un mundo conservador partidario de potenciar la enseñanza de la lengua latina en detrimento de la lengua castellana y defensor de formar a los alumnos en el arte de la retórica. Y un ámbito progresista favorable a consolidar la lengua castellana como vehículo de comunicación entre las diferentes colectividades de la nación española y a encarar el estudio de la literatura entroncándolo con ideas filosóficas y estéticas para favorecer el desarrollo de la imaginación y el espíritu crítico del alumnado. 

	Respecto a la enseñanza superior se presenta en detalle la lenta incorporación de propuestas de la nueva ciencia lingüística a la Facultad de Filosofía, transformada en Filosofía y Letras, a partir de la ley de Educación impulsada por el ministro Claudio Moyano en 1857. En este capítulo cabe destacar la importancia concedida por el autor al sexenio democrático como un período favorable a la modernización de los estudios lingüísticos resaltando el carácter innovador del decreto republicano de 3 de junio de 1873. El nuevo plan de estudios, de carácter efímero, impulsado por el ministro Eduardo Chao contemplaba entre otras asignaturas los “Principios de Filología y Filología Comparada”, y en su preámbulo se exponía la conveniencia de impulsar los “estudios literarios y filológicos”, apareciendo este término por primera vez en disposiciones ministeriales.

	El orden de las palabras se completa con otros dos relevantes capítulos, en los que se nos presentan bocetos biográficos, expuestos de manera muy vívida, de una docena de autores, que realizaron aportaciones de desigual valor a esa disciplina en construcción que fue la filología en el panorama académico español del siglo XIX. 

	En el cuarto capítulo, dedicado a explicar el asentamiento de las nuevas corrientes filológicas en España, se muestran las aportaciones a la ciencia filológica de cuatro figuras señeras de la intelectualidad española contemporánea. 

	De Milá y Fontanals se destaca el impacto que tuvieron sus encuestas y su trabajo de campo particularmente en tierras catalanas. Respecto a Joaquín Costa se abordan sus contribuciones al estudio de la dialectología desde presupuestos darwinistas y su invención de términos nuevos como el de “isoglosa” para definir la línea imaginaria que marca aquellos lugares en los que se da un mismo fenómeno lingüístico. Unamuno se planteó ser filólogo. Hizo su tesis doctoral, que presentó en 1882, sobre la lengua vasca. Y posteriormente realizó una edición del Poema del Mío Cid, en el que pretendía hacer la biología del castellano. Pero como muestra Mario Pedrazuela de manera convincente el maestro del ensayismo en lengua española carecía de la paciencia requerida para cultivar una ciencia necesitada de un trabajo metódico y perseverante, acumuladora de hechos, atenta al análisis de los detalles de los fenómenos lingüísticos. Quien sí reunió esas cualidades, una gran ambición intelectual y un plan de trabajo de largo alcance fue Ramón Menéndez Pidal, en cuya trayectoria inicial 1896 fue una especie de “annus mirabilis”. Publicó en ese año La leyenda de los infantes de Lara, conoció al líder de los krausistas e institucionistas Francisco Giner de los Ríos, maestro de la “intelligentsia” del liberalismo democrático, e impartió en el Ateneo de Madrid un curso sobre “Orígenes de la lengua castellana”, al que asistió María Goyri, y en el que Pidal expuso los fundamentos del plan de trabajo que desplegaría de manera fructífera en las décadas siguientes, como podrá comprobar, por ejemplo, quien visite las instalaciones de la casa que nos acoge.

	Junto a esas cumbres de la filología y del pensamiento en lengua castellana en el último capítulo del libro que comentamos Mario Pedrazuela nos resume las trayectorias de otros ocho filólogos de carácter menor, pero cuya labor fue significativa para entender el basamento sobre el que se construyó el edificio de la escuela de filología española. Quizás ese capítulo podría haber estado precedido de unas consideraciones sobre los contextos en los que esos autores produjeron sus obras y cómo las circunstancias que les envolvieron influyeron en su quehacer. 

	Por ejemplo, alguno de esos autores logró dar continuidad a una herencia ilustrada, caso del latinista Alfredo Adolfo Camús, nacido en 1797. Otros son típicos representantes de una mentalidad romántica, asociada a la construcción del nacionalismo liberal, como José Amador de los Ríos nacido en 1816. Diferentes a ellos son los pertenecientes a la conocida como “generación intermedia”, que agrupa a los nacidos entre 1820 y 1835, quienes transitaron del romanticismo al positivismo, y fueron responsables de la recuperación cultural que se produjo en la España bajoisabelina que preparó el dinamismo científico del Sexenio democrático.  En ese grupo se situarían Francisco Fernández y González y Francisco de Paula Canalejas, nacidos respectivamente en 1833 y 1834. Y finalmente se podrían agrupar a los que abrazaron el positivismo como Manuel de la Revilla y Antonio Sánchez Moguel, nacidos en 1846 y 1847. 

	Por cierto, tengo la impresión de que el positivismo fue un movimiento científico e historiográfico, más potente de lo que se sostiene en algunas páginas de El orden de las palabras. 

	Gracias a la labor de los positivistas, por ejemplo, se editó una magnífica colección de libros raros y curiosos a lo largo del último tercio del siglo XIX en la que se dieron a conocer obras tan significativas de nuestra literatura renacentista y medieval como La lozana andaluza y las Andanzas y viajes de Pero Tafur. 

	O se efectuaron fundadas críticas del trabajo editorial de los románticos, tan poco preocupados por seguir las reglas de la ecdótica, esa rama de la filología que tiene por cometido editar textos de la forma más fiel posible al original o a la voluntad del autor, procurando la eliminación de errores de transcripción. Así se aprecia en el sarcástico “Pasillo bibliográfico” publicado en la Revista Europea el 19 de noviembre de 1876 a propósito de la descuidada edición de la Historia general de las Indias que escribiera Gonzalo Fernández de Oviedo en las primeras décadas del siglo XVI, efectuada por José Amador de los Ríos a mediados del siglo XIX, llena de gazapos y errores de transcripción. Aunque tan demoledora crítica aparecía como anónima su autor es uno de los más cualificados representantes de la “bonne méthode” que introdujeron los positivistas como fue el naturalista e historiador Marcos Jiménez de la Espada, otro notable representante de esa generación intermedia que sufrió el debilitamiento de la herencia ilustrada tras la crisis del Antiguo régimen y la invasión napoleónica pero que gracias a sus afanes y laboriosidad favoreció el resurgimiento del sistema científico-técnico a partir del sexenio democrático, como expuse en mi Breve historia de la ciencia española.

	Evidentemente estos peros no tienen nada que ver con las duras críticas que proliferaban en la época que aborda el libro que comentamos. Por ejemplo, Clarín en uno de sus Paliques publicado en El Heraldo el 5 de mayo de 1897 tildó a Ramón Menéndez Pidal de “instantáneo, medieval y medio tonto”. Como bien explica Mario Pedrazuela Clarín aprovechó su tribuna periodística para descargar en el sobrino la inquina que le tenía a su tío, el cacique asturiano Alejandro Pidal.
 
	Añadiré finalmente dos consideraciones.
 
	Una es expresar mi alborozo por el alumbramiento de una obra fruto de un cóctel en el que se han mezclado en buenas dosis laboriosidad, ambición intelectual e ilusión por desbrozar caminos nuevos en el ámbito del conocimiento de la filología. Una obra que, a mi modo de ver, es también resultado del ambiente estimulante que durante unos años supo generar la institución en la que trabajo, el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, en cuyo seno en parte se gestó este libro, si no me equivoco. Un Centro en el que se conserva, afortunadamente, parte del legado creado por el Centro de Estudios Históricos de la JAE, que dirigiera Ramón Menéndez Pidal desde su creación hasta su extinción, legado que complementa el existente en este edificio. 

	La segunda tiene que ver con un consejo que me atrevo a dar a su autor, inspirado en una reflexión de Menéndez Pidal expuesta en una entrevista que le hizo en 1916 Federico de Onís, personaje que conoce muy bien Mario Pedrazuela. En ella don Ramón evoca cómo le impactó en su lectura infantil de la Biblia la frase “maldito el que una vez puesta la mano en el arado vuelve la cabeza atrás”. De tal manera que desde que publicó su primer trabajo Menéndez Pidal decidió mirar hacia adelante construyendo su edificio intelectual a partir de los cimientos de su obra primeriza: los estudios del Poema del Mío Cid. 

	Imitando a Don Ramón, pienso Mario -discúlpenme el atrevimiento de dirigirme personalmente al autor- que has de perseverar en la producción de tu labor intelectual y proseguir tu escalada de montañas como hacen no sólo los deportistas, sino también los trabajadores intelectuales como evocaran, entre otros, Einstein o el alemán Helmholz en su autobiografía El pensamiento en medicina. Tras tu Vida y filología, dedicada a darnos a conocer la obra de tu maestro Alonso Zamora Vicente, y El orden de las palabras en el que reconstruyes, con tino y solvencia, los orígenes de la filología moderna en la España del siglo XIX, has de ofrecernos nuevas obras que nos permitan seguir conociendo las vicisitudes de la filología y de los filólogos españoles.

	A estas consideraciones añado, claro está, una apostilla. Lean ustedes el libro que estamos presentando. Aprenderán mucho y disfrutarán de los frutos que nos ofrece Mario Pedrazuela en el singular árbol del conocimiento que constituye la obra a la que nos estamos aproximando. Sus páginas interesarán no sólo a filólogos, sino también a los estudiosos interesados por la historia de la educación y de las ciencias, y a cualquier ciudadano culto que tenga curiosidad intelectual por saber más de un período oscuro, por estar mal estudiado, como fue el apasionante y fascinante siglo XIX. 

	He dicho. Gracias por su atención. 


Una exposición bibliográfica sobre la producción científica antes y después del Trienio Liberal en el XIV Congreso de la SEHCYT

Cuando se planificó la organización del XIV Congreso de la SEHCYT, que se iba a efectuar inicialmente en el verano de 2020, su comité organizador y la junta directiva de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas consideraron conveniente que, al cumplirse el bicentenario del Trienio liberal que restableció la […]

El proyecto 2REC (Desafíos educativos y científicos de la Segunda República española) en el XIV Congreso de la SEHCYT

El lunes 20 de junio de 2022 en las instalaciones del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC se celebrará el XIV Congreso de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas (SEHCYT), sociedad científica editora de la revista Llull y  cuyo primer congreso se celebró en 1978. La Sociedad […]

Cómo se desenvolvió la polémica de la ciencia española y cómo superarla: seminario en la Universidad de Salamanca

Mañana jueves 2 de junio, el doctorando Alberto Núñez Rodríguez, que acaba de publicar en la revista electrónica Hispania Nova una interesante aportación sobre la revista Tiempos Nuevos, impulsada durante la Segunda República por el dirigente socialista Andrés Saborit, me ha invitado a participar en el seminario del programa de doctorado del departamento de historia […]

Novedades en historia digital: 14 a 21 mayo 2018

Como en entradas anteriores selecciono y organizo una serie de noticias e informaciones ofrecidas por Amy Williams @a_williams06 en su útil PaperLi dedicado a la historia digital correspondiente al ejemplar del 21 de mayo de 2018. Y añado otras procedentes de otros sitios como Gallica de la Biblioteca Nacional de Francia @GallicaBnF.

Proyectos

Fuentes digitales

Libros y artículos

 

Videos

 

Cursos y Aplicaciones

Avances en Digital History: 1 a 7 de mayo 2018

 

Digital History 7 de mayo 2018

Selecciono y organizo una serie de noticias e informaciones ofrecidas por Amy Williams @a_williams06 en su útil PaperLI dedicado a la historia digital correspondiente al ejemplar del 7 de mayo de 2018.

PROYECTOS

FUENTES DIGITALES

ARTÍCULOS

ENTREVISTAS A HUMANISTAS DIGITALES

CONFERENCIAS

CURSOS

VIDEOS

EVENTOS

Del desván a la plaza pública: la historia de un busto de Jiménez de la Espada en Cartagena

En la primavera pasada Ignacio Borgoñós me llamó para invitarme a un acto cívico-académico que el Ayuntamiento de Cartagena estaba organizando para recuperar la figura de Marcos Jiménez de la Espada (1831-1898), el más notable integrante de la Comisión Científica del Pacífico (1862-1866). ¿Cuál era el motivo de esa iniciativa de promoción de nuestra cultura científica? Pues un singular hecho que prueba las discontinuidades de nuestra historia científica como mostré en mi Breve historia de la ciencia española.

En efecto, el año pasado, el arqueólogo e historiador del arte Diego Ortiz, con la ayuda de uno de los cronistas de Cartagena, Luis Miguel Pérez Adán, localizó en uno de los almacenes municipales el busto que hizo el escultor Lorenzo Collaut-Valera en 1928 de Marcos Jiménez de la Espada tras una suscripción pública en la que participaron diversas entidades culturales y sociedades científicas de Madrid y Cartagena.El busto llegó a Cartagena en 1935 tras haber sido expuesto en el Museo de Ciencias Naturales y el Jardín Botánico de Madrid. Los vencedores de la guerra de España no dieron buen trato a la escultura y quedó arrumbada hasta que en 2016 fue recuperada. Ahora se encuentra en un lugar apropiado, enfrente del Instituto de Enseñanza Secundaria Jiménez de la Espada.Pude constatar el interés que ha despertado esta historia en la ciudadanía cartagenera el jueves pasado 28 de septiembre cuando participé en la antigua capilla de ese centro educativo en el acto titulado La aventura de redescubrir a Jiménez de la Espada con la conferencia «Las etapas del proceso de conocimiento del viajeronaturalista e historiador americanista Marcos Jiménez de la Espada».Toda esta historia está explicada en el siguiente video.

Participar en este evento ha sido muy emotivo. Regresaba tras diez años a un lugar muy querido para mí y donde siempre me han tratado estupendamente. Tuve la oportunidad de ver a amigos de otra época como el profesor de filosofía Antonio José Cano y de fundirme en un abrazo con D. César Pazó, bisnieto de Jiménez de la Espada, quien se desplazó desde Murcia.

Entre las sorpresas de esa agradable velada no fue la menor que las conferencias estuvieran acompañadas de la actuación del coro del Instituto dirigido por José Antonio Huarte, que tuvo la amabilidad de escribirme el programa con el que nos deleitaron en el documento que también adjunto. Como se puede ver pudimos gozar los presentes de las interpretaciones de Ce mois de mai de Clement Janequin, El viejo poeta del vasco Luis Iruarrizaga, Aleluya de Leonard Cohen y del himno universitario Gaudeamus Igitur.

 

Al hilo de unas jornadas sobre Humanidades Digitales en el CCHS del CSIC: primeras consideraciones

La intensa jornada que se desarrolló en el salón de actos del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas el martes 27 de junio de 2017, cuyo programa presenté en una entrada anterior, -ver aquí-, fue inaugurada por Antonio Lafuente, quien ha sido uno de los impulsores del MediaLab Prado de Madrid, con la conferencia titulada La promesa de las humanidades digitales.

Antonio Lafuente Jornada

 

En ella se planteó cómo los humanistas digitales están configurando una nueva manera de abordar el estudio del pasado, de carácter híbrido, al aunar elementos procedentes de las ciencias de la computación, que permiten ver más elementos de la realidad,  de la cultura del diseño, que facilita una visión más refinada de nuestros entornos próximos o lejanos, y de los estudios humanísticos que facilitan la profundidad de la visión.

No pretendo resumir ahora las interesantes y elaboradas reflexiones efectuadas por mi compañero del grupo de investigación «Mundialización y mundanización de la ciencia», y colega del Departamento de Historia de la Ciencia del Instituto de Historia del CCHS del CSIC, pues el internauta las tendrá accesibles próximamente en las redes sociales, dado que fue grabada. Pero sí quiero destacar algunas de sus ideas-fuerza de un historiador de la ciencia y científico humanista que está en permanente tensión intelectual.

Por una parte se destacó en esa conferencia cómo la promesa de las humanidades digitales radica en que su práctica permite promover la interdisciplinariedad, y hacer más fácil, el diálogo y la interacción entre expertos y amateurs, facilitando la expansión de los conocimientos, y la intervención en la producción de los conocimientos de aquellos que no tienen sus saberes acreditados, como es el caso de los amateurs. De manera que gracias a la capacidad que tienen los humanistas digitales de promover la interdisciplinariedad se pueden hacer más porosas las fronteras entre quienes están dentro y fuera del mundo de la academia lo que permitiría sustituir la noción de autor, que se basa en la cultura del yo, por la de plataforma, basada en el predominio de un «nosotros» colaborativo.

En segundo lugar se destacó el hecho del crecimiento acelerado de los humanistas digitales en los últimos años, y de cómo ya existen más de cien laboratorios dedicados a las humanidades digitales en diversos países europeos y americanos. Tras explicar los diferentes orígenes de esta nueva práctica cultural en construcción que tuvieron sus focos iniciales en las universidades norteamericanas de Virginia y de Stanford aludió Antonio Lafuente a la importancia que tuvo el congreso celebrado en el año 2011 precisamente en Stanford (ver aquí) donde se acuñó la metáfora de Big Tent para considerar a las humanidades digitales no tanto como una actividad especializada sino como un espacio equiparable a una gran «tienda de acampada» que acoge a quienes tengan interés en usar las nuevas tecnologías en sus investigaciones humanísticas sea para visualizar datos o promover videosjuegos como herramienta educativa, entre otras muchas y variadas actividades. Así lo expone también Patrick Svensson en su reciente libro Big Digital Humanities. Imagining a meeting place for the Humanities and the Digital, editado en 2016 por la Universidad de Michigan. (ver aquí).

Y en tercer lugar llamó la atención, ateniéndose a diversas experiencias surgidas en esta última década en Estados Unidos, acerca de las relaciones conflictivas entre tecnólogos y humanistas. Y así Antonio Lafuente aludió a proyectos e iniciativas de Johanna Drucker, una buena conocedora de la historia de la representación visual del conocimiento, preocupada porque las herramientas digitales puedan incorporar la subjetividad y la dimensión afectiva; Anne Burdick, diseñadora y editora de electronicbookreview.com y coautora junto a Johanna Drucker y otros autores de Digital Humanities, el importante informe editado en 2013 por la editorial del MIT para mostrar un estado de la cuestión de la producción del conocimiento contemporáneo; y del antropólogo colombiano Arturo Escobar, profesor de la Universidad de Chapel Hill en Carolina del Norte, quien está impulsando entre sus líneas de trabajo (ver aquí) el diseño ontológico, que permita rediseñar el mundo, tarea en la que se han de comprometer los estudios humanísticos que han de abrirse más a las necesidades sociales.  Escobar que recupera propuestas de trabajo, experiencias y reflexiones de los estudios poscoloniales y de autores como Ivan Illich y Paulo Freire, sostiene que todos somos diseñadores y que el rediseño del mundo y de la vida debe de hacerse de forma colaborativa. Uno de sus últimos trabajos en lengua castellana es el editado en 2016 por la Universidad del Cauca:  Autonomía y diseño. La realización de lo comunal.

Este recorrido le permitió explicar a Antonio Lafuente que se han desarrollado en los últimos años tres movimientos que han ayudado a construir una identidad a unas humanidades digitales que abogan por una doble tarea. La de crear herramientas tecnológicas que faciliten llevar a buen término su principal promesa como es la de interdisciplinariedad y la de evitar la adopción de una simple moda alentada por las grandes corporaciones interesadas en promover unas humanidades aplicadas al servicio de la industria del ocio.

Esos tres movimientos girarían en torno a la construcción de un diseño especulativo, promovido por autoras como la ya mencionada Johanna Drucker que tienen como objetivo que los humanistas digitales consigan que los ingenieros sigan las pautas establecidas por los humanistas, y no al contrario; a la elaboración de un diseño utópico alentado fundamentalmente en el entorno del MIT donde se intenta que los humanistas digitales recuperen las aspiraciones de lograr un conocimiento horizontal, abierto y libre tal y como desearon los padres fundadores de la Red; y a la conveniencia de crear un diseño ontológico, tarea en la que están comprometidos autores como el ya mencionado Arturo Escobar, quienes aspirar a que las Humanidades Digitales recuperen la ilusión por transformar el diseño del mundo haciéndose buenas y pertinentes preguntas, y cuestionando las que formulan los discursos de los poderes dominantes influidos por una mentalidad de raigambre colonialista.

Advirtió finalmente Antonio Lafuente que debemos estar muy atentos a las consecuencias que puede tener el transitar acríticamente hacia las humanidades digitales o aplicadas para evitar un doble riesgo y peligro: que el conocimiento sea sustituido por información suministrada y controlada por grandes corporaciones o que se minusvalore el espíritu crítico ante el realce de una cultura de la emprendeduría.

Así pues según se deduce de este resumen las reflexiones de Antonio Lafuente fueron un estimulante aperitivo para lo que pudimos saborear en las horas siguientes en las Primeras jornadas científico-técnicas sobre Humanidades Digitales  celebradas en el salón de actos del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC el martes 27 de junio de 2017.

La primera jornada científico-técnica en Humanidades Digitales en el CSIC

Hace meses anuncié en esta bitácora la celebración en Madrid, entre el 5 y el 7 de octubre de 2015, del Segundo Congreso Internacional de Humanidades Digitales Hispánicas, impulsado por el Laboratorio de Innovación en Humanidades Digitales de la UNED (ver aquí). Cuando hice ese anuncio advertí la ausencia de proyectos que se estaban realizando en el centro donde trabajo, el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC.

Afortunadamente surge ahora la oportunidad de presentar en sociedad la labor de diversos grupos de investigación que en mi institución, y en otros centros de investigación del CSIC, integran las tecnologías digitales en sus proyectos científicos.

 En efecto el 27 de junio de 2017 en el salón de actos del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC se presentarán una quincena de proyectos impulsados por investigadores del CSIC así como otros tres realizados en diversas universidades madrileñas.

Según la nota de prensa elaborada por los organizadores del evento la Coordinación de Área de Humanidades y Ciencias Sociales del CSIC y la Unidad de Sistemas de Información Geográfica (uSIG) del CCHS han organizado esta jornada para reflejar la diversidad y multidisciplinariedad de proyectos de investigación en Ciencias Humanas y Sociales que se abren paso en el ámbito de las Humanidades Digitales en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

El programa, que se extiende a lo largo de toda la jornada del día 27 de junio, incluye una ponencia inaugural sobre “La promesa de las HumanidadesDigitales” a cargo del investigador del Instituto de Historia del CSIC Antonio Lafuente García, quien también es Coordinador del Laboratorio Procomún Medialab-Prado e integrante del grupo de investigación «Mundialización y mundanización de la ciencia».

 Luego el programa se estructura en dos partes, una dedicada a presentar proyectos que desarrollan sistemas de información, modelado de datos, análisis y visualización, y otra, dedicada al conocimiento en red.

 Para finalizar, se celebrará una mesa de debate acerca de los retos y oportunidades de innovación científica que impulsan las Humanidades y las Ciencias Sociales Digitales.

Entre otros ponentes, formarán parte de esa mesa, Elena González-Blanco García, profesora de la UNED y presidenta de la Asociación de Humanidades Digitales Hispánicas y Eugenio Luján Martínez, profesor de la Universidad Complutense.

Así pues según se recoge en el programa de la Jornada algunos de los proyectos del CSIC que se podrán conocer durante la jornada son:

“IDEArq: Una Infraestructura de Datos Espaciales de Investigación Arqueológica

el “Atlas Lingüístico de la Península Ibérica (ALPI)

la base de datos del proyecto“ForSEAdiscovery: rutas marítimas y arqueología subacuática de los imperios ibéricos en un marco interdisciplinar”,

el “SIG histórico de profesores de ciencias y letras pensionados por la JAE” que es un desarrollo, en forma de visor, de los desplazamientos espaciales y temporales de los profesores de instituto becados por la JAE, cuyos datos biográficos se recogen en el diccionario on line JAEeduca que estoy coordinando

o los “Mapas virtuales y relacionales de la edición contemporánea: Editores y Editoriales Iberoamericanos (siglos XIX-XXI)”.

 Así mismo, se podrán conocer las estrategias y herramientas para las Humanidades digitales en la Red de Bibliotecas y Archivos del CSIC.

 A lo largo del desarrollo de la jornada se tendrá la oportunidad de constatar cómo entre las tecnologías digitales más extendidas por los grupos de investigación del área de humanidades y ciencias sociales del CSIC se emplean las bases de datos semánticas, la visualización digital de datos, el análisis espacial y también cómo se explora constantemente el uso de internet como medio de difusión de los productos y recursos digitales.

Más información sobre esta  Primera Jornada científico-técnica en Humanidades Digitales en el CSIC. Ciencia,tecnología e interdisciplinaridad en la investigación en Humanidades y Ciencias Sociales se encuentra aquí

Una interesante bibliografía sobre historia digital

Los organizadores del congreso dhnord2017 (De) constructing Digital History/(Dé) construire l’histoire numérique que se celebrará en la Maison européenne des sciences de l’homme et de la société (MESHS) de Lille, entre el 27 y el 29 de noviembre de 2017, han tenido el buen criterio de añadir un interesante listado bibliográfico al presentar los objetivos de este evento científico, que es la cuarta edición de la conferencia anual que organizan la mencionada institución científica. Para la celebración del congreso de este año la MESHS se ha asociado con el Luxembourg Centre for Contemporary and Digital History (C2DH) de la Universidad de Luxemburgo.

Este es el conjunto de referencias bibliográficas ofrecidad por los organizadores de esa interesante reunión científica, cuyo sitio web se puede visitar aquí.

Annales, 70 (2), 2015 (special issue: «La longue durée en débat»)

Edward L. Ayers, «The pasts and Futures of Digital History», University of Virginia, 1999

Cameron Blevins, «Digital History’s Perpetual Future Tense» in Lauren F. Klein & Matthew K. Gold (ed.), Digital Humanities: The Expanded Field, Minneapolis, University of Minnesota Press, 2016

Thomas Cauvin, Public History: a Textbook of Practice, Routledge, New York, 2016

Frédéric Clavert, Serge Noiret (ed.), L’histoire contemporaine à l’ère numérique – Contemporary History in the Digital Age, Brussels, Peter Lang, 2013

Daniel J.Cohen, Roy Rosenzweig, Digital history: a guide to gathering, preserving, and presenting the past on the Web, Philadelphia, University of Pennsylvania Press, 2006

Marten Düring, Matthias Bixler, Michael Kronenwett, Martin Stark, «VennMaker for Historians: Sources, Social Networks and Software»Revista hispana para el análisis de redes sociales, 21 (8), 2011

Jean-Philippe Genet, «Histoire, Informatique, Mesure»Histoire & Mesure, 1986, 1 (1), 7-18

Matthew K. Gold (ed.), Debates in the Digital Humanities, Minneapolis, University of Minnesota Press, 2012

Shawn Graham, Ian Milligan, Scott Weingart, Exploring Big Historical Data: The Historian’s Macroscope, London, Imperial College Press, 2015

Jo Guldi, David Armitage, The History Manifesto, Cambridge University Press, 2014

Franziska Heimburger, Émilien Ruiz, « Faire de l’histoire à l’ère numérique : retours d’expériences »Revue d’histoire moderne et contemporaine, 58-4bis, 5/2011, 70-89

Brett Hirsch (ed.), Digital Humanities Pedagogy: Practices, Principles and Politics, Open Book Publishers, 2012

Matthew G. Kirschenbaum, «What is Digital Humanities and What’s It Doing in English Departments?»ADE Bulletin, 150, 2010, 55-61

Stéphane Lamassé & Philippe Rygiel, « Nouvelles frontières de l’historien »Revue Sciences/Lettres, 2, 2014

John K. Lee, «Principles for Interpretative Digital History Web Design»Journal of the Association for History and Computing, 5 (3), 2002

Deborah Lines Andersen, «Defining Digital History»Journal of the Association for History and Computing, 5 (1), 2002

Simon Mahony, Elena Pierazzo, «Teaching Skills or Teaching Methodology?» in Brett Hirsch (ed.), Digital Humanities Pedagogy: Practices, Principles and Politics, Open Book Publishers, 2012

Ian Milligan , « Illusionary Order: Online Databases, Optical Character Recognition, and Canadian History, 1997-2010 », Canadian Historical Review, 94 (4), December 2013, 540-569, DOI: 10.3138/chr.694

Serge Noiret, «La Digital History: histoire et mémoire à la portée de tous» in Pierre Mounier (ed.), Read Write Book 2: Une introduction aux humanités numériques, Marseille, OpenEdition Press, 2012

Lara Putnam, «The Transnational and the Text-Searchable: Digitized Sources and the Shadows They Cast»American Historical Review, 121 (2), April 2016, 377-402, DOI: 10.1093/ahr/121.2.377

Stephen Robertson, «The Differences between Digital Humanities and Digital History» in Lauren F. Klein, Matthew K. Gold (ed.), Debates in the Digital Humanities 2016, Minneapolis, University of Minnesota Press, 2016

Roy Rosenzweig, «Scarcity or Abundance? Preserving the Past in a Digital Era», American Historical Review, 108, 3, 2003, 735-762

Tom Scheinfeldt, «The Dividends of Difference: Recognizing Digital Humanities’ Diverse Family Tree/s»Found History, April 7, 2014

Susan Schreibman, Ray Siemens, John Unsworth (ed.), A Companion to Digital Humanities, Oxford, Blackwell, 2004

Douglas Seefeldt, William G. Thomas, «What Is Digital History?»Perspectives on History, 2009

William G. Thomas, «Computing and the Historical Imagination» in Susan Schreibman, Ray Siemens, John Unsworth (ed.), A Companion to Digital Humanities, Oxford, Blackwell, 2004

Peter Webster, «Will Historians of the Future Be Able to Study Twitter ?»Webstory, Peter Webster’s Blog, 6 March 2015

Una importante reunión sobre historia digital en Lille del 27 al 29 noviembre 2017

En este sitio web (ver aquí) se anuncia el coloquio «(De) constructing Digital History» que tendrá lugar entre el 27 y el 29 de noviembre de 2017 en la ciudad francesa de Lille. Se celebrará en el marco de la cuarta edición de la conferencia anual que organiza el MESHS (Maison européenne des sciences de l’homme et de la société) que para la edición de este año se ha asociado con el Luxembourg Centre for Contemporary and Digital History (C2DH) de la Universidad de Luxemburgo.

Con este motivo Marten Düring ha elaborado un texto de presentación de los objetivos del coloquio con una interesante bibliografía sobre la historia digital accesible aquí.

La referencia de esta publicación digital es la siguiente:

DHNORD2017: (De)constructing Digital History – (Dé)construire l’histoire numérique, 27.11.2017 – 29.11.2017 Lille, in: H-Soz-Kult, 05.04.2017, <www.hsozkult.de/event/id/termine-33773>.

Poco a poco sigue pues creciendo el interés por este nuevo campo de conocimiento y esta nueva manera de practicar y exhibir los conocimientos históricos, tal y como se viene exponiendo en esta bitácora.

 

Coloquio de la red LAGLOBAL en Madrid sobre»Collect and Display: Subjects and Objects of New World Knowledge»

La red LAGLOBAL. Latin America and the Global History of Knowledge, que se promueve desde el ILAS (Institut of Latin American Studies) de la Universidad de Londres por el investigador Mark Thurner, y que cuenta con financiación del The Leverhulme Trust, está diseñada para promover la contribución efectuada desde la región latinoamericana a la historia global del conocimiento. Esta tarea la inició, en cierta medida, en la década de 1980 la Sociedad Latinoamericana de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, a través de su órgano de difusión la revista Quipu.

Siguiendo en parte esa estela de preocupaciones se ha constituido LAGLOBAL. En ella participan varias instituciones americanas como el Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México, el Departamento de Antropología, Historia y Humanidades de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) de Quito, el programa de Historia das Ciencias e da Saude de la Casa de Oswaldo Cruz (FIOCRUZ) de Rio de Janeiro, la John Carter Brown Library de la Brown University en Providence y el Institute of Historical Research de la Universidad de Texas en Austin. Y otras europeas como el ya mencionado ILAS de la Universidad de Londres, el Centre of Amerindian, Latin American and Caribbean Studies de la Universidad de St. Andrews en Escocia y el grupo de investigación «Mundialización y mundanización de la ciencia» del Departamento de Historia de la Ciencia del Instituto de Historia del CCHS del CSIC.

La red celebró su primera conferencia en Londres el pasado 9 de junio de 2016 auspiciada por el grupo de trabajo History and Anthropology para debatir sobre «Sites of invention. Latin America and the Global History of Historical and Anthropological Knowledge».

Madrid será ahora la sede, del 5 al 6 de abril de 2017, de la segunda conferencia: «Collect and Display: Subjects and Objects of New World Knowledge», coorganizada por el mencionado grupo de investigación Mundialización y mundanización de la ciencia del Instituto de Historia del CSIC y que tendrá lugar en el Museo de América y el Museo Nacional de Ciencias Naturales como se puede apreciar en el programa que adjunto.

LAGLOBAL MADRID

Collect and Display: Subjects and Objects of New World Knowledge/

Coleccionar y exhibir: Sujetos y objetos del saber del Nuevo Mundo

Wednesday/Miércoles 5/4/2017

Morning Sessions/Mañana, Museo de América

INTRODUCTION/INTRODUCCIÓN

9,00 Welcome/Bienvenida

Dirección Museo de América y Mark Thurner (PI-LAGLOBAL, ILAS-SAS, University of London)

9,15 Keynote/Conferencia magistral

The Bureacracy of Knowledge/La burocracia del saber, Irina Podgorny (Museo de La Plata-CONICET).

9,55 Discussion/Debate

THE LIVES OF OBJECTS/LAS VIDAS DE LOS OBJETOS

Moderator/Moderador: Juan Pimentel (IH-CCHS-CSIC)

10,10 San Martin’s Inca: Translating Peruvian Mummies in the Age of Revolution/El Inca de San Martín: De las momias peruanas en la Época de la Revolución.- Christopher Heaney (Pennsylvania State University)

10,30 A Tale of two Anteaters: Madrid 1776 and London 1853/Un cuento de dos osos hormigueros: Madrid 1776 y Londres 1853.- Helen Cowie (University of York)

10,50 Atlas’ Complex: Science and Art in a Portable Museum of the Americas/Complejo de Atlas: Ciencia y arte en el museo portátil de las Américas.- Elisa Garrido (Universidad de Valencia)

11,10 Discussion/Debate

11,40 Break/Pausa

12,00 Collecting Masks in the Eighteenth-Century Amazon/Coleccionando máscaras en la Amazonía del siglo XVIII, Neil Safier (Director, JCB, Brown University)

12,20 Inalienable Objects or Cultural Patrimony of Humanity?/¿Objetos inalienables o patrimonio cultural de la humanidad?, Manuela Fisher (Ethnologisches Museum, Berlin)

12,40 Discussion/Debate

13-14,30 Lunch/Almuerzo en Museo de América

Afternoon Sessions/Tarde, Museo Nacional de Ciencias Naturales

 EXHIBITS & NON-EXHIBITS/EXPOSICIONES Y NO-EXPOSICIONES

Dirección del MNCN

16,00 Una colección, un criollo erudito y un rey. Un gabinete para una monarquía ilustrada y el Quadro de Historia natural, civil y geográfico del Reino del Perú (1799)

THE SECRET LIVES OF OBJECTS/LAS VIDAS SECRETAS DE LOS OBJETOS

Moderator/Moderador Leoncio López-Ocón (IH-CCHS-CSIC)

17,30 Invisible Presences and Appreciable Absences: Notes on Some Spectres of American Natural History/Presencias invisibles y apreciables ausencias. Notas sobre algunos fantasmas de la historia natural americana, José Ramón Marcaida (University of Cambridge) y Juan Pimentel (CSIC)

17,50 The ‘Lost’ Cabinet on Exhibit: A Metaphor for LAGLOBAL?/El gabinete ‘perdido’ puesto en escena: ¿una metáfora para LAGLOBAL?, Mark Thurner (University of London)

18,10 Debate

Thursday/Jueves 6/4/2017

Museo de América

FROM COLLECTIONS TO DISCIPLINES/ DE LAS COLECCIONES A LAS DISCIPLINAS

Moderator/Moderador Neil Safier (JCB)

9,00 Cartographers of Brazil and their Impact in Establishing ‘Modern’ Images of the World/Los cartógrafos de Brasil y su papel en la fabricación de las imágenes ‘modernas’ del mundo, Sebastian Dorsch (Universität Erfurt)

9,20 Inquiring into the Historia Naturalis Brasiliae: Intersections between the History of Science and Material Culture Studies/De la Historia Naturalis Brasiliae: Entre la historia de la ciencia y los estudios sobre la cultura material, Mariana C. Françozo (Leiden University)

9,40 Americana in the Pharmacy: New World Knowledge and Materials in the Salvador Collection, Barcelona, 1626-1760/Americana en la rebotica. Noticias y materiales del Nuevo Mundo en la colección Salvador. Barcelona 1626-1760, José Pardo Tomás (IMF-CSIC, Barcelona)

10,00 The Bancroft Library and the Origins of Hispanic American Studies in the United States/La biblioteca de Hubert Bancroft y los orígenes de los estudios hispano-americanos en Estados Unidos, Ricardo D. Salvatore (Universidad Torcuato di Tella, Buenos Aires)

10,20 Discussion/Debate

11 Break/Pausa

11,30 Paper Replicas: Toward a Science of Mexican Antiquities/Réplicas de papel: Hacia una ciencia de las antigüedades mexicanas, Miruna Achim (UAM, Ciudad de México)

11,50 From the New to the Old World: The Role of Overseas Artefacts in Explaining European Prehistory/Del Nuevo al Viejo mundo: El papel de las colecciones de ultramar para explicar la prehistoria europea, José María Lanzarote (Aix-Marseille Université)

12,10 Discussion/Debate

12,30 Tour of the Museum of America Collections/Visita a las colecciones del Museo de América

14 Lunch/Almuerzo

THE USE AND ABUSE OF PATRIMONY/LOS USOS Y ABUSOS DEL PATRIMONIO

Moderator/Moderador Mark Thurner (University of London)

15,15 Meanings of Palenque in the Audiencia de Guatemala and Beyond/Los significados de Palenque en la Audiencia de Guatemala y más allá, Sophie Brockmann (University of London)

15,35 From Place of Production of Scientific Knowledge to Exporter of Natural Resources: Colombian National Heritage in Global Context/De lugar de producción de saber científico a exportador de recursos naturales: Patrimonio nacional y contexto global en Colombia, Ana Gómez (Centre de Recherches sur les Arts et les Langages, EHESS-CNRS)

15,55 Mobilizing Objects to Create Knowledge: The Case of the Americanist Exhibition in Madrid, 1881/Movilizando objetos para crear conocimiento: el caso de la exposición americanista de Madrid de 1881, Leoncio López-Ocón (IH-CCHS-CSIC)

16,15 Discussion/Debate

16,45 Break/Pausa

17,00 ‘Popular Art’ and the Impossibility of Contemporary Subjects/‘Arte popular’ y la imposibilidad del sujeto contemporáneo, Giuliana Borea (PUCP-ILAS)

17,20 Museums and Native Collecting in Mexico and New Zealand/Museo y coleccionismo indígena en México y Nueva Zelanda, Manuel Burón (IH-CCHS-CSIC)

17,40 Un-ruffling Feathers: Ways of Coping in Ethnographic Museum Practice/Plumas desondulantes: Mediando las prácticas del museo etnográfico, Laura van Broekhoven (Director, Pitt Rivers Museum, University of Oxford).

18,00 Discussion/Debate

Para más información sobre el evento y registrarse para su asistencia conviene contactar con

jose.guevara@postgrad.sas.ac.uk o através de http://laglobal.blogs.sas.ac.uk/

También hay más noticias sobre el evento aquí

 

Bienvenido el primer número de Cátedras y gabinetes

Portada numero 1 Catedras y gabinetes

 

Desde hace una década la Asociación Nacional para la Defensa del Patrimonio de los Institutos Históricos (ANDPIH) viene efectuando una encomiable labor a favor de la preservación y estudio de la cultura material de los institutos de bachillerato creados en España a lo largo del siglo XIX y primer tercio del siglo XX. Así lo podrá constatar quien visite su sitio web

https://sites.google.com/site/andelpih/

Su consolidación como espacio de encuentro y estudio de profesores entusiastas, amantes y conocedores del valor científico y estético de la cultura material existente en sus espacios educativos se ve refrendada con el lanzamiento del primer número, aparecido en julio de 2016, de su revista Cátedras y gabinetes, precedido de un número cero que ha circulado en formato DVD. 

Este primer número está dividido en dos partes, precedidas de dos textos de presentación sobre los objetivos y significación de esta publicación debidos al presidente de la Asociación Luis Castellón que firma el texto «A manera de presentación», y a la expresidenta del Consejo Escolar del Estado Carmen Maestro Martín, quien titula su contribución «Defensa de la memoria educativa de España».

La primera parte acoge siete contribuciones sobre aspectos variados de la historia de la educación secundaria en la España contemporánea. Son estas:

Breve historia del IES «Alfonso X el Sabio», antiguo Instituto Provincial de Segunda Enseñanza. 179 años al servicio de la región de Murcia por Rafael Marín Hernández.

La Ciencia en imágenes. Colección de láminas murales del Museo de Ciencias Naturales del IES Vega del Turia de Teruel por Ana Gracia Labrador.

Anatomía de una cabeza por Francisco García Martín.

La Segunda Enseñanza en la Primera República por Antonio Prado Gómez.

La colección Planches Murales d’Histoire Naturelle del profesor Achille Comte, en el IES Cardenal López de Mendoza de Burgos por Emilio Serrano Gómez.

Luis García González. Doctor en Ciencias Exactas y Catedrático de Matemáticas del Instituto de Lugo en el período 1872-1887 por Mercedes Sampayo Yáñez.

Estudio de las excursiones escolares de los institutos a través de las revistas pedagógicas históricas de la Biblioteca del instituto San Isidro por Rafael Martín Villa y Nuria Torregimeno Benito.

La segunda parte incluye un interesante dossier sobre la vida y obra del naturalista Francisco Bernis Madrazo (1916-2003), impulsor de la ornitología en la sociedad española de la segunda mitad del siglo XX.

Bernis (izquierda) anilllando aves en Doñana en 1964. Fondo fotográfico de la SEO.

Bernis (izquierda) anilllando aves en Doñana en 1964. Fondo fotográfico de la SEO.

Este dossier incluye las siguientes contribuciones:

Apuntes biográficos de un docente y científico singular por Luis Castellón Serrano, Juan Leal Pérez-Chao, Encarnación Martínez Alfaro, Carmen Masip Hidalgo y Antonio Prado Gómez.

La formación de Francisco Bernis Madrazo en el Instituto-Escuela por Encarnación Martínez Alfaro y Carmen Masip Hidalgo.

Francisco Bernis en el Instituto de Lugo por Antonio Prado Gómez.

El botánico Francisco Bernis por Juan Leal Pérez-Chao.

Bernis y Evolución por Luis Castellón Serrano.

Cabe desear que tan interesante iniciativa de la ANDPIH se consolide pues Cátedras y Gabinetes nos ayudará a conocer mejor la historia de la enseñanza secundaria en nuestro país, asunto sobre el que el autor de esta bitácora tiene particular interés en los últimos tiempos. Así lo revela, entre otros trabajos, sus ediciones de los libros: Aulas modernas. Nuevas perspectivas sobre las reformas de la enseñanza secundaria en la época de la JAE (1907-1939) (Madrid, Dykinson y Universidad Carlos III, 2014), del que se dio noticia en esta bitácora (ver aquí),  y Aulas con memoria. Ciencia, educación y patrimonio en los institutos históricos de Madrid (1837-1936), (Madrid, Doce Calles-CEIMES, 2012), efectuada junto a Santiago Aragón y Mario Pedrazuela.

El quinto encuentro nacional de História das Ciências e da Tecnologia celebrado en Coimbra

Coimbra vista ciudad

Como una muestra más del vigor de la historia de la ciencia en Portugal, de la que ya he informado en otras entradas de esta bitácora (ver aquí, y aquí), se ha celebrado entre el 13 y el 15 de julio de 2016  en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Coimbra el 5º Encontro Nacional de História das Ciências e da Tecnologia. Previamente a este congreso se celebraron otros en Lisboa, por dos veces, Evora y Aveiro. En éste tuve el honor de pronunciar la conferencia de clausura hace ahora dos años, aproximadamente.

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Simultáneamente a la celebración del mencionado 5º Encontro Nacional de História das Ciencias e da Tecnologia y del 2º Congresso Internacional de História Interdisciplinar da Saúde, recién finalizados en Coimbra, se organizó una interesante exposición sobre la historia del medicamento de la que informó en su cuenta de twitter el congresista Raúl Velasco Morgado.

Los 140 congresistas han presentado a lo largo de tres jornadas celebradas en las modernas instalaciones de la nueva Facultad de Farmacia de  la primera universidad portuguesa comunicaciones relacionadas con los siguientes temas:

  • Fuentes para la historia de las ciencias y la historiografía de la ciencia
  • Historia y enseñanza de las ciencias
  • La internacionalización de la ciencia y de los científicos portugueses
  • Redes y prácticas interdisciplinares de ciencia y tecnología
  • La cultura material de las ciencias
  • Ciencias, salud y poder
  • Salud local y salud global
  • Ciencias de la vida, salud y poblaciones
  • Ciencias, tecnología y prácticas sanitarias
  • Ciencias, medio ambiente, alimentación y salud
  • Ciencias, sociedad, derecho y bioética.
  • Guerra, ciencia, tecnología y salud.

Se pueden consultar esas comunicaciones en el libro de resúmenes (verENHCT 5 CIHIS 2), editado por la comisión organizadora en la que han trabajado con singular dedicación los profesores Joao Rui Pita, historiador de la farmacia, y Ana Leonor Pereira. 

Para los que hemos tenido la oportunidad de asistir a este encuentro ha sido muy grato participar en su desarrollo por diversas razones. En mi caso particular por las siguientes:

– Se pudieron presentar avances del proyecto de investigación «Dinámicas de renovación educativa y científica en las aulas de bachillerato (1900-1936): una perspectiva ibérica» [HAR2014-54073-P], financiado por la Secretaría de Estado de Investigación del gobierno de España, del que soy investigador responsable. Se efectuó esta tarea en el marco del simposio «Modernidade e inovaçao. Entre teoria e a prática. Ensino e investigaçao Espanha e Portugal. Olhares cruzados pela «Junta para la ampliación de estudios» e «Junta de Educaçao Nacional» coordinado con la profesora de la Universidad de Evora e investigadora del CEHFCi, Fatima Nunes,

En él participaron otros integrantes del proyecto como Angela Salgueiro,  Quintino Lopes, Mario Pedrazuela, Víctor Guijarro, y la colega María Zozaya quienes hablaron respectivamente de:

«Ciência, Universidade e «Republicanismo». Redes cientificas e intercâmbio intelectual em Portugal na década de 20″;  «O Laboratorio de Fonética Experimental da Faculdade de Letras de Coimbra: o (re) posicionamiento do Portugal Estado-novista na geografía científica mundial»; «Las relaciones filológicas hispano-lusas en el entorno del Centro de Estudios Históricos de la JAE»; «El vínculo entre tecnología y la educación. Propuestas para un marco teórico de análisis del significado y alcance del material científico histórico presente en los centros de enseñanza, con una aplicación al modelo promovido por la Institución Libre de Enseñanza (1876-1936) en España» y «Redes privadas e construçao de conhecimento cientifico. Atores e vidas profissionais no desenvolvimento de Educaçao e Modernidade no Liceu San Isidro de Madrid (1836-1936)».

Por su parte Fatima Nunes, cerrando el simposio, disertó sobre » Instituto de Orientaçao Profissional (1926). Faria de Vasconcelos e o Boletim Orientaçao Profissional. O territorio de aplicaçao de «orientaçao de estudios profissionais»- uma memoria esquecida». En mi caso, a manera de apertura del simposio, presenté la comunicación titulada «Intercambios educativos y científicos luso-españoles en las coyunturas de 1915 y 1932. Actores, redes y espacios de encuentro», cuyo power point  está accesible aquí.

– Por la posibilidad de constatar que, al igual que en otros momentos históricos, sigue habiendo un diálogo fluido entre historiadores de la ciencia portugueses y españoles. Así se apreció  no sólo en el simposio que organicé con Fátima Nunes, sino también en el interesante simposio «A ciencia e os seus mantos de invisibilidade: testemunhos ibéricos», coorganizado por Ana Cristina Martins y Eulalia Pérez Sedeño del que fui informando en twitter a medida que se desarrollaba .

O también en comunicaciones como la de Dolores Ruiz-Berdún y Alberto Gomis «Justa Mathilde  de Carvalho Costa y Francisca Iracheta y Arguiñarena: dos matronas escritoras de finales del siglo XIX».

– Por la oportunidad de saludar a buenas amigas como la historiadora y actual secretaria de Estado de Ciencia, Tecnologia e Ensino Superior María Fernanda Rollo, y de escuchar a historiadores de la ciencia, de trayectoria dilatada, como Antonio Marinho Amorim da Costa, quien dio la conferencia inaugural sobre la obra del botánico Domingo Vandelli (1735-1816), autor de un interesantísimo tratado sobre el drago, el árbol icono de las islas Canarias.

o por permitirme conocer a jóvenes historiadoras de la ciencia , vinculadas al prestigioso Centro Interuniversitario de Historia das Ciencias e da Tecnologia (CIUHCT), como María Luisa Sousa, cuyo libro A Mobilidade Automóvel em Portugal (1920-1950) se va a presentar en los próximos días, o Catarina Madruga, quien presentó una valiosa comunicación sobre las redes científicas del zoólogo portugués del siglo XIX Barbosa du Bocage, con quien el zóologo español Marcos Jiménez de la Espada trabó una interesante correspondencia durante el Sexenio democrático como mostré en mi tesis doctoral.

Ambas colegas Catarina Madruga y María Luisa Sousa me hablaron favorablemente de la tesis doctoral «Os Museus Escolares de Historia Natural-Análise histórica e perspectivas de futuro (1836-1975)» defendida en 2015 por Inés Gomes, accesible aquí, y sobre los que me interesé en mi conferencia de clausura del congreso de Aveiro. Muy amablemente Inés Gomes acaba de enviármela, y de ella daré cuenta más adelante.

– Finalmente todos los congresistas tuvimos ocasión, gracias a una excelente visita guiada, de admirar los tesoros acumulados por ese gran foco del saber ibérico que ha sido la Universidad de Coimbra. Bien en el Laboratorio químico que mandó construir el marqués de Pombal que alberga magníficos instrumentos de física de los siglos XVIII o XIX o extraordinarias colecciones de historia natural tanto de Portugal como de lo que fueron sus territorios ultramarinos en Brasil o en Africa. O en la espectacular Biblioteca Joanina, construida a principios del siglo XVIII por mandato del rey Juan V (1707-1750) y que deslumbra por la originalidad y riqueza de su decoración rococó.Universidad Coimbra fachada Laboratorio Quimico

Universidad Coimbra planta

Ubicación del Laboratorio Químico en la planta de la Universidad de Coimbra

 

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Interior de la Biblioteca Joanina de la Universidad de Coimbra

Los asistentes a este quinto encuentro de los historiadores portugueses de historia de las ciencias y de las técnicas hemos quedado emplazados para asistir en el verano de 2018 al sexto encuentro que se celebrará en Lisboa. Ojalá también haya un buen contingente de historiadores portugueses en el XIII Congreso de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas (SEHCYT) que se celebrará en Alcalá de Henares del 21 al 23 de junio de 2017, que fueron invitados a participar en él por Dolores Ruiz-Berdún, integrante de su comité organizador.

 

Homenaje al historiador Eloy Fernández Clemente en el Ateneo de Madrid

 

Eloy Fernandez Clemente

El lunes 13 de junio de este año de 2016 ha tenido lugar en el Ateneo de Madrid un homenaje al historiador aragonés Eloy Fernández Clemente (1942-  ), consecutivo al que recibió el pasado mes de abril en Zaragoza por parte de una serie de especialistas de historia económica, noticia de la que dio cuenta el Heraldo de Aragón (ver aquí).

El homenaje madrileño se ha celebrado  en un lugar muy vinculado a la trayectoria vital e intelectual del homenajeado, pues en sus salas Eloy Fernández Clemente logró entrevistar allá por mayo de 1964 al filósofo francés Gabriel Marcel cuando muy joven estaba próximo a la corriente democristiana liderada por Joaquín Ruiz-Giménez, impulsora de la revista Cuadernos para el Diálogo (1963-1978), una especie de parlamento de papel donde se auspició un diálogo intergeneracional que ayudó a transitar del franquismo al régimen democrático actual, publicación bien estudiada por Javier Muñoz Soro

 

Ateneo homenaje Eloy Fernandez Clemente13 junio 2016

Las intervenciones de los sociólogos Alfonso Ortí Benlloch, quien no pudo asistir por problemas de salud, siendo leído su texto, y de Cristóbal Gómez Benito insistieron en las aportaciones efectuadas por Eloy Fernández Clemente al mejor conocimiento de la vida y de la obra de ese gran aragonés regeneracionista que fue Joaquín Costa desde que la editorial de Cuadernos para el Diálogo – Edicusa- le publicase en 1969 su primer libro Educación y revolución en Joaquín Costa, derivado de su tesis de licenciatura.

Eloy Fernandez Clemente Educación y revolución Joaquin Costa

 

Alfonso Ortí, tomando como referencia la división que estableció Pedro Laín Entralgo en su libro de 1956 España como problema de los seres humanos entre «hereticales» y «pontificales», insistió en la bonhomía de Eloy Fernández Clemente, al que conoce desde larga data, y en su carácter «pontifical», es decir de hacedor de puentes, de articulador de empresas colectivas.

Esta faceta fue destacada también por el artista Fernando Alvira, director desde el año 2000 del Instituto de Estudios Altoaragoneses, una de las numerosas instituciones de la CECEL (Confederación Española de Centros de Estudios Locales), adscrita al CSIC. Y así Fernando Alvira puso el foco de su intervención en las grandes iniciativas aragonesistas promovidas por Eloy Fernández Clemente. Una de ellas fue la gran revista Andalán, cuya historia fue reconstruida con primor por el propio Eloy en el segundo volumen de sus memorias tituladas precisamente Los años de Andalán (1972-1987).

Eloy Fernandez Clemente Memorias 2

En esa publicación, que avivó la conciencia aragonesista, desempeñó un papel fundamental el amigo del alma de Fernández Clemente el profesor, escritor, cantautor y político José Antonio Labordeta (1935-2010), cuyo Canto a la libertad sostiene Fernández Clemente podría haberse adoptado perfectamente como himno de Aragón.

La segunda iniciativa colectiva relevante impulsada por el buen quehacer de Eloy Fernández Clemente fue la Gran Enciclopedia Aragonesa o GEA, cuya primera edición en 12 tomos vio la luz entre 1980 y 1981, y que afortunadamente hoy en día se puede consultar online (ver aquí), gracias a un acuerdo de colaboración entre el Grupo Zeta y las Consejerías de Educación y de Universidad del Gobierno de Aragón.

Eloy y Leoncio

En mi intervención intenté explicar los porqués de mi presencia en ese acto, que me resultó entrañable, y dar cuenta de la valía como historiador de Eloy Fernández Clemente, ciñéndome a comentar dos de sus obras, las más significativas para mí, de una muy amplia bibliografía.

Así como en la vida del homenajeado, según él explica en sus voluminosas memorias, fueron determinantes en diversos momentos de su trayectoria intelectual los consejos, orientaciones, y colaboraciones de sus amigos, mi presencia en ese acto se debió a la acción de dos amigos.

Por un lado Alejandro Díez Torre me comentó hace unos meses su intención de organizar en el Ateneo un homenaje a un historiador al que tenía gran aprecio  y admiraba. Al escuchar el nombre de Eloy Fernández Clemente le animé a llevar a cabo la iniciativa pues gracias al seguimiento de una de sus obras, a la que me referiré a continuación, también era yo consciente de la valía del futuro homenajeado. En efecto, meses antes, me había familiarizado en mis investigaciones sobre la editorial Atlante, que dieron lugar a dos publicaciones (ver aquí y aquí), con la magnífica edición de Eloy de los Escritos económicos de Manuel Sánchez Sarto, publicados en su exilio americano, particularmente mexicano entre 1939 y 1969. Sánchez Sarto, primero en colaboración con el ingeniero comunista balear Estanislao Ruiz Ponseti, dirigente del PSUC, y luego con la inestimable ayuda de su íntimo amigo Leonardo Martín Echeverría, alto cargo de Izquierda Republicana y catedrático de Geografía e Historia en diversos institutos, era la persona que había diseñado la puesta en marcha de esa importante editorial. Atlante no es tan conocida como otras empresas editoriales del exilio republicano pero logró formar un importante catálogo editando diversas obras científico-técnicas, literarias y artísticas de gran valor. Además los hombres de Atlante lograron financiar en sus primeros años de existencia, entre 1940 y 1945 aproximadamente, la gran revista Ciencia, el principal órgano de expresión de los científicos republicanos exiliados, que afortunadamente está accesible online (ver aquí).

Por otra parte al explicarle a Juan Pimentel, amigo y compañero del departamento de Historia de la Ciencia del Instituto de Historia del CCHS del CSIC, allá por noviembre de 2013 la conferencia que iba a dar sobre la editorial Atlante en un inminente viaje que hacía a México, invitado por Sylvie Didou Aupetit del Departamento de Investigaciones Educativas del CINVESTAV, le mostré el mencionado libro de Eloy sobre Sánchez Sarto.

Y entonces se concatenaron los acontecimientos: Juan conocía al autor del volumen, dado que ambos están en el consejo de redacción de la magnífica colección Historia del fondo editorial Marcial Pons; me proporcionó su correo electrónico; pregunté a Eloy si conocía a descendientes de Manuel Sánchez Sarto; me contestó que sí y me ofreció el teléfono de Dª Pilar Sánchez Condoy. Nada más llegar a México D.F. conversé con Dª Pilar el martes 19 noviembre de ese año 2013, y concertamos un encuentro en su domicilio de Las Lomas de Chapultepec días después, el sábado 23 de noviembre. En él estuvo presente su hijo Guillermo y aquella larga conversación constituyó para mí un momento de especial e intensa emoción en aquel viaje mexicano. Dª Pilar con sus 85 años, pues había nacido en Zaragoza el 23 de octubre de 1928, además de conservar su elegancia, disponía de una gran memoria, y me ofreció datos de extraordinario valor sobre su padre y sobre su querido amigo Leonardo Martín Echeverría, autor del primer volumen que publicó la editorial Atlante España: el país y los habitantes, un gran tratado de geografía física y humana que circuló ampliamente entre la diáspora republicana. Además me hizo dos regalos que son dos pequeños tesoros en mi biblioteca.  El primero fue su libro de memorias titulado Tiempo de recuerdos que escribió para que su familia fuese consciente de cómo una niña, que salió hacia el exilio con 11 años al zarpar en Lisboa en el barco Ipiranga el 27 de septiembre de 1939, pudo abrirse camino en la hospitalaria república mexicana, donde su padre; Manuel Sánchez Sarto, desarrollaría una importante labor educativa e investigadora como economista. El segundo consistió en un cuaderno manuscrito de su padre iniciado en tierras francesas en febrero de 1939, poco después de cruzar los Pirineos e iniciar su largo exilio, en el que expone sus planes para fundar una empresa editorial, fuente inestimable para conocer los primeros pasos de lo que meses después sería la ya mencionada editorial Atlante. Tal y como insinué en mi intervención en el homenaje a Eloy nunca podré agradecer suficientemente a Juan Pimentel y a Eloy Fernández Clemente que me pusiesen en contacto con Dª Pilar Sánchez Condoy, ejemplo del temple y de la creatividad desarrollados por una gran parte de los exiliados republicanos españoles en tierras mexicanas.

La valía de Eloy Fernández Clemente como historiador recorre su vasta obra pero solo me fijaré ahora en cualidades presentes en dos de sus trabajos.

Por una parte en el rigor y pulcritud con el que elaboró la edición de los Escritos económicos de Manuel Sánchez Sarto. Ahí ofrece valiosa información sobre la trayectoria intelectual de ese economista y emprendedor cultural y deshace tópicos existentes en la historiografía como el hecho de considerar a la editorial Atlante una empresa catalanista, al pensar determinados historiadores que la contribución económica del PSUC fue fundamental para su puesta en marcha, cuando en realidad el dinero de los comunistas catalanes quedó bloqueado en París al producirse la invasión alemana de Francia en el otoño de 1939. Manuel Sánchez Sarto y Leonardo Martín Echeverría se vieron entonces obligados a  recurrir a recursos procedentes de otras fuentes de financiación. Y aunque la presencia catalana y comunista fue muy importante en la editorial, a través de la figura de su gerente Juan Grijalbo, no es menos cierto que el grueso de los colaboradores procedían de otras fuerzas políticas distintas del PSUC, como era el caso de los científicos vinculados a Izquieda Republicana José y Francisco Giral, o los pedagogos aragoneses anarquistas Domingo Tirado Benedi y Santiago Hernández Ruiz. También es cierto que Eloy Fernández Clemente deja flancos abiertos en su aproximación a Manuel Sánchez Sarto, pues a mi modo de ver no profundiza suficientemente en las contribuciones que hizo ese economista y también licenciado en Filosofía y Letras en otros campos del conocimiento como revelan sus artículos humboldtianos «Humboldt, el monstruo heráldico del Orinoco», en Cuadernos Americanos, México, mayo-junio 1942, nº 3 , «Los cuadros de la naturaleza», Revista de la Universidad de Puebla, quizás también de 1942 y «El viaje de Humboldt a las regiones equinocciales», en la obra colectiva Ensayos sobre Humboldt publicada por la UNAM en 1962, o su trabajo sobre «El concepto de región» en Cuadernos Americanos, noviembre-diciembre 1967.

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Por otro lado en el esfuerzo reflexivo subyacente en su voluminosa autobiografía formada por la trilogía El recuerdo que somos. Memorias (1942-1972), Los años de Andalán. Memorias (1972-1987) y Tesón y melancolía. Memorias (1987-2012), editadas por Rolde de Estudios Aragoneses entre 2010 y 2015. Solo he podido leer hasta ahora el primer volumen que es un vívido relato sobre la infancia y juventud del autor, sus primeras referencias culturales y sus inicios profesionales como educador e investigador. Al respecto me llamaron poderosamente la atención los recursos que usó Eloy como maestro para motivar a sus alumnos en la escuela San Braulio en la primera experiencia docente que tuvo con poco más de veinte años en el barrio obrero zaragozano de El Picarral. Pero ese primer volumen de sus memorias es además una excelente fuente de información sobre los ambientes que frecuentó Eloy en su Aragón natal en los años 1950 y 1960 y en el Madrid, «castillo famoso», donde vivió entre septiembre de 1963 y mayo de 1966, período en el que, además de enamorarse de su actual esposa Marisa Santiago Docanto, fue testigo privilegiado, como militante de las juventudes democristianas, del movimiento estudiantil antifranquista que culminó su acción contestataria con las protestas de 1964, duramente reprimidas por el régimen franquista como se constató en las expulsiones de la universidad española de José Luis López Aranguren, Agustín García Calvo y Enrique Tierno Galván, entre otros destacados profesores antiautoritarios.

Eloy Fernández Clemente inicia sus memorias, en cierta medida prodigiosas y portentosas por la masiva movilización de información y recuerdos,  con la siguiente cita de Enrique Lynch (Babelia 1 noviembre 2008), a modo de autoprotección y justificación de su impresionante empeño intelectual:

¿Un libro de memorias que no incurra en narcisismo? Imposible. El género autobiográfico es el predilecto de los pavorreales y los narcisos..»Hacer memoria de» la experiencia propia y que el resultado no parezca una simple crónica personal de hechos pasados y no acabe siendo la típica «novela familiar del neurótico», requiere considerable pericia narrativa y, desde luego, una buena dosis de ironía para evitar que el relato quede atrapado en el pequeño yo del autor.

Ciertamente estas memorias trascienden al «pequeño yo del autor» y constituyen un significativo friso de la vida cultural e intelectual de la sociedad aragonesa y española de la segunda mitad del siglo XX, como han visto por ejemplo críticos de su segundo volumen dedicados a Los años de Andalán. Y aunque no son un ejercicio de ego-historia como el que hicieron grandes historiadores franceses convocados por Pierre Nora para que en Essais d’ego-histoire explicasen las coordenadas históricas en las que se gestaron y desarrollaron sus obras históricas, sí constituyen un elocuente ejercicio de «autohistoriografía», de historia que los historiadores hacen de sí mismos, según el término acuñado por Jean-François Botrel, según el mismo Eloy Fernández Clemente puntualiza.

El homenaje acabó con una breve intervención del propio Eloy, también reflexiva sobre el sentido del acto tal y como él lo vivía, sobre los amplios intereses que le han motivado como historiador que le llevaron también por ejemplo a interesarse por la historia portuguesa, – sobre la que cabe destacar su libro Portugal en los años veinte: los orígenes del Estado Novo (Valladolid 1997) –  y con el anuncio de que, como persona incansable que es, ya estaba escribiendo una novela histórica, uno de cuyos escenarios era precisamente el lugar donde nos encontrábamos, el Ateneo de Madrid, allá por el siglo XIX. Escuchándole me vino a la mente unos párrafos de su primer tomo de memorias que transcribo porque en él se entremezclan el amor a su padre, a su tierra aragonesa, su amplia cultura humanística, y su mesura. El texto tiene el epígrafe de «Hablar A Boninico».

Una cuestión que ocupó a mi padre [ que era maestro ] durante muchos años es la del habla local, rica en modismos originales, sin ninguna duda inmersa dentro de lo que hoy llamamos fabla o aragonés. Tiene maldita gracia que tantas de aquellas expresiones que se nos vedaban a los chicos de hace medio siglo diciéndonos que era «hablar mal», paleto, eran, en realidad restos aún vivos de la vieja llama, el gran idioma romance derivado (como el castellano o español, el catalán, el gallego-portugués, el francés, el italiano, el rumano, etc.) del latín. ¡A más de cien kilómetros al sur de Zaragoza! Las peculiaridades de esa forma de hablar, estudiadas con enorme cariño por mi padre, formaron un artículo ya citado, editado en 1992.

Desde pequeño, en Alloza, oí muchas palabras en aragonés a la gente del pueblo. Me quedan inevitablemente docenas de ellas en el hondón de los recuerdos y me saben a meriendas de pan con vino y azúcar, a roscañau, a tortas de alma: Voy asoben a casa de la tia Maria, bolligo mucho, soplo la camada o el calibo, dormito en la cadiera, escucho cuentos que me dicen a boninico y de camino me voy, es tarde y está bajando la boira.

Abominico, esa es la palabra que ya hace unos años «apadriné» en una encuesta que hizo Rolde, y que según algunos también se usa abreviada como abonico. Yo creo que no son lo mismo. Hablar abonico es hablar con cuidado, modosamente, bien. En cambio, abominico era hablar muy bajo, casi confidencialmente, guardando el máximo cuidado no solo en no molestar sino en no ser escuchado; y solían decirse, pensábamos, las cosas más amables y amorosas, también los rumores cantarinos. Aunque todavía disfruto de un vozarrón con mal oido, que no me permite cantar sino en presencia de mi abogado, sigo enamorado de esa palabra y su significado, de esa actitud prudente y moderada, de ese decir susurrando, deslizando más que palabras sentimientos.

 

Eloy Fernandez clemente Memorias 3

 

Noticia sobre la exposición «La biblioteca del Inca Garcilaso de la Vega (1616-2016)» y su catálogo

Entre el 29 de enero y el 2 de mayo de 2016 la Biblioteca Nacional de España ha organizado una magnífica exposición sobre los libros y los mundos del Inca Garcilaso de la Vega, con motivo del cuarto centenario de su fallecimiento en su casa de Córdoba el 23 de abril de 1616.

Inca Garcilaso sala exposicion

Como es sabido este escritor elaboró una obra en prosa que se admira hoy y se considera entre lo más señalado y destacable de la importantísima producción literaria del humanismo hispánico. Traductor de León Hebreo elaboró una relevante historia de lo que fue conocido como el Perú, antes y después de la llegada de los españoles.

Inca Garcilaso Leon Hebrero

 

El primer escritor mestizo del Perú, autor de los Comentarios reales de los Incas (1609), nació en 1539 en el Cuzco, la capital del imperio de los incas o Tawantinsuyu (Cusco en lengua quechua o quichua significa «ombligo» o «centro» o «punto de encuentro»). Era hijo natural del capitán extremeño Garcilaso de la Vega Vargas y de la princesa inca Chimpu Ocllo, cristianizada con el nombre de Isabel, perteneciente a la familia real de Túpac Inca Yupanqui y Huáscar.

Educado en las dos culturas, la andina y la hispana, el Inca Garcilaso se enorgulleció de ser mestizo. Así lo expresa   en este pasaje de los Comentarios reales (IX,31):

A los hijos de español y de india, o de indio y española, nos llaman mestizos, por decir que somos mezclados de ambas naciones. Fue impuesto por los primeros españoles que tuvieron hijos en indias. Y por ser nombre impuesto por nuestros padres y por su significación me lo llamo yo a boca llena y me honro con él.

Tras vivir veinte años en el Cuzco, entre el mundo de los conquistadores españoles y los incas derrotados, se desplazó en 1559 a España. Se instaló primero en la ciudad de Montilla, en la campiña cordobesa, y luego se trasladó a Córdoba, donde falleció en 1616.

Pocos días después de su muerte, sus albaceas testamentarios realizaron un inventario de los libros pertenecientes a su biblioteca, hasta un total de 188 entradas, que el trabajo bibliográfico de diversos especialistas ha permitido identificar casi en su totalidad.

IncaGarcilaso inventario bienes

 

Apoyándose en ese inventario de bienes de 1616 la exposición que ha organizado la Biblioteca Nacional intenta reconstruir la biblioteca personal del que es considerado el primer intelectual mestizo. Los libros están acompañados de mapas, y objetos que pudieron formar parte de la vida cotidiana del inca Garcilaso tanto en tierras peruanas como andaluzas.

portada catalogo biblioteca incaQuien no pueda ver la exposición tiene la posibilidad de hacerse una idea de ella a través de un cuidado catálogo, integrado por los siguientes textos:

El primer peruano por Mario Vargas Llosa

La biblioteca del Inca Garcilaso de la Vega por Esperanza López Parada, Marta Ortiz Canseco y Paul Firbas, que han sido los tres comisarios de la exposición

El humanismo y la memoria de los Incas por Carmen Bernand

La difusión del Inca Garcilaso de la Vega en los Andes por Pedro M. Guibovich Pérez

Problemas con la primera edad: apuntes sobre el saber andino en los Comentarios reales por José Antonio Mazzotti

El último libro del Inca Garcilaso por José A. Rodríguez Garrido.

Selección de piezas comentadas por Esperanza López Parada, Marta Ortiz Canseco y Paul Firbas.

Inventario de bienes del Inca Garcilaso de la Vega por Rosario Navarro Gala

Biografía

Bibliografía

Relación de obras expuestas.

Entre los libros expuestos destacan, desde mi punto de vista:

  • las primeras obras lingüisticas que se hicieron en Europa sobre el quechua o quichua. Entre ellas he podido contemplar una vez más el Lexicón, o Vocabulario de la lengua general del Perú de Fray Domingo de Santo Tomás, impreso en Valladolid en 1560. Este dominico, sobre el que investigué cuando hice una tesis de maestría en la sede de Quito de FLACSO, fue el líder del partido de los indios que se constituyó en el Perú de mediados del siglo XVI para poner en práctica el programa lascasiano de disminución de tributos a la población indígena y preservar poderes de los señores étnicos andinos.
  • los libros de geógrafos europeos que incluyen representaciones de ciudades americanas. Así sucede con la imagen de Cuzco incluida en el libro Civitates Orbis Terrarum de Georg Braun, publicado en Amberes en 1572.

Inca Garcilaso Cuzco

  • los autores que antecedieron al Inca Garcilaso en dar a conocer la geografía e historia del Perú. Entre ellos destacó el soldado historiador Pedro Cieza de León, cuya  Parte primera de la Crónica del Perú: que trata la demarcación de sus provincias, la descripción de ellas, las fundaciones de las nuevas ciudades, los ritos y costumbres de los indios, y otras cosas extrañas dignas de ser sabidas, fue publicada por  primera vez en 1553. Garcilaso no le reconoció sus méritos arguyendo en Comentarios reales II, 2: [Pedro de Cieza] por ser español no sabía la lengua tan bien como yo, que soy indio Inca». Habrá que esperar al siglo XIX cuando se publique la segunda parte de la obra de Cieza sobre el señorío de los Incas por parte del americanista español Marcos Jiménez de la Espada, -sobre quien hice mi tesis doctoral-, para que Cieza entre en el canon de la historiografía andina. Además hay que tener en cuenta que Cieza hizo su gran proyecto historiográfico con ayuda de Domingo de Santo Tomás y otros dominicos que sí conocían el quichua.
  • los tratados de  naturalistas españoles que se interesaron por los productos vegetales y las especies de animales que se intercambiaron entre Europa y las Américas como la obra que publicó en 1574 en Sevilla el médico Nicolás Monardes con el título Primera y segunda y tercera partes de la historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales que sirven en Medicina. Así en un lugar de esa obra dirá su autor refiriéndose a «De las cosas que los españoles trajeron de Indias»: Traen de aquellas partes, así mismo, papagayos, monos, grifos, leones, gerifaltes, nablíes, azores, tigres, lana, algodón, grana para teñir, cueros, azúcares, cobre, brasil, ébano, azul: y todo esto es en tanta cantidad que vienen cada año casi cien naos cargadas de ello, que es cosa grande y riqueza increíble.

El Inca Garcilaso será un lector de ese tratado, pues en los Comentarios reales (VIII,15) afirmará: «Del arbolillo que los españoles llaman tabaco y los indios sair dijimos en otra parte, el doctor Monardes escribe maravillas de él».

inca garcilaso Monardes

 

Tal y como se muestra en el catálogo de la exposición el inca Garcilaso ha sido leído y releído por unas y otras generaciones. En estos días, en los que estoy preparando una conferencia que he dar a  principios de junio en Londres,  estoy consultando el Ensayo político sobre el reino de la Nueva España de Alejandro de Humboldt. Este viajero naturalista prusiano, una de las figuras de la ciencia romántica e impulsor de los estudios sobre las interacciones científicas entre americanos y europeos, fue también lector entusiasta del inca Garcilaso. En la obra mencionada están presentes los Comentarios reales hasta en ocho ocasiones. En una de ellas dice, por ejemplo:

No se puede leer sin emoción lo que dice el inca Garcilaso sobre la manera de vivir de aquellos primeros colonos. Cuenta con una simplicidad que conmueve, como su padre, el valiente Andrés de la Vega, reunió a todos sus antiguos camaradas para partir con ellos tres espárragos, los primeros que se criaron en la meseta de Cusco.

Y más adelante recurre a él para mostrar sus conocimientos de la lengua quichua y advertir acerca del uso de las lenguas «como monumentos históricos»:

Algunos sabios etimologistas probaban que los peruanos debían haber tenido gallinas antes del descubrimiento del Nuevo Mundo, porque la lengua del inca, designa al gallo con la palabra gualpa. Ignoraban que gualpahuallpa es una contracción de Atahualpa; y que los naturales de Cusco habían puesto por mofa a los gallos que llevaron los españoles el nombre de un príncipe detestado a causa de las crueldades que ejercía contra la familia de Huáscar; imaginándose, lo que parece muy extraño a los oídos de un europeo, encontrar una semejanza entre el canto del gallo y el nombre de Atahualpa. Esta anécdota, consignada en la obra de Garcilaso  (t.I, p. 331), me la contaron en 1802 en Cajamarca, en donde vi, en la familia de los Astorpilco, a los descendientes del último inca del Perú. Estos pobres indios habitan las ruinas del palacio de Atahualpa. Garcilaso refiere que los indios imitaban el canto del gallo pronunciando con cadencia palabras de cuatro sílabas.

Es pues esta exposición que hemos tenido la fortuna de disfrutar en Madrid una buena ocasión para volver a la obra de uno de los grandes escritores de nuestra lengua, y recordar como hace Mario Vargas Llosa en su contribución al catálogo de la exposición que «entre sus méritos, figura el de haber sido uno de los primeros intelectuales en el mundo en haber defendido el mestizaje como una fraternidad en la que culturas de distinto signo se confunden en una nueva que aprovecha lo mejor de cada una de ellas para hacer avanzar a la humanidad hacia horizontes mejores».

inca Garcilaso portada Comentarios realesInca Garcilaso portada historia general del Peú

 

El historiador de la ciencia Juan Pimentel imparte cuatro conferencias en París

Informo a continuación de las cuatro interesantes conferencias que dará entre el 8 y el 22 de marzo de este año 2016 el historiador de la ciencia Juan Pimentel en diversas instituciones parisinas como profesor invitado de la prestigiosa Ecole d’Hautes Etudes en Sciences Sociales (EHESS).

Los sugerentes y relevantes problemas que Juan Pimentel abordará en sus conferencias son los siguientes:

  • Natures mortes. Triomphe de la peinture et collectionnisme dans l’Espagne baroque
  • La flore de papier: Mutis, la botanique des Lumières et le trésor invisible
  • Les langages de la carte
  • Leçon d’anatomie: Ramón y Cajal, le Regeneracionismo et la science perdue.

En este enlace (ver aquí) el lector encontrará una sinopsis de los contenidos de cada conferencia e indicación del lugar donde tendrán lugar

Juan Pimentel Paris

Juan Pimentel es responsable del grupo de investigación Mundialización y mundanización de la ciencia, al que pertenezco, del Departamento de Historia de la Ciencia del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC en Madrid. Dirige en la actualidad el proyecto de investigación «Imágenes y fanstasmas de la ciencia ibérica, siglos XVI-XVIII», el cual -junto a otros proyectos que se están desarrollando en el Instituto de Historia del CSIC-  fue presentado el pasado 25 de febrero de 2016 en las instalaciones del mencionado Centro de Ciencias Humanas y Sociales. (ver aquí)

Actores de la política científica de Portugal y España

 El 10 y el 11 de diciembre de 2015 he participado en un coloquio organizado en Lisboa por el Arquivo de Ciencia e Tecnologia de la Fundaçao para a Ciência e a Tecnologia de Portugal dedicado  a analizar los discursos, las estrategias, los intereses de relevantes actores de la política científica portuguesa de la Primera República, del Estado Novo y del nuevo Portugal democrático, en el que ha descollado la labor de Mariano Gago, recientemente fallecido. Pero lamentablemente la intervención destinada a analizar las tareas de Mariano Gago en la reciente política científica portuguesa se canceló porque la persona que iba a asumir esa responsabilidad,  la historiadora María Fernanda Rollo, había sido elegida recientemente Secretaria de Estado de Ciencia, Tecnología y Educación Superior del nuevo gobierno socialista portugués, y por problemas de agenda no pudo acompañarnos en el coloquio.

Ciclo Atores

Los organizadores – Paula Meireles, Tiago Brandao, Madalena Ribeiro y Maria Fernando Rollo- estimaron conveniente que junto al análisis de destacados actores de la política científica portuguesa se efectuara también una presentación de la labor de Santiago Ramón y Cajal en la política científica española del primer tercio del siglo XX, dada la honda influencia que tuvo la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, el organismo que presidió Cajal durante más de un cuarto siglo, en la Junta de Educaçao Nacional, creada en Portugal en 1928 por el Ministerio de Instrucción Pública para apoyar la investigación científica y los trabajos de lo investigadores portugueses. Esa presentación la efectué en la conferencia inaugural del coloquio en la que me apoyé en un power point que se puede consultar aquí.

En esos dos días de intercambio de experiencias con colegas portugueses he podido constatar el buen estado de salud de la historia de la ciencia en Portugal, de lo que ya informé en otro post anterior. Así, gracias a las intervenciones de varios colegas, he tenido ocasión de aprender de la labor desarrollada por los siguientes protagonistas de la política científica portuguesa del siglo XX.

Tiago Brandao presentó a Augusto P. Celestino da Costa (1884-1950), destacado integrante de la generación médica portuguesa de 1911 que renovó la enseñanza superior en su país. Fue un  admirador de la obra científica y política de Cajal.

Celestino da Costa

Celestino da Costa

Se formó científicamente al lado de Mark Athias en la Escuela Médico-Quirúrgica de Lisboa e hizo estudios de especialización en Berlín. Fue director de la Facultad de Medicina de Lisboa entre 1935 y 1942 y cofundador del Instituto de Histología y Embriología, campo científico en el que hizo contribuciones notables. Fue uno de los pioneros de la organización de la investigación científica en el Portugal del siglo XX llegando a ocupar, entre otras funciones dirigentes, la presidencia de la Junta de Educaçao Naciona (JEN), y después de su organismo sustituto: el Instituto de Alta Cultura (IAC) creado en 1936. Ayudó a fundar varias sociedades científicas vinculadas a las Ciencias Naturales, a los estudios pedagógicos y a la educación. Fue separado de su cátedra por el Gobierno en la purga política que llevó a cabo en las universidades portuguesas en junio de 1947, pero se le reintegró en sus funciones docentes enseguida después de ser tomado en cuenta su recurso de apelación.

Ana Cristina Martins analizó la labor del antropólogo y arqueólogo Antonio A.E. Mendes Correa (1888-1960) como destacado representante de la ciencia colonial portuguesa. Participó activamente en la exposición colonial de Oporto en 1934 y en el Congreso colonial portugués de 1949; se interesó por las ruinas portuguesas de Africa del Sur; intervino en la Junta de las Misiones Geográficas en Mozambique, fue director de la Escuela superior colonial.

Francisco Miguel Araujo dio cuenta de la trayectoria intelectual y la carrera académica de Amandio Joaquim Tavares (1900-1974), cuya labor científica se llevó a cabo fundamentalmente en el Instituto de Anatomía de Oporto, y en el Centro de Estudios de Anatomía Patológica creado en esa ciudad en 1941. Como gestor científico dirigió durante un cuarto de siglo, entre 1942 y 1967, el IAC (Instituto de Alta Cultura), promoviendo colaboraciones con universidades españolas e instituciones científicas como el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) por lo que el régimen franquista le distinguió con la condecoración de Alfonso X el Sabio en 1946 y la medalla al Mérito Civil en 1953. Fue además rector de la Universidad de Oporto entre 1946 y 1961. En este año publicó el trabajo O Instituto de Alta Cultura e Investigaçao Cientifica em Portugal.

El segundo día del coloquio, el viernes 11 de diciembre, se inició con la conferencia de José Luis Assis sobre Kaulza de Arriaga (1915-2004), conocido en la sociedad portuguesa por sus actividades como militar ya que dirigió en Mozambique a principios de la década de 1970 las operaciones bélicas contra el FRELIMO, el movimiento de liberación nacional mozambiqueño.  Pero Kaulza de Arriaga, que hizo estudios de Matemáticas e Ingeniería en la Universidad de Oporto tras haber sido Subsecretario de Aeronáutica entre 1955-1961, en el período en el que Portugal firmó su adhesión al Tratado fundacional de la OTAN el 4 de abril de 1959, fue nombrado presidente de la JEN, la Junta de Energía Nuclear de Portugal, cargo que ocupó entre 1967 y 1969 y 1973-1974. Durante su presidencia la JEN desplegó una muy activa política internacional, llevando a cabo acuerdos diversos con varios países europeos, Brasil, Africa del Sur, y España. En abril de 1968 se efectuaron conversaciones para la cooperación nuclear luso-española y en septiembre de ese mismo año Kaulza de Arriaga visitó instalaciones nucleares españolas, elaborando un amplio informe de su inspección que se conserva en los archivos de la Junta de Energía Nuclear portuguesa.

Leite Pinto

Francisco de P. Leite Pinto

Continuó el coloquio con la conferencia de Tiago Brandao: Francisco de P. Leite Pinto (1902-2000). Os pressupostos da «politica cientifica nacional» em Portugal. Este ingeniero, entusiasta de las invenciones técnicas, tuvo también una amplia cultura histórica. Se formó como ingeniero-geógrafo en Lisboa y París, donde fue «bolseiro» o becario de la Junta de Educaçao Nacional entre 1929 y 1934. Al regresar a su país inició una intensa carrera académica y política. Entre 1934 y 1940 fue secretario del Instituto de Alta Cultura, que sustituyó en el Estado Novo a la Junta de Educaçao Nacional. A partir de 1940 desempeñó una cátedra en la Universidad Técnica de Lisboa. Entre 1955 y 1961 fue ministro de Educación Nacional impulsando una reforma de la enseñanza técnica. En 1964 formó parte del Consejo de Gobernadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica. Tras crearse la JNICT en 1967 fue nombrado inmediatamente su presidente el 22 de julio de 1967. Leite Pinto, cuyo pensamiento osciló entre la tecnocracia y el humanismo cristiano, fue uno de los destacados impulsores de la política científica nacional del Estado Novo. El 25 de abril de 1974 se exilió primero a Francia y luego al Brasil de donde retornaría años después a Portugal.

Abreu Faro

 

La última conferencia la impartió María Inés Queiroz quien presentó las actividades de Manuel José C.P. de Abreu Faro (1923-1999), destacado investigador,  promotor de las telecomunicaciones portuguesas y organizador del sistema científico-técnico de su país. Este ingeniero electrotécnico inició su carrera académica como asistente en una cátedra y laboratorio de medidas eléctricas entre 1947 y 1956. A partir de ese año asumió una cátedra de Telecomunicaciones realizando investigaciones sobre frecuencias acústicas y efectuando en 1962 y 1965 varios viajes a diversos países europeos como Francia, Holanda e Inglaterra para actualizar sus conocimientos. En la segunda mitad de la década de 1960 se convierte en una de las figuras clave de la política científica portuguesa acumulando responsabilidades. En 1964 elabora un estudio sobre la enseñanza superior en Portugal y es nombrado vicepresidente del Instituto de Alta Cultura. En 1966 asume la presidencia de la comisión de estudios de Energía Nuclear. En 1967 al crearse la Junta Nacional de Investigaçao Cientifica e Tecnológica (JNICT) es designado vicepresidente de ese organismo. En 1971 es designado subsecretario de Estado de Administración Escolar. A lo largo de esa carrera de gestor científico insistió, tal y como expuso en un importante discurso de 1968, en la centralidad que debía de tener la ciencia en los ámbitos educativo y económico de su país.

El coloquio finalizó con una mesa redonda sobre la gestión del legado de los científicos en la que intervinieron José Pedro David Ferreira, hijo del médico histologista José Francisco David Ferreira (1929-2012), discípulo de Celestino da Costa, Pedro Penteado, director de los servicios de archivística de la Dirección General del Libro, los Archivos y las Bibliotecas del gobierno portugués, Tiago Brandao y Tiago Santos Pereira, de la Fundaçao para a Ciência e a Tecnologia.

Tras la mesa redonda tuve la oportunidad de hacer una visita, guiado por Paula Meireles, a la biblioteca de la Fundaçao para a Ciencia e a Tecnologia, cuyo catálogo on line se puede consultar aquí  y a las magníficas instalaciones del Arquivo de Ciência e Tecnologia, en cuyos cuatro kilómetros lineales de documentación se custodia gran parte de la memoria de la ciencia portuguesa contemporánea. Parte de esos materiales están accesibles on line como puede comprobar quien visite su sitio web (ver aquí)

Arquivo FCT

Addenda: Todas las intervenciones del coloquio se pueden escuchar aquí.

Un seminario sobre la Política cultural de la Segunda República

Entre el 24 de noviembre y el 17 de diciembre de 2015 se está celebrando el seminario Política cultural de la Segunda República Española organizado por el Seminario Complutense Historia, Cultura y Memoria con el apoyo de la Fundación Pablo Iglesias. Las sesiones tienen lugar a las 17 horas en el salón de actos de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid según el calendario que reproduzco líneas abajo.

Gracias a una amable invitación de los directores del seminario la historiadora del arte Idoia Murga Castro y el contemporaneísta José María López Sánchez participaré en él el próximo miércoles 9 de diciembre con una conferencia sobre La educación en la Segunda República.

En esa disertación intentaré ofrecer un panorama general de los logros educativos de los gobiernos republicanos, y sistematizaré algunas noticias que voy ofreciendo en mi otra bitácora Jaeinnova. Cuaderno de investigación sobre las reformas educativas y científicas de la era de Cajal. En ella he presentado recientemente entradas sobre la creación del Consejo Nacional de Cultura en agosto de 1932 por Fernando de los Ríos cuando era ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes (ver aquí) o he presentado un artículo de María Zambrano en el que hacía un análisis del año universitario 1933-1934. (ver aquí).

Seminario Complutense 1Seminario Complutense 2

Historia digital y humanidades digitales en Madrid: un balance quincenal a propósito de un congreso

El Segundo Congreso Internacional de Humanidades Digitales Hispánicas «Innovación, globalización e impacto» se va a celebrar en Madrid entre el lunes 5  y el miércoles 7 de octubre de 2015. Su sede principal será el Laboratorio de Innovación en Humanidades Digitales de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) que dirigen Ricardo Mairal Usón y Elena González-Blanco García.  Las comunicaciones que se presentarán en él abarcan todos los ámbitos de producción y representación del conocimiento que interesan a los humanistas digitales: aquí se puede encontrar un listado de los autores y temas relacionados con el congreso, y un resumen de las intervenciones previstas.

Tras este congreso se celebrará también en la UNED el jueves 8 de octubre de una jornada de la European Association for Digital Humanities (EADH).

En el apretado programa  del mencionado congreso se entremezclan los estudios literarios digitales y proyectos más específicos de historia digital. La alianza entre las humanidades digitales y la historia digital es decisiva para afianzar esta nueva práctica de hacer historia en nuestros medios académicos y entornos sociales. De ahí que suscriba la respuesta que dio hace unos meses Scott Paul McGinnis en el texto «DH vs. DH and Moretti’s War» de su blog al escrito de Stephen Robertson, director desde el verano de 2013 del Roy Rosenzweig Center for History and New Media de la George Mason University, titulado «The Differences between Digital History and Digital Humanities». Ambos escritos están accesibles en castellano en el excelente blog  Clionauta de Anaclet Pons. (ver aquí y aquí).

Esta entrada, correspondiente a mi particular balance quincenal sobre las novedades que se producen en la historia digital, pretende un triple objetivo:

  • desear un buen trabajo  a los congresistas que se van a reunir dentro de unos días en Madrid, en la UNED y en la otra sede del Congreso, el MediaLab Prado
  • constatar que investigadores que trabajan en Madrid empiezan a ubicarse en el mapa de las humanidades digitales que se expresan en castellano, ámbito que empieza a tener un cierto desarrollo como ha señalado recientemente Paul Spence en su blog (ver aquí)
  • y resaltar algunos de los proyectos y archivos digitales existentes en Madrid relacionados específicamente con la historia de esta ciudad. Una ciudad que ha llegado a ser rompeolas de las Españas, como la definiera Antonio Machado, abierta a todos los caminantes, y azotada o acariciada por los vientos procedentes de todos los puntos cardinales. Como sabe cualquier madrileño dos lugares emblemáticos de su ciudad son su barrio de Cuatro Caminos y su aeródromo de Cuatro Vientos.

En el Congreso se van a presentar varios proyectos relacionados con las humanidades digitales y la historia digital que se están desarrollando actualmente en universidades y centros de investigación madrileños. Los enumero a continuación:

El lunes 5 de octubre

José Alfredo Sánchez Álvarez de la UNED presentará el primer día del congreso una comunicación larga sobre «Mapas dinámicos como herramientas didácticas»

Victoria Marrero Aguiar, Víctor Fresno, M.A Antonieta Andión Herrero, y José Luis Fernández Vindel de la UNED intervienen con su comunicación «Video4ELE-UNED. Recuperación y análisis de información multimedia en español académico»

Mirella Romero-Recio, María-Jesús Colmenero-Ruiz, Victoria Rasero-Merino,  Jorge Morato, de la Universidad Carlos III de Madrid informarán de “El almacén de la Historia, una colección digital para la investigación historiográfica«, generada por el proyecto de investigación Almahisto. Repositorio de historiografía española (1700-1939).  Su ventana dedicada a mostrar proyectos y recursos sobre historiografía tiene información valiosa. (ver aquí)

almacen de la historia

Ana García Serrano, Angel Castellanos, Juan Cigarrán,  de la UNED presentarán «De la preservación digital al acceso semántico de documentos históricos«.

José Antonio Moreiro González, María Eugenia Iglesias Moreno, Sonia Sánchez Cuadrado, de la Universidad Carlos III presentarán «Propuesta de una metodología para la extracción y creación de Gazetteers de entidades de nombre de forma automática en corpus de documentos medievales castellanos«.

Javier García-Algarra,Telefónica/UNED informará de una «Metodología de inmersión en la ingeniería software para humanistas digitales» dada su experiencia como ingeniero de Telefónica I+D e historiador de las telecomunicaciones. Sus entradas históricas en el blog Think Big son interesantes.

Álvaro Chaparro Sainz, LINHD-UNED,  Sonia Tascón Martínez, Universidad Carlos III. José María Imízcoz Beunza, Universidad del País Vasco y Elena González-Blanco García, UNED presentarán el proyecto «Basques: Una investigación histórica al servicio de las Humanidades Digitales«, cuyas objetivos se anuncian aquí.

Rosa Sebastià Asensi, LINHD-UNED presentará una comunicación sobre «Las Humanidades en las Redes Sociales«.

El martes 6 de octubre de 2015 los intervinientes vinculados a instituciones con sede en Madrid serán:

Guillermo de Jorge-Botana y José María Luzón de la UNED presentarán un «Sistema de evaluación automática de respuestas discursivas como método para aprender y pensar«.

Ana María Rivera Medina, Marta García Garralón, Roberto J. González Zalacain de la UNED y Álvaro Chaparro Sainz, del LINHD-UNED titulan su comunicación: «Investigar y enseñar la evolución histórica de los puertos atlánticos: El proyecto digital e-port», del que se ofrece una presentación aquí

Cartografia atlantica

Dolores Romero López, Universidad Complutense de Madrid, presentará el panel «Hacia la Smartlibrary: Colecciones digitales con nuevas herramientas para las literaturas en español», como el proyecto Mnemosine

Mnemosine

Ana López Cuadrado, del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, intervendrá sobre «El papel de los archivos en las Humanidades Digitales. Estado de la cuestión»

Pares

Nuria Álvarez Ortiz y Virginia Ortiz-Repiso de la Universidad Carlos III presentarán un «Análisis comparativo de la oferta de educación en Humanidades Digitales en Europa«.

Respecto al miércoles 7 de octubre estas son las intervenciones previstas en el congreso de investigadores vinculados a instituciones madrileñas:

Daniel Escandell Montiel, Universidad de Salamanca y José Manuel Lucía Megías,Universidad Complutense de Madrid presentarán una comunicación sobre «Producciones de presencia de las Humanidades. El mundo digital como espacio público de legitimación» .

Carlos Arcila Calderón, Universidad Rey Juan Carlos I informará sobre «Adoption of ICTs by Communication Researchers for Scientific Diffusion and Data Analysis«.

María Elena Azofra Sierra, UNED, intervendrá sobre «La validación científica de los contenidos en el blogging especializado«.

Joaquín Luis Gómez-Pantoja Fernández Salguero,  Miguél Ángel Sicilia Urbán, Donato Fasolini y Eydel Rivero Ruíz, de la Universidad de Alcalá junto a Silvia Orlandi, Universitá di Roma Sapienza presentarán un panel sobre «Inscripciones antiguas con un poco de informática – El consorcio EAGLE e Hispania Epigraphica Online«.

Hispania Epigraphica

Evidentemente la historia digital que se hace en Madrid no se circunscribe a las mencionadas presentaciones. En este Congreso participarán varios historiadores digitales que trabajan en Madrid pero no están presentes varias iniciativas que están contribuyendo a un mejor conocimiento de la historia de Madrid en la Red, o que están permitiendo dar a conocer los tesoros culturales existentes en esos particulares lugares de la memoria que son los archivos, bibliotecas y museos madrileños.

A continuación selecciono algunos de los proyectos o iniciativas ausentes del mencionado congreso, relacionadas varias de ellas con el lugar donde trabajo: el Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Por ejemplo en el entorno del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CCHS-CSIC se ha publicado HISDI_MAD. Esta infraestructura de datos espaciales de la ciudad de Madrid, de acceso libre en Internet, permite ver la evolución urbanística y demográfica de la capital española desde 1860 hasta nuestra época. El geoportal consta de tres visores: un visualizador cartográfico, un comparador de mapas y un visualizador sociodemográfico. Se ha efectuado siguiendo los estándares y normativas de interoperabilidad del Open Geospatial Consortium. La cartografía histórica utilizada se ha basado en el «plano de Madrid y pueblos colindantes» de 1900 del cartógrafo español Facundo Cañada López y en otros materiales cartográficos, fotografías aéreas y ortofotografías para el período 1860-2012. Este proyecto ha sido desarrollado por la Unidad de Sistemas de Información Geográfica (SIG) del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC cuyo investigador principal ha sido Diego Ramiro Fariñas, del mencionado Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC. En su desarrollo ha sido fundamental la colaboración entre el CCHS-CSIC y la Dirección General de Estadística del Ayuntamiento de Madrid.

HISDI-MAD

Precisamente el Ayuntamiento de Madrid viene impulsando desde tiempo atrás el proyecto Memoria de Madrid que alberga exposiciones virtuales, micrositios como una crónica gráfica de Madrid y una interesante biblioteca digital del patrimonio histórico del Ayuntamiento de Madrid. En ella se puede localizar por ejemplo un documento excepcional: el detallado estudio efectuado por la Oficina Municipal de Información sobre la ciudad de Madrid que se publicó en 1929 con magníficas fotografías aéreas, abundantes cuadros estadísticos y nutrida información sobre todos los aspectos de esta ciudad (ver aquí). La obra mereció una entusiasta crítica del periodista Luis Bello en las páginas del diario El Sol de 18 de marzo de 1930 (ver aquí).

Memoria de Madrid

Otro interesante producto digital elaborado hace ya dos años por investigadores madrileños, coordinados por Sandra Sáenz-López, ha sido el sitio web titulado 101 obras maestras. Ciencia y Arte en los museos y bibliotecas de Madrid, del que ya se informó en esta bitácora (aquí).

Obras maestras

En él el internauta puede hacer un atractivo paseo virtual por joyas científico-artísticas del patrimonio cultural madrileño. Diversos museos y bibliotecas han colaborado en esta iniciativa facilitando el acceso a tesoros de la herencia cultural que custodian. Varias de esas instituciones están llevando a cabo una importante labor a favor de la historia digital. No solo las grandes instituciones estatales como el Museo Nacional del Prado, con su galería online, o la Biblioteca Nacional de España, cuya Hemeroteca Digital es una herramienta de consulta obligada para cualquier historiador, sino otros museos menos conocidos que disponen de una activa política digital como el de la Fundación Lázaro Galdiano, que acaba de inaugurar la exposición temporal «La fortuna de los libros» en la que se pueden admirar 28 joyas bibliográficas de su magnífica biblioteca.

Dado que soy investigador del CSIC, donde desde 1998 he estado promoviendo iniciativas a favor de la historia digital, como consta en los sitios web www.pacifico.csic.es y www.ceimes.es, quisiera resaltar para finalizar esta entrada la magnífica labor que está llevando a cabo desde hace tiempo la Unidad de Recursos de Información Científica para la Investigación que coordina la Red de Bibliotecas y Archivos del CSIC. Una visita a su portal Simurg donde se agrupa la colección de fondos patrimoniales del CSIC, digitalizados según un plan director de digitalización, ofrece numerosas sorpresas agradables.

Simurg

Además las bibliotecas especializadas del CSIC han impulsado proyectos específicos. Así la Biblioteca Tomás Navarro Tomás del Centro de Ciencias Humanas y Sociales ha desempeñado una importante labor para hacer visible Manuscript@CSIC en el que se han digitalizado fondos manuscritos en árabe, hebreo, aljamiado, persa y turco, o el Catálogo Monumental de España, gran proyecto cultural que impulsó a principios del siglo XX el político e historiador liberal Juan Facundo Riaño.

Catalogo monumental

A su vez el Real Jardín Botánico de Madrid no solo ha impulsado una magnífica biblioteca digital, sino que entre sus recursos on line ofrece acceso libre a la extraordinaria colección de Dibujos de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada (1783-1816) que dirigiera desde Bogotá por largo tiempo el médico, botánico e impulsor de la ciencia ilustrada en ese virreinato americano el gaditano José Celestino Mutis. Sobre esta expedición existe una ingente bibliografía. Cabe destacar el reciente artículo de José Ramón Marcaida y Juan Pimentel, «Green treasures and paper floras: the business of Mutis in New Granada (1783-1808)» (ver aquí).

Dibujos Mutis

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