Del desván a la plaza pública: la historia de un busto de Jiménez de la Espada en Cartagena

En la primavera pasada Ignacio Borgoñós me llamó para invitarme a un acto cívico-académico que el Ayuntamiento de Cartagena estaba organizando para recuperar la figura de Marcos Jiménez de la Espada (1831-1898), el más notable integrante de la Comisión Científica del Pacífico (1862-1866). ¿Cuál era el motivo de esa iniciativa de promoción de nuestra cultura científica? Pues un singular hecho que prueba las discontinuidades de nuestra historia científica como mostré en mi Breve historia de la ciencia española.

En efecto, el año pasado, el arqueólogo e historiador del arte Diego Ortiz, con la ayuda de uno de los cronistas de Cartagena, Luis Miguel Pérez Adán, localizó en uno de los almacenes municipales el busto que hizo el escultor Lorenzo Collaut-Valera en 1928 de Marcos Jiménez de la Espada tras una suscripción pública en la que participaron diversas entidades culturales y sociedades científicas de Madrid y Cartagena.El busto llegó a Cartagena en 1935 tras haber sido expuesto en el Museo de Ciencias Naturales y el Jardín Botánico de Madrid. Los vencedores de la guerra de España no dieron buen trato a la escultura y quedó arrumbada hasta que en 2016 fue recuperada. Ahora se encuentra en un lugar apropiado, enfrente del Instituto de Enseñanza Secundaria Jiménez de la Espada.Pude constatar el interés que ha despertado esta historia en la ciudadanía cartagenera el jueves pasado 28 de septiembre cuando participé en la antigua capilla de ese centro educativo en el acto titulado La aventura de redescubrir a Jiménez de la Espada con la conferencia “Las etapas del proceso de conocimiento del viajeronaturalista e historiador americanista Marcos Jiménez de la Espada”.Toda esta historia está explicada en el siguiente video.

Participar en este evento ha sido muy emotivo. Regresaba tras diez años a un lugar muy querido para mí y donde siempre me han tratado estupendamente. Tuve la oportunidad de ver a amigos de otra época como el profesor de filosofía Antonio José Cano y de fundirme en un abrazo con D. César Pazó, bisnieto de Jiménez de la Espada, quien se desplazó desde Murcia.

Entre las sorpresas de esa agradable velada no fue la menor que las conferencias estuvieran acompañadas de la actuación del coro del Instituto dirigido por José Antonio Huarte, que tuvo la amabilidad de escribirme el programa con el que nos deleitaron en el documento que también adjunto. Como se puede ver pudimos gozar los presentes de las interpretaciones de Ce mois de mai de Clement Janequin, El viejo poeta del vasco Luis Iruarrizaga, Aleluya de Leonard Cohen y del himno universitario Gaudeamus Igitur.

 

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Bienvenido el primer número de Cátedras y gabinetes

Portada numero 1 Catedras y gabinetes

 

Desde hace una década la Asociación Nacional para la Defensa del Patrimonio de los Institutos Históricos (ANDPIH) viene efectuando una encomiable labor a favor de la preservación y estudio de la cultura material de los institutos de bachillerato creados en España a lo largo del siglo XIX y primer tercio del siglo XX. Así lo podrá constatar quien visite su sitio web

https://sites.google.com/site/andelpih/

Su consolidación como espacio de encuentro y estudio de profesores entusiastas, amantes y conocedores del valor científico y estético de la cultura material existente en sus espacios educativos se ve refrendada con el lanzamiento del primer número, aparecido en julio de 2016, de su revista Cátedras y gabinetes, precedido de un número cero que ha circulado en formato DVD. 

Este primer número está dividido en dos partes, precedidas de dos textos de presentación sobre los objetivos y significación de esta publicación debidos al presidente de la Asociación Luis Castellón que firma el texto “A manera de presentación”, y a la expresidenta del Consejo Escolar del Estado Carmen Maestro Martín, quien titula su contribución “Defensa de la memoria educativa de España”.

La primera parte acoge siete contribuciones sobre aspectos variados de la historia de la educación secundaria en la España contemporánea. Son estas:

Breve historia del IES “Alfonso X el Sabio”, antiguo Instituto Provincial de Segunda Enseñanza. 179 años al servicio de la región de Murcia por Rafael Marín Hernández.

La Ciencia en imágenes. Colección de láminas murales del Museo de Ciencias Naturales del IES Vega del Turia de Teruel por Ana Gracia Labrador.

Anatomía de una cabeza por Francisco García Martín.

La Segunda Enseñanza en la Primera República por Antonio Prado Gómez.

La colección Planches Murales d’Histoire Naturelle del profesor Achille Comte, en el IES Cardenal López de Mendoza de Burgos por Emilio Serrano Gómez.

Luis García González. Doctor en Ciencias Exactas y Catedrático de Matemáticas del Instituto de Lugo en el período 1872-1887 por Mercedes Sampayo Yáñez.

Estudio de las excursiones escolares de los institutos a través de las revistas pedagógicas históricas de la Biblioteca del instituto San Isidro por Rafael Martín Villa y Nuria Torregimeno Benito.

La segunda parte incluye un interesante dossier sobre la vida y obra del naturalista Francisco Bernis Madrazo (1916-2003), impulsor de la ornitología en la sociedad española de la segunda mitad del siglo XX.

Bernis (izquierda) anilllando aves en Doñana en 1964. Fondo fotográfico de la SEO.

Bernis (izquierda) anilllando aves en Doñana en 1964. Fondo fotográfico de la SEO.

Este dossier incluye las siguientes contribuciones:

Apuntes biográficos de un docente y científico singular por Luis Castellón Serrano, Juan Leal Pérez-Chao, Encarnación Martínez Alfaro, Carmen Masip Hidalgo y Antonio Prado Gómez.

La formación de Francisco Bernis Madrazo en el Instituto-Escuela por Encarnación Martínez Alfaro y Carmen Masip Hidalgo.

Francisco Bernis en el Instituto de Lugo por Antonio Prado Gómez.

El botánico Francisco Bernis por Juan Leal Pérez-Chao.

Bernis y Evolución por Luis Castellón Serrano.

Cabe desear que tan interesante iniciativa de la ANDPIH se consolide pues Cátedras y Gabinetes nos ayudará a conocer mejor la historia de la enseñanza secundaria en nuestro país, asunto sobre el que el autor de esta bitácora tiene particular interés en los últimos tiempos. Así lo revela, entre otros trabajos, sus ediciones de los libros: Aulas modernas. Nuevas perspectivas sobre las reformas de la enseñanza secundaria en la época de la JAE (1907-1939) (Madrid, Dykinson y Universidad Carlos III, 2014), del que se dio noticia en esta bitácora (ver aquí),  y Aulas con memoria. Ciencia, educación y patrimonio en los institutos históricos de Madrid (1837-1936), (Madrid, Doce Calles-CEIMES, 2012), efectuada junto a Santiago Aragón y Mario Pedrazuela.

Homenaje al historiador Eloy Fernández Clemente en el Ateneo de Madrid

 

Eloy Fernandez Clemente

El lunes 13 de junio de este año de 2016 ha tenido lugar en el Ateneo de Madrid un homenaje al historiador aragonés Eloy Fernández Clemente (1942-  ), consecutivo al que recibió el pasado mes de abril en Zaragoza por parte de una serie de especialistas de historia económica, noticia de la que dio cuenta el Heraldo de Aragón (ver aquí).

El homenaje madrileño se ha celebrado  en un lugar muy vinculado a la trayectoria vital e intelectual del homenajeado, pues en sus salas Eloy Fernández Clemente logró entrevistar allá por mayo de 1964 al filósofo francés Gabriel Marcel cuando muy joven estaba próximo a la corriente democristiana liderada por Joaquín Ruiz-Giménez, impulsora de la revista Cuadernos para el Diálogo (1963-1978), una especie de parlamento de papel donde se auspició un diálogo intergeneracional que ayudó a transitar del franquismo al régimen democrático actual, publicación bien estudiada por Javier Muñoz Soro

 

Ateneo homenaje Eloy Fernandez Clemente13 junio 2016

Las intervenciones de los sociólogos Alfonso Ortí Benlloch, quien no pudo asistir por problemas de salud, siendo leído su texto, y de Cristóbal Gómez Benito insistieron en las aportaciones efectuadas por Eloy Fernández Clemente al mejor conocimiento de la vida y de la obra de ese gran aragonés regeneracionista que fue Joaquín Costa desde que la editorial de Cuadernos para el Diálogo – Edicusa- le publicase en 1969 su primer libro Educación y revolución en Joaquín Costa, derivado de su tesis de licenciatura.

Eloy Fernandez Clemente Educación y revolución Joaquin Costa

 

Alfonso Ortí, tomando como referencia la división que estableció Pedro Laín Entralgo en su libro de 1956 España como problema de los seres humanos entre “hereticales” y “pontificales”, insistió en la bonhomía de Eloy Fernández Clemente, al que conoce desde larga data, y en su carácter “pontifical”, es decir de hacedor de puentes, de articulador de empresas colectivas.

Esta faceta fue destacada también por el artista Fernando Alvira, director desde el año 2000 del Instituto de Estudios Altoaragoneses, una de las numerosas instituciones de la CECEL (Confederación Española de Centros de Estudios Locales), adscrita al CSIC. Y así Fernando Alvira puso el foco de su intervención en las grandes iniciativas aragonesistas promovidas por Eloy Fernández Clemente. Una de ellas fue la gran revista Andalán, cuya historia fue reconstruida con primor por el propio Eloy en el segundo volumen de sus memorias tituladas precisamente Los años de Andalán (1972-1987).

Eloy Fernandez Clemente Memorias 2

En esa publicación, que avivó la conciencia aragonesista, desempeñó un papel fundamental el amigo del alma de Fernández Clemente el profesor, escritor, cantautor y político José Antonio Labordeta (1935-2010), cuyo Canto a la libertad sostiene Fernández Clemente podría haberse adoptado perfectamente como himno de Aragón.

La segunda iniciativa colectiva relevante impulsada por el buen quehacer de Eloy Fernández Clemente fue la Gran Enciclopedia Aragonesa o GEA, cuya primera edición en 12 tomos vio la luz entre 1980 y 1981, y que afortunadamente hoy en día se puede consultar online (ver aquí), gracias a un acuerdo de colaboración entre el Grupo Zeta y las Consejerías de Educación y de Universidad del Gobierno de Aragón.

Eloy y Leoncio

En mi intervención intenté explicar los porqués de mi presencia en ese acto, que me resultó entrañable, y dar cuenta de la valía como historiador de Eloy Fernández Clemente, ciñéndome a comentar dos de sus obras, las más significativas para mí, de una muy amplia bibliografía.

Así como en la vida del homenajeado, según él explica en sus voluminosas memorias, fueron determinantes en diversos momentos de su trayectoria intelectual los consejos, orientaciones, y colaboraciones de sus amigos, mi presencia en ese acto se debió a la acción de dos amigos.

Por un lado Alejandro Díez Torre me comentó hace unos meses su intención de organizar en el Ateneo un homenaje a un historiador al que tenía gran aprecio  y admiraba. Al escuchar el nombre de Eloy Fernández Clemente le animé a llevar a cabo la iniciativa pues gracias al seguimiento de una de sus obras, a la que me referiré a continuación, también era yo consciente de la valía del futuro homenajeado. En efecto, meses antes, me había familiarizado en mis investigaciones sobre la editorial Atlante, que dieron lugar a dos publicaciones (ver aquí y aquí), con la magnífica edición de Eloy de los Escritos económicos de Manuel Sánchez Sarto, publicados en su exilio americano, particularmente mexicano entre 1939 y 1969. Sánchez Sarto, primero en colaboración con el ingeniero comunista balear Estanislao Ruiz Ponseti, dirigente del PSUC, y luego con la inestimable ayuda de su íntimo amigo Leonardo Martín Echeverría, alto cargo de Izquierda Republicana y catedrático de Geografía e Historia en diversos institutos, era la persona que había diseñado la puesta en marcha de esa importante editorial. Atlante no es tan conocida como otras empresas editoriales del exilio republicano pero logró formar un importante catálogo editando diversas obras científico-técnicas, literarias y artísticas de gran valor. Además los hombres de Atlante lograron financiar en sus primeros años de existencia, entre 1940 y 1945 aproximadamente, la gran revista Ciencia, el principal órgano de expresión de los científicos republicanos exiliados, que afortunadamente está accesible online (ver aquí).

Por otra parte al explicarle a Juan Pimentel, amigo y compañero del departamento de Historia de la Ciencia del Instituto de Historia del CCHS del CSIC, allá por noviembre de 2013 la conferencia que iba a dar sobre la editorial Atlante en un inminente viaje que hacía a México, invitado por Sylvie Didou Aupetit del Departamento de Investigaciones Educativas del CINVESTAV, le mostré el mencionado libro de Eloy sobre Sánchez Sarto.

Y entonces se concatenaron los acontecimientos: Juan conocía al autor del volumen, dado que ambos están en el consejo de redacción de la magnífica colección Historia del fondo editorial Marcial Pons; me proporcionó su correo electrónico; pregunté a Eloy si conocía a descendientes de Manuel Sánchez Sarto; me contestó que sí y me ofreció el teléfono de Dª Pilar Sánchez Condoy. Nada más llegar a México D.F. conversé con Dª Pilar el martes 19 noviembre de ese año 2013, y concertamos un encuentro en su domicilio de Las Lomas de Chapultepec días después, el sábado 23 de noviembre. En él estuvo presente su hijo Guillermo y aquella larga conversación constituyó para mí un momento de especial e intensa emoción en aquel viaje mexicano. Dª Pilar con sus 85 años, pues había nacido en Zaragoza el 23 de octubre de 1928, además de conservar su elegancia, disponía de una gran memoria, y me ofreció datos de extraordinario valor sobre su padre y sobre su querido amigo Leonardo Martín Echeverría, autor del primer volumen que publicó la editorial Atlante España: el país y los habitantes, un gran tratado de geografía física y humana que circuló ampliamente entre la diáspora republicana. Además me hizo dos regalos que son dos pequeños tesoros en mi biblioteca.  El primero fue su libro de memorias titulado Tiempo de recuerdos que escribió para que su familia fuese consciente de cómo una niña, que salió hacia el exilio con 11 años al zarpar en Lisboa en el barco Ipiranga el 27 de septiembre de 1939, pudo abrirse camino en la hospitalaria república mexicana, donde su padre; Manuel Sánchez Sarto, desarrollaría una importante labor educativa e investigadora como economista. El segundo consistió en un cuaderno manuscrito de su padre iniciado en tierras francesas en febrero de 1939, poco después de cruzar los Pirineos e iniciar su largo exilio, en el que expone sus planes para fundar una empresa editorial, fuente inestimable para conocer los primeros pasos de lo que meses después sería la ya mencionada editorial Atlante. Tal y como insinué en mi intervención en el homenaje a Eloy nunca podré agradecer suficientemente a Juan Pimentel y a Eloy Fernández Clemente que me pusiesen en contacto con Dª Pilar Sánchez Condoy, ejemplo del temple y de la creatividad desarrollados por una gran parte de los exiliados republicanos españoles en tierras mexicanas.

La valía de Eloy Fernández Clemente como historiador recorre su vasta obra pero solo me fijaré ahora en cualidades presentes en dos de sus trabajos.

Por una parte en el rigor y pulcritud con el que elaboró la edición de los Escritos económicos de Manuel Sánchez Sarto. Ahí ofrece valiosa información sobre la trayectoria intelectual de ese economista y emprendedor cultural y deshace tópicos existentes en la historiografía como el hecho de considerar a la editorial Atlante una empresa catalanista, al pensar determinados historiadores que la contribución económica del PSUC fue fundamental para su puesta en marcha, cuando en realidad el dinero de los comunistas catalanes quedó bloqueado en París al producirse la invasión alemana de Francia en el otoño de 1939. Manuel Sánchez Sarto y Leonardo Martín Echeverría se vieron entonces obligados a  recurrir a recursos procedentes de otras fuentes de financiación. Y aunque la presencia catalana y comunista fue muy importante en la editorial, a través de la figura de su gerente Juan Grijalbo, no es menos cierto que el grueso de los colaboradores procedían de otras fuerzas políticas distintas del PSUC, como era el caso de los científicos vinculados a Izquieda Republicana José y Francisco Giral, o los pedagogos aragoneses anarquistas Domingo Tirado Benedi y Santiago Hernández Ruiz. También es cierto que Eloy Fernández Clemente deja flancos abiertos en su aproximación a Manuel Sánchez Sarto, pues a mi modo de ver no profundiza suficientemente en las contribuciones que hizo ese economista y también licenciado en Filosofía y Letras en otros campos del conocimiento como revelan sus artículos humboldtianos “Humboldt, el monstruo heráldico del Orinoco”, en Cuadernos Americanos, México, mayo-junio 1942, nº 3 , “Los cuadros de la naturaleza”, Revista de la Universidad de Puebla, quizás también de 1942 y “El viaje de Humboldt a las regiones equinocciales”, en la obra colectiva Ensayos sobre Humboldt publicada por la UNAM en 1962, o su trabajo sobre “El concepto de región” en Cuadernos Americanos, noviembre-diciembre 1967.

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Por otro lado en el esfuerzo reflexivo subyacente en su voluminosa autobiografía formada por la trilogía El recuerdo que somos. Memorias (1942-1972), Los años de Andalán. Memorias (1972-1987) y Tesón y melancolía. Memorias (1987-2012), editadas por Rolde de Estudios Aragoneses entre 2010 y 2015. Solo he podido leer hasta ahora el primer volumen que es un vívido relato sobre la infancia y juventud del autor, sus primeras referencias culturales y sus inicios profesionales como educador e investigador. Al respecto me llamaron poderosamente la atención los recursos que usó Eloy como maestro para motivar a sus alumnos en la escuela San Braulio en la primera experiencia docente que tuvo con poco más de veinte años en el barrio obrero zaragozano de El Picarral. Pero ese primer volumen de sus memorias es además una excelente fuente de información sobre los ambientes que frecuentó Eloy en su Aragón natal en los años 1950 y 1960 y en el Madrid, “castillo famoso”, donde vivió entre septiembre de 1963 y mayo de 1966, período en el que, además de enamorarse de su actual esposa Marisa Santiago Docanto, fue testigo privilegiado, como militante de las juventudes democristianas, del movimiento estudiantil antifranquista que culminó su acción contestataria con las protestas de 1964, duramente reprimidas por el régimen franquista como se constató en las expulsiones de la universidad española de José Luis López Aranguren, Agustín García Calvo y Enrique Tierno Galván, entre otros destacados profesores antiautoritarios.

Eloy Fernández Clemente inicia sus memorias, en cierta medida prodigiosas y portentosas por la masiva movilización de información y recuerdos,  con la siguiente cita de Enrique Lynch (Babelia 1 noviembre 2008), a modo de autoprotección y justificación de su impresionante empeño intelectual:

¿Un libro de memorias que no incurra en narcisismo? Imposible. El género autobiográfico es el predilecto de los pavorreales y los narcisos..”Hacer memoria de” la experiencia propia y que el resultado no parezca una simple crónica personal de hechos pasados y no acabe siendo la típica “novela familiar del neurótico”, requiere considerable pericia narrativa y, desde luego, una buena dosis de ironía para evitar que el relato quede atrapado en el pequeño yo del autor.

Ciertamente estas memorias trascienden al “pequeño yo del autor” y constituyen un significativo friso de la vida cultural e intelectual de la sociedad aragonesa y española de la segunda mitad del siglo XX, como han visto por ejemplo críticos de su segundo volumen dedicados a Los años de Andalán. Y aunque no son un ejercicio de ego-historia como el que hicieron grandes historiadores franceses convocados por Pierre Nora para que en Essais d’ego-histoire explicasen las coordenadas históricas en las que se gestaron y desarrollaron sus obras históricas, sí constituyen un elocuente ejercicio de “autohistoriografía”, de historia que los historiadores hacen de sí mismos, según el término acuñado por Jean-François Botrel, según el mismo Eloy Fernández Clemente puntualiza.

El homenaje acabó con una breve intervención del propio Eloy, también reflexiva sobre el sentido del acto tal y como él lo vivía, sobre los amplios intereses que le han motivado como historiador que le llevaron también por ejemplo a interesarse por la historia portuguesa, – sobre la que cabe destacar su libro Portugal en los años veinte: los orígenes del Estado Novo (Valladolid 1997) –  y con el anuncio de que, como persona incansable que es, ya estaba escribiendo una novela histórica, uno de cuyos escenarios era precisamente el lugar donde nos encontrábamos, el Ateneo de Madrid, allá por el siglo XIX. Escuchándole me vino a la mente unos párrafos de su primer tomo de memorias que transcribo porque en él se entremezclan el amor a su padre, a su tierra aragonesa, su amplia cultura humanística, y su mesura. El texto tiene el epígrafe de “Hablar A Boninico”.

Una cuestión que ocupó a mi padre [ que era maestro ] durante muchos años es la del habla local, rica en modismos originales, sin ninguna duda inmersa dentro de lo que hoy llamamos fabla o aragonés. Tiene maldita gracia que tantas de aquellas expresiones que se nos vedaban a los chicos de hace medio siglo diciéndonos que era “hablar mal”, paleto, eran, en realidad restos aún vivos de la vieja llama, el gran idioma romance derivado (como el castellano o español, el catalán, el gallego-portugués, el francés, el italiano, el rumano, etc.) del latín. ¡A más de cien kilómetros al sur de Zaragoza! Las peculiaridades de esa forma de hablar, estudiadas con enorme cariño por mi padre, formaron un artículo ya citado, editado en 1992.

Desde pequeño, en Alloza, oí muchas palabras en aragonés a la gente del pueblo. Me quedan inevitablemente docenas de ellas en el hondón de los recuerdos y me saben a meriendas de pan con vino y azúcar, a roscañau, a tortas de alma: Voy asoben a casa de la tia Maria, bolligo mucho, soplo la camada o el calibo, dormito en la cadiera, escucho cuentos que me dicen a boninico y de camino me voy, es tarde y está bajando la boira.

Abominico, esa es la palabra que ya hace unos años “apadriné” en una encuesta que hizo Rolde, y que según algunos también se usa abreviada como abonico. Yo creo que no son lo mismo. Hablar abonico es hablar con cuidado, modosamente, bien. En cambio, abominico era hablar muy bajo, casi confidencialmente, guardando el máximo cuidado no solo en no molestar sino en no ser escuchado; y solían decirse, pensábamos, las cosas más amables y amorosas, también los rumores cantarinos. Aunque todavía disfruto de un vozarrón con mal oido, que no me permite cantar sino en presencia de mi abogado, sigo enamorado de esa palabra y su significado, de esa actitud prudente y moderada, de ese decir susurrando, deslizando más que palabras sentimientos.

 

Eloy Fernandez clemente Memorias 3

 

Un homenaje al último alcalde republicano de Torrelodones, un maestro, el 14 de febrero 2014

Desde la concejalía de Comunicación del Ayuntamiento de Torrelodones, cuyo responsable es en la actualidad mi amigo Angel Guirao, me hacen llegar información relevante sobre una investigación histórica efectuada por integrantes de la Sociedad Caminera del Real de Manzanares que ha conducido a un acto cívico que se efectuará el próximo viernes día 14 de febrero.

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En él se efectuará un reconocimiento a dos maestros que fueron personajes importantes en el Torrelodones de la Segunda República y de la guerra civil: el alcalde Rafael Martínez López y el teniente de alcalde Mariano Cuadrado Fuentes, militantes socialistas.

Muchas investigaciones, como la de la periodista María Antonia Iglesias, u obras creativas, como la película La lengua de las mariposas, basada en tres relatos de un libro de Manuel Rivas, o el reciente documental Las maestras de la República, flamante  premio Goya de la Academia de Cine al mejor documental, han mostrado la importancia de los maestros y maestras en el sostenimiento del gran proyecto cultural y educativo republicano de formar ciudadanos libres y solidarios. Ahora es grato comprobar que desde organizaciones cívicas se hace investigación histórica de calidad para recuperar la labor de dos de esos maestros, hechos a sí mismos, que fueron víctimas de la insensata y cruel guerra “incivil” de 1936-1939.

Reproduzco entonces en este post los antecedentes en los que se explican los orígenes de esta investigación histórica,  las semblanzas biográficas de dos maestros significativos en la historia de Torrelodones que habían caido en el olvido, injustamente, y me hago eco del manifiesto de la comisión de reconocimiento a la figura de D. Mariano Cuadrado Fuentes, según la documentación que ha llegado a mis manos.

Quien quiera saber más del homenaje a estos dos maestros, y adherirse al mencionado manifiesto que se leerá el próximo viernes 14 de febrero de 2014 a las siete de la tarde en el Teatro Bulevar de la Casa de la Cultura de Torrelodones (Avenida de Rosario Manzaneque, Torrelodones (Colonia), puede encontrar información adicional en:

Web: https://sites.google.com/site/sociedadcamineradereal/

Correo electrónico: sociedadcamineradelreal@gmail.com

Teléfono: 661 488 177.

LOS ANTECEDENTES

La Sociedad Caminera del Real de Manzanares es una asociación sociocultural, de ámbito comarcal, sin ánimo de lucro, entre cuyos fines figura la divulgación de los valores del entorno de los caminos, tanto medioambientales como paisajísticos, históricos, culturales, arqueológicos, etnográficos y monumentales, fundamentalmente en el territorio históricamente conocido como “Real de Manzanares”.

El año pasado organizó una serie de tres conferencias sobre temas locales de Torrelodones, que tuvieron una gran acogida entre el público: “El Canto del Pico y el Conde de las Almenas”, “El Patrimonio de Torrelodones” y “La Guerra Civil en Torrelodones: milicia y población civil”.

Precisamente las investigaciones para esta última conferencia sacaron a la luz la figura de Mariano Cuadrado Fuentes, maestro y alcalde republicano de Torrelodones, completamente olvidado desde el fin de la Guerra Civil. Tirando del hilo, descubrimos una personalidad arrolladora, que merece ser conocida y reconocida, porque los valores que defendió hasta su muerte son hoy en día tan necesarios como entonces.

Igual nos ocurrió con la figura del otro maestro nacional del pueblo, Rafael Martínez López, pedagogo y defensor incansable de la educación de adultos, con los misioneros pedagógicos de la sierra, de la formación del profesorado y fundador de “La Cordialidad” la primera Sociedad Obrera de Torrelodones.

El acto que preparamos para el viernes 14 de febrero de 2014 en el Teatro Bulevar de la Casa de la Cultura de Torrelodones pretende ser a la vez un homenaje general a los maestros republicanos, que sufrieron como ningún otro colectivo la persecución del régimen franquista, por su implicación en la divulgación de valores democráticos y en la lucha por una sociedad más justa, y también un homenaje particular a Mariano Cuadrado, maestro y alcalde, que dio su vida por la defensa de sus ideales, siendo fusilado el 15 de septiembre de 1939. Rafael Martínez murió de hambre y frio en el invierno de 1940 en la prisión de Ocaña.

La primera parte del acto contará con la breve intervención de cuatro ponentes:

– D. José Segovia, exdirector de Enseñanzas Medias del Ministerio de Educación, hará una semblanza de los maestros de la república;

– D. Antonio Plaza, historiador y biógrafo de Rafael Martínez López, nos hablará de este maestro y concejal de Torrelodones, compañero del Alcalde olvidado;

– D. Alberto del Rio, socio de la Sociedad Caminera y gran conocedor de la geografía y de la historia de Torrelodones, nos descubrirá la figura de Mariano Cuadrado.

– D. Manuel Rico, escritor, intervendrá sobre la necesidad de recuperar la memoria de tantas figuras históricas de la etapa republicana en nuestro país.

La segunda parte del acto consistirá en un homenaje a Mariano Cuadrado Fuentes. Se leerá un Manifiesto suscrito por instituciones y personalidades del mundo de la cultura y de la enseñanza solicitando su reconocimiento y la dedicatoria de una vía pública en el municipio a su nombre. La Alcaldesa de Torrelodones hará así mismo entrega de una placa conmemorativa a los descendientes de Mariano Cuadrado, que vendrán expresamente desde sus distintas localidades de residencia para asistir al acto en homenaje de su padre y abuelo, y que será, sin duda, el momento más emotivo de la velada, que se cerrará con unas palabras de una nieta de Mariano Cuadrado.

La Sociedad Caminera agradece el apoyo e imprescindible colaboración del Ayuntamiento de Torrelodones, que ha facilitado toda la información disponible del archivo municipal y la organización de este acto, que se celebrará en el Teatro Bulevar de la Casa de la Cultura de Torrelodones (Avenida de Rosario Manzaneque, Torrelodones (Colonia), el viernes 14 de febrero de 2014, a las siete de la tarde (entrada gratuita hasta completar aforo).

MARIANO CUADRADO FUENTES  (1880-1939)

En la investigación sobre la Guerra Civil en Torrelodones, surgió una figura que inevitablemente atrajo toda nuestra atención. Se trataba de Mariano Cuadrado, maestro nacional en la Escuela Nacional de Niños nº 1 del pueblo, católico, padre de ocho hijos, socialista y alcalde republicano de Torrelodones.

En su representación municipal Mariano Cuadrado tuvo que enfrentar la primera época de la Guerra Civil, asumiendo una decidida defensa del orden institucional, oponiéndose desde el primer momento a las reacciones incontroladas derivadas de los primeros acontecimientos de la sublevación militar. Desarmó a la población civil, conservó el orden público y el respeto a la Ley impidiendo las ocupaciones de viviendas y los intentos de saqueos de los primeros días. Se enfrentó, al frente de sus vecinos, a piquetes de incontrolados de la FAI, salvando la vida del Conde de Las Almenas. Facilitó decisivamente la salvación del obispo de Madrid, Leopoldo Eijo Garay, presente en Torrelodones el 19 de julio. Organizó eficazmente los suministros básicos a la población, los refugios civiles necesarios y la acogida de miles de refugiados que fueron llegando a la población, entre ellos más de mil niños alojados en la finca Las Marías.

Según se avanzaba en la investigación destacaba la fuerte personalidad del alcalde y su independencia lo que le provocó más de un enfrentamiento a lo largo de su trayectoria profesional con los poderes fácticos de alguno de los pueblos donde estuvo destinado.

Mariano Cuadrado puede simbolizar el sufrimiento y las consecuencias dramáticas que tuvieron que soportar aquellos que de alguna forma se mantuvieron en un plano comprometido desde el respeto a la legalidad y osaron enfrentarse a los oportunistas y delincuentes aunque fueran de su propio bando.

Su firme actitud sobre el respeto a la legalidad republicana le supusieron críticas por considerarle demasiado blando con los intereses de la derecha y, como ocurrió en otros pueblos, fue aprovechado por algún compañero de corporación, al que Mariano reclamaba que devolviera unos fondos a las arcas municipales, para presentar una denuncia de desafecto a la Republica. Juzgado en 1937 fue declarado inocente gracias al testimonio de los vecinos. Una nueva acusación en 1938 fue también inmediatamente desestimada. Hasta avanzado el mes de marzo de 1939 Mariano Cuadrado siguió defendiendo la legalidad republicana. Convencido de su inocencia se quedó en el pueblo hasta el final.

Detenido el 27 de marzo del 39, al entrar las tropas de Franco en Torrelodones, Mariano Cuadrado fue interrogado muy duramente. Trasladado a la cárcel de los Carmelitas en el Escorial, fue juzgado en juicio sumarísimo militar y condenado a muerte. El 15 de septiembre de 1939 moría fusilado en las tapias del cementerio de La Almudena con otros once republicanos. Su cadáver no fue devuelto a su familia, permaneciendo en paradero desconocido.

RAFAEL MARTINEZ LÓPEZ (1872-1940).

Enfrentarse a la biografía de Rafael es adentrarse en la vida de un hombre hecho a sí mismo. A los 16 años empieza a trabajar como peón de la construcción. Pocos años después entra a trabajar en el sector ferroviario afiliándose en 1896 a la Agrupación socialista madrileña, avalando su entrada Pablo Iglesias. Cofundador en 1899 de “La Locomotora Invencible”, Agrupación Obrera Mutualista de los obreros ferroviarios y secretario en 1901 de la Sociedad de Socorros Mutuos de los Talleres de MZA (empresa ferroviaria).

Entre los años 1901 y 1904 y combinándolo con su trabajo, realiza los estudios de Magisterio. En 1905 crea la primera escuela laica socialista de Madrid, de la que es director, combinando su actividad con la de extensión de las sociedades obreras de apoyo mutuo como la “Unión Ferroviaria” y escribiendo numerosos artículos sobre la importancia de la educación. En 1919, a los 48 años, obtiene una plaza oficial en la escuela mixta de la colonia de la Estación de Torrelodones.

En su nueva función demuestra gran iniciativa, solicitando una biblioteca escolar consiguiendo al año siguiente la primera biblioteca pública del municipio. Mantiene una buena relación con los poderes facticos del municipio y en 1923 consigue de Rosario Manzaneque la cesión del teatro Vergara para sede de la escuela. En los años siguientes organizará una serie de conferencias para los vecinos sobre temas como los problemas de la educación, la sanidad, la higiene, la mujer o la importancia de la cultura.

Su actividad educativa se combina con su inquietud asociativa. Como Presidente de la asociación profesional “Asociación de Maestros Nacionales del Partido Judicial de S. Lorenzo del Escorial” Rafael colabora en la organización de actos culturales por los pueblos, con gran éxito para oír a los “misioneros pedagógicos” hablar sobre la importancia de la escuela pública, la educación social de la mujer y su igualdad de derechos, el derecho a recibir una buena educación, la economía doméstica, etc. En 1924 la Asociación logra montar dos colonias escolares en El Escorial y Torrelodones y crea una casa de reposo y convalecencia para el profesorado, organizando posteriormente cursillos periódicos de perfeccionamiento pedagógico.

Bajo la dirección de Rafael se presta especial atención por estos maestros misioneros a la realidad pedagógica de sus pueblos. Denuncian la situación de sus escuelas “escuelas insalubres, inmundas, verdaderos antros antihigiénicos y antipedagógicos”, la necesidad de reciclaje profesional de los propios maestros, incluso con sus propios medios y la reivindicación de que los ayuntamientos cumplan con sus obligaciones económicas con los maestros, la leña para calefacción y los comedores escolares.

En Torrelodones, Rafael Martínez funda “La Cordialidad”, la primera Asociación obrera del pueblo que daba cabida a campesinos, trabajadores de la construcción y profesiones varias.

En las elecciones municipales de abril de 1931, y con una coalición republicana organiza una candidatura que logra la mayoría en el Ayuntamiento. En marzo de 1936 se nombra alcalde a su compañero Mariano Cuadrado, siendo Rafael designado primer teniente de alcalde.

Durante la primera etapa de la guerra civil el ayuntamiento se centró en atender las necesidades locales y de los más de cinco mil refugiados que fueron llegando al municipio, junto a la presencia de tropas militares, las derivadas de la batalla de Brunete y del papel estratégico del pueblo.

En 1937 Rafael Martínez se traslada a Valencia por enfermedad de su mujer, donde se integra en las Milicias de la Cultura. Al terminar la guerra es llevado a Torrelodones, donde es detenido, interrogado por la falange y sujeto a un trato vejatorio permanente por las calles de su pueblo.

Trasladado a la cárcel de los Carmelitas del Escorial es sometido, junto a Mariano Cuadrado, a un Consejo de Guerra y condenado a muerte, que en su caso y dada su edad (67 años) es conmutada por 30 años de cárcel. Murió en 1940 en la cárcel de Ocaña y según testimonios escritos de sus compañeros, de hambre y frio. Sus bienes fueron “un pantalón, una camisa, una manta y un mendrugo de pan”.

Manifiesto de la Comisión de Reconocimiento a la figura de D. Mariano Cuadrado Fuentes, maestro de la Republica y alcalde olvidado de Torrelodones.

Los abajo firmantes, personas vinculadas al mundo de la enseñanza, de la cultura, de la historia y de la política, apoyamos la voluntad de recuperación para la Historia de la persona de Mariano Cuadrado Fuentes, en sus dos facetas de maestro y de alcalde de Torrelodones.

Como maestro de la República, el reconocimiento a su compromiso con la labor docente se presenta como un homenaje a todos aquellos maestros y maestras que, como él y como su compañero de enseñanza en Torrelodones, Rafael Martínez López, murieron y sufrieron represalias por su dedicación profesional y por su voluntad de hacer llegar a una gran mayoría de la población la formación necesaria, en la convicción de que solo una educación basada en los criterios de la ciencia y en los valores de la democracia pueden hacer avanzar en justicia y en libertad a una sociedad formada por personas plenamente independientes y responsables.

Como Alcalde del pueblo de Torrelodones, el compromiso que aceptó Mariano Cuadrado Fuentes y el desempeño de su cargo en los momentos más difíciles de la historia de España son ejemplo de los valores más excelsos de la Política, entendida como voluntad y ejercicio de servicio a los conciudadanos, en el más absoluto respeto de la legalidad y de la libertad y de la vida de las personas, por encima de cualquier otra consideración o interés, y a pesar de la incomprensión y del desprecio suscitados en su entorno por tan recta actitud, y que acabaron costándole la vida.

Por todo ello, solicitamos que se someta al Pleno del Ayuntamiento de Torrelodones el reconocimiento de estos dos maestros nacionales y su compromiso con Torrelodones. Se faciliten y promuevan la profundización en el estudio y la difusión de la vida y obra de D. Mariano Cuadrado Fuentes y D. Rafael Martínez López, como ejemplos de compromiso con la educación, la sociedad, la política, y los valores democráticos y con la lucha por una sociedad más digna.

Así mismo, solicitamos del Ayuntamiento de Torrelodones que ponga fin al olvido más absoluto en el que ha permanecido su Alcalde, Mariano Cuadrado Fuentes, dedicando al mismo una vía pública del pueblo, como muestra de respeto y reconocimiento por tan singular figura.

Peticiones que entendemos ser de justicia para la familia de Mariano Cuadrado Fuentes y de interés para todos los vecinos de Torrelodones, que descubrirán sin duda un referente moral demasiado tiempo enterrado y olvidado bajo el peso de la historia reciente.

En Torrelodones, a 14 de febrero de 2014.

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