Confidencias de Azaña sobre su visita a la cuarta Feria del Libro de Madrid: aclarando el sentido de una fotografía y apostillas adicionales

Como afirmara Pedro de Répide la idea de organizar una feria del libro en la capital del Estado español ya rondaba hacia 1920 pero fracasó la propuesta “por tratarse de una gran ciudad, cuyo comercio mucho y vario, hace de toda ella y durante el año entero, una enorme feria permanente” (1) Hubo que esperar a la proclamación de la Segunda República española para que sus gobernantes, en el marco de su decidido interés por la promoción del libro y de la lectura para favorecer el acceso a los bienes culturales y la democratización de la cultura, retomasen y ejecutasen la idea. Y así en en la primavera de 1933 pudo inaugurarse, en un ambiente festivo, la primera Feria del Libro, cuando Azaña era el presidente de un Gobierno formado por republicanos y socialistas. Ocupaba entonces Fernando de los Ríos el ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, ya en sus últimas semanas al frente de esa cartera.

Cuatro años después -el domingo 24 de mayo de 1936- fue Azaña, como jefe de Estado, el encargado de inaugurar esa fiesta popular que ese día y en los sucesivos fue visitada por millares de ciudadanos, entre los cuales hubo centenares de escolares.

En la entrada anterior de esta bitácora (ver aquí) di cuenta pormenorizada del baño de masas que se dio el presidente de la República cuando inauguró junto al primer ministro Santiago Casares Quiroga, y otros integrantes del Gobierno como el ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes Francisco Barnés, la IV Feria del Libro en el paseo de Recoletos de Madrid.

Mostré también la siguiente foto que se exhibe en la exposición dedicada actualmente a Manuel Azaña en la Biblioteca Nacional de España, tomada el domingo 24 de mayo de 1936 por Luis R. Marín y cuyo original se encuentra en el archivo de la Fundación Pablo Iglesias (Madrid 19.734).

Días después, hojeando el quinto volumen de las obras completas de Manuel Azaña editadas por el historiador Santos Juliá, me he encontrado con un documento que aporta detalles significativos de la visita del jefe del Estado a la cuarta y última feria del libro en el Madrid republicano, que revela el complejo carácter del último presidente de la Segunda República española, y en el que al parecer se combinaba un espíritu tolerante con una causticidad corrosiva. Tales detalles ofrecen pistas de por qué el objetivo del fotógrafo Luis R. Marín tuvo especial interés en captar la conversación entre Azaña y el responsable de la Librería Bailly-Baillière, que ocupaba el stand nº 28 de las instaladas en el paseo del Prado, aquel 24 de mayo de 1936.

El documento en cuestión es una carta fechada el 5 de junio de 1936 en la Quinta del Pardo, que Azaña, tras reformarla y adecentarla, convirtió en su residencia, y donde tuvo las primeras noticias de la sublevación militar del 18 de julio de 1936. Luego durante la guerra ese palacete alojaría a la Quinta División del Ejército de la República por lo que recibió diversos obuses de las tropas rebeldes ubicadas en la madrileña Casa de Campo.

La mencionada carta iba dirigida al escritor y dramaturgo Cipriano Rivas Cherif, íntimo amigo de Azaña desde años atrás, antes de codirigir entre los dos la revista cultural La Pluma entre junio de 1920 y junio de 1923, y cuñado a partir de 1929 cuando don Manuel se casó con Dolores de Rivas Cherif.

En esa primavera de 1936 Rivas Cherif, – que luego en su exilio mexicano publicaría Retrato de un desconocido.Vida de Manuel Azaña y que salvó su vida de milagro tras ser aprisionado por los nazis en su refugio francés y trasladado a España como evocara su hijo Enrique (ver aquí), que acaba de fallecer-, se encontraba de gira por Cuba y México con la compañía de Margarita Xirgú. Meses atrás esa compañía había obtenido un resonante éxito teatral representando en Barcelona en el Principal Palace “Doña Rosita la soltera”, la última obra que Federico García Lorca pudo estrenar en su corta e intensa trayectoria vital, antes de ser asesinado el verano de 1936.

Federico Garcia Lorca, Margarita Xirgu y Cipriano Rivas Cherif en el otoño de 1935

Durante la gira americana de Cipriano Rivas Cherif su cuñado le escribió una serie de cartas, a partir del 16 de marzo de 1936, que son documentos de gran valor historiográfico para conocer la personalidad de Azaña en unos meses decisivos del transcurrir de la Segunda República española. Siete de esas cartas han sido editadas por Santos Juliá (2). En la última, datada como ya he comentado el 5 de junio, encontramos los siguientes párrafos:

Creo haberte hablado de la inauguración de la Feria del Libro, pero de seguro no te he contado algunas anécdotas. Recorrí todos los puestos, muchos de ellos propiedad de gente desafecta u hostil. Tuve “una palabra amable para cada invitado”, y en una de las barracas estaba Baylli, el sobrino de mi injuriador, a quien tengo procesado y con cien mil pesetas embargadas. El hombre estaba azarado, pero yo me puse muy elegante y le pregunté muchas cosas de sus ediciones; no sabía cómo ponerse más fino y contento, así como los libreros de FAX (católicos), que creían que no iba a detenerme en su tienda. Los periódicos me atribuyen, con motivo de esta visita, frases dignas de la infanta Isabel; por ejemplo: ¡que pregunté por las obras completas de Pereda!!! Pasamos después a la Nacional, y entre mucha gente reconocí a Benjamín Jarnés, que, por primera vez no se me despintó. Le saludé, le di las gracias por un libro suyo que me había mandado días atrás, y se puso tan contento, que se emborrachó allí mismo, le besó las sandalias a la estatua de San Isidoro, y compró libros en la feria para regalárselos a un guardia. Borracho, y después, sereno, no hacía más que ponderar lo amabilísimo que había estado el Presidente y su gran satisfacción por ello. Desde ese día, comienza a circular por Madrid el rumor de que el Presidente es muy simpático. (3)

No dispongo de información de las injurias que recibió Azaña del tío de la persona con la que departió en la caseta de Bailly-Baillière, una prestigiosa librería-editorial fundada en Madrid en 1848. En su fondo editorial destacaban unos populares Almanaques. (ver aquí).

Como indicaba su publicidad esos almanaques reunían numerosos contenidos relacionados con el papel que los conocimientos científicos desempeñaban en la vida cotidiana. Así se comprueba en el índice del almanaque editado en 1936, con información correspondiente a 1935, que probablemente se encontraba en el stand captado por la cámara de Luis R. Marín. Este era el índice de ese volumen

Generalidades. Historia del Año p. 7.- Los muertos del año p. 32.- Geografía: La Presa mayor del mundo p. 33; Danzas pintorescas p. 34; Escenas y tipos populares p. 36; Filatelia p. 38; Cómo cazan los esquimales p. 42; Jefes de los estados hispano-americanos p. 43; Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas p. 46; Abisinia p. 48.- Universo: Eclipses de sol y luna p. 50; Cómo nacen las lluvias de estrellas p. 52; Las comunicaciones interplanetarias 54.- Historia y Literatura: Origen y desarrollo de la Academia española p. 56; Las transformaciones del lenguaje escrito p. 60; Animales legendarios (en la historia y en la leyenda) p. 62; La guardia particular del Papa p. 64; Los grandes exploradores p.65.- Ciencias vulgarizadas: Los faros, salvaguardia de los navegantes p.74; ¿En qué consiste la televisión? p. 78; El vuelo sin motor p. 79; Las grandes aeronaves p. 82; Locomotoras modernas p. 84; El aire líquido: sus raras y numerosas propiedades p. 85; La Potasa, riqueza nacional p. 88; La calefacción central por el vapor con vacío artificial p. 90; El agua, generadora de electricidad p.92.- Bellas Artes: Del lingote a la pieza de moneda p.94; Artísticas cerraduras de otros tiempos p. 96; Las catedrales p. 98; La Casa de Velázquez p.104.- Derecho. Economía: Los buques porta-aviones p. 105; La carestía de la vida moderna p. 108; Del carbón a la gasolina p. 110; Situación jurídica de la mujer casada p. 112.- Medicina e Higiene: La nariz y las fosas nasales p. 113; ¿Qué tensión tenéis? p. 116; Lo que todo el mundo debe saber del ojo y sus defectos de visión p. 117; Cómo se realiza una operación quirúrgica p. 120; El veneno de la serpiente vencerá al cáncer p. 122; El colibacilo, huésped peligroso del intestino p. 123; ¿Tienen las tisanas propiedades curativas? p. 124; Qué es más conveniente para vuestra salud, ¿el mar, la llanura o la montaña? p. 125.- Historia Natural. Agricultura: Los huevos de vuestras gallinas p. 126; Manera de sacar la cera de las colmenas p. 128; Ventajas del cultivo bajo el vidrio p. 130; La langosta, azote de Andalucía y Extremadura p. 132; Inyecciones intravenosas para los árboles p. 137; El agua base de la prosperidad p. 138; Algunos animales extraños p. 140; Peces de las grandes profundidades p.141.- Matrimonio y Hogar: El calor y el frío en la cocina moderna p. 142; Para aligerar el presupuesto de gastos p. 144; Moda femenina en 1935 p.146; Nuestros niños p. 150; Labores femeninas p. 151; Decorado y arreglo de la casa p. 155; Trabajos artísticos p. 156; Imprudencias, causas de incendios p. 157; Juegos y deportes: Escuela de juventud. Los exploradores de España (Boy-scouts españoles) p. 158; ¿Quiere Ud. matar chochas? p. 164; Fantasía en el deporte p. 166; ABC del Hockey p.168; Acrobacias aéreas 169; Miscelánea: Adivinación por los sueños p. 170; Conocimientos útiles y entretenimientos p.172; Los atributos de algunos santos p. 174; Maneras de saludar p. 175; Manera racional de llevar la carga p.176.

Otro de los “stands” que visitó Azaña, sorprendiendo a sus gestores, fue el de la editorial FAX. Si había personas desafectas u hostiles al régimen republicano en general y al gobierno del Frente Popular en particular entre las casetas presentes en esa Feria del Libro eran sin duda alguna los de esa editorial, muy vinculada al nacional-catolicismo que tanta influencia tuvo en el desarrollo de la guerra civil y en el régimen de Franco. En su catálogo, y por consiguiente en la caseta por la que paseó Azaña, había entre otras obras las siguientes: una del jesuita F. Alonso Bárcena sobre los rotarios y sus tendencias en el orden social, moral y religioso; Notas del block. Historia anécdotica de la Segunda República del periodista Joaquín Arrarás, quien años después sería uno de los grandes apologetas del dictador Francisco Franco y manipulador de las memorias de Azaña; hasta diez obras del jesuita Joaquín Azpiazu, quien había fundado en 1927 “Momento Social” para promover el catolicismo social, autor entre otros libros del Manual de Acción Católica, La acción social del sacerdote o La actualidad monetaria, El Estado corporativo, Jóvenes y juventudes y Direcciones pontificias; o la traducción al español de Los protocolos de los sabios de Sión. Los peligros judeo-masónicos. Ese famoso libelo, fruto de una gran manpulación, está considerado la publicación antijudía más influyente en la época contemporánea (ver aquí). La traducción al castellano por el duque de la Victoria de la edición que había hecho E. Jouin ya iba por su sexta edición en 1936.

Finalmente cabe preguntarse las razones del chismorreo de Azaña sobre Benjamín Jarnés, del que presenta una faz poco amable, en un momento de un cierto reconocimiento social de ese escritor, asiduo colaborador del diario El Sol donde desarrollaba una amplia y creativa crítica literaria y cinematográfica. Por aquel entonces acababa de publicar una más de una serie de biografías que le dieron popularidad en la sociedad española de aquel entonces. Me refiero a su Doble agonía de Bécquer, de cuyo nacimiento se había celebrado el centenario el 17 de febrero de 1936. ¿Fue ese el libro que había regalado a Azaña, al que este alude en su carta a su cuñado de 5 de junio de 1936. ¿Tenía Azaña asuntos que ajustar con ese novelista experimentalista, discípulo (ver aquí) de Ortega y Gasset, del que Azaña se había ido distanciando políticamente en el transcurso de la Segunda República? ¿Habían chocado años atrás en la competitiva vida literaria del Madrid cultural en la que los dos autores habían escrito novelas destacadas , con ciertos paralelismos, sobre su infancia y juventud? Son preguntas a las que por ahora no puedo ofrecer respuesta. Quizás los especialistas sobre la obra de Jarnés pudiesen darnos la solución a este enigma.

Ahora solo me queda, para rematar esta entrada, dar cuenta de la abundante obra de ese escritor aragonés que se encontraba distribuida en dos casetas de la IV Feria del Libro de Madrid, a la que me voy acercando en esta bitácora.

Así en el stand nº 21 de la editorial Espasa-Calpe se ofrecían sus libros, cuyo precio en pesetas de aquel entonces señalo entre paréntesis. Entre sus obras literarias el visitante podía adquirir los siguientes libros:

Teoría del Zumbel (5) de 1930; Escenas junto a la muerte (5) de 1931; Lo rojo y lo azul (5) de 1932 ; Fauna contemporánea (5) de 1933; Libro de Esther (7) de 1935; El profesor inútil (5) de 1926 -segunda edición en 1934-; El convidado de papel (5) de 1928, segunda edición en 1935; Viviana y Merlín (15) de 1930, segunda edición en 1936, y Feria del Libro (7) de 1935.

Y entre sus biografías, publicadas en la gran colección de Vidas españolas del siglo XIX que luego incluyó también a las vidas hispanoamericanas, están : Sor Patrocinio, la monja de las llagas de 1929; Zumalacárregui, el caudillo romántico de 1931; Castelar, el hombre del Sinaí de 1935 y la ya mencionada Doble agonía de Bécquer de 1936. Todas ellas se vendían a 5 pesetas.

Y en el stand nº 13 de Signo, propiedad de Juan Palazón y Pedro García Valdés, editorial en la que colaboró Juan Ramón Jiménez llevándose una serie de disgustos (ver aquí), publicó Jarnés en 1935 en la colección “Los cuatro vientos”, Tántalo (farsa novelesca), en una edición encuadernada que se vendía a 7 pesetas.

Notas.-

  1. Pedro de Répide, “La nueva Feria de Madrid”. Prólogo a Catálogo de la 4ª Feria Oficial del Libro de Madrid. 24 de mayo al 2 de junio de 1936, p. 11
  2. Están transcritas entre las páginas 637 y 660 en el volumen 5 de las Obras completas de Manuel Azaña. Noviembre 1933-Julio 1936. Edición de Santos Juliá, Madrid, Ministerio de la Presidencia, 2007. Están fechadas el lunes 16 de marzo; el 29 de marzo; el 4 de abril con una addenda el 10 de abril; el 14 de mayo, desde la Quinta del Pardo; el 18 de mayo cuando continúa en la Quinta del Pardo; y el 5 de junio de 1936 también desde la Quinta del Pardo.
  3. Manuel Azaña, Obras completas. vol. 5, op. cit., p. 658.

Paradojas de un día republicano: el domingo 22 de marzo de 1936 (I)

Tengo ante mí el ejemplar del diario El Sol correspondiente al domingo 22 de marzo de 1936. Puede considerarse un compendio de las tensiones, contradicciones, paradojas que afectaron al régimen republicano en su corta existencia antes del desencadenamiento de la guerra “incivil” como consecuencia del golpe de Estado de 18 de julio de 1936, hoy hace 84 años cuando inicio la redacción de esta entrada.

Los problemas y desafíos políticos del régimen ya eran abordados en la primera página a través de un editorial en el que se pide el aplazamiento “sine die” de las elecciones municipales, convocadas para el 12 de abril, dado que como consecuencia de las elecciones legislativas celebradas el 16 de febrero “todavía se hallan los nervios de punta y circula con alteración la sangre” de manera que “España en estos momentos tiene aún su pulso febril” por lo que según ese editorialista, familiarizado con metáforas procedentes del lenguaje médico, “es preciso que los nervios entren en sedación y disminuya la hipertensión de la sangre en las arterias”.

Portada El Sol 22 marzo 1936

Por su parte el catedrático de Derecho Romano de la Universidad Central, y secretario y cerebro de la Fundación Nacional para Investigaciones Científicas ,José Castillejo (1) (Ciudad Real 1877-Londres 1945)  -tras haber sido decisivo allá por 1907 en la fundación de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (1)- abordó los problemas legales que se derivaban de la amnistía concedida por el gobierno presidido por Manuel Azaña a los protagonistas de la revolución de octubre de 1934. Al final de su reflexivo artículo en el que exhibió su familiaridad con la historia política de la antigua República romana, a través de sus lecturas de Salustio, se hizo una serie de preguntas como las siguientes:

¿No habrá acaso otra manera de sacar de las cárceles a quienes no deban estar en ellas? ¿No tenemos también obligaciones hacia los que quedaron recluidos por haber delinquido en fecha inadecuada o sin pensar en un cambio de régimen? Pero ante todo, ¿corresponden a los Gobiernos esos menesteres, o son, como la “economía dirigida”, un pantano donde sin éxito se hunden más a cada nuevo esfuerzo?

Si pasamos a la segunda página, dedicada al mundo de los libros, nos encontramos, sin embargo, con destellos de la extraordinaria creatividad cultural que se desplegó en el período republicano y de la amplitud de las conexiones internacionales de la elite intelectual de aquellos años.

p2 El Sol 22 marzo 1936

Sobresale en ella un magnífico texto de Guillermo de Torre (Madrid 1900- Buenos Aires 1971), quien por aquel tiempo ayudaba Pedro Salinas a sostener esa gran revista del Centro de Estudios Históricos de la JAE que fue Indice Literario (3), una más de la serie de publicaciones surgidas de esa modélica casa de estudios (4).  Se titulaba “Libros de arte. Panoramas de lo nuevo”. En él hizo una reseña colectiva de tres obras: De la naturaleza al espíritu. Ensayo crítico de pintura contemporánea, desde Sorolla a Picasso”, de Manuel Abril, Espasa-Calpe. Madrid, 1935;  Arte nuevo por Cossío del Pomar. La Facultad, Buenos Aires, 1934 y Estructura por J. Torres-García. Biblioteca Alfar. Montevideo, 1935.

Manuel Abril_

 

Cossio del Pomar Arte nuevo

 

 

Torres Garcia Estructura

Tras lamentarse de la escasez en lengua española de síntesis panorámicas sobre el arte nuevo y caricaturizar la erudición hueca encomió el valor “excepcional” del libro de Manuel Abril (Madrid 1884-1943). Guillermo de Torre, que omitió que la obra había sido premio nacional de literatura en el año 1934, resaltó su utilidad manifiesta, su visión panorámica, la presentación en perspectiva de teorías y tendencias y su afán de captar la atención del lector “medio desprevenido” o “más bien reacio” mediante un tono explicativo y didáctico. Aunque también deslizó una crítica al “teñido nacionalista y patriótico de su tono afirmativo”, muy claro en el prólogo.

También registró su lectura del libro panorámico sobre el “arte nuevo” del pintor y crítico peruano Cossío del Pomar (Morropón-Piura 1888-Lima 1980) -“personalidad contradictoria y hasta incongruente”- para criticarlo severamente al considerarlo un resumen de resúmenes que incluso era insuficiente como libro de iniciaciación. A pesar de esta dura crítica de Guillermo de Torre sabemos que Felipe Cossío del Pomar, muy vinculado al dirigente del APRA peruano Raúl Haya de la Torre fue una personalidad relevante en el campo artístico latinoamericano, tanto en el Perú como en México donde en sus años de exliado creó en 1937 en la población de San Miguel de Allende una escuela de Bellas Artes, cuya historia fue reconstruida por Maline Gilbert McCalla y Miguel Angel Cossío en un libro publicado en 2017, una de cuyas reseñas se debe a Rosmeliz Alva Zapata. (ver aquí). En ella acogió a críticos de arte españoles exiliados como Juan de la Encina.

Finalmente fijó Guillermo de Torre su atención en el curioso volumen que bajo el título de “Estructura” acababa de publicar Joaquín Torres-García (Montevideo 1874-1949) en su ciudad natal. Lo evaluó como un panorama, no tanto de obras y tendencias, como de ideas y teorías sobre la pintura abstracta. Guillermo de Torre -que había publicado en 1934 en colaboración con Roberto J. Payro un volumen sobre ese artista latinoamericano- se manifestaba como un admirador del pintor uruguayo en tanto en cuanto que personificaba “la Inquietud, con mayúscula” de manera que su persona, su obra, constituían  “todo un caso digno de la mayor atención”. Era un “pintor desdoblado en teorizante, cuya obra prosigue incesantes avatares” dado que “es un genuino buscador”. Se lamentaba por ello que cuando había intentado establecerse en Madrid, donde vivió entre 1932 y 1934, no se le hubiesen dado facilidades para acogerle lo que revelaba ” la impermeabilidad que goza nuestro ambiente”. Y añadía que Torres García “tiene fervores de apóstol” por lo que  su vehemencia, su “iluminación”, su espíritu proselitista, eran admirables. Aunque también admitía el crítico madrileño que esas virtudes no habían encontrado siempre “mecha propicia en que prender” lo que “sólo puede atribuirse a su unilateralismo enceguecedor, a su sectarismo radical, imbuido de pasión”. Admiraba asimismo Guillermo de Torre el “arte lógico, claro, lúcido como pocos” de Torres García pero destacaba con pesar que “ese logicismo de sus cuadros no acompañe a sus facultades de expositor” pues el libro Estructuras que estaba “henchido de valiosas teorías” estaba “desordenado hasta el límite” de manera que “no parece concebido bajo la luz tranquila de la Cruz del Sur, sino fermentado algunos grados más arriba, en la maraña tropical”.

Ese artículo de fondo del reputado crítico de arte Guillermo de Torre, yerno de Jorge Luis Borges desde 1928, estaba acompañado de las secciones “La vida literaria en el extranjero” con un listado de novedades bibliográficas aparecidas en Francia y Alemania; “Bibliografía” en la que se informaba de manera sucinta de libros recién publicados en España y de una columna dedicada a resolver dudas y consultas bibliográficas que planteaban los lectores del periódico, siguiendo una moda común a diversos periódicos y revistas de la época republicana que estimulaban el contacto  de esa manera con sus lectores.

Entre los libros editados en España que se enumeraban en la sección “Bibliografía” cabe mencionar  dos libros del catedrático de Física y Química del Instituto de Alcoy Juan B. Puig Villena (1894-?), ciudad en la que fue presidente de Izquierda Republicana. Este asistente a la conferencia que había dado Einstein en 1923 en la Residencia de Estudiantes de Madrid sería durante la guerra civil uno de los profesores del Instituto Obrero de Valencia, donde sus enseñanzas fueron muy apreciadas (ver aquí). En 1939 iniciaría su exilio, iniciado en Argelia y finalizado en México donde falleció al parecer en 1943.

El Sol, en efecto, informaba de la publicación de sus libros-folletos El espacio, curvo y finito, editado en 1935 en Alicante que comprendía tres ensayos cortos titulados El espacio curvo, Ondas y estrellas y Probabilidad y certeza, de 24, 26 y 17 páginas en cuarto y  Breve idea de la mecánica ondulatoria editado en Alcoy en 1935 y que se vendía a tres pesetas, que revelan su afán de formar parte de la comunidad de propagadores de la física cuántica . Gonzalo Gimeno Valentín-Gamazo, en su tesis doctoral (5) ha destacado el ambicioso contenido de ese texto en el que se abordaban cuestiones como “El principio de incertidumbre”, “Las ideas de De Broglie”, “Realidad de la onda de fase”, “Ecuación de Schröndiger”, “Aplicación del átomo de hidrógeno”, “Teoría de la valencia química”, “El átomo de helio”, “Espectros moleculares”, “Ortohidrógeno y parahidrógeno” y “Mecánica ondultaria y radiactividad”. Ambición que contrasta con su recogimiento en una ciudad pequeña que le limitaba su radio de acción como dio a entender en el prólogo de Breve idea de la mecánica ondulatoria con estas palabras, reproducidas por Gonzalo Gimeno:

“Esta obra no es otra cosa, que el esfuerzo hecho por un modesto profesor de      Instituto,  que no resignándose a vegetar en el casino local y buscando distraerse con un poco de espiritualidad en el vivir mezquino y monótono de las ciudades pequeñas, ha hecho unos apuntes y notas que ahora ordena y publica por si alguien quiere aprovechar. Es posible, lector, que este folleto, ni te aproveche ni te importe. No te preocupes, pues ya seremos dos los que estamos en el mismo caso”.

el espacio curvo y finito

 

Breve idea de la mecanica ondulatoria

Otros libros de los que se daba noticia a los lectores de El Sol eran:

-la edición que había hecho Juan José Domenchina (Madrid 1898-México 1959), agudo crítico literario del diario vespertino La Voz y secretario de Manuel Azaña, de las Obras poéticas completas de Espronceda de la que el redactor anónimo de El Sol decía “edición magníficamente presentada y estudio de Domenchina, fino y docto”, y publicadas por el editor M. Aguilar.

obras-poeticas-completas-recopilacion-prologo-y-notas-de-juan-jose-domenchina

-el libro del diplomático e historiador Virgilio Sevillano Carvajal, (Zamora 1890-?) La España..¿de quién?. Ingleses, franceses y alemanes en este país, Madrid, 238 páginas en folio, 8,50 pesetas que era un “estudio de las actividades de los extranjeros, sobre todo técnicos, en España, con estadísticas y datos en abundancia”.

Virglio Sevillano Carbajal

 

-la obra de Estanislao Maestre, San Ildefonso. La Granja. Valsaín. Riofrío. Segovia. Apuntes para una guía., Madrid, 117 páginas con grabados, en octavo. Tres pesetas que  era “una pequeña guía turística de los lugares indicados de la provincia de Segovia”, accesible digitalmente aquí, profusamente ilustrada como podrá comprobar quien acceda a ella.

La Granja

y dos publicaciones editadas en Barcelona por religiosos, un indicador del esfuerzo de El Sol por dar cabida a la producción cultural de todas las tendencias ideológicas presentes en la sociedad española, aunque con reticencias pues se omitía que los autores de los dos libros siguientes, el uno era presbítero y el otro agustino:

El salario familiar. Teoría y práctica del presbítero Bartolomé Quetglas i Gayá (Felatnix, Mallorca 1900-Palma,Mallorca 1964) , que se vendía a cuatro pesetas. Ese sacerdote estuvo vinculado al sindicalismo católico durante la Segunda República.

el salario familiar

-y la segunda edición de Documentos inéditos acerca de mosén Jacinto Verdaguer. Su amistad con los agustino de El Escorial, editado por Manuel Monjas y que se vendían a 12 pesetas.

Jacinto Verdaguer

 

Culminaba el montaje de la página dedicada al mundo de los libros de El Sol de 22 de marzo de 1936 -a dos días de que mi padre cumpliese quince años- la sección titulada Folletones de El Sol. Aquel día acogía la segunda colaboración de Sixto Tros dedicada a dar cuenta a los lectores del periódico de la celebración del centenario de Mark Twain, el escritor para quien el río Mississipi fue el eje de su vida de modo que el mundo de su adolescencia fue una faja de tierra al borde de la corriente de esa poderosa corriente fluvial. Dio cuenta de sus vicisitudes vitales: los años en los que ejerció de impresor cuando adquirió la base de su cultura, la temporada en la que fue piloto en el río -los años más felices de su vida-, la etapa en que fue buscador de oro y periodista en California. Y explica cómo -siguiendo a F. L. Pattee– con Mark Twain “la literatura americana se hizo por vez primera nacional”.

Cabe señalar finalmente cómo en un breve rincón aparecía una publicidad de obras del pedagogo y sicólogo José Mallart (Espolla -Gerona- 1897, Madrid 1989), del Instituto Nacional de Psicotecnia, que se consideraban que podían ser eficaces para la Reforma Agraria. Se enumeraban cuatro obras: La elevación moral y material del campesino, que se vendía a 5 pesetas; Pro arbolado, 2,50 pesetas; La posesión de la tierra y la explotación agrícola racional, 1 pta. y Colonias de educación para formación general y profesional, 5 pesetas. En otro lugar comentaré más detenidamente el significado de esta autopublicidad de la dimensión agrarista de la obra de ese pedagogo y sicólogo de origen catatán, nacido en el seno de una familia de agricultores, considerado uno de los impulsores de la sicología industrial en España. Como tal ocupa un lugar en la reciente e interesante exposición virtual organizada por la Facultad de Sicología de la Universidad Complutense sobre Los test sicológicos en España entre 1920 y 1970.

Esa dimensión agrarista  ha sido poco tenida en cuenta por sus estudiosos como Francisco Pérez Fernández, autor de un muy interesante trabajo sobre quien fue nombrado en 1932 Inspector de Escuelas de Trabajo y en 1934 jefe de la sección Pedagógica del Instituto Nacional de Reeducación Profesional. (ver aquí).

Mallart Elevacion campesino

Mallart Pro arbolado

 

Colonias de educacion1

 

Colonias de educacion 2

La coexistencia entre una potente creatividad cultural, -estimulada por un intenso debate de ideas, relecturas del pasado y propuestas de reorganización social-,  y serios problemas socio-económicos y políticos, tanto en la esfera nacional-estatal como internacional, estaban también presentes en las otras páginas del diario El Sol de ese domingo 22 de marzo de 1936 como expondré en la continuación de esta entrada, a la que hay que poner término dada su extensión.

(1) El título de su artículo era “La aministía” y formaba parte de una serie de textos que dedicó a examina Los problemas de la Repúblicas. Sus colaboraciones solían aparecer en la edición dominical de El Sol.

(2) Abordé su protagonismo en esa iniciativa científica en “José Castillejo: entrelazando las hebras de un artífice de la JAE”, accesible en https://digital.csic.es/handle/10261/16781

(3) Cabe profundizar en la relación entre esos dos humanistas a través del estudio de su correspondencia, parte de la cual ha sido editada recientemente. Ver Pedro Salinas. Guillermo de Torre. Correspondencia 1927-1950, editores Carlos García y Juana González García, Madrid-Frankfurt, Iberoamericana, 2018, 254 pp.

(4) Analicé las publicaciones surgidas en ese laboratorio de las ciencias humanas en mi trabajo sobre “La dinámica investigadora del Centro de Estudios Históricos de la JAE”

(5) Gonzalo Gimeno Valentín-Gamazo, “La matemática de los quanta en España. El andamiaje de la física teórica en el intervalo 1925-1955”, tesis doctoral dirigida por Marià Baig i Aleu, Centro de Historia de la Ciencia, Universidad Autónoma de Barcelona, 2015, pp. 77-82. Accesible esta tesis aquí.

 

Los libros del mes: noviembre de 1931

Un jurado formado por Azorín (Monóvar 1873-Madrid 1967), Ramón Pérez de Ayala (Oviedo 1880-Madrid 1962), José María Salaverría (Vinaroz 1873-Madrid 1940), Enrique Díez-Canedo(Badajoz 1879-México 1944) , Pedro Sáinz Rodríguez (Madrid 1897-1986) y Ricardo Baeza (Bayamo [Cuba] 1890-Madrid 1956) examinó lo más relevante de la producción bibliográfica del mes de noviembre de 1931,

Consideró que el mejor libro de ese mes fue Intermedios de Pío Baroja, cuyo indice está accesible aquí

Pio Baroja Intermedios

 

Y entre los recomendados cabe distinguir entre libros escritos originariamente en español y otros traducidos al castellano.

He aquí una galería de los primeros en los que cabe distinguir una novela social de Joaquín Arderius (Lorca 1885-Ciudad de México 1969), una obra de teatro de Julián Gómez Gorkin (Benifairó de los Valles 1901-Paris 1987), otra de carácter autobiográfico del peruano José Santos Chocano (Lima 1875-Santiago de Chile 1934) un libro de literatura infantil de Angel Cruz Rueda (Jaén 1888-Madrid 1961) y una obra de historia del arte del doctor José Cascales Muñoz (Villafranca de los Barros [Badajoz] 1865-Madrid 1933)

Arderius Joaquin Campesinos

 

Gomez Gorkin Julian La corriente. Una familia

Santos Chocano El libro de mi proceso

Cruz Rueda gestas contadas a los niños

Cascales Muñoz Jose Zurbaran

En cuanto a las traducciones dominanaban las de obras literarias y de carácer político, exceptuando la traducción de diversas obras de Descartes por la editorial L. Rubio, de la que no he localizado la portada original. De las demás sí muestro sus portadas.

Entre las de carácter político destacan obras de escritos de clásicos de la literatura marxista, la traducción hecha por Andrés Nin de La revolución rusa del historiador Mijail Pokrovski(1868-1932), la Historia del año I de la revolución rusa de Víctor Serge(Bruselas 1890-Ciudad de México 1947), La extraña muerte del presidente Harding de Gaston B. Means(1879-1938) y Nosotros los bárbaros de Karen Branson.

Respecto a las obras literarias fueron nominadas la novela Juventud podrida de Wiaceslaw Chichkoff, Hermano negro de Magdeleine Paz (1889-1973), 12 hombres y un capitán de Theodore Plievier (Berlin 1892-Suiza 1955), El Vengador de Edgar Wallace (Greenwich [Inglaterra] 1875-Beverly Hills  [Estados Unidos] 1932), El marqués de Sade. Su vida de Otto Flake (Metz 1880-Baden-Baden 1963), traducido por Manuel Souto, que poco después obtendría una cátedra de Filosofía en el Instituto de Santiago, como di a conocer en el diccionario on-line JAEeduca (ver aquí)

 

Descartes Discurso del metodo

Marx Engels Capitalismo y comunismo

Pokrovski La revolucion rusa

 

Victor Serge Historia del año I

 

Gaston B Means extraña muerte

Bramson Karen Nosotros los barbaros

Juventud podrida portada

Juventud podrida contraportada

 

Magdeleine Paz. Hermano negro

 

Theodor Plivier 12 hombres 1

Edgar Wallace El vengador

Otto Flake marques de Sade portada

 

Otto Flake el marques de Sade contraportada

 

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