La decepción de Manuel Machado ante el modo de gobernar de García Prieto

Los problemas socio-económicos se incrementaban a medida que iba transcurriendo el mes de enero de 1918 en el seno de la sociedad española. Paralelamente aumentaba la desconfianza de la opinión pública ante la capacidad para solucionarlos del gobierno de coalición que presidía el marqués de Alhucemas, Manuel García Prieto (n. 1859), líder nominal del Partido Liberal, y jefe de su fracción demócrata.

Expresivo de ese estado de ánimo son las siguientes reflexiones de Manuel Machado, quien muestra su decepción ante la pusilanimidad de García Prieto, que meses antes era visto por los liberales como un “renovador”, y la incapacidad de diversos ministros para afrontar los desafíos que tenía el gobierno.

Sus dardos se dirigieron particularmente al ministro de Fomento que en aquel momento era Niceto Alcalá Zamora (n.1877), quien años después sería el primer presidente de la Segunda República española.

Una vez más las consideraciones de Manuel Machado, expuestas en el diario El Liberal, están acompañadas de una ilustración de Ricardo Marín. En ella se representa una Constitución de 1876 en trance de desligitimación, incapaz de ofrecer un cauce a demandas crecientes de una mayor democratización del sistema político de la Restauración, y de un sistema parlamentario más dinámico y vivo como el británico que es el que presenta como modelo Manuel Machado, al comparar las actitudes políticas de García Prieto y del primer ministro del Reino Unido David Lloyd George (n.1863).

 

Viernes 25 de enero de 1918

El Ministerio Alhucemas, cuyo título parecía ofrecernos un Gobierno sahumerio que limpiase el ambiente de miasmas deletéreos y acabase con los mil vicios de nuestra enrarecida atmósfera nacional, no ha tenido aún el gesto “renovador” y liberador que de él se esperaba. Sigue, al parecer, por el contrario, la trillada senda de los mil Gobiernos que en España han sido antes y después del fatídico 98, cuya cuenta aún no está liquidada. Los problemas vitales de la existencia nacional no le merecieron, al constituirse, sino una atención secundaria. Un hombre de segunda es todavía el encargado del ministerio de Fomento, que es hoy el ministerio del estómago español, viscera la más comprometida en las actuales circunstancias. Y todo por el orden. Lo que importa son las elecciones. Lo que le importa al Sr. García Prieto, según propia confesión, es traer una mayoría monárquica conforme a los sentimientos predominantes en el país, dice él. Y esto le parece asegurado. Con lo cual está contento y es completamente feliz, como hombre que ha cumplido su misión en el mundo.

Si después de celebrar tres Consejos seguidos tiene aún el presidente calma para escuchar uno -leal y sincero-, nosotros nos atreveríamos a darle el de que no ocultara a la Prensa, una noche a las doce, resoluciones que ha de saber toda España a las ocho de la mañana siguiente. Las medidas de orden público son obra de gobierno cuya justicia puede discutirse. Pero el ocultar o falsear la noticia de ellas no sirve para nada, si no es para desmerecer en el crédito de hombre serio y leal que todo gobernante necesita ante todos y ante todo. Vea el presidente lo que hace Lloyd George en Inglaterra, repare cómo se abre y comunica con el país a la luz del día y sin tapujos, y convénzase de que a los pueblos hay que hablarles claro y decirles la verdad. Y entonces sí que no pasa nada.

Ricardo Marin 25 enero 1918

 

El 12 de enero de 1918 en el dietario de Manuel Machado: expectación ante una nueva fase de la Gran Guerra

El año 1918 se inició con la implicación cada vez más amplia de Estados Unidos en la Gran Guerra que asolaba el mundo desde el trágico verano de 1914.

El Liberal de 12 de enero de 1918, por ejemplo, se hacía eco de una intervención del ministro de la Guerra norteamericano en el Senado de Estados Unidos en el que informó de la organización de la maquinaria bélica de su país que a finales de 1917 era capaz de movilizar a 1.428,000 militares.

Pero las reflexiones de Manuel Machado relacionadas con sus vivencias de ese día aludieron, como se verá a continuación, a dos importantes discursos dados días atrás por el primer ministro británico Lloyd George (n. 1863) y el presidente norteamericano Woodrow Wilson. (1856).

Wilson, en efecto, había pronunciado días antes, el 8 de enero de 1918, un importante discurso en el Congreso de Estados Unidos donde expuso 14 puntos con el objetivo de alcanzar la paz en la conflagración mundial en la que Estados Unidos acabaría implicándose a fondo, inclinando la balanza a favor de las potencias aliadas.

Como es sabido esos puntos, entre los que se encontraba la creación de una Liga o Sociedad de Naciones, antecedente de las Naciones Unidas, sirvieron de punto de partida para establecer el Tratado de Versalles de 1919.

Manuel Machado vio en los discursos de esos dos políticos un atisbo de paz en una conflagración que se vivía en la sociedad española con una gran intensidad, a pesar de ser neutral el Reino de España en la contienda mundial.

Estas son sus reflexiones, acompañadas como casi siempre, por la correspondiente ilustración de Ricardo Marín.

Sábado, 12 enero 1918

Antorchas de paz se encienden aquí y allá en estos últimos días. Lloyd George y Woodrow Wilson han empuñado las más fuertes y luminosas. El mundo entero -todo el mundo que no está ciego- las ha mirado a través de lágrimas de esperanza. Y un aura de paz como un suspiro ha dilatado los pechos.

¿Viene al fin la suspirada? Esperémosla silenciosos y devotos. Silenciosos, sobre todo.

Ricardo Marín 12 enero 1918

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