Paradojas de un día republicano: el domingo 22 de marzo de 1936 (I)

Tengo ante mí el ejemplar del diario El Sol correspondiente al domingo 22 de marzo de 1936. Puede considerarse un compendio de las tensiones, contradicciones, paradojas que afectaron al régimen republicano en su corta existencia antes del desencadenamiento de la guerra “incivil” como consecuencia del golpe de Estado de 18 de julio de 1936, hoy hace 84 años cuando inicio la redacción de esta entrada.

Los problemas y desafíos políticos del régimen ya eran abordados en la primera página a través de un editorial en el que se pide el aplazamiento “sine die” de las elecciones municipales, convocadas para el 12 de abril, dado que como consecuencia de las elecciones legislativas celebradas el 16 de febrero “todavía se hallan los nervios de punta y circula con alteración la sangre” de manera que “España en estos momentos tiene aún su pulso febril” por lo que según ese editorialista, familiarizado con metáforas procedentes del lenguaje médico, “es preciso que los nervios entren en sedación y disminuya la hipertensión de la sangre en las arterias”.

Portada El Sol 22 marzo 1936

Por su parte el catedrático de Derecho Romano de la Universidad Central, y secretario y cerebro de la Fundación Nacional para Investigaciones Científicas ,José Castillejo (1) (Ciudad Real 1877-Londres 1945)  -tras haber sido decisivo allá por 1907 en la fundación de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (1)- abordó los problemas legales que se derivaban de la amnistía concedida por el gobierno presidido por Manuel Azaña a los protagonistas de la revolución de octubre de 1934. Al final de su reflexivo artículo en el que exhibió su familiaridad con la historia política de la antigua República romana, a través de sus lecturas de Salustio, se hizo una serie de preguntas como las siguientes:

¿No habrá acaso otra manera de sacar de las cárceles a quienes no deban estar en ellas? ¿No tenemos también obligaciones hacia los que quedaron recluidos por haber delinquido en fecha inadecuada o sin pensar en un cambio de régimen? Pero ante todo, ¿corresponden a los Gobiernos esos menesteres, o son, como la “economía dirigida”, un pantano donde sin éxito se hunden más a cada nuevo esfuerzo?

Si pasamos a la segunda página, dedicada al mundo de los libros, nos encontramos, sin embargo, con destellos de la extraordinaria creatividad cultural que se desplegó en el período republicano y de la amplitud de las conexiones internacionales de la elite intelectual de aquellos años.

p2 El Sol 22 marzo 1936

Sobresale en ella un magnífico texto de Guillermo de Torre (Madrid 1900- Buenos Aires 1971), quien por aquel tiempo ayudaba Pedro Salinas a sostener esa gran revista del Centro de Estudios Históricos de la JAE que fue Indice Literario (3), una más de la serie de publicaciones surgidas de esa modélica casa de estudios (4).  Se titulaba “Libros de arte. Panoramas de lo nuevo”. En él hizo una reseña colectiva de tres obras: De la naturaleza al espíritu. Ensayo crítico de pintura contemporánea, desde Sorolla a Picasso”, de Manuel Abril, Espasa-Calpe. Madrid, 1935;  Arte nuevo por Cossío del Pomar. La Facultad, Buenos Aires, 1934 y Estructura por J. Torres-García. Biblioteca Alfar. Montevideo, 1935.

Manuel Abril_

 

Cossio del Pomar Arte nuevo

 

 

Torres Garcia Estructura

Tras lamentarse de la escasez en lengua española de síntesis panorámicas sobre el arte nuevo y caricaturizar la erudición hueca encomió el valor “excepcional” del libro de Manuel Abril (Madrid 1884-1943). Guillermo de Torre, que omitió que la obra había sido premio nacional de literatura en el año 1934, resaltó su utilidad manifiesta, su visión panorámica, la presentación en perspectiva de teorías y tendencias y su afán de captar la atención del lector “medio desprevenido” o “más bien reacio” mediante un tono explicativo y didáctico. Aunque también deslizó una crítica al “teñido nacionalista y patriótico de su tono afirmativo”, muy claro en el prólogo.

También registró su lectura del libro panorámico sobre el “arte nuevo” del pintor y crítico peruano Cossío del Pomar (Morropón-Piura 1888-Lima 1980) -“personalidad contradictoria y hasta incongruente”- para criticarlo severamente al considerarlo un resumen de resúmenes que incluso era insuficiente como libro de iniciaciación. A pesar de esta dura crítica de Guillermo de Torre sabemos que Felipe Cossío del Pomar, muy vinculado al dirigente del APRA peruano Raúl Haya de la Torre fue una personalidad relevante en el campo artístico latinoamericano, tanto en el Perú como en México donde en sus años de exliado creó en 1937 en la población de San Miguel de Allende una escuela de Bellas Artes, cuya historia fue reconstruida por Maline Gilbert McCalla y Miguel Angel Cossío en un libro publicado en 2017, una de cuyas reseñas se debe a Rosmeliz Alva Zapata. (ver aquí). En ella acogió a críticos de arte españoles exiliados como Juan de la Encina.

Finalmente fijó Guillermo de Torre su atención en el curioso volumen que bajo el título de “Estructura” acababa de publicar Joaquín Torres-García (Montevideo 1874-1949) en su ciudad natal. Lo evaluó como un panorama, no tanto de obras y tendencias, como de ideas y teorías sobre la pintura abstracta. Guillermo de Torre -que había publicado en 1934 en colaboración con Roberto J. Payro un volumen sobre ese artista latinoamericano- se manifestaba como un admirador del pintor uruguayo en tanto en cuanto que personificaba “la Inquietud, con mayúscula” de manera que su persona, su obra, constituían  “todo un caso digno de la mayor atención”. Era un “pintor desdoblado en teorizante, cuya obra prosigue incesantes avatares” dado que “es un genuino buscador”. Se lamentaba por ello que cuando había intentado establecerse en Madrid, donde vivió entre 1932 y 1934, no se le hubiesen dado facilidades para acogerle lo que revelaba ” la impermeabilidad que goza nuestro ambiente”. Y añadía que Torres García “tiene fervores de apóstol” por lo que  su vehemencia, su “iluminación”, su espíritu proselitista, eran admirables. Aunque también admitía el crítico madrileño que esas virtudes no habían encontrado siempre “mecha propicia en que prender” lo que “sólo puede atribuirse a su unilateralismo enceguecedor, a su sectarismo radical, imbuido de pasión”. Admiraba asimismo Guillermo de Torre el “arte lógico, claro, lúcido como pocos” de Torres García pero destacaba con pesar que “ese logicismo de sus cuadros no acompañe a sus facultades de expositor” pues el libro Estructuras que estaba “henchido de valiosas teorías” estaba “desordenado hasta el límite” de manera que “no parece concebido bajo la luz tranquila de la Cruz del Sur, sino fermentado algunos grados más arriba, en la maraña tropical”.

Ese artículo de fondo del reputado crítico de arte Guillermo de Torre, yerno de Jorge Luis Borges desde 1928, estaba acompañado de las secciones “La vida literaria en el extranjero” con un listado de novedades bibliográficas aparecidas en Francia y Alemania; “Bibliografía” en la que se informaba de manera sucinta de libros recién publicados en España y de una columna dedicada a resolver dudas y consultas bibliográficas que planteaban los lectores del periódico, siguiendo una moda común a diversos periódicos y revistas de la época republicana que estimulaban el contacto  de esa manera con sus lectores.

Entre los libros editados en España que se enumeraban en la sección “Bibliografía” cabe mencionar  dos libros del catedrático de Física y Química del Instituto de Alcoy Juan B. Puig Villena (1894-?), ciudad en la que fue presidente de Izquierda Republicana. Este asistente a la conferencia que había dado Einstein en 1923 en la Residencia de Estudiantes de Madrid sería durante la guerra civil uno de los profesores del Instituto Obrero de Valencia, donde sus enseñanzas fueron muy apreciadas (ver aquí). En 1939 iniciaría su exilio, iniciado en Argelia y finalizado en México donde falleció al parecer en 1943.

El Sol, en efecto, informaba de la publicación de sus libros-folletos El espacio, curvo y finito, editado en 1935 en Alicante que comprendía tres ensayos cortos titulados El espacio curvo, Ondas y estrellas y Probabilidad y certeza, de 24, 26 y 17 páginas en cuarto y  Breve idea de la mecánica ondulatoria editado en Alcoy en 1935 y que se vendía a tres pesetas, que revelan su afán de formar parte de la comunidad de propagadores de la física cuántica . Gonzalo Gimeno Valentín-Gamazo, en su tesis doctoral (5) ha destacado el ambicioso contenido de ese texto en el que se abordaban cuestiones como “El principio de incertidumbre”, “Las ideas de De Broglie”, “Realidad de la onda de fase”, “Ecuación de Schröndiger”, “Aplicación del átomo de hidrógeno”, “Teoría de la valencia química”, “El átomo de helio”, “Espectros moleculares”, “Ortohidrógeno y parahidrógeno” y “Mecánica ondultaria y radiactividad”. Ambición que contrasta con su recogimiento en una ciudad pequeña que le limitaba su radio de acción como dio a entender en el prólogo de Breve idea de la mecánica ondulatoria con estas palabras, reproducidas por Gonzalo Gimeno:

“Esta obra no es otra cosa, que el esfuerzo hecho por un modesto profesor de      Instituto,  que no resignándose a vegetar en el casino local y buscando distraerse con un poco de espiritualidad en el vivir mezquino y monótono de las ciudades pequeñas, ha hecho unos apuntes y notas que ahora ordena y publica por si alguien quiere aprovechar. Es posible, lector, que este folleto, ni te aproveche ni te importe. No te preocupes, pues ya seremos dos los que estamos en el mismo caso”.

el espacio curvo y finito

 

Breve idea de la mecanica ondulatoria

Otros libros de los que se daba noticia a los lectores de El Sol eran:

-la edición que había hecho Juan José Domenchina (Madrid 1898-México 1959), agudo crítico literario del diario vespertino La Voz y secretario de Manuel Azaña, de las Obras poéticas completas de Espronceda de la que el redactor anónimo de El Sol decía “edición magníficamente presentada y estudio de Domenchina, fino y docto”, y publicadas por el editor M. Aguilar.

obras-poeticas-completas-recopilacion-prologo-y-notas-de-juan-jose-domenchina

-el libro del diplomático e historiador Virgilio Sevillano Carvajal, (Zamora 1890-?) La España..¿de quién?. Ingleses, franceses y alemanes en este país, Madrid, 238 páginas en folio, 8,50 pesetas que era un “estudio de las actividades de los extranjeros, sobre todo técnicos, en España, con estadísticas y datos en abundancia”.

Virglio Sevillano Carbajal

 

-la obra de Estanislao Maestre, San Ildefonso. La Granja. Valsaín. Riofrío. Segovia. Apuntes para una guía., Madrid, 117 páginas con grabados, en octavo. Tres pesetas que  era “una pequeña guía turística de los lugares indicados de la provincia de Segovia”, accesible digitalmente aquí, profusamente ilustrada como podrá comprobar quien acceda a ella.

La Granja

y dos publicaciones editadas en Barcelona por religiosos, un indicador del esfuerzo de El Sol por dar cabida a la producción cultural de todas las tendencias ideológicas presentes en la sociedad española, aunque con reticencias pues se omitía que los autores de los dos libros siguientes, el uno era presbítero y el otro agustino:

El salario familiar. Teoría y práctica del presbítero Bartolomé Quetglas i Gayá (Felatnix, Mallorca 1900-Palma,Mallorca 1964) , que se vendía a cuatro pesetas. Ese sacerdote estuvo vinculado al sindicalismo católico durante la Segunda República.

el salario familiar

-y la segunda edición de Documentos inéditos acerca de mosén Jacinto Verdaguer. Su amistad con los agustino de El Escorial, editado por Manuel Monjas y que se vendían a 12 pesetas.

Jacinto Verdaguer

 

Culminaba el montaje de la página dedicada al mundo de los libros de El Sol de 22 de marzo de 1936 -a dos días de que mi padre cumpliese quince años- la sección titulada Folletones de El Sol. Aquel día acogía la segunda colaboración de Sixto Tros dedicada a dar cuenta a los lectores del periódico de la celebración del centenario de Mark Twain, el escritor para quien el río Mississipi fue el eje de su vida de modo que el mundo de su adolescencia fue una faja de tierra al borde de la corriente de esa poderosa corriente fluvial. Dio cuenta de sus vicisitudes vitales: los años en los que ejerció de impresor cuando adquirió la base de su cultura, la temporada en la que fue piloto en el río -los años más felices de su vida-, la etapa en que fue buscador de oro y periodista en California. Y explica cómo -siguiendo a F. L. Pattee– con Mark Twain “la literatura americana se hizo por vez primera nacional”.

Cabe señalar finalmente cómo en un breve rincón aparecía una publicidad de obras del pedagogo y sicólogo José Mallart (Espolla -Gerona- 1897, Madrid 1989), del Instituto Nacional de Psicotecnia, que se consideraban que podían ser eficaces para la Reforma Agraria. Se enumeraban cuatro obras: La elevación moral y material del campesino, que se vendía a 5 pesetas; Pro arbolado, 2,50 pesetas; La posesión de la tierra y la explotación agrícola racional, 1 pta. y Colonias de educación para formación general y profesional, 5 pesetas. En otro lugar comentaré más detenidamente el significado de esta autopublicidad de la dimensión agrarista de la obra de ese pedagogo y sicólogo de origen catatán, nacido en el seno de una familia de agricultores, considerado uno de los impulsores de la sicología industrial en España. Como tal ocupa un lugar en la reciente e interesante exposición virtual organizada por la Facultad de Sicología de la Universidad Complutense sobre Los test sicológicos en España entre 1920 y 1970.

Esa dimensión agrarista  ha sido poco tenida en cuenta por sus estudiosos como Francisco Pérez Fernández, autor de un muy interesante trabajo sobre quien fue nombrado en 1932 Inspector de Escuelas de Trabajo y en 1934 jefe de la sección Pedagógica del Instituto Nacional de Reeducación Profesional. (ver aquí).

Mallart Elevacion campesino

Mallart Pro arbolado

 

Colonias de educacion1

 

Colonias de educacion 2

La coexistencia entre una potente creatividad cultural, -estimulada por un intenso debate de ideas, relecturas del pasado y propuestas de reorganización social-,  y serios problemas socio-económicos y políticos, tanto en la esfera nacional-estatal como internacional, estaban también presentes en las otras páginas del diario El Sol de ese domingo 22 de marzo de 1936 como expondré en la continuación de esta entrada, a la que hay que poner término dada su extensión.

(1) El título de su artículo era “La aministía” y formaba parte de una serie de textos que dedicó a examina Los problemas de la Repúblicas. Sus colaboraciones solían aparecer en la edición dominical de El Sol.

(2) Abordé su protagonismo en esa iniciativa científica en “José Castillejo: entrelazando las hebras de un artífice de la JAE”, accesible en https://digital.csic.es/handle/10261/16781

(3) Cabe profundizar en la relación entre esos dos humanistas a través del estudio de su correspondencia, parte de la cual ha sido editada recientemente. Ver Pedro Salinas. Guillermo de Torre. Correspondencia 1927-1950, editores Carlos García y Juana González García, Madrid-Frankfurt, Iberoamericana, 2018, 254 pp.

(4) Analicé las publicaciones surgidas en ese laboratorio de las ciencias humanas en mi trabajo sobre “La dinámica investigadora del Centro de Estudios Históricos de la JAE”

(5) Gonzalo Gimeno Valentín-Gamazo, “La matemática de los quanta en España. El andamiaje de la física teórica en el intervalo 1925-1955”, tesis doctoral dirigida por Marià Baig i Aleu, Centro de Historia de la Ciencia, Universidad Autónoma de Barcelona, 2015, pp. 77-82. Accesible esta tesis aquí.

 

Las novedades de la editorial Espasa-Calpe a principios de 1936

Antes de celebrarse la IV Feria del Libro, una de las iniciativas culturales promovidas por la Segunda República vividas como acontecimientos festivos (1) , la potente industria editorial española estaba en plena ebullición. En ese sector una de las empresas más dinámicas era la editorial Espasa-Calpe. Nacida en 1925 de la unión de la editorial Calpe,  creada en 1918 por el ingeniero vasco Nicolás Mª de Urgoiti, y la veterana Espasa, fundada en 1860 por Pablo y José Espasa Anguera, tenía en ella gran influencia el filósofo José Ortega y Gasset.

Dos anuncios, aparecidos respectivamente el sábado 8 y el jueves 13 de febrero de 1936 en la página que el diario El Sol dedicaba al mundo de los libros, han llamado mi atención. En el primero la editorial Espasa-Calpe daba cuenta de sus últimas novedades. En él se nos ofrece entonces útil información sobre la orientación que daba esa editorial a su catálogo en vísperas de las últimas eleccciones republicanas, celebradas el domingo 16 de febrero que supondrían un “tournant” decisivo en la historia republicana.

 

Anuncio sabado 8 febrero 1936

Este anuncio, en efecto, es revelador de la potencia editorial que tenía Espasa-Calpe a finales de la Segunda República, de sus estrategias publicitarias, de sus preocupaciones culturales y de la amplitud de su catálogo en el que simultaneaban obras científico-técnicas, libros fundamentales del pensamiento europeo y obras relevantes del ámbito cultural iberoamericano, tanto de autores españoles como latinoamericanos.  También nos orienta sobre su público potencial pues los precios de sus libros indican que sus posibles clientes tenían un alto poder adquisitivo.

El anuncio daba cuenta de dos libros de la Biblioteca Agrícola Española, debidos a dos ingenieros agrónomos sobre cuya importancia llamaba la atención el mencionado anuncio del jueves 13 de febrero.

Uno de ellos era  Rafael Font de Mora (1893-1978), quien había creado en 1934 el Servicio Oficial de Inspección, Vigilancia y Regulación de Exportaciones del campo valenciano, convirtiéndose en un experto en la producción del naranjo, el principal producto de exportación hortofrutícola del Levante español. El otro, Manuel María Gayán que había sido director de la estación enológica, frutal hortícola de Calatayud y de la Granja Agrícola de Valladolid en las que adquirió experiencia y competencias para afrontar el encargo que le hiciese Espasa-Calpe para su Biblioteca Agrícola Española.

La obra de Rafael Font de Mora: El naranjo: su cultivo y explotación contenía abundantes ilustraciones, estaba encuadernada en tela y se vendía a siete pesetas. La oportunidad y utilidad de la obra venía dada, según sus editores, por las dificultades que estaba encontrando la exportación de ese producto estratégico en la balanza comercial española. En él se ofrecían una serie de consejos para obtener una gran variedad en su producción y garantizar la calidad de la fruta.

El naranjo 3

 

Por su parte la de Manuel María Gayán Horticultura general y especial, estaba muy ilustada, y se vendía a 14 Pts. Al publicitar la obra los editores señalaban que era un libro muy práctico para las tres clases de huerta: la familiar, la profesional y la industrial. En el libro se ofrecían reglas generales y métodos modernos para la instalación de huertas, métodos de cultivos, fertilización, riego, semillas, alternativas de plantas, tratamiento de enfermedades, Proporcionaba informaciones sistemáticas para triplicar y mejorar la producción de toda clase de hortalizas. E insistían en que era un libro de enorme valor para el horticultor.

horticultura-general-y-especial

 

De la colección de Clásicos Castellanos se anunciaba la edición crítica de una de las obras cumbres de la literatura picaresca: Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán. Tal edición la efectuó  el catedrático del Instituto-Escuela, investigador del Centro de Estudios Históricos y ex pensionado de la JAE Samuel Gili Gaya, sobre el que dí una conferencia en el instituto homónimo de Lleida el 10 de diciembre de 2019 (ver aquí y aquí), y al que dediqué un artículo en compañía de mi colega y amigo Mario Pedrazuela en un ejemplar extraordinario de la revista Participación Educativa de 2011 (ver aquí). Esa gran edición constaba de cinco tomos y el precio de venta de cada uno de los volúmenes variaba según la calidad de la cubierta: en rústica seis pesetas; en tela ocho ; en piel diez pesetas.

La editorial Espasa-Calpe había adquirido la colección Clásicos Castellanos a ediciones La Lectura en 1930. Se convirtió entonces Domingo Barnés en su director literario. Este pedagogo, estrecho colaborador de Manuel Bartolomé Cossío, dio continuidad en sus nuevas funciones al propósito inicial de la Colección. Ese afán surgido en torno a 1910 gracias al impulso de Tomás Navarro Tomás y Américo Castro, los discipulos más directos de Ramón Menéndez Pidal, era el de hacer ediciones claras, correctas, con precisión y conciencia filológica de textos clásicos españoles. A lo largo de la dilatada trayetoria de la colección se llegaron a publicar más casi dos centenares de títulos (ver aquí).(2)

Mateo Aleman

 

De la Biblioteca de ideas del siglo XX dirigida por José Ortega y Gasset (3) se hacía publicidad de una nueva edición de la relevante obra de Enrique Wölfflin: Conceptos fundamentales en la historia del arte que con 121 grabados se vendía a 20 Pts. Su primera edición en castellano se había hecho en 1924, con traducción de José Moreno Villa.

Wolflin2

 

 

De la colección “Vidas españolas e hispanoamericanas del siglo XIX”, que también impulsó José Ortega y Gasset dado su interés por la renovación del género biográfico y a la que dio un giro tras su segundo viaje a Argentina en 1928 para favorecer y potenciar el diálogo cultural transatlántico (4) , se dio noticia de dos recientes publicaciones.

Una correspondía a la autoría de Diego Hidalgo. Este notario de origen extremeño, militante del Partido Republicano Radical y ex ministro de la Guerra cuando se produjo la revolución de octubre en 1934 había efectuado un viaje a la Unión Soviética en 1929. Es  probable que entonces comenzase su interés por las aventuras de un paisano que llegaría a ser general del ejército ruso. Esa apasionante biografía la dio a conocer en su libro José Antonio de Sarabia. De estudiante extremeño general de los ejércitos del Zar, cuyo coste era de cinco pesetas.

El otro era obra del periodista y escritor mexicano Rafael F. Muñoz. Su biografía del presidente mexicano general Antonio López de Santa Anna , cuya figura dominó la historia política mexicana en el segundo cuarto del siglo XIX, también se vendía a 5 ptas.

Diego Hidalgo

 

Santa Anna_

 

El interés por el mercado hispanomericano de Espasa Calpe, que tenía una potente delegación en Buenos Aires, se revela asimismo en su apuesta por editar El diablo y la técnica, una selección de cuentos, impregnados de humorismo, del peruano Héctor Velarde, (1898-1989), un arquitecto que había vivido en la Argentina en la década de 1920, y cuya obra arquitectónica sería influyente en el Perú del segundo tercio del siglo XX a través de su labor académica y sus construcciones.

En la publcidad de la editorial se cometió una errata en el título al denominarlo “El hombre y la técnica” quitándole el toque de humor del libro, adoptado por su autor. El precio de la obra era de cinco pesetas

El diablo y la técnica de Hector Velarde_

 

Finalmente se mencionaba la obra del sacerdote y teólogo austriaco Franz Michel William La vida de Jesús en el país y pueblo de Israel. Publicada en alemán en 1932 se convirtió en un bestseller en su tiempo, traduciéndose a doce lenguas, entre ellas el español, gracias a Espasa-Calpe.  En ellla se presentaba al lector, de una manera ágil y atractiva, la vida y la persona de Jesús partiendo de los Evangelios. Benedicto XVI reconocería esa obra como una de sus fuentes de inspiración en el prefacio de su importante libro Jesús de Nazaret.

La obra de Franz Michel William era presentada por Espasa Calpe como la biografía cumbre sobre Jesús, la editó ilustrada con láminas y encuadernada en tela. Tan lujosa edición se vendía a un alto precio: 18 pesetas.

Vida de Jesus 2

 

Todos esos libros se podían adquirir en librerías y en la Casa del libro que tenía Espasa-Calpe, S.A. en su sede de la madrileña Avenida Pi y Margall nº7, actual Gran Vía.

 

Casa del Libro en 1923

Interior de la Casa del Libro en 1923

 

(1) Ana Martínez Rus, “Las Ferias del Libro de Madrid (1933-1936) como fiestas republicanas“, Cuadernos de Historia Contemporánea, 41, 18-39

(2) Ver Antonio Marco García, “Propósitos filológicos de la colección Clásicos castellanos de la editorial La Lectura (1910-1935)“, AIH ,Actas X, 1989

(3) Tal y como señala Azucena López Cobo en “Un proyecto cultural de Ortega con la editorial Espasa-Calpe (1918-1942)” en Revista de Estudios Orteguianos nº 26, 2013  p. 31 esa biblioteca editó ensayos de la cultura contemporánea como Geometrías no euclidianas: exposición histórico-crítica de su desarrollo de Roberto Bonola; Teoría de la Relatividad de Einstein de Max Born; Ciencia cultural y ciencia natural de Heinrich Rickert; La decadencia de Occidente de Oswald Spengler; Ideas para una concepción biológica del mundo de Jacob von Uexküll y los mencionados Conceptos fundamentales en la Historia del arte de Heinrich Wölfflin.

(4) Desarrolla estas cuestiones Jessica Cáliz Montes, “La colección ´Vidas Españolas e Hispanoamericanas del Siglo XIX”, un lugar de encuentro entre España e Hispanoameríca”, en Cuadernos de Aleph, 2013, nº 5, pp. 15-38.

 

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