Arte y ciencia en el barroco español según José Ramón Marcaida

Tras una provechosa estancia como becario y contratado predoctoral en el Instituto de Historia del CSIC -coincidente grosso modo con el tiempo en el que fui su director-  José Ramón Marcaida presentó en la Universidad Autónoma de Madrid en 2011 su tesis doctoral “Juan Eusebio Nieremberg y la ciencia del Barroco. Conocimiento y representación de la naturaleza en la España del siglo XVII”, dirigida por Juan Pimentel.

Arte y ciencia en el barroco.

Derivado de ese trabajo de investigación es este libro Arte y ciencia en el barroco español. Historia natural, coleccionismo y cultura visual, cuyo indice se puede consultar aquí. Coeditado con mimo por la Fundación Focus-Abengoa y Marcial Pons marca un antes y un después en nuestra comprensión no sólo del arte barroco, que definiera Erwin Panofsky como un “alboroto magnífico”, sino también de la cultura científica desplegada en el Madrid de los Austrias menores en torno al Colegio Imperial, donde enseñó  y desarrolló su poliédrica obra el jesuita madrileño Juan Eusebio Nieremberg (1595-1658). Este primer catedrático de historia natural de esa institución educativa, – lejano antecedente del actual instituto de enseñanza secundaria San Isidro, de cuya importancia en la historia de la educación madrileña se ha dado cuenta en esta bitácora (aquí)- , no sólo fue émulo de los saberes enciclopedistas de la gran figura del barroco católico europeo Athanasius Kircher, sino un original pensador del barroco hispano  y autor de varias obras dedicadas al conocimiento de la naturaleza. La más importante de todas ellas fue Historia naturae, del año 1635, ilustrada con grabados de fauna y floras exóticas, en su mayoría americanas, accesibles aquí en su mayor parte.
Nieremberg Historia Naturae
Nieremberg armadillos
Ilustraciones de armadillos americanos en el Libro IX de la Historia Naturae de Nieremberg
Impulsado por el giro visual de los últimos años en los estudios culturales, el autor explora en este libro la relación de arte y ciencia en el Seiscientos, eligiendo como objeto de estudio una de las principales manifestaciones culturales del Barroco, como fue la pintura. Analiza en particular aquellos géneros en los que la representación de motivos naturales constituye un aspecto destacado: bodegones, cuadros de flores, vanitas, pintura de animales, cuadros de gabinete. Su exploración, destinada a dar respuesta a cuestiones cómo ¿en qué consiste conocer a través de imágenes? o ¿hasta qué punto queda reflejado el conocimiento natural en la pintura del Barroco?, resulta exitosa y fructífera. Así lo ha reconocido un jurado que otorgó a este texto el premio internacional Alfonso E. Pérez Sánchez Arte del Barroco de la Fundación Focus-Abengoa, en su cuarta edición, dotado con 24.000 €, al considerarlo “una aportación innovadora sobre los conocimientos científicos aplicados a la historia del arte barroco desde una perspectiva interdisciplinar” y al evaluar “positivamente la metodología utilizada al estudiar la ciencia de la Edad Moderna como medio de interpretación de la cultura del Barroco”.
En efecto, tras esta importante obra subyace una investigación original, ambiciosa y auténticamente transdisciplinar. El autor ha combinado con singular acierto metodologías de diferentes disciplinas, particularmente de la historia del arte y la historia de la ciencia, y ha acudido a múltiples y heterogéneas fuentes. Como subraya Juan Pimentel en el atinado prólogo del libro José Ramón Marcaida ha buscado trazas del conocimiento de la naturaleza en “la literatura mística, en prácticas culturales como el coleccionismo, en la organización de un imperio, en naturalezas muertas, historias morales o emblemas”.
La originalidad de perspectiva, la amplitud de miras  y la ambición intelectual  de José Ramón Marcaida también se manifiesta en la estructura del libro, disposición que permite considerar a esta obra como uno de los más representativos ejemplos de la nueva historia cultural de la ciencia en nuestro panorama historiográfico. Para mostrar y esclarecer el problema central que le ha preocupado -el de las relaciones entre conocimiento y cultura visual plasmadas en la pintura del siglo XVII- el autor ha organizado la arquitectura del libro en tres niveles o áreas temáticas concretas correspondientes a tres géneros pictóricos del Barroco, según explica en su introducción que sigo a continuación, dándole a él la palabra.
Un primer bloque, enmarcado con el título de ACUMULACIÓN,  está dedicado al tema del coleccionismo y la cultura material. En él se toman como referente visual los denominados “cuadros de gabinete”, obras de tema alegórico en las que predominan la representación de objetos y, sobre todo, de cuadros -y objetos dentro de esos cuadros-, expuestos en galerías artísticas imaginarias que celebran el cultivo de las artes y el buen gusto.  En ellos, según Marcaida, es donde mejor quedó expresada visualmente la singular y compleja relación del hombre barroco con la realidad material y sus representaciones.
Las Ciencias y las Artes de Adriaen van Stalbemt. h. 1650. Oleo sobre tabla en el Museo del Prado de Madrid
Las Ciencias y las Artes de Adriaen van Stalbemt. h. 1650. Oleo sobre tabla en el Museo del Prado de Madrid
Se pretende en esas páginas conectar el gusto barroco por el exceso, la ostentación y el horror vacui con el culto a la curiosidad y a la maravilla como motores de la posesión y de la búsqueda de conocimiento, tomando en consideración además, una concepción de la realidad natural como bien de consumo, con unos valores económicos y simbólicos cambiantes y negociables. Pero en ellas no sólo se aborda el género de las pinturas de gabinete sino también otros elementos que condensan “acumulación”, como tablas astronómicas, recetarios o volúmenes de historia natural, al considerar que “la ciencia moderna podría caracterizarse como el resultado de un ambicioso proyecto de acumulación a todos los niveles: especímenes y fenómenos, experiencias y testimonios, casos exitosos y resultados fallidos”.
Protagonista de esta parte es la obra naturalista de Nieremberg, a la que el autor se aproxima en clave de coleccionismo, de apropiación barroca de la realidad, situándola en el mismo contexto que otros proyectos culturales y acumulativos de distintos personajes de su tiempo, como el erudito italiano Cassiano del Pozzo (1588-1657) o el coleccionista y musicólogo madrileño Juan de Espina.
Una segunda parte, titulada REPRESENTACIÓN, se concentra en la pintura de bodegones en un sentido amplio -fruteros, floreros, cuadros de cocina, escenas de mercado- para elucidar el problema central de cómo capturar y conocer la realidad natural a través de imágenes.
La imagen fue una de una de las formas más eficaces de apropiación de la realidad natural practicadas durante la Edad Moderna. Partiendo de esta constatación el autor analiza y relaciona en esta sección del libro la producción pictórica del Barroco y la cultura visual asociada al conocimiento naturalista para establecer vínculos entre esas dos aproximaciones escópicas al mundo, y mostrar su pertenencia a un mismo nicho cultural.
Para alcanzar esos objetivos concentra su atención en la pintura de naturalezas muertas con el fin de comparar los mecanismos de representación que operan en estas obras con los que subyacen a la producción de imágenes destinadas a generar y difundir conocimiento natural: bocetos, pinturas o acuarelas, o, en una fase posterior, los grabados realizados a partir de esas ilustraciones, publicados en los tratados de historia natural.
Como estudio de caso que ilustra estas cuestiones elige el corpus de grabados de la obra de Nieremberg Historia naturae, libro que guarda relación con uno de los conjuntos de ilustraciones naturalistas más importantes de la ciencia moderna hispana: el reunido por el médico de cámara de Felipe II, el toledano Francisco Hernández (1517-1578) durante su expedición al virreinato de la Nueva España, actual México. En su viaje científico acumuló miles de imágenes, en su mayor parte de tema botánico, que fueron a depositarse en la biblioteca del Escorial. Desde allí y a través de numerosas vicisitudes tuvieron una extraordinaria circulación por Europa y las Américas como mostraron en el año 2000 Simon Varey, Rafael Chabrán y Dora B. Weiner, obra en la que tuve el honor de colaborar.(ver aquí).
El tercer nivel del libro -titulado PRESERVACIÓN- está destinado a afrontar el género pictórico de las vanitas para reflexionar sobre el tema de la caducidad en materia de conocimiento y representación del mundo. El autor relaciona en esta parte varios aspectos de la cultura artística y científica del Seiscientos que raramente son tratados de manera conjunta en la literatura.
Alegoría de la vanidad de Juan de  Valdés Leal. 1660.
Alegoría de la vanidad de Juan de Valdés Leal. 1660.
Por un lado expone el poder de las imágenes naturalistas para fijar y preservar la realidad natural capturada en ellas a través de la representación. El artificio de la pintura logra detener el paso del tiempo y con él los procesos de corrupción y deterioro que amenazan con destruir esa naturaleza viva que se desea conservar.
Por otra parte plantea cómo el fenómeno de la preservación está estrechamente vinculado a la construcción del conocimiento. En efecto, como argumenta José Ramón Marcaida, de cómo se conserven los objetos naturales dependerá la capacidad del estudioso para obtener información a partir de ellos. Así, por ejemplo, el estudio de los cuerpos en anatomía o la elaboración de remedios en medicina estarán sujetos al desarrollo de técnicas de preservación: desde los procesos de preparación de los cadáveres a la obtención de recipientes herméticos para conservar los simples.
El hilo conductor en esas páginas del libro a propósito del afán de preservación del hombre barroco es la historia del ave del paraíso, maravilla del mundo natural y como tal uno de los objetos más codiciados por los coleccionistas de la Edad Moderna.
[Información adicional sobre el ave del paraíso se puede encontrar en el siguiente video y en un diálogo que sostuvo José Ramón Marcaida con el Museo del Prado
http://www.youtube.com/watch?v=e4NNKPdERBQ
El Museo del Prado dialoga con José Ramón Marcaida sobre el ave del paraíso a propósito de la exposición Historias naturales. Un proyecto de Miguel Angel Blanco ]
También está asociada a una rica tradición simbólica, como revela su presencia en un cuadro de la colección del Museo del Prado: la Adoración de los magos de Peter Paul Rubens, formando el penacho que adorna el turbante del rey negro.
Pero, tal y como sostiene José Ramón Marcaida, la misma pintura que desafía la corrupción de lo natural y detiene el paso del tiempo consituye, a su vez, un recordatorio y un motivo de reflexión sobre el carácter transitorio y perecedero de la existencia. Así lo manifiesta el género pictórico de la vanitas, cuya lectura en el plano simbólico pone en entredicho la preservación lograda en el plano representacional, recordándonos que todo es efímero y caduco. Una vez más aparece en el libro la figura de Nieremberg con sus reflexiones sobre “la diferencia entre lo temporal y lo eterno” para hacer de nexo entre el ámbito del conocimiento natural, más cercano a lo material, a lo sensible, a lo tangible, y el ámbito de lo transcendente, de lo ilusorio, de lo inconsistente, al que parecen apuntar las pinturas de vanitas del Barroco. como las de Juan de Valdés Leal.
Juan de Valdés Leal. Finis Gloriae Mundi

Juan de Valdés Leal. Finis Gloriae Mundi

 

[En el siguiente video se explica el significado de dos de los cuadros de Juan de Valdés Leal In Ictu Oculi y Finis Gloria Mundi  http://www.youtube.com/watch?v=zeKtH8GYPXc  ]
La elaboración de este importante libro sobre las intersecciones entre la ciencia moderna y la cultura del Barroco se ha beneficiado de varios estímulos positivos. Entre ellos cabe señalar, como el mismo autor reconoce, la inteligente y adecuada orientación de su director de tesis Juan Pimentel y la hospitalidad y las magníficas condiciones de trabajo ofrecidas por el Departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Cambridge, donde José Ramón Marcaida disfrutó de la guía  y entusiasmo de Simon Schaffer, uno de los más importantes historiadores de la ciencia existentes actualmente, gracias a una estancia de investigación postdoctoral de dos años financiada por el Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco. También conviene destacar que la génesis de esta obra se vio favorecida por el ambiente creativo que encontró su autor en el Instituto de Historia cuando esta institución se trasladó a finales de 2007 de su vieja sede de duque de Medinaceli a su nuevo emplazamiento en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales de la calle Albasanz. En este lugar a lo largo de cinco años, entre finales de 2007 y 2012, se desarrolló una interesante experiencia de interacción entre humanistas y científicos sociales y de diálogo intenso entre historiadores de varias especialidades y de ellos a su vez con filólogos y filósofos.
Hace un siglo, al que me estoy aproximando en mi otro blog de Jaeinnova, José Ortega y Gasset, muy atraido en su quehacer filosófico por la cultura del barroco, era otro lector de Nieremberg. En uno de los textos que escribiera en el semanario España evocando un viaje a Asturias y al hilo de su reflexión de cómo la vida es un viaje y de la manía de huir que las cosas tienen, manifiesta lo siguiente: “A la manera que no se podría gozar -dice el Padre Nieremberg- de la vista de un bizarro jinete lleno de joyas y de galas, si fuese siempre corriendo a rienda suelta, así tampoco de las cosas de esta vida se puede gozar bien, porque no paran en un punto, corriendo a rienda suelta”. “Con ser tan limitados- añade- los bienes de la vida, los da tan tímidamente, que la misma vida da por partecitas, y mezcla en ella tantas partes de muerte como da en trozos de vida”. Todo esto  y mucho más dice el Padre Nieremberg en su Diferencia entre lo temporal y lo eterno, un libro encantador que podía haber sido escrito por la zorra de la fábula de las uvas.
Por aquella época el jesuita madrileño tenía otros atentos lectores. En efecto, simultáneamente a esas reflexiones de Ortega, la prestigiosa colección de Clásicos castellanos  de ediciones La Lectura publicaba en 1915 el epistolario de Nieremberg, editado y anotado por el vallisoletano Narciso Alonso Cortés (1875-1972), cuya lectura no sé hasta qué punto podría haber añadido información de interés a José Ramón Marcaida.
De lo que sí estoy seguro es de que la lectura de Arte y ciencia en el barroco español permitirá a Nieremberg ganar lectores en las nuevas generaciones, y que sus páginas merecen críticas afectuosas y profundas siguiendo las pautas sugeridas por el mismo Ortega hace cien años en su primer libro Meditaciones del Quijote, publicado gracias al cuidado de Juan Ramón Jiménez en 1914 por la Residencia de Estudiantes. Esto es lo que decía un treintañero Ortega en esa obra sobre el ejercicio de la crítica  al hilo de sus lecturas sobre Azorín y Baroja: Veo en la crítica un fervoroso esfuerzo para potenciar la obra elegida…La crítica no es biografía ni se justifica como labor independiente, si no se propone completar la obra. Esto quiere decir, por lo pronto, que el crítico ha de introducir en su trabajo todos aquellos utensilios sentimentales e ideológicos merced a los cuales puede el lector medio recibir la impresión más intensa y clara de la obra que sea posible. Procede orientar la crítica en un sentido afirmativo y dirigirla, más que a corregir al autor, a dotar al lector de un órgano visual más perfecto. La obra se completa completando su lectura.
Ojalá este libro de José Ramón Marcaida encuentre los lectores y críticos que merece por su profundidad y claridad. De hecho observadores atentos de nuestro panorama cultural, como el filósofo Félix de Azúa, ya han saludado (aquí) su notable erudición y han encontrado resonancias de cuestiones que se abordan en él -como la desmaterialización de los objetos en las pinturas barrocas- con nuestro tiempo presente, en el que todos llevamos consigo en nuestros gadgets “una colección desmaterializada, no de objetos, sino de personas”.
En fin creo que no estoy equivocado si se considera  a Arte y ciencia en el Barroco español como uno de los mejores libros sobre historia de la ciencia e historia del arte escritos en lengua castellana durante 2014.

Se publica una historia de la geología española

geologia_espanya

Si hace unos meses se dio cuenta en esta bitácora de una importante tesis doctoral sobre los estudios geológicos en la Inglaterra del primer tercio del siglo XIX (ver aquí) ahora nos hacemos eco de la publicación  de la primera síntesis de la historia de la geología española, del siglo XVIII hasta la actualidad. Se trata de Una historia de la geología en España, editada por Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona, 2014, elaborada no por un historiador de la ciencia, sino por un geólogo, Manuel Julivert (Reus 1930).

En efecto el autor de esta historia de la geología en España se licenció en Geología en la Universidad de Barcelona y se doctoró en la Universidad de Oviedo, bajo la dirección de Noel Llopis. Vivió unos años en Colombia, donde ejerció de profesor en la Universidad Industrial de Santander y en la Universidad Nacional de Bogotá, y  realizó investigaciones sobre la cordillera de los Andes. De nuevo en España, se convirtió en catedrático de Geología en la Universidad de Oviedo y, posteriormente, en la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha realizado numerosas publicaciones y  estudios importantes sobre la cordillera Cantábrica y las montañas de Cataluña, y también sobre el Alto Atlas, en Marruecos. Explorador de desiertos publicó el año 2003 en colaboración con Susana García López  El Sáhara, tierras, pueblos y culturas, que se puede descargar en PDF (aquí). Es miembro de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona.

Once años después de ese libro sobre el Sahara edita  Una historia de la geología en España, enfocada sobre todo desde la perspectiva catalana pues en ella se hace especial hincapié en el papel que desempeñaron a lo largo del siglo XX la Universidad de Barcelona y la llamada escuela geológica Barcelona en el desarrollo de esta disciplina en la España contemporánea.

El libro se ha presentado en el Aula Magna de la Facultad de Geología de la Universidad de Barcelona (c/ Martí i Franquès, s/n ) el  miércoles 29 de octubre de 2014, a las 12 horas. En el acto han intervenido el Dr. Pere J. Quetglas, vicerrector de Comunicación y Proyección; el Dr. Lluís Cabrera Pérez, decano de la Facultad de Geología; Josep M. Camarasa, expresidente de la Sociedad Catalana de Historia de la Ciencia y de la Técnica (Instituto de Estudios Catalanes); el Dr. José Ramón Martínez Catalán, catedrático del Departamento de Geología de la Universidad de Salamanca, y Manuel Julivert, autor del libro y catedrático jubilado de Geología Estructural de la Universidad de Oviedo y de la Universidad Autónoma de Barcelona.

He aquí el resumen del libro que  ha proporcionado Pasqual Bernat a través de la lista de distribución de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas (SEHCYT).

“Los inicios de la geología española se remontan a la Ilustración, momento en el que, a pesar del poco interés que mostraban las universidades por el conocimiento científico, se formaron sociedades privadas que se dedicaban tanto al cultivo como a la enseñanza de la ciencia y que concedían becas para estudiar en el extranjero, en especial en la Academia de Minas de Freiberg. Este período llega hasta las primeras décadas del siglo XIX, cuando, coincidiendo con las turbulencias del momento político y la emancipación de las colonias americanas, se produjo un estancamiento de la geología en España. Julivert remarca el agravio que suponía la inexistencia de universidad en Barcelona y el beneficio que supuso su recuperación a partir de 1837.

Fue a partir del segundo tercio del XIX cuando tuvo lugar la eclosión de la geología en España, con la consolidación de las instituciones que la impulsaban, la confección del mapa geológico de la península a escala 1: 400.000 y la publicación de estudios regionales de importancia (Galicia, Aragón, Madrid, Cataluña), así como de la primera síntesis sobre la geología en España por Ezquerra del Bayo en 1850. Por otra parte, entre el último cuarto de siglo XIX y principios del XX, en Cataluña se desarrolló una geología autóctona al margen de los organismos oficiales, fruto de dos intereses coincidentes: la voluntad del obispado de Barcelona de cristianizar la ciencia en Cataluña, y la de la Diputación de Barcelona de disponer de un mapa geológico de la provincia, consciente de los beneficios que podía suponer para la economía. Esta tarea fue continuada por la Mancomunidad con la creación del Servicio del Mapa Geológico de Cataluña, que fue suprimido —como el resto de instituciones propias— en 1923 con la dictadura de Primo de Rivera.

El siglo XX trajo consigo el desarrollo de la investigación y el asentamiento definitivo de la geología universitaria, con las cátedras de Vilanova y Piera en Madrid y la de Odón de Buen en Barcelona. Pero, si bien la incipiente escuela de Madrid se truncó a causa de la Guerra Civil, en Barcelona la investigación geológica se reanudó durante los duros años de la posguerra gracias a la figura del geógrafo y geólogo Lluís Solé, que ejerció de auténtico maestro y catalizador de una serie de talentos como Noel Llopis, José Fernández de Villalta, Joan M. Ribera, Josep M. Fontboté y Miquel Crusafont, los cuales conformaron el núcleo de la escuela geológica de Barcelona.

La expansión económica de los años sesenta y setenta permitió la incorporación de jóvenes investigadores, discípulos de esta escuela, a las universidades de Granada, Oviedo, Madrid, Salamanca, Zaragoza y la Autónoma de Barcelona, entre otras, lo que dio un fuerte impulso a la investigación académica y la docencia de la geología.

La geología española, a pesar de que durante toda su historia se haya mantenido al margen del progreso general de esta ciencia, ha logrado actualmente incorporarse a la comunidad internacional. Y el autor aboga por que la actual crisis económica no signifique un nuevo retroceso”.

Conviene matizar este resumen del libro. A  la espera de poder hacer una lectura atenta de él, cabe añadir que en el desarrollo de la geología española del siglo XIX fue relevante la labor desarrollada por los ingenieros de minas, que tuvieron más conexiones internacionales de las que se deducen de este resumen. Además de Ezquerra del Bayo fueron  figuras destacadas en el siglo XIX, entre otros  Casiano del Prado, Federico de Botella y Lucas Mallada, cuya influencia en el movimiento regeneracionista mostré hace tiempo. También son importantes las aportaciones a la geología española en el último tercio del siglo XIX de un círculo de naturalistas entre los que destacan los institucionistas liberales Francisco Quiroga y Salvador Calderón. Luego en el primer tercio del siglo XX se desarrolló en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid una importante línea  de investigaciones sobre la geología de España impulsada por Lucas Fernández Navarro y Eduardo Hernández-Pacheco que influyeron en la relevnate labor de José Royo tanto en España, como en su exilio en Colombia y Venezuela.

De las actividades de todos estos geólogos, en comunicación con sus colegas catalanes, hay numerosas huellas en el Museo Geominero de Madrid, perteneciente al Instituto Geológico y Minero de España. Su directora, Isabel Rábano Gutiérrez del Arroyo, también está realizando contribuciones a la historia de la geología española.

Y a propósito de Lluis Solé Sabaris, que cumple un papel tan importante en el análisis de Manuel Julivert  cabe añadir dos cuestiones: su estrecha vinculación con la institución en la que trabajo, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el CSIC, desde la década de 1940  y su deuda intelectual con el gran geógrafo catalán Pau Vila de quien hizo una interesante necrológica en El País, el 17 de agosto de 1980. (ver aquí).

Novedad bibliográfica. Patrimonio cartográfico: mapas y cultura

La SEPHE celebrará sus VI Jornadas científicas del 22 al 24 de octubre de 2014

logo SEPHE

Cartel VI Jornadas SEPHE

 

Entre los días 22 y 24 de octubre se celebrarán en Madrid las VI Jornadas de la Sociedad Española para el Estudio del Patromonio Histórico Educativo. Más de un centenar de investigadores y profesores de Italia, Francia, Portugal, Brasil y España se reunirán para debatir  acerca de : “Pedagogía museística: prácticas, usos didácticos e investigación del patrimonio educativo”,  y para rendir homenaje al promotor de la sociedad científica que auspicia estas jornadas, el profesor Julio Ruiz Berrio, recientemente fallecido, impulsor del Museo de Historia de la Educación “Manuel Bartolomé Cossío” de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense.

Las Jornadas se has organizado en torno a tres secciones, cuyos objetivos, según los organizadores, son los siguientes:

1. Buenas prácticas: conservación, restauración y catalogación del patrimonio histórico-educativo

La recuperación del patrimonio empieza por este tipo de  actuaciones que hacen posible la existencia de los museos pedagógicos. Después de catalogados, restaurados y puestos en las condiciones de conservación idóneas, los fondos documentales, científicos, bibliográficos o artísticos de los centros educativos se pueden difundir, estudiar o utilizar con garantías. El asesoramiento o intervención directa de los profesionales de archivos, bibliotecas y museos es esencial para que el resultado las referidas actuaciones cuente con todas las garantías. La digitalización de los fondos es fundamental para su investigación o aplicación didáctica.

2. Usos didácticos del patrimonio histórico-educativo

Los objetos que forman parte del patrimonio de las instituciones educativas (documentos, libros, cuadernos de alumnos, objetos e instrumentos científicos) más allá de su condición museística, son todavía hoy instrumentos válidos, perfectamente utilizables, para actividades y experiencias de carácter didáctico. Para los profesores, los objetos patrimoniales ofrecen muchas posibilidades desde el punto de vista metodológico, porque ensanchan el abanico de los recursos didácticos que aportan conocimientos y destrezas a los alumnos. Así mismo, contribuyen a desarrollar en estos una conciencia del valor de ese patrimonio.

3. Investigación del patrimonio histórico-educativo

La documentación conservada en los archivos de los centros educativos, los libros de texto y de consulta, el material de laboratorio, y los trabajos y cuadernos escolares son fuentes primarias imprescindibles para el estudio de la historia de la educación. Los archivos permiten conocer quiénes fueron los agentes (profesores y alumnos) de las instituciones educativas. El resto de la documentación sirve para conocer cómo funcionaban esas instituciones, qué se enseñaba a los alumnos, cómo se les enseñaba y qué aprendían. En relación con sus aprendizajes, son de gran valor los materiales escolares elaborados por ellos mismos.

A través del siguiente link (aquí) se puede acceder al listado de las comunicaciones que se expondrán en las jornadas, cuyo acto inaugural se celebrará en el Instituto San Isidro de Madrid (C/Toledo, 39  el 22 de octubre a las 5,30 de la tarde, centro educativo de larga historia a la que podemos aproximarnos a través de un libro reciente, editado por el CSIC, y coordinado por Leonor González de la Lastra y Vicente Fernández Burgueño, del que nos hemos hecho eco en esta bitácora (aquí).  En el Instituto San Isidro, con motivo de estas jornadas de la SEPHE,  la profesora Carmen Rodríguez Guerrero ha organizado una exposición sobre la historia de la prensa educativa y el profesor Rafael Martín Villa mostrará junto a un grupo de alumnos el interesante museo del Instituto.

Las sesiones de los días 23 y 24 tendrán lugar  en el Centro Asociado de la UNED Escuelas Pías (C/Tribulete, 14). El jueves 23 habrá una visita guiada, a cargo de las profesoras Encarnación Martínez y Carmen Masip,  al patrimonio del Instituto Isabel la Católica, sede del antiguo Instituto-Escuela, sección Retiro, parte del cual así como el de los institutos San Isidro, Cardenal Cisneros y Cervantes, se recuperó y puso en valor gracias al programa de I+D CEIMES, coordinado por el autor de esta bitácora, entre los años 2008 y 2012, tal y como se expone en el libro colectivo Aulas con memoria. Ciencia, educación y patrimonio en los institutos históricos de Madrid (1837-1936), editado por Doce Calles, reseñado aquí.

Información más detallada sobre estas VI Jornadas científicas de la SEPHE se encuentra  aqui  y en este tríptico:

Tríptico VI Jornadas SEPHE_Página_1

Tríptico VI Jornadas SEPHE_Página_2

 

El seminario Penser/classer les collections techniques

He aquí el anuncio de la próxima sesión del seminario   Penser / classer les collections techniques que tendrá lugar el viernes 16 de mayo de 2014 entre las 15 y ls 19 horas con el titulo: «  De l’objet quotidien à l’objet muséographié »

En Université Paris 7, bâtiment Condorcet salle Mondrian (646A), 4 rue Elsa Morante – 75013 Paris (cf. plan joint)

 Añado esta información proporcionada por Liliane Pérez:

Programme :

• Thierry Bonnot (CNRS-IRIS) : « Biographies d’objet : de l’usine au musée ou à la collection personnelle. Patrimonialisation d’objets du quotidien »

• Alban Bensa (EHESS-IRIS) : « Du particulier au général : montrer l’échange et l’invention dans le Musée des Confluences de Lyon à partir d’une collection d’objets ethnographiques ».

Organisateurs du séminaire :

Sophie Archambault de Beaune, Université Jean-Moulin (Lyon-III) et UMR 7041 ArScAn

Christiane Demeulenaere-Douyère, Centre Alexandre Koyré, Paris

Liliane Hilaire-Perez, EHESS et Université Paris-Diderot (Paris-VII)

Valérie Nègre, École nationale supérieure d’Architecture de Paris La Villette et UMR AUSser

Fabien Simon, Université Paris-Diderot (Paris-VII)

Céline Trautmann-Waller, Université Sorbonne-Nouvelle (Paris-III)

Koen Vermeir, CNRS-UMR 7219 SPHERE

Dans ce séminaire, on se propose de réfléchir à la manière dont ont été ou sont aujourd’hui pensées les collections techniques – objets, vestiges archéologiques, textes, ouvrages – par les conservateurs et concepteurs d’exposition ou par les chercheurs. Nous ferons le point d’une part, sur les modes de constitution de ces collections, d’autre part sur la méthodologie de la recherche développée en vue de leur étude. Une collection est en effet tributaire des conditions matérielles et intellectuelles dans lesquelles s’est faite sa réunion, des procédures d’inventaire et de catalogage, des modes d’identification et de désignation des articles. De plus, les chercheurs étudiant des collections techniques sont souvent amenés à mettre en question les critères de classement qui avaient guidé leur constitution. Il s’agit donc de confronter et d’analyser les méthodes de la recherche dans les collections techniques, tout autant que d’étudier leur formation.

In this seminar, we reflect on the way curators and researchers think about techniques collections – objects, archaeological remains, texts, books. We will discuss how these collections are formed as well as the research methods used to study these collections. Collections are dependent on the intellectual and material conditions in which they have been formed, on procedures of inventory and classification, on methods of identification and labelling. Furthermore, researchers who study technical collections are often brought to question the criteria of classification that have guided their constitution. At stake are thus the confrontation and analysis of research methods for technical collections, as well as a study of their formation.

El dinamisno de la historia de la ciencia en Portugal: la red HetSci de Historia y Ciencia

Entre los días 6 y 8 de noviembre de 2013 he efectuado un viaje a Lisboa donde he tenido la oportunidad de comprobar el dinamismo de la historia de la ciencia en Portugal en estos momentos. De ello es buena prueba el funcionamiento del HetSci, o red de Historia y Ciencia.

Red Historia y Ciencia

Este grupo de estudios en Historia y Ciencia ha surgido del encuentro entre investigadores vinculados a la historia de la ciencia pertenecientes a dos unidades de investigación, respaldadas y financiadas por la Fundaçao para a Ciência e Tecnologia (FCT).

Una de ellas es el Instituto de Historia Contemporánea de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Nueva de Lisboa. La otra es el Centro de Estudios de Historia y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Evora.

La red HetSci tiene como objetivo fundamental promover y desarrollar investigaciones sobre la historia de la ciencia en Portugal en el período comprendido entre los siglos XVIII y XX.  Está sostenida por el trabajo de casi 30 investigadores.

Con varios de ellos – María Fernanda Rollo, María de Fátima Nunes, Tiago Brandao, Maria Ines Queiroz, José Pedro Sousa Dias, Angela Salgueiro, Ana Azevedo, Fernando Clara– tuve oportunidad de conversar e intercambiar impresiones con motivo de mi participación en dos actividades promovidas por esa red.

El miércoles 6 de noviembre participé en una sesión del seminario permanente que coordinan María Fátima Nunes, María Fernanda Rollo y Maria Inés Queiroz donde hice un amplio balance historiográfico sobre las relaciones científicas y técnicas entre el Viejo y el Nuevo Mundo desde la época de la empresa colombina hasta la diáspora de los científicos republicanos españoles exiliados. La presentación que hice se puede seguir en esta vision de conjunto.

Al día siguiente, jueves 7 de noviembre, impartí la conferencia inaugural “Movilizaciones y escisiones de la comunidad científica en tiempos de guerra” en el marco del coloquio internacional Guerra, Universidade, Ciencia. Apoyé mi conferencia en esta presentación en prezi, accesible aquí

poster coloquio

Una obra colectiva sobre la institucionalización de las disciplinas científicas en México

Coordinado por Mina Kleiche-Dray, Judith Zubieta García y María Luisa Rodríguez-Sala acaba de aparecer el libro La institucionalización de las disciplinas científicas en México. Siglos XVIII, XIX y XX: estudios de caso y metodología

Mina Kleiche-Dray disciplinascientificas

La obra ofrece al lector un espacio de reflexión sobre las perspectivas y los métodos usados en la institucionalización de las disciplinas científicas en México, particularmente durante los siglos XVIII, XIX y XX, que permitió la construcción de la organización disciplinaria « específicamente durante el siglo XIX » a través de la conformación de las universidades modernas y, poco después, el despegue de la investigación científica durante el siglo XX.

Gracias a la colaboración científica entre el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Institut de Recherche pour le Développement de Francia, esta obra difunde por primera vez, a un público  amplio, las valiosas trayectorias del desarrollo de disciplinas científicas que incumben a varios campos de la ciencia en México y plantean, a quienes se interesan en este tema, nuevas posibilidades y perspectivas de estudio.

Dieciséis contribuciones abordan desde diferentes puntos de vista la institucionalización de disciplinas científicas vinculadadas a las ciencias exactas, físicas y naturales -como las matemáticas, la astronomía, la física, la química, la farmacia, la cirugía, la biología y la geología-, y a las ciencias humanas y sociales, como la filosofía, la sicología, el derecho y la estadística.

El libro está accesible en el Repositorio del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

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