La idea de la Sociedad de Naciones se abre camino: guerra y paz en el dietario de Manuel Machado el 18 enero 1918

El 8 de enero de 1918 el presidente norteamericano Woodrow Wilson pronunció un importante discurso ante el Congreso de los Estados Unidos. En él presentó una serie de propuestas -conocidas como los 14 puntos- destinadas a crear nuevos objetivos bélicos defendibles moralmente para la Triple Entente, que pudiesen servir de base para negociaciones de paz con los Imperios Centrales en la conflagración mundial que asolaba el mundo.

El último de esos puntos era la propuesta de crear una asociación general de naciones, a constituir mediante pactos específicos con el propósito de garantizar mutuamente la independencia política y la integridad territorial, tanto de los Estados grandes como de los pequeños.

A ese punto -embrión de la Sociedad de Naciones que se constituiría tras el Tratado de Versalles el 28 de junio de 1919- se refiere Manuel Machado en las reflexiones de su dietario correspondientes al 18 de enero de 1918, indicio de la enorme expectación con que era seguida la conflagración mundial en el seno de un país que aunque era neutral sufría de mil maneras los múltiples efectos de aquel desastre colectivo que produjo millones de muertos. Esas reflexiones, como era normal en su colaboración con el diario El Liberal, estaban acompañadas de una ilustración de Ricardo Marín.

Viernes 18 enero 1918

Se habla cada vez más de la Sociedad de las naciones. Es que los pueblos han comenzado a hablar. Mal año, pues, para las cabezas visibles. Los pueblos han empezado a preguntarse por qué y para qué combaten. ¿Cuál es el fin práctico de la guerra mundial? …Claro es que nunca falta un sabio alemán dispuesto a explicarlo todo. Y ahí está un Sr. Openheimer (yo sí que no sé nada, ni cómo se escribe eso), el cual asegura que la muerte de 15 o 20 millones de proletarios en esta hecatombe es en cierto modo una ventaja, porque alzará el nivel de la riqueza proletaria gracias al necesario encarecimiento de la mano humana. Y es verdad que, dada la carestía actual de todos los artículos, el único género que ha ido barato  hasta aquí es el …género humano.

Pero ello es que los pueblos comienzan a hablar y están a dos pasos de caer en que si hubieran comenzado por ahí, se hubieran ahorrado la sarracina -por ventajosa que sea- y el problema se hubiera resuelto tal vez, aunque de otro modo.

Ricardo Marin 18 enero 1918

El 12 de enero de 1918 en el dietario de Manuel Machado: expectación ante una nueva fase de la Gran Guerra

El año 1918 se inició con la implicación cada vez más amplia de Estados Unidos en la Gran Guerra que asolaba el mundo desde el trágico verano de 1914.

El Liberal de 12 de enero de 1918, por ejemplo, se hacía eco de una intervención del ministro de la Guerra norteamericano en el Senado de Estados Unidos en el que informó de la organización de la maquinaria bélica de su país que a finales de 1917 era capaz de movilizar a 1.428,000 militares.

Pero las reflexiones de Manuel Machado relacionadas con sus vivencias de ese día aludieron, como se verá a continuación, a dos importantes discursos dados días atrás por el primer ministro británico Lloyd George (n. 1863) y el presidente norteamericano Woodrow Wilson. (1856).

Wilson, en efecto, había pronunciado días antes, el 8 de enero de 1918, un importante discurso en el Congreso de Estados Unidos donde expuso 14 puntos con el objetivo de alcanzar la paz en la conflagración mundial en la que Estados Unidos acabaría implicándose a fondo, inclinando la balanza a favor de las potencias aliadas.

Como es sabido esos puntos, entre los que se encontraba la creación de una Liga o Sociedad de Naciones, antecedente de las Naciones Unidas, sirvieron de punto de partida para establecer el Tratado de Versalles de 1919.

Manuel Machado vio en los discursos de esos dos políticos un atisbo de paz en una conflagración que se vivía en la sociedad española con una gran intensidad, a pesar de ser neutral el Reino de España en la contienda mundial.

Estas son sus reflexiones, acompañadas como casi siempre, por la correspondiente ilustración de Ricardo Marín.

Sábado, 12 enero 1918

Antorchas de paz se encienden aquí y allá en estos últimos días. Lloyd George y Woodrow Wilson han empuñado las más fuertes y luminosas. El mundo entero -todo el mundo que no está ciego- las ha mirado a través de lágrimas de esperanza. Y un aura de paz como un suspiro ha dilatado los pechos.

¿Viene al fin la suspirada? Esperémosla silenciosos y devotos. Silenciosos, sobre todo.

Ricardo Marín 12 enero 1918

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