Una exposición bibliográfica sobre la producción científica antes y después del Trienio Liberal en el XIV Congreso de la SEHCYT

Cuando se planificó la organización del XIV Congreso de la SEHCYT, que se iba a efectuar inicialmente en el verano de 2020, su comité organizador y la junta directiva de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas consideraron conveniente que, al cumplirse el bicentenario del Trienio liberal que restableció la Constitución de 1812, se efectuase una reflexión sobre el desarrollo histórico de la ciencia y la técnica en aquella época histórica.

Ateniéndose a ese deseo, y a pesar del aplazamiento del congreso, se ha considerado conveniente desde el comité organizador del congreso alentar a Leoncio López-Ocón, del  departamento de Historia de la Ciencia del Instituto de Historia del CSIC, a organizar una exposición bibliográfica que muestre aspectos de la situación de la ciencia y de la técnica en la sociedad española antes, durante y después de la vigencia del trienio constitucional que duró entre 1820 y 1823.

 Fue aquel un período de despliegue de las libertades políticas en la sociedad española, en el que científicos y técnicos comprometidos con la consolidación del liberalismo progresista desplegaron sus energías. Se continuaba así una labor iniciada tiempo atrás, durante el desarrollo del período ilustrado, y se sentaban las bases del posterior despliegue científico que se produjo durante el reinado de Isabel II. De ahí que el período que cubre la exposición abarque desde 1800 a 1865.

 Se ofrecen en ella muestras de los esfuerzos efectuados por dos grupos generacionales -el ilustrado y el romántico- por resolver problemas y atender necesidades relacionadas con la salud y la alimentación, y por encarar los desafíos relacionados con la organización del territorio y el aprovechamiento de sus recursos naturales, fundamentalmente mineros y agrícolas. Por ello se prestó una atención especial a la medición y representación del espacio en el que el Estado liberal en construcción intentó ejercer su soberanía.

 La exposición se ha organizado gracias a la inestimable colaboración de la Biblioteca Tomás Navarro Tomás del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, particularmente de su directora Pilar Martínez y del equipo formado por Jesús Muñoz, Raquel Ibáñez, Rosa Villalón y Fernando Arce. Sus fondos antiguos, en particular los que constituyen las secciones de reservados y siglo XIX, albergan una significativa muestra de libros relacionados con la historia del pasado científico y técnico de la sociedad española. Algunos de ellos son los que han sido seleccionados para esta exposición bibliográfica, dispuestos en seis vitrinas.

 En ellas se puede contemplar una serie de obras representativas de un esfuerzo científico discontinuo, sometido a los vaivenes que caracterizó el desarrollo de la ciencia en la sociedad española de la primera mitad del siglo XIX debido a los estragos causados por la prolongada crisis del Antiguo Régimen, la invasión napoleónica y las guerras civiles entre liberales y carlistas tras el fallecimiento de Fernando VII.

En la primera vitrina se exhiben los siguientes tres libros

            – El Kitab al-Filaha o Libro de Agricultura del agrónomo andalusí Ibn al-`Awwam, también conocido como Abu Zakariya, cuyo manuscrito se localizó en la biblioteca del Escorial. Fue traducido por el franciscano José Antonio Banqueri (1745-1818), quien formó parte de un círculo de arabistas que alentó Campomanes. Lo editó, sin reparar en gastos, la Imprenta Real en 1802.

La reedición de 1878 accesible aquí

            – las Lecciones de agricultura impartidas por Antonio Sandalio de Arias (1773-1839) en su cátedra del Real Jardín Botánico de Madrid el año 1815. Se exhibe su segunda edición de 1818. 

Los dos volúmenes de la primera edición de 1816 están accesibles aquí y aquí.

            – la Cartilla agraria, o sea la práctica de la agricultura y de la ganadería según los autores más clásicos de estos tiempos, editada en Madrid por el coronel José Espinosa de los Monteros, hace doscientos años en pleno trienio constitucional, obra indicativa de los esfuerzos divulgadores alentados por los alentadores para renovar los métodos de trabajo en el mundo rural.

 Se complementa esta vitrina con una lámina del libro de Simón de Rojas Clemente y Rubio, (1777-1827) Ensayo sobre las variedades de la Vid común que vegetan en Andalucía, publicado en 1807, con el que fundó la disciplina de la ampelografía. Ese botánico sería diputado en las Cortes del trienio liberal, representando al antiguo reino de Valencia.

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 En la segunda vitrina se muestran:

            Dos obras del relevante químico, farmacéutico y médico catalán Francisco Carbonell Bravo (1768-1837): los Elementos de farmacia fundados en los principios de la química moderna  y el Arte de recetar, editados respectivamente en 1805 y 1808.

            El libro del balear Mateo Orfila (1787- Paris1853), considerado el fundador de la toxicología moderna, Socorros que se han de dar a los envenenados o asfixiados y medios propios para reconocer los venenos y los vinos adulterados, y para distinguir la muerte verdadera de la aparente, publicado en Madrid en 1818, inmediatamente después de su primera edición en francés en París en 1818.

            Los Elementos de materia médica: Arreglados a los principios fisiológicos adoptados por J.B.G. Barbier de José Lorenzo Pérez, publicados en 1825 en Madrid

            Y dos publicaciones relacionadas con la frenología, o “doctrina del cerebro”, una seudociencia que defendía que la forma  del cráneo daba información sobre las facultades y rasgos mentales de las personas. Una es el libro editado en 1844 en Barcelona por el lingüista Mariano Cubí y  Soler (1801-1875) Sistema completo de frenolojía: Con sus aplicaziones al adelanto i mejoramiento del hombre, individual i sozialmente considerado. La otra, un ejemplar de la Revista Frenológica (1852-1854), fundada y dirigida en Villanueva y Geltrú por el escritor y sastre Magín Pers y Ramona (1803-1888), amigo de Mariano Cubí y Soler.

            Se complementa esa vitrina con una lámina extraída de la Revista Frenológica en la que se localizaban las facultades afectivas e intelectuales en determinadas áreas del cerebro.

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En la tercera vitrina se exponen portadas de tres obras relacionadas con la Medicina y Agronomía, editadas en la época bajo isabelina, es decir en la segunda etapa del reinado de Isabell II, cuando se recuperó el nivel de producción científico anterior a la invasión napoleónica. Se trata de:

            la Topografía médica de las Islas Filipinas del médico militar Antonio Codorniu Nieto (1817-1892) editada en Madrid en 1857, resultado de sus prolongadas observaciones sobre la salud de los habitantes de ese archipiélago asiático, reconociéndose en su época su valor científico y didáctico.  

            el Tratado de medicina y cirugía legal teórica y práctica: Seguido de un compendio de toxicología de Pedro Mata Fontanet (1811-1877), considerado el creador de la medicina forense en España. La cuarta edición de ese influyente tratado se publicó en Madrid en 1866 por el prestigioso editor Carlos Bailly-Baillière.

            Y el Diccionario de bibliografía agronómica y de toda clase de escritos relacionados con la agricultura: Seguido de un índice de autores y traductores, con algunos apuntes biográficos de Braulio Antón Ramírez (1823-1892), quien fue uno de los promotores y organizadores de la Escuela Central de Agricultura. Ese diccionario está considerado una relevante obra en el ámbito de la agronomía. Fue publicado en Madrid en 1865.

            Acompaña a esa vitrina un cuadro estadístico elaborado por Antonio Codorniu Nieto que proporciona información demográfica sobre diversas islas del archipiélago filipino.

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En la cuarta vitrina se exhiben seis obras publicadas en las primeras cuatro décadas del siglo XIX, reveladoras de los conocimientos de aquella época relacionados con la geografía física y astronómica y la ordenación del territorio. Son las siguientes:

            Elementos de la geografía astronómica, natural y política de España y Portugal de Isidoro de Antillón (1778-1814) de 1808, cuya segunda edición aumentada se publicó en Valencia en 1815, poco después del fallecimiento de ese geógrafo y político liberal que representó a Aragón en las Cortes de Cádiz.

La tercera edición, de 1824, está accesible aquí

             Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal, la obra más ambiciosa de Sebastián de Miñano y Bedoya (1779-Bayona de Francia 1845). Para elaborar sus veintiseis mil artículos contó con la colaboración de 16 mil informadores locales, en su mayor parte párrocos. Se editó en Madrid entre 1826 y 1829 en once tomos, acompañados de mapas plegables, planos y grabados. 

Su publicación generó una viva y larga polémica con diversos lectores como el geógrafo Fermín Caballero.

            Breve idea de los cometas: Aplicada a manifestar lo que el público debe temer del que en 1823 ha de dar fin del mundo, según la opinión de los astrónomos alemanes, editada en Madrid en 1828 por Francisco Verdejo Páez. Este matemático, geógrafo y astrónomo fue durante el trienio liberal catedrático de matemáticas en los Reales Estudios de San Isidro en Madrid. Posteriormente sería nombrado catedrático de Geografía de la Universidad Central en 1845.

            Memoria en que se trata de algunos puntos, relativos al sistema del mundo y formación del globo terrestre que habitamos: Con aplicación a investigar nuevos procedimientos para la separación y aprovechamiento de la plata que contiene el plomo editada en 1839 por José Mariano Vallejo (1779-1846). Este científico, que destacó por sus conocimientos matemáticos y por sus afanes pedagógicos, se comprometió con el arraigo del liberalismo. En las Cortes de Cádiz fue diputado por la provincia de Granada. En 1820 fue uno de los socios fundadores del Ateneo Español de Madrid y posteriormente a lo largo del trienio liberal integrante de la influyente Dirección de Estudios. Tuvo que exiliarse entre 1825 y 1829 durante la ola represiva de Fernando VII.

           Introducción al estudio de la arquitectura hidráulica: Para el uso de la Academia Especial de Ingenieros publicada en Madrid en 1841, en otro período de dominio progresista, por Celestino del Piélago y Fernández de Castro (1792-1880). Este ingeniero militar había luchado con el ejército constitucional frente a los Cien Mil Hijos de San Luis. Sufrió prisión en Francia, y no fue rehabilitado hasta 1829. Fue luego uno de los fundadores en 1846 de Memorial de Ingenieros, y miembro fundador de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en 1847.

         Estadística moderna del territorio español, de la península e islas adyacentes: Compendiada y arreglada bajo un nuevo método según los datos y noticias que han podido adquirirse, publicada en Barcelona, en la imprenta del Imparcial en 1843.  

            Acompaña a esa vitrina una reproducción de unos de los mapas que ilustraban la obra mencionada de Isidoro de Antillón, alusiva a la representación de las islas Canarias y costa adyacente.

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En la quinta vitrina se muestran ejemplares de  cuatro libros efectuados por destacados geógrafos e ingenieros del reinado isabelino, como son:    

            el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, cuyos dieciséis volúmenes fueron publicados en Madrid entre 1845 y 1850 por el navarro Pascual Madoz (1805-Génova 1870). Para su realización contó con el apoyo de 1.484 colaboradores distribuidos por todos los rincones del territorio español. Este relevante geógrafo también tuvo una dilatada hoja de servicios a favor de la causa del liberalismo avanzado que le condujo al exilio entre 1831 y 1832 y más adelante a ser ministro de Hacienda en 1855 en un gobierno del general Espartero durante el bienio progresista. Impulsó entonces una controvertida legislación desamortizadora de bienes eclesiásticos y civiles.

            la Descripción y mapas de Marruecos publicada al alimón por los militares y cartógrafos José Gómez de Arteche (1821-1906)  y Francisco Coello (1822-1898). Esa obra se editó en Madrid en 1859, meses antes del inicio de la guerra contra el imperio de Marruecos de 1860, una de las empresas neocoloniales que caracterizó el gobierno largo de la Unión Liberal del general Leopoldo O´Donnell.

            uno de los volúmenes -el correspondiente a Oviedo o Principado de Asturias –  del Altas de España y sus posesiones de Ultramar del geógrafo, cartógrafo e ingeniero militar de origen jiennense Francisco Coello (1822-1898), editado en Madrid en 1863. Esa relevante obra representa un hito en la historia de la cartografía española. Coello trabajó en ella durante más de treinta años. Tuvo su origen en su colaboración con Pascual Madoz cuando este abordó la edición de su Diccionario geográfico de España en la década de 1840. Y su afán fue culminar la labor iniciada por Felipe Bauzá durante el trienio liberal para efectuar un mapa de España de carácter científico. Coello lo consiguió mediante diversos procedimientos como la elección de una escala uniforme y la  exactitud de las situaciones gracias al uso de la triangulación geodésica.  

        la Memoria sobre las minas de Almadén y Almadenejos publicada en Madrid por la Imprenta Nacional en 1861 por los ingenieros de minas Fernando Bernáldez y el gallego Ramón Rúa Figueroa (1825-1874). Esa obra, basada en observaciones y efectuadas entre 1851 y 1855, fue el resultado de un encargo oficial para proponer reformas y mejoras en la explotación de esas minas de mercurio tan relevantes en la economía y actividad industrial española. Partes de la memoria que no aparecieron en la edición oficial de 1861, como varias láminas, fueron publicadas posteriormente en la Revista Minera. 

            Una de las láminas publicadas en la memoria oficial de Bernáldez y Rúa Figueroa, correspondiente a un corte dado por las galerías de paso de San Diego y San Pedro, comprendiendo el 8º y 9ª pisos, acompaña la presentación de los libros de esa vitrina.

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En la sexta vitrina, y última, se presentan tres obras que ilustran el despliegue científico que se produjo en uno los momentos de mayor impulso científico del reinado de Isabel II como fue el período conocido como gobierno largo de O’Donnell, es decir de 1858 a 1863, coincidente con el cuarenta aniversario del trienio liberal.

            Por orden cronológico corresponden a:

            el Atlas geológico y topográfico de Asturias, editado en 1858 en la litografía de G. Pfeifer por Guillermo Schulz (1805-1877). Este ingeniero de minas, quien durante el bienio progresista fue presidente de la Comisión del Mapa Geológico de España e impulsor de la investigación oficial en las principales cuencas carboníferas españolas, fue el introductor en España de la cronoestratigrafía moderna en España. Ese Atlas de Asturias  fue el complemento de  su Descripción geológica de la provincia de Oviedo, también publicada en 1858. Aquí describió materiales prehistóricos, como piezas y herramientas, hallados en la mina de cobre del Milagro en Onís, que permitirían en 1864 a otro ingeniero  de minas, Casiano del Prado, definir la edad del cobre.

            las Experiencias hechas con el aparato de medir bases, perteneciente a la Comisión de Mapa de España, editadas en Madrid en 1859 por Rivadeneyra. En esta obra se ofrecen todo tipo de detalles de los trabajos llevados a cabo por el instrumento conocido como “regla española”, proyectado y aplicado por el coronel y geodesta Carlos Ibáñez e Ibáñez de Ibero para elaborar el mapa general de España. Con él se midió con gran precisión la base central de lo que sería la triangulación geodésica de España llevada a cabo a partir de dos cerros en Madridejos, en Toledo, entre 1858 y 1859. La exactitud de la medición de la base del primer triángulo del cual derivarían el resto de los vértices de la red, desde el centro de la península hasta las costas, sería calificada como “memorable operación científica” por la Academia de Ciencias de París en su sesión de 2 de marzo de 1863.

            Y el Planisferio celeste, elaborado en la Dirección de Hidrografía y publicado en 1861. En él se observa un mapa de estrellas en el que se representa el aspecto del cielo observado por los astrónomos que trabajaban en esa institución científica en aquel momento histórico.

            Dado su interés se ha considerado conveniente ofrecer una reproducción de él en gran tamaño para acompañar esa vitrina y despedir la exposición.

 

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El proyecto 2REC (Desafíos educativos y científicos de la Segunda República española) en el XIV Congreso de la SEHCYT

El lunes 20 de junio de 2022 en las instalaciones del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC se celebrará el XIV Congreso de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas (SEHCYT), sociedad científica editora de la revista Llull y  cuyo primer congreso se celebró en 1978. La Sociedad cumplirá en el año 2026 su cincuenta aniversario pues se constituyó en 1976. El programa completo del XIV Congreso de la SEHCYT está accesible aquí y el libro de resúmenes aquí

En este XIV Congreso de la SEHCYT el proyecto 2REC «Desafíos educativos y científicos de la Segunda República: internacionalización, popularización e innovación en universidades e institutos», (PGC2018-097391-B-I00), financiado por el ministerio de Ciencia e Innovación, ha organizado la mesa temática: “Ciencia, educación y cultura material en la Segunda República: tiempos de libertad”, coordinada por Víctor Guijarro y Leoncio López-Ocón. 

El proyecto pivota sobre tres características de la educación y de la ciencia republicana, teniendo en cuenta las aportaciones historiográficas y los estudios efectuados en los últimos años por los investigadores principales y otros integrantes del proyecto. Esos tres rasgos son: primero, el de la internacionalización, que a su vez comprende los siguientes apartados: a) la presencia de científicos españoles en congresos internacionales y centros de investigación extranjeros, b) los viajes a España de científicos extranjeros para colaborar con sus instituciones educativas y científicas, y c) la capacidad que tuvo el Estado español de acoger diversos congresos. El segundo elemento es la popularización, donde se analiza la intensificación de la extensión de la educación y los contenidos científicos y técnicos a sectores más amplios de la población. En el tercer apartado, el de los ensayos innovadores, se examinan principalmente las novedades que tienen lugar en los espacios educativos, especialmente el de la enseñanza secundaria y superior.

La internacionalización de la ciencia española y la importancia de los viajes y estancias de formación e investigación sirven de marco a las comunicaciones de Jesús I. Catalá Gorgues y Álvaro Ribagorda. Así, el texto de Jesús I. Catalá Gorgues aborda el desarrollo de la investigación científica aplicada en la estación de fitopatología agrícola de Valencia, abordando su posición de referente internacional, y también las estancias de formación en centros internacionales de alguno de sus miembros. Y, de igual manera, Álvaro Ribagorda estudia cómo marcó la trayectoria científica del neurólogo Manuel Peraita Peraita su estancia de formación en el laboratorio de O. Foerster en Breslau con una pensión de la JAE.

En el apartado de las propuestas innovadoras se contempla en la ponencia de Leoncio López-Ocón el impulso que recibió la formación de bibliotecas escolares, con libros que reunían los convenientes requisitos pedagógicos, científicos y literarios. José Pedro Marín, además, destaca dentro de las prácticas formativas experimentales la labor realizada por las profesoras Margarita Comas y Dolores Cebrián –atentas a las novedades de los centros ingleses– en favor de la adaptación de los jardines escolares a la realidad educativa española.   

La comunicación de Mavi Corell Doménech se acerca también al ámbito de la innovación educativa y a la internacionalización de la ciencia española de los años treinta estudiando las entradas dedicadas a la didáctica de las ciencias experimentales dentro del Diccionario de pedagogía de Luis Sánchez Sarto, comprobando la labor de autores y editores españoles y extranjeros en este campo, y su influencia en la renovación docente.

En la comunicación de Alberto Hernando se presentan los resultados de la investigación cuyo objeto es el análisis de las diferentes dimensiones del discurso publicitario del periodo republicano relacionado con la promoción de novedades en el sector de las tecnologías de la comunicación, en particular las destinadas a un público consumidor infantil y juvenil y con un valor educativo.

Finalmente, en la dimensión de la popularización Víctor Guijarro expone los resultados preliminares sobre la construcción de un discurso divulgativo en torno al uso de la radio, una tecnología que en sus primeros años de expansión, y particularmente en el periodo republicano, había generado grandes expectativas como medio para la extensión de la cultura científica y técnica a amplios sectores de la población.

He aquí la relación de títulos, participantes, datos y resúmenes de cada una de las comunicaciones que se presentan en la mencionada mesa temática

 

Investigación entomológica y colaboración internacional en la estación de fitopatología agrícola de Valencia

Jesús I. Catalá Gorgues. Profesor titular de historia de la ciencia. Universidad Cardenal Herrera-CEU, CEU Universities jicatala@uchceu.es

 

La intensificación agrícola y el incremento del tránsito internacional de productos del campo conllevó una extensión de diversas plagas más allá de sus áreas geográficas originales a comienzos del siglo XX. Las estrategias para conseguir el control de dichas plagas supusieron un amplio campo de aplicación de la entomología. En España, las estaciones de patología vegetal, luego denominadas de fitopatología, asumieron desde los años veinte las responsabilidades de este control y desarrollaron abordajes tanto desde la perspectiva química como desde la biológica. En esta última, la del control biológico de plagas, fue adelantada la Estación de Fitopatología Agrícola de Valencia, con sede en la ciudad vecina de Burjassot y dirigida por el ingeniero agrónomo Federico Gómez Clemente. Allí se realizaron los primeros ensayos en campo abierto de toda España para controlar la plaga de la cochinilla acanalada (Icerya purchasi), de origen australiano y que afecta a los cítricos. Para ello, se utilizó una técnica de control biológico basado en la crianza y suelta de una mariquita, Rodolia cardinalis, a partir de la reproducción de protocolos ya desarrollados en otros países, complementados por la petición al extranjero de colonias de cría. El éxito de la iniciativa llevó a probar acciones semejantes con otras plagas e hizo que la Estación empezara a ser considerada referente; de hecho, fue visitada en 1929 por los especialistas estadounidenses H. J. Quayle y Howard S. Fawcett, comisionados por su gobierno para el estudio del control de la mosca de las frutas (Ceratitis capitata). Por otro lado, la Estación, desde finales de la década, empezó a desarrollar líneas de investigación propias para evaluar el potencial de control de predadores y parasitoides de plagas autóctonos, labor para la cual fue contratado el joven entomólogo Modesto Quilis, dedicado originalmente a la sistemática y que acabó derivando hacia estudios de entomología aplicada y de ecología poblacional. Durante la década de los treinta, el trabajo de Quilis como especialista en microhimenópteros parasitoides fue adquiriendo cierta proyección más allá de España, como demuestra el que recibiera encargos del Reale Istituto Superiore Agrario de Bolonia y de la Fytopathologicka Sekce de Brno. La celebración del VI Congreso Internacional de Entomología en Madrid y su implicación en el mismo ayudó a cimentar su prestigio y a que estableciera nuevas relaciones con especialistas e instituciones extranjeras, aunque apenas puedo recoger fruto por la Guerra Civil y por su temprana muerte en plena contienda. Los ingenieros de la Estación, por otro lado, también procuraron fortalecer las relaciones institucionales del centro con homólogos de referencia internacional. Al respecto, destaca el viaje que el joven agrónomo Cirilo Cánovas (luego destacado político franquista que ocupó la cartera de Agricultura del gobierno en el período 1957-1965) giró por los Estados Unidos en 1934, y en el curso del cual visitó distintos centros de referencia en el control biológico. Los contactos establecidos por Cánovas facilitaron intercambios diversos, aunque el potencial tampoco pudiera expresarse totalmente por el estallido de la guerra.

 

El registro tecno-científico en el discurso publicitario destinado a los niños y adolescentes durante la Segunda República

Alberto Hernando García-Cervigón. Profesor Titular de Universidad Universidad Rey Juan Carlos

alberto.hernando@urjc.es

 

El objeto de la presente comunicación es el estudio de los rasgos lingüístico-estilísticos, icónicos e iconográficos específicos de la publicidad destinada durante la Segunda República a la instrumentación tecnológica empleada como auxiliar de la enseñanza en los primeros niveles de esta (cámara fotográfica, fonógrafo, proyector cinematógrafo y reproductor de radio) con el fin de poder llegar a determinar la evolución experimentada en la época por el discurso publicitario relacionado con este tipo de productos, así como su contribución a la consolidación de los valores en el ámbito educativo. Para ello, partiremos de un corpus representativo extraído de los diarios ABC, El Liberal, Heraldo de Madrid y La Vanguardia, y de las revistas Madrid Científico y Ondas.

 

La ciencia impresa en las bibliotecas escolares republicanas

Leoncio López-Ocón Cabrera. Investigador Científico. Instituto de Historia. CSIC

leoncio.lopez-ocon@cchs.csic.es

El período republicano se caracterizó por un impulso decidido a la enseñanza activa estimulando el conocimiento racional por parte del alumnado. En ese tipo de docencia se pretendió que el libro desempeñase un importante papel en la transmisión de los conocimientos que se impartían en el aula. Por tal razón se afianzó la coexistencia obligatoria entre la escuela y la biblioteca escolar.

Desde que el Gobierno de la República decretó el 7 de agosto de 1931 que toda escuela primaria debía poseer una biblioteca pública, fija y circulante, la expansión de las bibliotecas escolares fue incesante, estimándose por ejemplo que entre 1931 y 1933 el Patronato de las Misiones Pedagógicas distribuyó 3500 bibliotecas, que tuvieron cerca de medio millón de lectores entre niños y adultos con más de dos millones de lecturas registradas.

Según los organizadores de esas bibliotecas su labor consistió en seleccionar obras de estudio y lectura que reuniesen las condiciones pedagógicas, científicas y literarias que fuesen capaces de ofrecer al niño materiales de cultura interesantes, precisos y bellos.

Gracias a una orden ministerial de 5 de febrero de 1936, firmada por Filiberto Villalobos, podemos conocer el tipo de libros que ese ministro, médico de formación, y sus asesores, consideraron idóneos para formar parte de esas bibliotecas escolares, bien porque el alumnado podía usarlos como manuales o medios de apoyo a sus lecturas o porque los maestros podían usarlos como instrumentos de ayuda para preparar sus clases.

De los 165 libros recomendados casi un tercio del total -más de una cincuentena- estaban relacionados con la enseñanza de la geografía, las ciencias naturales y físico químicas.

Esta comunicación pretende efectuar una presentación panorámica y un recorrido individualizado por esos libros con un doble objetivo. Determinar quiénes fueron sus autores lo que nos permitirá conocer las conexiones entre los diferentes niveles del sistema educativo, pues muchos de los libros de esas bibliotecas escolares fueron elaborados por profesores universitarios o de instituto. Comparar la producción de los dos principales focos editoriales productores de esos libros didácticos científico-técnicos: Barcelona y Madrid, señalando la mayor pluralidad en la oferta barcelonesa, y la relevancia de colecciones educativas de la editorial madrileña Calpe, transformada luego en Espasa-Calpe.

 

La influencia del Nature Study y los espacios escolares ingleses en las propuestas metodológicas de las profesoras Dolores Cebrián y Margarita Comas.

José Pedro Marín Murcia. Profesor Ayudante Doctor. Departamento de Biología Celular. Universidad Complutense de Madrid. Josepm04@ucm.es

 

En el marco de los estudios de las disciplinas escolares y los espacios para la enseñanza de las ciencias, este trabajo se centra en dos propuestas renovadoras para la formación pedagógica de los maestros en las escuelas españolas. El análisis de la práctica experimental y los espacios escolares en los centros ingleses estudiados por las profesoras Dolores Cebrián y Margarita Comas son de especial interés en esta investigación, en particular los jardines escolares y su propuesta o adaptación al caso español. Estudiaremos el alcance de estas metodologías durante la II República en los ámbitos de responsabilidad académica y gestión de ambas profesoras.

En primer lugar, se analiza la propuesta de la profesora de la Escuela Normal de Maestras de Madrid, Dolores Cebrián, que en su estancia de 6 meses en Inglaterra estudió cómo era y funcionaba el jardín escolar de la James Allen’s Girls School en Dulwich. La directora de dicho jardín, Lilian Clarke, era doctora en Ciencias por la Universidad de Londres habiendo realizado la tesis acerca de la botánica en la educación, diseñando los jardines como un laboratorio al aire libre.

La segunda propuesta estudiada es la de la profesora Margarita Comas, que publicó varios artículos en la revista de Pedagogía donde explicaba con profusión el Nature Study y proponía líneas de trabajo usando el jardín y el aula laboratorio como espacios complementarios. Fue pensionada durante nueve meses entre 1920 a 1921 en el Bedford College de la Universidad de Londres y en el London Day Training College. Analizaremos en detalle su propuesta más elaborada de jardín escolar en el manual metodológico de 1937 donde describe minuciosamente cómo debía ser este espacio y las posibles experiencias estudiando las plantas o los insectos, con especial interés en las ilustraciones y en las imágenes de la Escola Normal de Mestras de la Generalitat.

 

Eficacia o veracidad. La construcción de un discurso divulgativo en la radio (España, 1926-1936)

 Víctor Guijarro Mora. Profesor Contratado Doctor.  Universidad Rey Juan Carlos, Madrid

victor.guijarro@urjc.es

 

La divulgación es un fenómeno discursivo complejo cuyo análisis va más allá de su consideración como una forma comunicativa por medio de la cual se hace llegar a un público no especializado y amplio el saber producido por especialistas. La dificultad para llegar a una delimitación precisa de su alcance y contenido ya fue revelada por Stephen Hilgartner en un conocido trabajo del año 1990. El autor mantenía que, por una parte, no había una clara distinción entre el conocimiento genuino-experto y el popular, sino que había una multiplicidad de representaciones dependiendo de los variados contextos en los que aparecían expuestos públicamente, y, por la otra, que no podía admitirse que la divulgación fuera una mera simplificación de los contenidos. Al no estar definidos claramente los límites entre el contenido original y el divulgativo, el profesional tenía un amplio margen para construir un nuevo discurso que comprendía diversos propósitos.

Las ideas anteriores constituyen el punto de partida para el análisis de la divulgación a través de la radio en el primer periodo de su extensión en España, es decir, entre 1926 y 1936. Aquí se contemplarán dos supuestos derivados de las anteriores conclusiones de Hilgartner: el relativo a la simplificación, que es insuficiente para describir las prácticas de difusión de los conocimientos, y el relacionado con el amplio margen con el que contaban los expertos, amparados en la autoridad de la ciencia, para orientar a uno fines u otros sus discursos. A estos elementos hay que sumar la atención a los ajustes que los nuevos formatos radiofónicos impusieron a las exposiciones en estos medios, porque los efectos de la nueva tecnología no consistieron solo en un cambio de escala en el número de receptores de un mensaje que hasta ese momento se recibía de forma presencial, sino en la construcción de un nuevo discurso mediado por los intereses empresariales expansivos.

El propósito es mostrar que la divulgación no se limita a un ejercicio de traducción de una modalidad discursiva especializada a una común y popular, sino que principalmente lo que se articula es un nuevo discurso, “con nuevos puntos de vista, nuevos contextos, nuevos interlocutores, nuevas funciones e intencionalidades”.

Se aplicarán estos presupuestos al análisis del registro divulgativo de textos correspondientes a conferencias y charlas emitidas a través de Unión Radio y publicadas posteriormente, teniendo en cuenta los acontecimientos históricos y la política radiofónica del periodo republicano.

 

Manuel Peraita, pensionado de la JAE en Breslau

Álvaro Ribagorda. Profesor Titular interino de Historia Contemporánea. Universidad Carlos III de Madrid

aribagor@hum.uc3m.es

 

Esta comunicación analiza la trayectoria científica del neurólogo Manuel Peraita Peraita, cuya biografía está singularmente marcada por la Junta para Ampliación de Estudios (JAE) y sus centros. Peraita fue educado en el Instituto-Escuela de Madrid, se formó en la Facultad de Medicina de la Universidad Central donde impartían clase muchos de los científicos de la JAE, fue becario del Laboratorio de Fisiología que dirigía Juan Negrín en la Residencia de Estudiantes, y uno de los momentos cruciales de su carrera científica fue la estancia de investigación que realizó con una pensión de la JAE en el laboratorio de O. Foerster en Breslau desde 1933.

Se analizan aquí algunos pormenores de aquella decisiva estancia, en una de las carreras más destacadas de la escuela neurológica española durante un periodo decisivo en el desarrollo de psiquiatría en España.

La prometedora carrera de Peraita durante la Segunda República, continuó su desarrollo con algunos trabajos durante la Guerra Civil, y encontró acomodo en los primeros años del franquismo al lado de López Ibor, llegando incluso a ser director del afamado Manicomio de Santa Isabel de Leganés, hasta su prematura muerte en 1950.

 Los referentes pedagógicos de la enseñanza de las ciencias físico-naturales en el Diccionario de Pedagogía (1936) de Editorial Labor

 Mavi Corell Doménech. Doctora y profesora de la Unidad de Educación. Florida Universitària (Valencia)

mavi.corell@gmail.com

El Diccionario de pedagogía dirigido por Luis Sánchez Sarto y publicado en 1936 por editorial Labor constituye una obra excepcional formada por dos volúmenes, que contiene 980 voces escritas por 111 autores y autoras anónimos, acompañadas de numerosas referencias bibliográficas españolas y extranjeras. El Diccionario aborda temas sobre pedagogía y psicología, sistemas educativos, medicina e higiene, biografías, así como organización escolar, educación de la mujer y coeducación, metodologías de enseñanza y su didáctica. 

Se propone estudiar las referencias bibliográficas que contienen las entradas sobre didáctica de las ciencias experimentales en el Diccionario de pedagogía: Ciencias físico-químicas (enseñanza de las), Ciencias naturales (enseñanza de las), así como Acuarios, Herbarios, Terrarios, Huerto escolar y Excursiones, con el fin de determinar y valorar el número de referencias extranjeras y españolas, los títulos y autores de las traducciones de obras extranjeras al español, así como las editoriales que lo hicieron posible. Finalmente se expondrán las propuestas metodológicas de algunas de estas obras y su influencia en la de algunos de los expertos en la enseñanza de las ciencias españoles del periodo republicano.

 

 

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