La idea de la Sociedad de Naciones se abre camino: guerra y paz en el dietario de Manuel Machado el 18 enero 1918

El 8 de enero de 1918 el presidente norteamericano Woodrow Wilson pronunció un importante discurso ante el Congreso de los Estados Unidos. En él presentó una serie de propuestas -conocidas como los 14 puntos- destinadas a crear nuevos objetivos bélicos defendibles moralmente para la Triple Entente, que pudiesen servir de base para negociaciones de paz con los Imperios Centrales en la conflagración mundial que asolaba el mundo.

El último de esos puntos era la propuesta de crear una asociación general de naciones, a constituir mediante pactos específicos con el propósito de garantizar mutuamente la independencia política y la integridad territorial, tanto de los Estados grandes como de los pequeños.

A ese punto -embrión de la Sociedad de Naciones que se constituiría tras el Tratado de Versalles el 28 de junio de 1919- se refiere Manuel Machado en las reflexiones de su dietario correspondientes al 18 de enero de 1918, indicio de la enorme expectación con que era seguida la conflagración mundial en el seno de un país que aunque era neutral sufría de mil maneras los múltiples efectos de aquel desastre colectivo que produjo millones de muertos. Esas reflexiones, como era normal en su colaboración con el diario El Liberal, estaban acompañadas de una ilustración de Ricardo Marín.

Viernes 18 enero 1918

Se habla cada vez más de la Sociedad de las naciones. Es que los pueblos han comenzado a hablar. Mal año, pues, para las cabezas visibles. Los pueblos han empezado a preguntarse por qué y para qué combaten. ¿Cuál es el fin práctico de la guerra mundial? …Claro es que nunca falta un sabio alemán dispuesto a explicarlo todo. Y ahí está un Sr. Openheimer (yo sí que no sé nada, ni cómo se escribe eso), el cual asegura que la muerte de 15 o 20 millones de proletarios en esta hecatombe es en cierto modo una ventaja, porque alzará el nivel de la riqueza proletaria gracias al necesario encarecimiento de la mano humana. Y es verdad que, dada la carestía actual de todos los artículos, el único género que ha ido barato  hasta aquí es el …género humano.

Pero ello es que los pueblos comienzan a hablar y están a dos pasos de caer en que si hubieran comenzado por ahí, se hubieran ahorrado la sarracina -por ventajosa que sea- y el problema se hubiera resuelto tal vez, aunque de otro modo.

Ricardo Marin 18 enero 1918

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El colorido de una fiesta popular madrileña protagonizada por animales descrito por Manuel Machado

Rescatada en 1983 por el alcalde Enrique Tierno Galván, la fiesta de San Antón, el patrón de los animales, es uno de los eventos festivos más populares de la ciudad de Madrid. Cada 17 de enero desfilan los animales por la madrileña calle de Hortaleza para que su patrón ubicado en la iglesia, que dirige actualmente el padre Ángel, les proteja de todo mal, especialmente de aquel que se les inflige de manera injusta. Así lo subraya Ruth Toledano en el reportaje que hizo en el diario digital El Diario al dar cuenta de cómo se celebró la festividad en la ciudad de Madrid en  2016 (ver aquí).

Casi cien años antes, el 17 de mayo de 1918, -hoy hace un siglo- Manuel Machado nos describe así en su dietario, publicado en El Liberal,  sus percepciones ante el alegre tropel de heterogéneos animales que vio desfilar aquel día por la calle Hortaleza, acompañadas de su preocupación ante el hambre que asolaba por aquellas fechas a muchos conciudadanos.

Como casi todas las reflexiones de su dietario la de ese día también está acompañada de una ilustración de Ricardo Marín.

Ricardo Marin 17 enero 1918

 

Jueves 17 enero 1918

Fiesta madrileña, típica y popular. Arde la calle de Hortaleza en colores, en ruidosa algazara. Las mismas bestias, humildes protagonistas del festejo, adornadas, empenechadas, colgadas de lazos, arreos y campanillas, parecen prestarse de bonísima gana a la gárrula romería. Parece -más aún- que le infunden su carácter manso, paciente y servicial. El asno filosófico y razonador, el orondo mulo, el bello caballo, parecen sustentar orgullosos a sus bravos jinetes y acorrer en alegre tropel con paso ligero y alado a la cebada bendita. En su día de huelga y de alegría. Antes y después de desfilar junto a la efigie del Santo Abad, se han detenido a las puertas de tabernas y figones, y, mientras los amos beben y se aturden, ellos hacen una parada satisfecha de sus galas y sus bríos. Mañana las veremos de nuevo cumplir con su obligación habitual, desde el ruchillo joven y pendantuelo, que hace que tira de la gran reata del carro, hasta el noble y sufrido percherón, que arrastra de veras toda una casa por esas calles de Dios.

Hoy, no: hoy es su fiesta única bajo la advocación del gran San Antonio el eremita. Y en su poco de orgullo, que Dios les permite hoy, quién sabe si, al rumiar la bendita cebada, no miran con cierta compasión al hombre …ese animal que no tiene asegurado el sustento.

Ahora que la historia animal se abre paso entre las nuevas tendencias de la historia cultural como muestra la colaboración de Hilda Kean en el libro New Directions in Social and Cultural History, editado por Sasha Handley, Rohan McWillian y Lucy Noakes, coviene prestar atención a la evolución de la fiesta de San Antón, de remotos orígenes medievales.

El 16 de enero de 1918 en el dietario de Manuel Machado: el elogio del hispanista Archer Milton Hungtinton

 

Huntington El Liberal 12 enero 1918

Esta columna aparecía inserta en la primera página de El Liberal de 12 de enero de 1918. En ella se informaba de la estancia en Madrid del hispanista norteamericano Archer Milton Huntington, creador de la Hispanic Society de Nueva York, cuyos tesoros fueron expuestos en una magnífica exposición durante varios meses del año pasado en el Museo del Prado, y visitados por casi medio millón de personas.

En esa estancia madrileña Huntington además de entrevistarse con Alfonso XIII visitaría también el taller del pintor Joaquín Sorolla donde admiraría los encargos que había hecho al pintor valenciano como los retratos de diversas personalidades españolas. Uno de ellos sería el de Gumersindo de Azcárate, el político y jurista republicano fallecido a finales de 1917, que apreció por aquellas fechas otro visitante del taller de Sorolla, el crítico de arte del diario El Sol Francisco Alcántara, según informé en en una entrada de mi blog Jaeinnova. (ver aquí)

Consciente Manuel Machado de la extraordinaria labor que estaba haciendo Hungtinton a través de la Hispanic Society en la sociedad norteamericana para dar a conocer la relevancia de la cultura española le dedicó estas reflexiones en su dietario, publicado también en El Liberal, ubicándole en un lugar de honor entre los hispanistas norteamericanos de aquella época. Una vez más esas reflexiones iban acompañadas de una ilustración de Ricardo Marín.

Huntington por Sorolla

Retrato de Archer Milton Huntington por Joaquín Sorolla

Miércoles 16 enero 1918

Entretanto pasó por Madrid, y se fue sin que yo haya podido estrechar su mano, un gran “español”, natural de América del Norte. No conozco a míster Archer Milton Hungtinton personalmente, ni sé de él más que por sus obras. Pero el fundador de la “Hispanic Society” de Nueva York, benemérito de la Humanidad, me parece  a estas alturas nuestro primer patriota. Este yanqui, que ama a España como pocos sabemos amarla, le ha dedicado lo mejor de su alma, y por de contado la vida entera. Asistido por una gran fortuna y por un entusiasmo aún más grande, él es para nuestros artistas, para nuestros escritores el mejor y el más desinteresado de los amigos. Fundada por él en 1904 la Sociedad Hispánica de América (Biblioteca y Museo), compónenla cien socios, a quienes el gran hispanista ha comunicado su entusiasmo, su gusto y su saber de España. Hay entre ellos nombres ilustres en las Letras y las Artes. Y el propio Huntington figura por su obra entre ellos en primera línea. Su magnífica versión inglesa del Cantar de Myo Cid es, en verdad, admirable, y sus Apuntes sobre el Norte de España revelan el conocimiento más profundo de nuestra raza, al par que las dotes felices de un altísimo escritor. y de algo mejor aún, de un verdadero poeta.

Vaya nuestro saludo cordial a ese insigne amador de España que nos hace el honor de creer en ella tanto y más que los mejores de entre nosotros. Y que su nombre, unido al de los Underhill, los Walsh, los Caffin…llene la historia de este día, consagrado a su noble figura.

Ricardo Marin 16 enero 1918

El 15 de enero de 1918 en el dietario de Manuel Machado: pesimismo ante situación sociopolítica

A medida que discurría el mes de enero de 1918 el hambre avanzaba entre las clases populares españolas. Proliferaron entonces manifestaciones en numerosas ciudades, sobre todo del arco mediterráneo. De ellas informó Mundo Gráfico,  la revista ilustrada más popular de aquel momento, en su ejemplar de 23 de enero de 1918, ofreciendo imágenes de numerosas manifestaciones dirigidas por mujeres. Las tres fotos de abajo corresponden a la gran manifestación habida en Málaga el 15 de enero que se saldó con decenas de muertes.

Mundo Grafico 23 enero 1918 manifestaciones del hambre

También se produjeron sucesos luctuosos en Alicante y en Barcelona como consecuencia del malestar social existente en la capital catalana.

Mundo Grafico 16 enero 1918 Barcelona protestas

La colaboración de Manuel Machado correspondiente a sus reflexiones sobre el martes 15 de enero, que publicó una semana después en El Liberal de 21 de enero, corresponden a esos trágicos acontecimientos. Expresan una profunda crítica al comportamiento irresponsable de las elites politicas y económicas, dirigiendo sus dardos hacia la patronal catalana. Su actitud egoísta y cerril le parecía indignante y así lo pudo constatar cuando fue testigo directo de la semana trágica barcelonesa en 1909. E instaba al primer ministro Manuel García Prieto, marqués de Alhucemaas, a escuchar la voz del pueblo.

Estas son pues sus reflexiones, acompañadas de una ilustración de Ricardo Marín alusiva a la acción de la Parca en la risueña ciudad de Málaga teñida de luto aquel 15 de enero de 1918.

Martes 15 de enero de 1918

En cambio, aqui no fracasa nadie. O, mejor dicho, el fracaso repetido es una nueva garantía de poder. Estamos gobernados por las mismas cosas y por los mismos hombres que nos llevaron al gran desastre. Ellos y suss hechuras y descendientes continúan mandando. Y el desastre tambien continúa. Barcelona…Malaga…Alicante.

La semana trágica de 1909 me cogió en Barcelona. Inopinadamente y sin quererlo me encontré con la huelga y con la revolución.

Pues bien; yo os juro que jamás oí en boca del pueblo en armas el menor grito separatista, la menor voz antipatriotica ni nacionalista. El ejército era aplaudido en todas partes. Allí pude comprobar, en cambio – y uno de los más prestigiosos entre ellos mismos corroboró entonces mi aserto- que la culpa toda de los disturbios era del avariento despotismo salvaje de muchos patronos fabricantes catalanes, de los tiránicos industriales enriquecidos, prototipo, en su mayoría, de la intransigencia, de la crueldad egoísta y, lo que es peor, de la grosería inabordable. Ellos, sí: ellos sí que eran catalanistas y separatistas y “lligueros” y facciosos. Ellos sí que eran antimilitaristas, incapaces de toda solidaridad, no ya nacional, sino humana, hasta el punto de alegrarse y sonreír en medio del pánico, cuando la destruida o la quemada era la fábrica del vecino, esperando vagamente salvar la propia o consolandose así de haberla perdido. Os digo que yo lo he visto.

En cuanto a Málaga, Málaga divina, perla del Mediterráneo; Málaga, sufrida y pobre, risueña siempre, enpero, y dulcemente alegre, ha roto en un momento de sagrada indignación su tradicional armonía. Exasperaciones del hambre y de la iniquidad la han enloquecido, y trocado en rojo y negro aquel exquisito panorama de azul y plata. La represión ha sido brutal y mortífera.

No podemos desde aquí juzgar del todo a las autoridades malagueñas. Pero el pueblo entero, colgando de luto sus balcones, ha dicho al gobernador que se vaya. El jefe de un partido demócrata no puede dudar de que Vox populi vox Dei. Hay que olvidar que somos marqués y grande de España para recordar que la primera obligación de un régimen democrático es escuchar al pueblo.

Ricardo Marin 15 enero 1918

El 14 de enero de 1918 en el dietario de Manuel Machado: el affaire Caillaux

Joseph Caillaux (1863-1944) fue un prominente político de la Tercera República francesa. Siendo primer ministro y líder del partido radical había promovido una política de conciliación con Alemania que le llevó al mantenimiento de la paz durante la crisis de Agadir de 1911.

En 1914 renunció a seguir siendo ministro de Finanzas después de que el 16 de marzo de ese año su esposa Henriette asesinara al editor de Le Figaro, Gastón Calmette, cuando éste quiso publicar una carta íntima escrita por Caillaux, en el marco de una campaña de denuncias del comportamiento corrupto de ese político. Fue exculpada porque su abogado adujo que “fue víctima de la desenfrenada pasión femenina” lo que convenció al jurado, compuesto exclusivamente por hombres.

Luego Caillaux se convirtió en el líder del partido por la paz en la Asamblea francesa durante la Gran Guerra. Esa posición le granjeó numerosos enemigos que le acusaron de traición a la patria por lo que fue arrestado y sometido a juicio. A este affaire se refiere Manuel Machado en las reflexiones que plasmó en su dietario correspondientes al 14 de enero de 1918, publicadas en El Liberal, e ilustradas por Ricardo Marín. En ellas se manifiesta su francofilia, común a amplios sectores de la “intelligentsia” liberal y demócrata española de aquel momento.

Lunes 14 enero 1918

Desde la muerte de Gaston Calmette por madame Caillaux, un genio trágico y siniestro preside las fortunas del gran político francés, jefe del partido radical. Nos cuesta trabajo y pena grande creerle traidor a su patria y vendido al oro alemán. Sabemos, sin embargo, que en su preparación sistemática de la guerra Alemania ha sembrado, ha procurado sembrar la corrupción derramando el oro por doquiera.

Caillaux – con todo- nos parecía demasiado alto para caer tan bajo. Prisionero hoy, sometido a un terrible proceso, sujeto a una justicia rápida, definitiva e inapelable, fuera cobarde y pobre en nosotros el afrentarle con el amargo recuerdo de sus frases crueles y despectivas para España, y el no desear de todo corazón que su nombre salga limpio de esta sombría tormenta, y que se descargue y justifique de las tremendas acusaciones que hoy lo agobian.

Lo que sí nos conviene es recoger esta soberbia lección de vida que nos da, una vez más, Francia admirable, desbridando a la luz del día sus heridas para aplicarles el sano cauterio antes que la gangrena de los falsos pudores pueda envenenarlas, llevando a la barra, sin miedo al escándalo, sin más consideración de la que alcanzaría un ciudadano innominado, a uno de sus más altos prestigios políticos, jefe de un partido, muchas veces ministro, ex presidente del Consejo, dueño aún hoy mismo de una fuerte opinión y millonario por añadidura.

Ricardo Marin 14 enero 1918

El 13 de enero de 1918 en el dietario de Manuel Machado: consternación ante el avance de la miseria

El deterioro de la situación social en la España de principios de 1918 era alarmante. La miseria crecía imparable, y los motines por la falta de pan, el desabastecimiento de carbón, y la carestía de los productos de primera necesidad eran continuos en diversas ciudades y poblaciones españolas. En ese contexto se producen las siguientes reflexiones de Manuel Machado en el diario El Liberal, acompañadas de una ilustración de Ricardo Marín, alertando ante las consecuencias de que sus lectores burgueses cerrasen los ojos a las lacerantes desigualdades sociales en las que estaban inmersos.

Domingo 13 enero

He visto a la Miseria. La he visto a la puerta de una tienda de comestibles calentándose en la hoguera de un tostador de café. La he visto, con la cara terrosa, los ojos famélicos iluminados; revuelto el intenso cabello; mal cubierta de harapos inconcebibles. La he visto, pues, y os lo digo. Vosotros podéis seguir pensando en que lo primero es vivir bien, en que hay que aprovecharse de las circunstancias, en que la caridad bien entendida empieza por uno mismo. Pero yo os digo que he visto a la Miseria. Y era horrible.

Ricardo Marín 13 enero 2018

 

El 12 de enero de 1918 en el dietario de Manuel Machado: expectación ante una nueva fase de la Gran Guerra

El año 1918 se inició con la implicación cada vez más amplia de Estados Unidos en la Gran Guerra que asolaba el mundo desde el trágico verano de 1914.

El Liberal de 12 de enero de 1918, por ejemplo, se hacía eco de una intervención del ministro de la Guerra norteamericano en el Senado de Estados Unidos en el que informó de la organización de la maquinaria bélica de su país que a finales de 1917 era capaz de movilizar a 1.428,000 militares.

Pero las reflexiones de Manuel Machado relacionadas con sus vivencias de ese día aludieron, como se verá a continuación, a dos importantes discursos dados días atrás por el primer ministro británico Lloyd George (n. 1863) y el presidente norteamericano Woodrow Wilson. (1856).

Wilson, en efecto, había pronunciado días antes, el 8 de enero de 1918, un importante discurso en el Congreso de Estados Unidos donde expuso 14 puntos con el objetivo de alcanzar la paz en la conflagración mundial en la que Estados Unidos acabaría implicándose a fondo, inclinando la balanza a favor de las potencias aliadas.

Como es sabido esos puntos, entre los que se encontraba la creación de una Liga o Sociedad de Naciones, antecedente de las Naciones Unidas, sirvieron de punto de partida para establecer el Tratado de Versalles de 1919.

Manuel Machado vio en los discursos de esos dos políticos un atisbo de paz en una conflagración que se vivía en la sociedad española con una gran intensidad, a pesar de ser neutral el Reino de España en la contienda mundial.

Estas son sus reflexiones, acompañadas como casi siempre, por la correspondiente ilustración de Ricardo Marín.

Sábado, 12 enero 1918

Antorchas de paz se encienden aquí y allá en estos últimos días. Lloyd George y Woodrow Wilson han empuñado las más fuertes y luminosas. El mundo entero -todo el mundo que no está ciego- las ha mirado a través de lágrimas de esperanza. Y un aura de paz como un suspiro ha dilatado los pechos.

¿Viene al fin la suspirada? Esperémosla silenciosos y devotos. Silenciosos, sobre todo.

Ricardo Marín 12 enero 1918

El 11 de enero de 1918 en el dietario de Manuel Machado: críticas a la compañía de ferrocarriles del Norte

La primera página del diario El Liberal del 11 de enero de 1918 se abría ,entre otras noticias, con una amplia información sobre una catástrofe ferroviaria que se había producido en la estación de Medina del Campo que había ocasionado catorce muertos y más de veintidos heridos. Al hilo de esa tragedia Manuel Machado elaboró estas reflexiones correspondientes  a sus vivencias de ese día, que por primera vez en su dietario no iban acompañadas de un ilustración de su amigo y colaborador Ricardo Marín.

Viernes 11 enero 1918

Yo no creo en ninguna superstición “consagrada”. Pero adolezco de las mías propias. Estamos rodeados de maravillas que nos son tan familiares como inextricables. Fuerza es, pues, creer en todo y en algo más. El “ciego azar” no es sino el resultado perfectamente lógico de fuerzas y de causas que no podemos o no sabemos ver. Con que …el ciego no es él precisamente.

Todo esto para declarar paladinamente que por nada de este mundo hubiera yo viajado un viernes. Y mucho menos por la línea del Norte. La primera de estas negaciones se funda en la aludida serie de preocupaciones misteriosas, hijas sin duda de una inteligencia pobre o de un espíritu endeble. La segunda, en cambio, tiene una explicación algo más lógica y positiva. Pero todavía lindante a un arcano semi-indescrifrable. ¿Se puede saber por qué la catástrofica Compañía, ayer tan próspera y segura, anda hoy tan dejada de la mano de Dios?

El 10 de enero de 1918 en el dietario de Manuel Machado o reflexiones políticas

Tras dimes y diretes en la segunda semana de 1918 el presidente del gobierno Manuel García Prieto (n. 1859) consiguió la firma de Alfonso XIII para disolver el Parlamento y convocar elecciones para el mes siguiente. El marqués de Alhucemas era un jefe frágil del partido liberal, dividido en varios clanes, desde el verano anterior, y  había sustituido en la jefatura del gobierno al conservador Eduardo Dato el 3 de noviembre de 1917. Ante la noticia del día Manuel Machado reaccionó con una amarga crítica al caciquismo imperante en la política española, mostrando escepticismo ante los efectos positivos de la labor parlamentaria.

He aquí sus reflexiones acompañadas de la correspondiente ilustración de Ricardo Marín, desaparecia de la edición que hizo en 1974 J.L. Ortiz de Lanzagorta del primer semestre del dietario de Manuel Machado de 1918, con motivo de celebrarse el nacimiento del hermano mayor de Antonio Machado.

Ricardo Marín 10 enero 1918

Jueves 10 enero 1918

En cuanto al Gobierno, ya tiene resuelto el gran problema. El país está enfrente del más grave de los suyos, aunque no el más urgente. El marqués de Alhucemas obtuvo su “redecreto” de disolución de las Cortes, firmado y confirmado. Con él un nuevo y flamante prestigio innegable. Pero de los que más obligan y comprometen.

Por lo que toca al pueblo, al país, a España entera, parece llegada la hora de que muestre su conciencia y su voluntad en las próximas elecciones. Los candidatos van a decirle las mismas bernardinas de siempre; los caciques van a comunicarle las mismas órdenes; los gobernantes van  a preparar – magüer promesas increíbles- su encasillado de costumbre; los potentados van a ofrecerle más dinero que nunca por el voto.

Pues bien. Será un imbécil el que vote a los declamadores de vagas doctrinas de política fantástica que se llaman liberales, conservadores, republicanos, monárquicos, etc., y lo dicen tan orondos como si esos camelos significaran hoy nada en el mundo ni resolvieran el menor problema práctico de nuestra vida nacional.

Será un cobarde borrego, sin corazón ni meollo, el que no comprenda que el cacique vive y medra precisamente del rebaño que lleva a las urnas, y que si éste se guiña el ojo y no va ¡adiós cacique!

Será un infame el funcionario que se preste a ser rueda de la máquina electoral adicta y un iluso el que -contra su conciencia- trate de medrar, congraciándose con un estado de cosas cuya seguridad y duración son más que problemáticas.

Y, finalmente, será el último de los miserables el que venda por unas monedas el sagrado derecho – hoy un hecho definitivo- a salvar a su patria, a esta pobre patria de nuestra alma y de nuestra carne, que necesita hoy de todos sus hijos, sobre todo de los más pobres, para que no acaben  de devorarla los verdaderos sans patrie de la plutocracia.

Y en cuanto a si serán o no constituyentes las Cortes venideras, sólo depende de los hombres que las formen. Responded, pues, a todos los que os ofrezcan  hacer esto o lo otro, con esta pregunta:

– ¿ Y qué has hecho hasta aquí? ¿Dónde están tus obras?

Y, sobre todo, no nos mandéis aquí ningún hombre que no lo sea por sí mismo.

El 9 de enero de 1918 en el dietario de Manuel Machado o gritos de mujer en la calle

Continuando con nuestro paseo por la sección “Día por  día. De mi calendario” que Manuel Machado publicó semanalmente a lo largo de 1918 en las páginas del diario El Liberal hoy corresponde dar cuenta de sus  impresiones respecto a sus vivencias del miércoles 9 de enero. Ese día Manuel Machado se dedicó a denunciar  los perniciosos efectos causados por los acaparadores de alimentos que especulaban con los bienes de primera necesidad y a apoyar las medidas adoptadas por las autoridades para evitar la especulación. Debido al hambre que azotaba a un importante sector de las clases populares se sucedían por esas fechas los motines liderados por mujeres en diversas ciudades españolas, algunos de los cuales sería reprimidos con gran violencia.

He aquí el texto de Manuel Machado acompañado de la ilustración correspondiente de Ricardo Marín.

Miércoles 9 enero 1918

Entretanto, muchos abastecedores, intermediarios y comerciantes de subsistencias y artículos de primera necesidad se proponen hacer una fortuna rápida y definitiva aprovechando lindamente las circunstancias. Ha sido preciso, en fin, acudir a la tasa. Tarde y con daño, es cierto. Pero a la tasa, al cabo. Esto nos retrotrae a los buenos tiempos setecentescos. No del todo…Porque, a decir verdad, lo que más se echa aún de menos en plena Puerta del Sol es su buena picota donde exponer a la vindicta pública a los desalmados agiotistas, y, si me apuran ustedes, un buen racimo de acaparadores colgados de las antiguas horcas, altamente moralizadoras, y pataleando en la turbia atmósfera una danza ejemplar.

En serio: si no se pone un término legal a la salvaje codicia de los medradores sin conciencia, serán la miseria, el hambre y la desesperación las encargadas de ponérselo. Aplaudimos de todo corazón los enérgicos propósitos de las autoridades, del comisario de Abastecimientos, del gobernador de Madrid, del propio presidente del Consejo, significados ya en nobles palabras  y actos. Pero nos permitimos darles cierta prisa, porque el asunto se agrava, y las inminencias amenazadoras son tremendas. Piensen que ya se ha oído en las calles gritos de mujer.

Ricardo Marín 9 enero 1918

El 8 de enero de 1918 en el dietario de Manuel Machado o los primeros pasos de la madrileña “Casa de Velázquez”

En su sección “Día por  día. De mi calendario” que Manuel Machado publicó semanalmente a lo largo de 1918 en las páginas del diario El Liberal fue plasmando sus observaciones, impresiones y vivencias de los acontecimientos de hace un siglo.

Líneas abajo reproduzco lo que escribió Manuel Machado respecto al 8 de enero de 1918. Sus consideraciones de ese día versaron sobre una iniciativa que enriquecería la oferta de servicios culturales de Madrid, y que mostraba la fortaleza de las relaciones culturales y científicas hispano-francesas, impulsadas por los sectores aliadófilos, y francófilos en particular, de la “intelligentsia” española de aquel momento.  Me refiero a los primeros pasos que se dieron hace un siglo para fundarse en Madrid la Casa de Velázquez.

Como solía ocurrir las consideraciones de Manuel Machado, uno de los lectores del popular diario francés Le Petit Journal,  iban acompañadas de un dibujo de Ricardo Marín, que es el siguiente

Ricardo Marin 8 enero 1918

Martes 8 de enero de 1918

La Casa de Velázquez…Hermana de las residencias artísticas de Atenas, de Egipto, de la Villa Médicis, de Roma; la “casa de Velázquez”, que Francia quiere fundar en Madrid, será Academia, escuela, Pensión, morada de artistas que vendrán a estudiar nuestra pintura y a adorar a Velázquez en su soberbio templo del Museo del Prado.

El académico Widor [secretario perpetuo de la Academia de Bellas Artes], que expone la idea en el “Petit Journal[del lunes 7 de enero 1918], y que asegura haber hablado ya de ella con nuestro rey, termina diciendo:

“Madrid será la residencia del arte cosmopolita y el centro de las peregrinaciones artísticas, porque, en efecto, puede vanagloriarse de sus artistas contemporáneos, tan geniales como Benlliure, Miguel Blay, Pradilla, Sorolla, Gonzalo Bilbao y Zuloaga, así como otros muchos autores de incomparables obras maestras”.

Y he aquí cómo es el Arte divino y santo el que une a los pueblos. Y he aquí cómo todavía debemos más a Velázquez en la consideración del mundo que a toda nuestra diplomacia y a toda nuestra política internacional. Y he aquí, finalmente, cómo de todo tiempo, antes y ahora, han sido nuestros artistas los únicos españoles a la altura de su cometido, mantenedores brillantes de nuestro prestigio ante Europa entera. Que su ejemplo cunda, y que amantes todos de nuestra misión, por modesta que sea, cumpla cada uno su deber como ellos saben cumplir el suyo.

 

El 7 de enero de 1918 en el dietario de Manuel Machado

Fue en el ejemplar de El Liberal de 7 de enero de 1918 donde se publicó la sección semanal con la que Manuel Machado se comunicaba con sus lectores titulada Día por día. De mi calendario. Entre otras colaboraciones que enriquecían la lectura de ese periódico en ese día había un artículo del periodista  Adolfo Marsillach (n.1868) explicando por qué los concejales liberales habían decidido apoyar la elección del candidato republicano Manuel Morales Moya para la alcaldía de Barcelona frente al candidato de la Lliga regionalista el conservador Martínez Domingo.

Pero la preocupación de Manuel Machado ese día se centró en denunciar el asesinato de un joven de 23 años Eugenio Rodríguez García sucedido la noche de la festividad de los Reyes Magos en la madrileña Plaza de los Mostenses, que él veía como un símbolo de hondos defectos existentes en una sociedad española, en la que abundaban rasgos crueles y violentos. Sus reflexiones, acompañadas de una ilustración de Manuel Marín, fueron las siguientes.

 

Lunes 7 de enero de 1918

Ricardo Marín 7 enero 1918

Las cosas tienen, indudablemente, un alma. Menos compleja que la nuestra, pero harto más clara y determinada. La boca estúpida de un cañón revela una brutalidad irremediable. Duerme un incendio en la pólvora, una carnicería en cada cuchillo; en la punta aguda de un puñal, una intención homicida. El diablo carga escopetas, pistolas o revólveres. Y, cuando el mismo no las dispara, es una mano criminal quien finalmente oprime el gatillo.

Nada se perderá con que la ley elimine de la sociedad al matador de Eugenio Rodríguez en la noche de Reyes. Es más, sólo el hecho de llevar consigo el arma siniestra bastaría, a mi jucio, para separarlo del comercio humano. Pero ese miserable tiene cómplices a quienes hay que perseguir y extirpar sin conmiseración. Y son esos cómplices la barbarie, la incultura, la majeza matona, la superstición, la sombra, el alcohol, y, sobre todo, el revólver. Ese revólver infame y barato, cuya alma criminal dormía agazapada, esperando la mano brutal e insensata que la despertara.

El 6 de enero de 1918 en el dietario de Manuel Machado

Continúa esta bitácora ofreciendo las observaciones de Manuel Machado sobre sus vivencias en el transcurso de 1918 que transmitía a sus lectores de El Liberal.

El ejemplar de ese diario correspondiente al domingo 6 de enero de 1918 se abría en su primera página con un largo artículo de Luis Araquistáin sobre la crisis militar vivida en el país titulado “Hechos e ideas. La antinomia del sindicalismo militar”. Acompañaba a ese texto de quien era por esas fechas el director del semanario España una amplia información sobre un “trascendental” discurso dado por el primer ministro del gobierno del Reino Unido David Lloyd George ante los representantes de los obreros ingleses para explicar las razones de la implicación británica en el conflicto mundial que estaba devastando Europa.

Las reflexiones de Manuel Machado sobre esa jornada versaron obviamente sobre la festividad de los Reyes Magos de honda raigambre en la cultura popular española. Estaban entreveradas de alusiones veladas al derrocamiento del zar Nicolás II y de consideraciones directas a un reciente incendio que había asolado el Palacio de La Granja, causándole importantes daños. Unas y otras tenían un cierto toque sarcástico como se podrá comprobar a continuación.

Ricardo Marín 6 enero 1918

Domingo 6 de enero

Melchor, Gaspar, Baltasar, los divinos Magos, los poderosos reyes de Oriente, llegaron a Madrid a su hora exacta, a las doce en punto de la noche. Claro es que no vinieron por ninguna de nuestras ferrovias. Y este año, después de [repartir encantados juguetes en los zapatitos de los niños], se fueron al Palacio de Oriente, entraron sin llamar, y ya ante S.M. D. Alfonso XIII, he aqui lo que le dijeron, si no miente un “repórter” que disfrazado de truchimán, logró colarse con ellos hasta la regia estancia:

….Querido compañero: En vista de lo mal que anda hoy nuestro oficio, y sabedores de las penas que te angustian con el incendio de tu Palacio de La Granja, y con otros incendios más o menos latentes en torno tuyo, no hemos querido atravesar tu corte sin venir a saludarte con toda la ternura de nuestros corazones. Hemos pensado en tí y te traemos también tus regalos. No se trata de juguetes, ni en realidad son para tí, que no los necesitas. No te faltará, sin embargo, a quien endosarlos. Helos aquí:

Y desembozándose los Magos, depositaron sobre la hermosa mesa tres refulgentes arquetas, sobre las cuales, con letras de divino fuego, había, respectivamente escrito: “Bondad, Verdad, Lealtad”.

Ve ahí nuestro regalo -añadieron-, acéptalo, ya que no es para tí, y repartelo entre tus ministros, que bien lo han menester. ¡Ah! Y diles -si te parece- que la mezcla de esas tres cosas consituye la suprema pillería que puede hoy ejercitarse en el mundo.

Así hablaron los reyes. Y después de una despedida cordial, continuaron su camino, siempre hacia Oriente.

La actitud sarcástica de Manuel Machado era compartida por otros observadores de la difícil coyuntura por la que atrevesaba la sociedad española en aquellos primeros días del año 1918 como lo revela esta caricatura de los Reyes Magos que ofreció el mordaz caricaturista Sileno (n. 1869) a los lectores de una publicación competidora de El Liberal como era Blanco y Negro.

Sileno Los Reyes Magos

Melchor, Gaspar y Baltasar cargan con sacos de harina, patatas y carbón, productos de primera necesidad que escaseaban en el país

 

 

El 5 de enero de 1918 en el dietario de Manuel Machado

Continuando con el dietario de Manuel Machado que este literato fue publicando semanalmente en las páginas del diario El Liberal a lo largo de 1918 y que voy siguiendo en esta bitácora corresponde hoy dar cuenta de sus observaciones sobre el 5 de enero de 1918, tal día como hoy hace un siglo, observaciones que conviene poner en relación con otros eventos.

El 5 de enero toda la portada del periódico El Liberal, así como de otros diarios, estaba dedicada a informar del conflicto militar desencadenado por un grupo de suboficiales y a difundir un manifiesto de las clases de tropa al Ministro de la Guerra exponiendo sus agravios y sus ideales que se cifraban en “limpiar la voluntad nacional”, como había pretendido en otras circunstancias su referente el general Espartero, líder del partido progresista a mediados del siglo XIX.

Pasando la página se informaba de cómo Madrid seguía a oscuras pues “continuó ayer el conflicto de la falta de gas para las industrias, y por la noche quedó la población, si no completamente a obscuras, con dos docenas y media de farolas encendidas, que no alumbraban un radio de dos metros”.

Las reflexiones de Manuel Machado, que también era crítico teatral de ese diario, sobre los sucesos de ese día versaron sobre su vida social y el aburrimiento que le embargaba en ciertos eventos a los que tenía que asistir como los bailes de máscaras. Sus divagaciones estaba acompañadas del siguiente dibujo de Ricardo Marín.

Ricardo Marín 5 enero 1918

 

Sabado 5 de enero 1918

Ha dicho un gran escritor que el aburrimiento nació en un baile de máscaras. Pudo haber añadido que vive así desde que nació….

Como la música se oye apenas entre la gárrula vocería, desaparece la lógica del baile y por un momento creéis que es el suelo el que sacude a los danzantes de un modo caprichoso y ridículo. Una erupción de colores abigarrados, de gritos frenéticos, de movimientos disparatados, os asalta al par la vista y el oído. La atmósfera irrespirable, cargada de fuertes perfumes baratos y de expiraciones alcohólicas, es un vaho irritante y mefítico. Bajo una lluvia de risotadas desapacibles, de incoherentes denuestos, de chistes y ocurrencias entre espirituales y espirituosas, sentís de pronto que una amargura infinita os invade el alma y – a menos de estar locos o borrachos- huis avergonzados ante la horrible caricatura de la alegría que es un baile de máscaras…

 

 

 

 

El 4 de enero de 1918 en el dietario de Manuel Machado

Continuando con el dietario de Manuel Machado que este literato fue publicando semanalmente en las páginas del diario El Liberal a lo largo de 1918 y que voy siguiendo en esta bitácora corresponde hoy dar cuenta de sus observaciones sobre el 4 de enero de 1918, tal día como hoy hace un siglo.

Como un signo de la crisis sociopolítica en la sociedad española de principios del año 1918 surgieron rumores a principios de enero de ese año de la existencia de un compló organizado por suboficiales del Ejército. A esos acontecimientos, a los que se tuvo que enfrentar el gabinete presidido por el liberal Manuel García Prieto, marqués de Alhucemas, se refieren las siguientes reflexiones de Manuel Machado, ilustradas por Ricardo Marín.

Viernes [4 enero 1918]

Ricardo Marín 4 enero 1918

Como a pesar del halo luminoso que nimba ya la privilegiada cabeza del presidente no se han disipado del todo las tinieblas morales y materiales en cuyo reino nos debatimos angustiados…los estupendos sucesos de este viernes extraordinario han acabado de sumirnos en un mar de confusiones.

He aquí, por ejemplo, una cuestión a la que francamente no sabemos cómo responder.

Si el Gobierno no tenía noticia del movimiento revolucionario, ¿qué pensar de sus aptitudes, qué confianza poner en su previsión y su vigilancia?

Si- por el contrario- el Gobierno conocía el complot, ¿cómo osó recabar un decreto de disolución de Cortes en tales circunstancias?…

¿Qué no ha habido tal movimiento, ni tal complot, ni ese era el camino?

Bueno, pues entonces…La verdad, es que eso de inventar conflictos para darse el gusto de resolverlos imaginariamente -como en los “vaudevilles” de La Biobe- (¡oh, nombre revelador) es cosa que da admirables resultados en el teatro.

Pero, en la realidad, parece harto más peligrosa que entretenida. Además, el manejo de esos viejos trucos se parece mucho al de las armas de dos filos, con las cuales es más fácil cortarse las propias manos.

El 3 de enero de 1918 en la percepción de Manuel Machado

Continúo con las impresiones que Manuel Machado iba transmitiendo a sus lectores de El Liberal acerca de los acontecimientos de hace un siglo, acompañadas habitualmente por dibujos de Ricardo Marín.

Estas fueron sus consideraciones acerca del jueves 3 de enero de 1918 cuando el primer ministro el liberal Manuel García Prieto (n. 1859) maniobraba para disolver las Cortes y convocar elecciones y Madrid tenía serios problemas de iluminación nocturna por una grave avería de la Fábrica del Gas, asunto al que prestaría atención en el diario El Sol el ingeniero Federico de la Fuente como abordo en esta entrada de mi otro blog Jaeinnova (ver aquí).

Jueves [3 de enero 1918]

Ricardo Marín 3 enero 1918

Dos grandes noticias han convertido el día en una especie de Jano, el dios de las dos caras. La primera nos la da la Fábrica del Gas. Por la mala calidad del carbón empleado últimamente se han averiado las retortas, y en tanto que se reparan la oscuridad oficial será completa durante unos días. ¡Estaba “previsto”! Paciencia, pues, desenterrar los viejos tipos de imprenta, asegurar la …. y ya veremos -cuando sea- en qué para esto. 

La otra gran nueva, en cambio, toda radiante, toda luminosa, nos la da el propio señor presidente del Consejo, proclamando “urbi et orbe” que S.M. el rey acaba de firmarle el decreto de disolución de las actuales Cortes.

No lo publicaré -añade- hasta el domingo. Sin duda- pensamos-, para que se note que es un verdadero regalo de Reyes.

Manuel Machado ante el 2 de enero de 1918

Prosiguiendo con el dietario de Manuel Machado, acompañado de ilustraciones del dibujante Ricardo Marín que publicaron como primicia en las páginas del diario El Liberal he aquí sus observaciones ante el 2 de enero de 1918, cuando España sufría una seria crisis social, con epicentro en la minería asturiana, política, dada la debilidad del gabinete presidido por el liberal García Prieto, a pesar de ser de concentración de diversas fuerzas, y económica como consecuencia de  las repercusiones de diversa índole en el país del conflicto bélico que desgarraba al mundo por aquellas fechas. Madrid sufría una oleada de hurtos y robos, y problemas de desabastecimiento.  Las condiciones meteorológicas, debido a fuertes nevadas, dificultaba el tránsito por la ciudad.

Ese gabinete de Manuel García Prieto, marqués de Alhucemas, se había constituido el 3 de noviembre de 1917. En él Niceto Alcalá-Zamora, futuro presidente de la Segunda República española, era ministro de Fomento.

Miércoles [2 de enero 1918]

Día de penumbra, turbio y desemblantado. Una pura interrogación. Peor. Un vago temor y una inquietud pertinaz. Nos preguntamos si se resolverá por fin el conflicto de los carbones, sujeto al de los transportes. Y no podemos, es triste, consolidar nuestra fe en el sr. Alcalá Zamora, a pesar de sus apellidos que evocan la línea férrea. La competencia del señor ministro, a pesar de su aprendizaje en la sección de Fomento del Consejo de Estado, nos parece harto vaga. De su elocuencia no hemos dudado nunca, pero tememos que el tráfico, como las ostras, son insensibles a la persuasión.

Por otro lado oimos del Sr. García Prieto que esta muy satisfecho de sus negociaciones con la Argentina para la adquisición de trigo. Sin saber por qué, esto nos da mala espina. Y luego, en efecto, leemos que la República del Plata vende todo el sobrante de su cosecha de cereales a los aliados beligerantes.

¿Después del carbón, nos preguntamos aterrados, surgirá el conflicto del pan?

Y volviendo los ojos alrededor, una cuestión más urgente nos asalta. ¿Encontraremos coche o tranvía para llegar esta noche a casa? ¿Veremos el camino? ¿Llegaremos en todo caso sanos y con la indumentaria íntegra? Y ante la urgente angustia de estas interrogaciones, se nos olvida momentáneamente la preocupación de si el Gobierno obtendrá o no el decreto de disolución de las Cortes.

Ricardo Marín 2 enero 1918

 

 

 

La bienvenida a 1918 de Manuel Machado

Así inició Manuel Machado, en compañía del dibujante Ricardo Marín Llovet, el Memorándum de la vida española de 1918 que efectuó en forma de dietario en las páginas del diario El Liberal. En  su colaboración del lunes 7 de enero de 1918 se refirió de esta manera a sus impresiones sobre el 1 de enero de 1918 .

Martes

Ricardo Marín 1 enero 1918

De pared, de bolsillo, de mesa..Y no es el reloj. Es algo semejante..como es semejante un mortero del 42 a una pobre carabina de salón. Es un simple libro; sin embargo, el más vulgar, el más interesante, el más conocido, el más misterioso, el más terrible, el más banal, el más modesto y el más importante de todos los libros: el calendario.

Y hete aquí que este tremendo libro, cuya primera hoja no se levanta nunca sin un estremecimiento de profunda inquietud, señala hoy un martes, primero de año. Dos cosas viejas han renacido en nuestro espíritu ante esta fecha fatídica: la antigua superstición española, enemiga del martes, y el más viejo y español propósito de “Año nuevo, vida nueva”.

Pues bien: es preciso que en la batalla que va a librarse entre estas dos nociones, deprimente la una y alentadora, y optimista la otra, sea esta última la que venza. Bastará para ello que cada uno cumpla con su deber.

Pero ese deber hay que conocerlo, practicarlo y amarlo como nuestra propia razón de ser.

Practicarlo sin remisión y sin desfallecimiento. Nadie tiene ya el derecho de ser espectador. El papel de público se ha concluido. Qie el instinto de conservación -cuando no otra cosa- despierte de una vez la conciencia ciudadana y que nos inspire definitivamente a todos, sin miedo a la verdad, la serenidad ante el peligro. “Año nuevo, vida nueva”.

Ese día el lector de El Liberal podía leer también en la primera página de ese diario un amplio reportaje del destacado militante del Partido Reformista Luis de Zulueta sobre el presidio de Cartagena donde se encontraba encarcelado el comité que había dirigido la huelga general de agosto de 1917 formado por destacados dirigentes de la UGT como Julián Besteiro y un extenso artículo del periodista republicano Eduardo Rosón sobre las causas y consecuencias del movimiento revolucionario que se había producido en Portugal el 5 de diciembre de 1917, encabezado por el militar Sidonio Pais  que supuso la caída del gobierno del doctor Alfonso Costa, dirigente del Partido Democrático, y uno de los más destacados líderes del republicanismo portugués.

La despedida de 1917 por Manuel Machado

A lo largo de 1918 Manuel Machado tuvo una colaboración semanal, publicada normalmente los lunes, titulada Día por día. De mi calendario en las páginas del diario El Liberal, ilustrada por el dibujante Ricardo Marín. Daría forma de libro a su dietario con el nombre de Día por día de mi calendario: memorandum de la vida española en 1918.

Pretendo, si las circunstancias son favorables, ir transcribiendo ese diario durante las próximas semanas, como complemento al seguimiento de la vida científica y educativa en la sociedad española de 1918 que haré en mi otra bitácora -la de Jaeinnova. De esta manera la suma del doble esfuerzo permitirá un acercamiento a la vida cultural y científca de la sociedad española cien años atrás.

Para empezar he aquí las reflexiones de Manuel Machado, cuando simultaneaba funciones de bibliotecario y archivero en la Biblioteca Nacional y en el Ayuntamiento de Madrid, sobre el 31 de diciembre de 1917, efectuadas en las páginas del Liberal de 7 de enero de 1918, que acompaño de la correspondiente ilustración de Ricardo Marín.

Este lunes [31 de diciembre de 1917] se fue sin mostrarnos la cara. Antes nos dio las espaldas, encorvadas al peso del año muerto.

No ha sido un día el lunes, sino un adiós. Adiós a 1917. Adiós a toda esperanza de vivir en la indolencia y el descuido. Adiós a la imprevisión y la confianza: adiós a los Gobiernos ficticios y a los partidos “políticos”; adiós a las antiguas vaguedades ideológicas, sin aplicación real e inmmediata: adiós a la pereza y al “vuelva usted mañana”…, porque el mañana es hoy…terriblemente hoy.

Comentarios al Babelia del sábado 23 diciembre 2017

Al ojear el último ejemplar de Babelia, el suplemento cultural de El País del pasado 23 de diciembre de 2017, tres asuntos me han llamado la atención.

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Primero, la inteligente crítica de Iñigo Errrejón al libro del colectivo Politikón “El muro invisible. Las dificultades de ser joven en España” y su propuesta de restablecer “un diálogo entre lo mejor de lo que ha sido y lo mejor de lo que puede ser”, como pilar de una conversación española que se necesita para “recomponer por abajo un proyecto de país justo, incluyente y rejuvenecido”. Acá la tienes accesible
https://elpais.com/…/2…/12/21/babelia/1513878249_813699.html

 

PoesiasGuerraEspañola.JPG

Segundo, el texto que dedica Jesús Munárriz, el director de la editorial Hiperión, al poeta Pedro Garfias, muerto en el exilio mexicano, en Monterrey, en 1967. Su libro Poesías de la guerra, publicado en Valencia en 1937, recibió al año siguiente el Premio Nacional de Literatura de un jurado formado por Antonio Machado, Enrique Díez-Canedo- al que acabo de presentar en la última entrada de mi blog Jaeinnova (ver aquí)– y Tomás Navarro Tomás, nombre que recibe la magnífica biblioteca de mi Centro en la que trabajo todos los días. Al viajar a México en el barco Sinaia Pedro Garfias escribió estos versos “España que perdimos, no nos pierdas;/guárdanos en tu frente derrumbada,/conserva a tu costa el hueco vivo/ de nuestra ausencia amarga”. Sin conocer esos versos me estoy dedicando últimamente y pienso hacerlo también en los próximos meses a conservar el hueco dejado en nuestra sociedad por educadores y científicos republicanos
El texto de Jesús Munárriz en https://elpais.com/…/2…/12/18/babelia/1513618538_270673.html
Y un ejemplo de los esfuerzos que he efectuado en el año 2017 para mantener viva la presencia de esos republicanos exiliados sería mi entrada en el portal Jaeeduca, que estoy coordinando, dedicada al catedrático de Instituto Faustino Miranda, también exiliado en México Ver aquí http://ceies.cchs.csic.es/…

Y en tercer lugar las reflexiones, sarcásticas hasta cierto punto, que dedica Antonio Muñoz Molina, a la proliferación de conmemoraciones. Enumera algunas de las que habrá en 2018. Pero se olvida de otras a las que estoy dedicando mi atención como podrá comprobar quien me siga en mi bitácora jaeinnova. Dos olvidos significativos que tiene Muñoz Molina: no menciona que en 2018 se conmemorará el centenario del Instituto-Escuela de la JAE, una innovadora experiencia pedagógica que tendría un notable impacto en la enseñanza secundaria hasta la guerra civil, y no alude a que asistiremos en el 2018 al centenario de la pandemia de gripe que asoló el mundo hace cien años, que en España causó más de un cuarto de millón de fallecimientos, evento sobre el que mi compañero del CCHS, el demógrafo Diego Ramiro, ha hecho una excelente exposición virtual como podrá comprobar quien la visite en https://aulaesri.maps.arcgis.com/apps/Cascade/index.html…
El artículo de Muñoz Molina está accesible aquí
https://elpais.com/…/2…/12/19/babelia/1513703646_149285.html

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